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Fernández Candela trabajó para ellos en EL IMPARCIAL.com y De Diego en el ABC

Campaña de Ignacio Fernández Candela y Enrique de Diego contra sus ex jefes Luis María Anson y Joaquín Vila desde RAMBLA LIBRE

HECHOS

El 20.10.2016 en la web RAMBLA LIBRE D. Enrique de Diego publicó una ‘carta’ a D. Luis María Anson.

20 Octubre 2016

Carta abierta a Luis María Anson: El acosador baboso

Enrique de Diego

Entre los años 1983 y 1990 fui jefe de la sección política de ABC, bajo la dirección de Ansón, quien no había anglificado su apellido ni era Académico de la Lengua, aunque ya se trabajaba el nombramiento publicando artículos bien pagados de académicos.

El Consejo de Redacción era a las 13,30 horas y se prolongaba demasiado. Previamente, Luis María Anson perpetraba cada día un acoso sexual masivo, en el que, por detrás, ponía las manos en los ojos de las redactoras y les decía: “Bonita, ¿quién soy?”. Otras veces las cogía por los brazos o las tocaba en el codo, parte del cuerpo por el que parecía sentir una preferencia morbosa.

Era un acoso desagradable y estúpido, que debimos haber denunciado, yo el primero; sirva esta carta abierta de descargo de conciencia. Era acoso y una demostración es que un grupo de redactoras huían despavoridas a refugiarse en los servicios cuando llegaba la hora del asqueroso manoseo. Y también que una gran mujer y una gran periodista, Matilde Hermida, te escribió una carta acusatoria, de la que conservo copia, reconviniéndote a meterte las manos donde te cupieran y a dejarla en paz, haciendo su trabajo.

También fue desagradable leer en un libro de Luis Herrero que habíais utilizado el trabajo de los demás tú y tu hermano para vender cada número de ABC por piezas y que la agencia de tu hermano tenía un book de precios: tanto la foto de hueco, tanto la cara de la noticia.

Echo la mirada atrás y no percibo en ti nada propio del periodista pero sí las constantes del manipulador, incluso en tu propia biografía, escondiendo tus libros de juventud en los que arremetías contra el sufragio universal, la democracia y, por supuesto, la libertad de expresión, de la que después has hecho farisaica bandera, hasta que has vuelto a destaparte pidiendo la censura en internet.

No hace mucho picoteando por internet me topé con los escritos de una persona de coraje, Ignacio Fernández Candela, que con bizarría denunciaba el mobbing al que le habíais sometido en EL IMPARCIAL tú y tu tiralevitas, el pobre Joaquín Vila, al que en alguna ocasión tuviste que sacar del calabocillo tras patéticos conflictos prostibularios. Por ejemplo, tras la presentación de la edición de ABC de Toledo. Y al que, con tanto éxito en la misión, le encargaste que estrechara relaciones con Catalina Luca de Tena, que ni pinchaba ni cortaba.

Me recordó el inmisericorde y bastardo mobbing al que me sometisteis los dos hace veinte años. No tuve el coraje de Fernández Candela, que ha mostrado vuestras malas maneras, y por eso esta carta es también en eso un descargo de conciencia. Acababa de formar familia, cuando el mediocre Joaquín Vila se ensañó conmigo, con tu taimado apoyo. Estaba yo de Delegado en Alicante y había duplicado las ventas y daba un beneficio de 100 millones de pesetas anuales, pero os las prometíais muy felices poniendo en marcha la Televisa española. Y tu protegido, que ya se creía el director de Abc, y que el canallita me lo debía casi todo, me sacó de la Delegación –con el concurso de su querida Cata– me llevó a Madrid para arrinconarme en Opinión, prohibiendo que escribiera nada, aunque es sección en la que no se firma, me quitó todos los complementos –para intentar hundirme y a mi familia- y me aisló de la redacción. Y cuando te pedí que pactáramos mi salida, me dijiste –hipócrita compulsivo- que no, que periodistas como yo se contaban con los dedos de una mano y que hiciera un suplemento los domingos de calidad, en el que tuve que trabajar sabiendo que nunca iban a ser publicados, para luego volverme a Alicante a ponerme en un rincón a escribir semblanzas que nunca se iban a publicar. Y encima me pusisteis un detective privado. No sé, la verdad, para qué. Esa es vuestra calaña, ese es vuestro nivel moral, bajo, muy bajo, más bajo de lo que vuela el grajo cuando hace mucho frío.

Ignacio Fernández Candela, un gran escritor, todo esto le sonará, analógicamente, porque es una historia muy parecida de intento de demolición personal.

Es una vergüenza que tu lacayo espirituoso y tú estéis ensuciando, aprovechando la decadencia de la familia, los nombres de José Ortega y Gasset y de Gregorio Marañón.

21 Febrero 2017

Carta abierta a Joaquín Vila, mediocre y amargado

Enrique de Diego

No eres nadie y no interesas y quizás no debería perder el tiempo contigo. En lo único en lo que has destacado es en ser una mala persona haciendo daño a las personas y sin medir nunca la consecuencia de tus actos sobre terceras personas inocentes.

Me había olvidado de ti hasta que a través de google di con los artículos de Ignacio Fernández Candela denunciando tu inveterada afición al mobbing, proyección de tus complejos y de tu infinita mediocridad. Al parecer, te presentas como el subdirector más joven de España, o algo así, pero tú no has sido nada de eso, ni subdirector ni nada, tú siempre has sido el lacayo, el chico de los recados, el tiralevitas, el mamavergas de un personaje que ha hecho de la manipulación y el servilismo una bella arte como es el anciano corrupto Luis María Anson.

De los errores más grandes que he cometido en mi vida fue conseguir que te dieran trabajo en ABC pasándote, con traicionada generosidad, todo cuanto yo había puesto en marcha al marcharme al servicio militar. No has dado nunca una noticia, ni has hecho un reportaje, ni nada de nada, salvo ir de chivato, de prepotente, de fatuo y andar bailándole el agua y beneficiarte a la taimada de Cayetana Luca de Tena, bajeza de España, por encargo de tu señorito Anson, en una de las historias más cutres que conozco. Aunque a esa la supera tu extraña tendencia a abusar de las prostitutas que lo hacen por dinero.

Ese digital EL IMPARCIAL es una birria, una mierda, proyección de tu personalidad amorfa, sin pulso, sin ideas, solo a servir a una casta infame y a adular al pobre Anson, un personaje que, con el paso del tiempo, me parece cada vez más deleznable, con todos los vicios de su amo, con el alma podrida. Habéis convertido los apellidos Ortega y Marañón en dos patentes de corso para la nulidad y el vivir del Ibex 35. Y ¿qué va a ser de ti, Joaquín, cuando muera tu señorito?

Lo que le hiciste a Ignacio Fernández Candela me lo hiciste antes a mí, dañando a mi familia, uniéndote a un canalla como tú, a un mediocre como tú, que es la vergüenza de Alicante, Blas Gómez Cuartero, alias Blas de Peñas. Me lo hiciste recién casado y con un hijo de nueve meses. En lo único que destacas es en lo mala persona que eres. Podría servirte de atenuante tu temprano y compulsivo alcoholismo, que ha de haberte matado muchas neuronas, pero normalmente se tiene por agravante. Siempre has sido, por acomplejado, un envidioso. Hay dos cosas que no soportas: la profesionalidad y la alegría de vivir ajenas; porque siempre has sido una nulidad y un amargado.

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