23 junio 1905

El Rey Alfonso XIII da otra oportunidad a Raimundo Fernández Villaverde como Jefe del Gobierno de España

Hechos

  • El 27 de enero de 1905 el Rey de España, D. Alfonso XIII nombra nuevamente presidente del consejo de ministros a D. Raimundo Fernández Villaverde.

Lecturas

El 27 de enero de 1905 el Rey de España, D: Alfonso XIII nombra nuevamente presidente del consejo de ministros a D. Raimundo Fernández Villaverde, del Partido Conservador, en sustitución del general D. Marcelo Azcárraga Palmero, de ese mismo partido.

  • Presidente – D. Raimundo Fernández Villaverde
  • Ministro de Gobernación – Augusto González-Besada y Mein
  • Ministro de Estado – D. Wenceslao Ramírez de Villa Urrutia
  • Ministro de Gracia y Justicia – D. Francisco Javier Ugarte Pagés
  • Ministro de Hacienda – D. Antonio García Alix
  • Ministro de Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas – D. Francisco Javier González de Castejón y Elío
  • Ministro de la Guerra – D. Vicente Martitegui y Pérez de Santamaría
  • Ministro de Marina – D. Eduardo Cobián y Roffignac
  • Ministro de la Instrucción Pública y Bellas Artes – D. Juan de la Cierva y Peñafiel.

El Sr. Fernández Villaverde ya fue jefe de Gobierno entre julio y diciembre de 1903 sin lograr estabilizar su gabinete.

Su segundo intento de gobierno durará hasta el 23 de junio de 1905.

El Análisis

De Azcárraga a Fernández Villaverde: El baile de las sillas continúa

JF Lamata
No ha pasado ni un mes y ya tenemos otro cambio en la cima del Gobierno español. El 27 de enero de 1905, el Rey Alfonso XIII ha decidido darle una nueva oportunidad a Raimundo Fernández Villaverde, reemplazando al fugaz general Marcelo Azcárraga, cuya presidencia no duró más que un pestañeo político. Sin embargo, que nadie se ilusione demasiado: Fernández Villaverde tampoco está destinado a una larga estancia, pues su mandato se extinguirá en junio, apenas unos meses después. Esta incesante danza de nombres y cargos es una clara evidencia de la inestabilidad que caracteriza esta etapa de la Restauración, donde los gobiernos se suceden a un ritmo frenético, y la continuidad es solo un sueño lejano. ¡Sigamos atentos al próximo giro en este culebrón político!

J. F. Lamata