6 abril 1991
El locutor radiofónico ironizó en antena diciendo que le iba a pedir a Juan Guerra dinero de alguno de sus negocios para que le ayudara a pagar al vicesecretario general socialista
Alfonso Guerra se querella contra Luis del Olmo (COPE) por calificarle en su tertulia de ‘golfo’ y ‘sinvergüenza’
Hechos
El 6.04.1991 D. Alfonso Guerra se querelló con D. Luis del Omo por sus declaraciones en su programa ‘Protagonistas’ del 25.02.1991 en la Cadena COPE.
Lecturas
Desde del verano de 1988 el locutor radiofónico D. Luis del Olmo, que conducía el programa ‘Protagonistas’ de su empresa, Onda Rambla, que era emitido por todas las emisoras de la Cadena COPE, estaba posicionado editorialmente contra el vicepresidente del Gobierno, D. Alfonso Guerra y contra todo el ‘sector guerrista’ del PSOE. No así contra el presidente del Gobierno, D. Felipe González, al que D. Luis del Olmo seguía elogiando.

La guerra entre D. Luis del Olmo contra D. Alfonso Guerra incluyó fuertes ataques personales cuando el locutor de la COPE desveló que el Vicepresidente del Gobierno había encargado a escoltas oficiales que protegieran a su amante, Dña. María Jesús Llorente, acusación que repitió en la revista ÉPOCA de febrero de 1991.
En la emisión de ‘Protagonistas’ del 25 de febrero de 1991 D. Luis del Olmo dirigió un mensaje contra D. Alfonso Guerra, que aunque ya no es vicepresidente, sigue siendo vicesecretario general del PSOE y el hombre que controla el ‘aparato’ de ese partido.
«Me había prometido no hablar nunca más de Alfonso Guerra, pero no tengo más remedio que hacer una pequeña anotación. Yo el otro día me enteré que don Alfonso Guerra cenó con una serie de amigos y entre sus amigos había un amigo mío, bueno. Y comentó, hablando de tertulianos, que él tenía una lista de todos los tertulianos de mi programa y que iba a por nosotros.
Yo desde aquí simplemente le voy a decir al Sr. Guerra que hace bien y es usted muy dueño de tener sus listas, pero que nosotros, vamos ‘nosotros’, no quiero comprometer a nadie, yo tengo también una lista, una lista de golfos, de sinvergüenzas, de mentirosos, de estafadores y de prepotentes. Para ver si limpiamos este país de bazofia y que en esa lista usted está el primero, don Alfonso Guerra, nada más, no quiero decir nada más».
Ante esas palabras D. Alfonso Guerra presenta una querella contra D. Luis del Olmo por atentar contra su honor y le pide 200 millones de indemnización.
14 Enero 1991
"Mis impuestos pagan la escolta de la barragana de Alfonso Guerra"
Entrevista de Maite Alfageme
No tengo ninguna pelea con el vicepresidente, si acaso, es él el que parece tenerla conmigo, al negarme, como me ha negado, los derechos sobre alguna de las emisoras de FM que los socialistas han repartido entre sus amiguetes.
De Alfonso Guerra me preocupa, claro, que la mujer y los hijos del vicepresidente gocen de una escolta paa su seguridad personal, pero no estoy dispuesto a pagar religiosamente mis impuestos para que unos miembros de la Guardia Civil presten servicio de guardaespaldas a la barrana de Alfonso Guerra. Me parece intolerable que este señor monte un harén en la Moncloa a costa del ciudadano, una broma de mal gusto que, por el momento, no nos queda otro remedio que digerir.
Las Tertulias producen verdaderas pesadillas en la Moncloa hasta que el extremo de que el Gobierno suele sacarlas a relucir en sus negociaciones con la Iglesia. Afortunadamente, me consta también que los obispos saben que la COPE no es negociable.
06 Abril 1991
Doscientos millones
¿CUANTO vale el honor político de don Alfonso Guerra? Dijo una vez el fiscal Martín Pallín que «hay ciudadanos de cincuenta millones de melancolía, y ciudadanos de melancolía más desvalorizada». Como la inflación es la inflación y un ministro es un bien de Estado, la melancolía de don Alfonso es mucho más abultada. Según sus propios cálculos, vale doscientos millones. Mucho, si se compara con la indemnización por una vida. Poco, si se compara con lo que reclama don Emilio Botín. Regular, si se compara con un premio de la Primitiva. Ganarle esa suma a Luis del Olmo, le haría más fácil su retirada de la política. Por esa razón, si yo fuera del Olmo, me dejaba perder el pleito. Obtendría los doscientos kilos por suscripción popular. «Las ofensas se vengan cuando son ligeras», dijo el maestro Maquiavelo. Pequeñas deben ser, por tanto, las preferidas por Del Olmo. Y grandes tienen que ser las que, viniendo del ilustre líder socialista, se han quedado impunes en la crónica política de este país. Por ejemplo, cuando acusó a medios informativos de «mentir cada minuto». 0 cuando pasaba por el mundo «mil ofensas derramando», con sus chorizos, sus imputaciones golpistas, sus tahúres, y todas sus colecciones de cariños a quien no fuese de su cuadra. Creo que lo importante de la iniciativa legal del exvicepresidente no está en el montante económico. Lo importante es que se ha mostrado capaz de sentirse ofendido. Es humano, por tanto. Al ver cómo le duele que duden de su honor, seguro que entenderá que alguien se sienta dolido por sus palabras. Seguro que ahora entiende por qué se le gritó tanto «basta ya». Seguro que esos doscientos kilos, si llega a cobrarlos, los repartirá generosamente entre sus víctimas. Seguro que no vuelve a faltar a nadie. Será su gran reconversión.
El Análisis
Había muchos motivos para que la opinión públicada fuera crítica hacia Alfonso Guerra. El uso de su despacho por un particular para que hiciera negocios privados simulando ejercer influencia pública era, como poco una irresponsabilidad y podría llegar a ser corrupción si se sospechaba que Alfonso Guerra era conocedor de lo que hacía su hermano.
Pero el motivo de la ofensiva de Luis del Olmo contra Alfonso Guerra no parecía ser el ‘caso Juan Guerra’, sino el reparto de licencias de radio de 1989 en la que fue excluido y que pilotó directamente el sector ‘guerrista’ del PSOE con Guillermo Galeote a la cabeza. Luis del Olmo tenía motivos para sentirse ofendido por aquella exclusión en favor de Blas Herrero, pero el problema es que es muy difícil no suponer: ¿Qué hubiera dicho Luis del Olmo de Alfonso Guerra si sí hubiera obtenido licencias? Quizá en vez de hablar de lo sinvergüenza que le parecía Guerra y lo barragana que le parecía Llorente, estaría elogiando su honradez y la dignidad de su señora.
J. F. Lamata