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El columnista de EL MUNDO consideró que la presentadora le había engañado al hacerle creer que le permitiría promocionar su libro 'La Década Roja'

Bronca en directo en ANTENA 3 TV entre Mercedes Milá y Francisco Umbral (EL MUNDO): «¡O se habla de mi libro o me voy!»

HECHOS

  • El 21.04.1993 en el programa ‘Queremos Saber’ de Dña. Mercedes Milá (ANTENA 3 TV) estuvo de invitado D. Francisco Umbral, con el que la presentadura mantuvo una discusión.

– Transcripción completa del célebre momento de ANTENA 3:

  • Francisco Umbral: A mí me has dicho por teléfono que íbamos a hablar de mi libro. Estamos acabando y no se ha hablado para nada de él, por lo tanto, yo estoy dispuesto a levantarme y a abandonar la mesa, porque he venido a hablar de mi libro y no a hablar de lo que opine el personal, que me da lo mismo, para eso tengo mi columna y mi opinión diaria. Si no se habla de mi libro, me voy.
  • Mercedes Milá: ¿Qué quieres decir de tu libro?
  • Francisco Umbral: Lo que tú me preguntas
  • Mercedes Milá: Yo te iba a…
  • Francisco Umbral: ¡Es que pasa el tiempo, entra la publicidad, entran unos vídeos absurdos que todos hemos visto ya y no hablamos de mi libro! ¿A qué he venido yo aquí? Yo no vengo a las televisiones gratuitamente, como un paria. El que hagáis programas que os pagan muy bien y que os lo llenemos gente que no cobramos ni un duro… ¡ya está bien! O se habla de mi libro o me voy!
  • Mercedes Milá: No esperaba que hicieras esto conmigo, pero si quieres, vete.
  • Francisco Umbral: ¡Tú me has prometido que íbamos a hablar de mi libro!
  • Mercedes Milá: Pero es que yo le iba a…
  • Francisco Umbral: Yo he abandonado a unos amigos por venir aquí. Esto es un engaño, como toda la televisión, que es putrefacta.
  • Mercedes Milá: ¿Algo más… o podemos hablar algo del libro?
  • Francisco Umbral: Lo que tú quieras.
  • Mercedes Milá: Como te veo tan alterado… tu libro ha estado presente durante toda la noche.
  • Francisco Umbral: ¡Sí, de una manera abstracta y general! ¡Pero nadie sabe que ha salido el libro!
  • Mercedes Milá: ¿Puedo pedir la opinión de los que están en el estudio?
  • Francisco Umbral: ¡No han leído el libro y no vale su opinión!
  • (…)
  • Mercedes Milá: ¿Estás satisfecho?
  • Francisco Umbral: Estoy satisfecho. Lo que estaba era perplejo de que una vez más todas las televisiones utilicen el cebo de un libro, o de unas miles de pesetas que uno las acepta o no, según para atraer a una serie de personas. Yo no necesito más fama, ni más publicidad. ¡No necesito venir aquí! Que seas consciente de que no se puede engañar a la gente, que no nos dejamos engañar, aunque tú seas muy lista. ¿Eh?
  • Mercedes Milá: ¿Tú crees que te he engañado?
  • Francisco Umbral: ¡Sí!
  • Mercedes Milá: ¿Ustedes creen que le he engañado?
  • Francisco Umbral: ¡Estos no saben nada!
  • Mercedes Milá: Paco, Paco… ¿me dejas hablar?
  • Francisco Umbral: ¡No! ¡No te dejo! Yo no tengo por qué venir gratuitamente, porque un artículo mío vale muchas miles de pesetas ¿comprendes? Estoy harto de publicidad y prefiero no salir en televisión. ¡Ya está! ¡Resuelto! Ahora, podéis seguir con lo vuestro.

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D. Carlos Carnicero apoyó desde EL PERIÓDICO a la Sra. Milá frente al Sr. Umbral:

El periodista del Grupo Zeta, D. Carlos Carnicero escribió un artículo de apoyo a la presentadora de ANTENA 3, Dña. Mercedes Milá.

D. Carlos Carnicero habla con J. F. Lamata sobre aquel tema:

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23 Abril 1993

EL PRECIO DE LOS INTELECTUALES

Carlos Carnicero

No tengo intención de ofender a un escritor tan ilustre como Francisco Umbral, ni quiero generarme un enemigo con pluma tan poderosa. Pero en esto de solidaridades prefiero alinearme con Mercedes Milá

Mercedes Milá acreditó en su último programa ‘Queremos Saber’, tablas, valor y responsabilidad. No se le puede pedir más a un líder de opinión sobre todo en un universo de mamas chichos. El debate sobre los jóvenes y el poder se vio interrumpido violentamente por las protestas de Francisco Umbral que, modos aparte – con toda la importancia que tiene la educación para la convivencia – planteó para probablemente, sin querer, un tema de fondo muy importante: el papel de los intelectuales como industria y servicio a la colectividad.

