27 febrero 1982
Darío Valcárcel se consolida como 'hombre fuerte' del proyecto
Ampliación de capital en la empresa editora de ABC Prensa Española: Rafael Pérez Escolar entra en el Consejo de Administración
Hechos
El 27.02.1982 el diario ABC informó de la entrada de seis nuevos consejeros en Prensa Española S. A.
Lecturas
Prensa Española realiza una ampliación de capital por iniciativa de D. Guillermo Luca de Tena Brunet y D. Darío Valcárcel Lezcano para buscar más financiación.
El 26 de febrero de 1982 se celebra una Junta General Extraordinaria de Prensa Española en la que son reelegidos los consejeros representantes de la familia Luca de Tena: D. Guillermo Luca de Tena Brunet, D. Benito Pico Martínez, D. Nemesio Fernández-Cuesta Illana, D. Torcuato Luca de Tena Benjumea, D. Juan Carlos Guerra Zunzunegui, Dña. María Pilar Luca de Tena García de Torres y su hijo D. Andrés Fagalde Luca de Tena, así como D. Fernando Luca de Tena Ita y su hijo D. Luis Luca de Tena del Toro.
Y, además, se da entrada a seis nuevos Consejeros en representación de los nuevos accionistas: D. Rafael Pérez Escolar, D. Rafael Atienza Medina, D. Joaquín Cárdenas Llavarena, D. Juan Manuel Fanjul Sedeño, D. Andrés Reguera Guajardo e D. Ignacio Varela de Seoane Ariza, todos ellos con la misión de evitar la quiebra del periódico ante su fuerte endeudamiento.
La tirada de ABC también se ha visto perjudicada con una tirada de 135.554 ejemplares, viéndose superado por El País, con una tirada de 234.016 ejemplares. Además ABC también se ve amenazado por la subida de Diario16 que ya cuenta con una tirada de 84.331.
La crisis de ABC no finalizará hasta el aterrizaje en el puesto de mando de Luis María Anson
Memorias
El periódico que requirió mi colaboración en mayor medida, con más intensidad y durante más tiempo fue el ABC. Darío Valcárcel vino a mi despacho para contarme la situación crítica en que se hallaba el viejo rotativo. Guillermo Luca de Tena, presidente de Prensa Española y director del periódico, no acertaba a llevar apropiadamente una empresa de tanta envergadura, por lo que se inició una serie de conversaciones en las que intervinimos Guillermo Luca de Tena, Darío Valcárcel, Rafael Atienza y yo. Guillermo, con pocas esperanzas por su parte de que aceptase su ofrecimiento, me rogó que entrara a formar parte del consejo de administración de Prensa Española. No conocía mi condición innata de apostante por causas imposibles y se vio sorprendido por mi aquiescencia, lo que me permitió profundizar en los entresijos de la empresa: maquinaria obsoleta, organización deplorable, especialmente en cuanto al personal. La situación era tan desesperada que Nemesio Fernández Cuesta, una persona tan íntimamente vinculada a la familia Luca de Tena, presentó su dimisión como consejero delegado de Prensa Española, aunque siguió ocupando un puesto como administrador. Guillermo me ofreció la presidencia de la sociedad, lo que yo rechacé porque en mi despacho profesional me encontraba como pez en el agua y no estaba dispuesto a abandonar la abogacía por nada del mundo. Entonces me pidió que preparase la presentación de Prensa Española en suspensión de pagos.
Cumplí el encargo, pero al mismo tiempo sugerí a Guillermo que no diera trámite al escrito sin hacer previamente un último esfuerzo para remediar la penosa situación de la casa. En cuanto a la empresa, le dije que sin pérdida de tiempo tenía que nombrar un administrador con mano firme para renovar unas estructuras ruinosas, y, en cuanto a la dirección del periódico, le recomendé que pusiese el puesto en manos de una persona con verdadera capacidad para desempañar el cargo.
El Análisis
Juan Ignacio Luca de Tena había muerto en 1975 y a pesar de que el ABC era el periódico con un nicho de lectores más fiel junto a LA VANGUARDIA, en menos de una década el periódico estaba al borde de la tumba. La guerra fratricida entre los hermanos Torcuato Luca de Tena y Guillermo Luca de Tena, los vaivenes ideológicos y la mala gestión económico habían llevado al periódico a la ruina. Tenía unas deudas acumuladas y una sobre-plantilla que no padecían periódicos nuevos como EL PAÍS o DIARIO16. Pero, lo más importante, la banca y las cajas de ahorro habían perdido la confianza en la familia Luca de Tena. En el sector de la banca había un consenso en que merecía la pena salvar a ABC, que el periódico aún podía ser buen negocio, pero que para ello había que echar de sus mandos al director-propietario Guillermo Luca de Tena (Torcuato Luca de Tena ya se había ido a México).
El problema es que Guillermo Luca de Tena no tenía ninguna intención de abandonar un periódico que consideraba su legado y que, por tanto, debía liderar hasta la tumba. Darío Valcárcel logró con ayuda de Rafael Pérez Escolar sacar adelante una ampliación de capital, asegurando que aunque nominalmente Guillermo Luca de Tena siguiera en la dirección, era Valcárcel quien de verdad tomaría el mando, pero la ampliación de capital tuvo un resultado menor a lo esperado porque muchos inversores seguían sin confiar en un proyecto tutelado por Guillermo Luca de Tena y consideraban que su etapa había terminado.
J. F. Lamata