30 marzo 2016

Miembro del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), el líder de Podemos, Pablo Iglesias y los alcaldes de Madrid, Barcelona y Cádiz han pedido su indulto por ser un concejal de su ideología

Andrés Bodalo, edil de Podemos en Jáen, entra en prisión tras ser condenado por reiteradas agresiones en su labor sindical

Hechos

El 30.02.2016 D. Andrés Bodalo ingresó en prisión tras ser condenado por agredir al concejal socialista D. Juan Ibarra.

31 Marzo 2016

El dedo y la luna

Jaime González

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Fue Marx el que afirmó que la violencia es la partera de la historia y elaboró la teoróia de la licitud ética de la autodefensa ante la explotación capitalista, pero dudo mucho que el concejal podemita que molió a golpes al teniente alcalde Jódar se liara a puñetazos en aaplicación estricta de la lucha de clases. Lo que movió Andrés Bódalo no fue el instinto animal, porque las bestias no tienen pulsión criminal, sino la mera fuerza bruta. En todo caso, lo peor no es que exista gente como Andrés Bódalo, sino que la izquierda extrema eleve a sus altares a gente como Andrés Bódalo, a quien, en el colmo del sectarismo o de la indolencia intelectual (o ambas cosas), ha comparado con Miguel Hernández y convertido en víctima de «un sistema opresor que manda a prisión a quienes defenden los derechos sociales».

Pablo Iglesias, secretario General de Podemos, ha salido en defensa de Bódalo con un argumento que es indiciario de una forma perversa de entender la democracia. El problema de fondo es Pablo Iglesias y no Andrés Bódalo, porque este último es un simple matarife y aquel es el líder de un partido que aspira a formar parte del Gobierno de España.
Cuando Iglesias afirmó que ‘hay otra forma de entender la política: entenderla como boxeo», no estaba recurriendo a ninguna metáfora, sino que suscribía lo dicho por Juan Carlos Monedero: «La violencia es un recurso último, pero en ocasiones también es un recurso». Andrés Bódalo es el brazo ejecutor de un pensamiento atroz que se resume en otra perla de Iglesias: «La crisis terminará cuando el miedo cambie de bando», que no es más que la actualización de la frase cumbre de líder de Podemos: «la guillotina es el acontecimiento fundador de la democracia». Habría que recordar la emoción que sintió Pablo Iglesias cuando apalearon a un grupo de policías antidisturbios en Madrid para situar en su justo contexto el caso que hoy nos ocupa, porque cuando el sabio señala la Luna el necio mira el dedo.
El dedo es Andrés Bódalo, y no estaría de más que miráramos un poco más allá para darnos cuenta de que lo más grave es el comportamiento de quienes le justifican. Que no son otros que los dirigentes de esa izquierda radical que se autodefine como ‘progresista’. Observen a Andrés Bódalo y háganse la siguiente pregunta: ¿progresista viene de progreso?