20 enero 1942

Los asesinatos entre 1933 y 1945 perdieron la vida unos seis millones de judíos

Conferencia de Wannsee: Mandos de las S. S. alemana adoptan ‘El Holocausto’, aniquilación sistemática de los judíos

Hechos

El 20.01.1942 se celebró la conferencia de Wannsee, al lado del lago de ese nombre, en el suroeste de Berlín.

Lecturas

EL COORDINADOR DEL GENOCIDIO

himmler_heinrhich1941  Heinrich Himmler, reichführer de las S. S. , era el máximo responsable de ese cuerpo policial encargado de dirigir el exterminio de la población judía en Alemania, Polonia y el resto de países ocupados.

El Análisis

La Solución Final

JF Lamata

El 20 de enero de 1942, en una elegante villa a orillas del lago Wannsee, altos mandos del régimen nazi se reunieron en una breve pero decisiva conferencia presidida por Reinhard Heydrich, acompañado de Adolf Eichmann y Martin Luther, entre otros funcionarios del Reich. El objetivo: encontrar una «solución final» al «problema judío». Lo que se selló en apenas hora y media no fue un debate, sino una coordinación criminal entre ministerios, para transformar los campos de concentración ya saturados en fábricas de la muerte. Se acordó la deportación sistemática de millones de judíos europeos a campos como Auschwitz, Treblinka o Belzec, donde serían exterminados en cámaras de gas, bajo la supervisión de figuras como Rudolf Höss.

Aunque Heydrich y Eichmann fueron piezas claves en la organización del genocidio, el verdadero artífice fue Heinrich Himmler, Reichsführer de las SS, que operó con una libertad total respaldada desde las más altas instancias del poder. Ningún engranaje del Estado alemán quedó al margen: colaboraron los ministerios de Transporte (encargado de los trenes de la muerte), de Trabajo (que explotó a los prisioneros), de Interior, de Asuntos Exteriores (que negoció con países aliados o satélites para las deportaciones), y el Ejército y la Judicatura, que no sólo consintieron, sino que participaron. Esta cadena de complicidades sólo fue posible con el conocimiento, y sin duda la autorización, del propio Führer, Adolf Hitler.

El Holocausto —la Shoá—, que todavía permanece oculto a la opinión pública internacional, será descubierto cuando soviéticos, británicos y estadounidenses abran las puertas de los campos y documenten el horror. Entonces, el mundo verá no solo los crímenes del nazismo, sino también el precio del silencio: el de aquellos gobiernos que, pudiendo haber alzado la voz cuando el antisemitismo comenzó a institucionalizarse en Alemania, eligieron mirar hacia otro lado. Wannsee pasará a la historia no como un grito de fanatismo, sino como el acto frío y metódico con el que una administración moderna organizó el asesinato de millones. La burocracia al servicio del mal.

J. F. Lamata