12 octubre 1947

Boda aristocrática en España: La hija del Duque de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, se casa con Luis Martínez de Irujo

Hechos

  •  12 de Octubre de 1947 se celebró la boda de Dña. Cayetana Fitz-James Stuart, Duquesa de Montoro, con Luis Martínez de Irujo

El Análisis

La monarquía latente

JF Lamata

La boda de doña Cayetana Fitz-James Stuart, duquesa de Montoro e hija del influyente duque de Alba, celebrada el 12 de octubre de 1947, ha sido mucho más que una unión aristocrática. Ha sido, sin pretenderlo del todo, una escenificación simbólica de esa España que, mientras acata la dictadura, sueña todavía con la monarquía. La ceremonia, fastuosa como pocas desde la proclamación de la República en 1931, ha congregado a buena parte de la nobleza española en un acto que ha servido de escaparate de legitimidades tradicionales, títulos restaurados y fidelidades cruzadas.

Cayetana, figura popular desde su juventud y centro de incontables rumores sentimentales, ha contraído matrimonio con Luis Martínez de Irujo, una elección que, según se comenta, obedeció tanto al afecto como a la voluntad férrea de su padre. Pero más allá de lo personal, la figura del duque de Alba —monárquico convencido, próximo a Don Juan de Borbón, y respetado diplomático ante Londres— convierte este enlace en un gesto político encubierto. En una España que desde hace solo unos meses se declara oficialmente “reino” pero sin rey, el franquismo ha tolerado y casi celebrado esta exaltación nobiliaria, consciente de que necesita a la aristocracia para mantener un barniz de continuidad histórica.

La aristocracia, por su parte, parece aceptar el marco dictatorial como una estación de paso. Los nombres que circulan en voz baja en salones y tertulias no son los de ministros o generales, sino los de Don Juan, su hijo Don Juan Carlos o incluso su sobrino Alfonso de Borbón. ¿Quién heredará esa corona que ahora flota, intangible, sobre una nación sin trono? Nadie lo sabe, pero bodas como esta parecen ensayar, con oropel y protocolo, la respuesta.

J. F. Lamata