Reclamaba Umbral el cumplimiento de un pacto. Él había ido al programa para hablar de su libro, su tiempo es valioso en términos  mercantiles, y no necesita más publicidad. Sin dudar de la legitimidad de Umbral para boicotear un debate por defender sus intereses, en el fondo evidenció su concepción del intelectual como instrumento económico y profesional. Aún dando por supuesto el legítimo derecho de todo profesional para poner tarifa económica a su tiempo, el mensaje de Umbral era demoledor por el desprecio que destilaba hacia la concepción de los líderes de opinión como servidores de una reflexión colectiva. Si sólo se trata de vender libros, el mito del pensamiento cae víctima del concepto de rentabilidad. El capitalismo ha ganado su última batalla.

No tengo intención de ofender a un escritor tan ilustre como Francisco Umbral, ni quiero generarme un enemigo con pluma tan poderosa. Pero en esto de solidaridades, entre el miedo al poderoso y la fidelidad a una periodista honesta, prefiero alinearme con Mercedes Milá que se gana la vida probablemente con holgura y dignidad, y que con una inteligencia y una responsabilidad enconiable, en vez de decirle a Francisco Umbral que se había equivocado de sitio, le dejó que hiciera publicidad para vender su libro, permitiéndole definir hasta las últimas consecuencias su concepción de lo que es un intelectual, que por supuesto no es la mía.

Carlos Carnicero

23 Abril 1993

KING-KONG SE ESCAPÓ DE LA JAULA

Carlos Boyero

Madame Milá, brazo armado del emperador Felipe en la comunicación audiovisual, ganó usted su amañado combate, señora, pero sus métodos son repugnantes.

Como espectador, víctima y analista (perdón por la enfática palabra) de la televisión anhelo la aparición de lo imprevisible y la bofetada en su propia cueva al refinado monstruo. Si ocurre ese milagro me siento vengado de los abusos, ofensas, mentiras y manipulaciones cotidianas que él perpetra impunemente contra mi inteligencia y mi sensibilidad. No conozco ninguna máquina de escribir en la prensa diaria tan demoledora, lúcida, necesariamente salvaje, irremediablemente tierna, incomparablemente lírica, como la de Umbral. Cuando este hombre está en vena, cuando no se limita a ser brillante, se produce una armonía y un ritmo geniales entre palabras, ideas y sentimientos. Su escritura sabe a música, la hueles, te empapa, te arranca la carcajada, te emociona. Umbral prescindió la otra noche de los hipócritas y necesarios modales, del temor a desmaquillar en público su imagen más conveniente, de la templanza y la sangre fría que exigen las situaciones peligrosas y vomitó sin tregua su indignación hacia la utilización bastarda que impone sobre sus invitados un medio falaz y despótico. Su aquelarre, su ataque a calzón quitado, fue justo, incendiario y reivindicativo, pero no eficiente: despojó de cianuro su explosión. Creo saber todo sobre los esplendores y los ocasos del alcohol excesivo y de la extenuante repetición de las obsesiones que le acompaña, de esa vehemencia etílica que desdeña la estrategia que necesitan las batallas. La «clac» de Madame Milá, del brazo armado del emperador Felipe en la comunicación audiovisual, empezó riéndole las gracias al osado y deslenguado histrión, le abucheó cuando la abrasiva e irreflexiva sinceridad de éste aseguró que se la sudaba el concilio estudiantil y que él estaba exclusivamente allí por la promesa que le habían hecho sobre la promoción de su libro (repitió veinte veces «mi libro» y nadie soportó lo que podía interpretarse como desmesurada o infantil egolatría, cuando Umbral sólo pretendía afirmar sus derechos y desvelar un engaño) y le dejó solo y cabizbajo (su última imagen era la de un «outsider» que paga la factura de su insolencia) al finalizar el irrepetible show. Ganó usted su amañado combate, señora, pero sus métodos son repugnantes. Sus cobardes, demagogos y teatrales «que opine el público del estudio», «siento mucho lo que está ocurriendo», «¿ustedes creen que le he engañado?» me provocaron mucho más bochorno que todos los pasotes de Umbral. Qué enemigos tan cutres, aunque astutos, tiene King-Kong.

Carlos Boyero

El Análisis

UN ERROR QUE LE COSTÓ CARO... PARA LA ETERNIDAD

JF Lamata

Cómo no sabemos cómo fue la conversación entre el Sr. Umbral (EL MUNDO) y la Sra. Milá (ANTENA 3) antes del programa, no podemos saber si esta le engañó prometiéndole un programa monográfico sobre el libro o él lo malinterpretó. El incidente, dicho sea de paso, se producía poco después de que el director de EL MUNDO también protagonizara un mosqueó contra la Sra. Milá por dejarle poco tiempo en la misma cadena.

El caso es que, aunque el Sr. Umbral estaba considerado un amigo de la Sra. Milá (la había elogiado en más de una columna), toda la audiencia le vio bramando como niño pequeño porque no se publicitara su libro. Craso error. Nada fue lo mismo a partir de entonces. El Sr. Umbral había sido un brillante columnista en los últimos años del franquismo y, probablemente, el más poderoso e influyente columnista de las primeras décadas de transición, pero todo se había hundido aquel día, porque para la mayoría de los españoles el Sr. Umbral había pasado a ser ‘el de yo quiero hablar de mi libro’. Y un montón de ciudadanos ni sabrían cómo escribía, ni le leerían nunca, pero identificarían al Sr. Umbral como ‘el del yo quiero hablar de mi libro’. RIP.

J. F. Lamata

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