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Calvo-Sotelo pretende que el protagonismo pase del Gobierno a la estructura del partido

Rodolfo Martín Villa abandona la Vicepresidencia del Gobierno para pasar a ocupar la Secretaría de Organización de UCD con Lavilla

HECHOS

El 28 de julio D. Leopoldo Calvo Sotelo realizó un nuevo cambio de Gobierno en el que destacó el cese del hasta entonces Vicepresidente primero, D. Rodolfo Martín Villa.

La primera consecuencia tras el conflicto Consejo Político de la UCD ha sido este 27 de julio de 1982 la dimisión de D. Rodolfo Martín Villa como vicepresidente del Gobierno de D. Leopoldo Calvo Sotelo. También abandonan el Gobierno los ministros D. Jaime Lamo de Espinosa y D. Rafael Arias Salgado. Los tres pasan a formar parte del secretariado de UCD que ha constituido el nuevo presidente del partido D. Landelino Lavilla Alsina. El Sr. Martín Villa ocupará el cargo de secretario de Organización de UCD.

El Gobierno del Sr. Calvo-Sotelo queda formado de la siguiente manera.

  • Presidente – D. Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo.
  • Vicepresidente y Economía – D. Juan Antonio García Díez.
  • Ministro de presidencia – D. Matías Rodríguez Inciarte.
  • Adjunto al presidente – D. Jaime Lamo de Espinosa.
  • Asuntos Exteriores – D. José Pedro Pérez-Llorca.
  • Defensa – D. Alberto Oliart Saussol.
  • Interior – D. Juan José Rosón Pérez.
  • Hacienda – D. Jaime García Añoveros.
  • Trabajo – D. Santiago Rodríguez Miranda.
  • Industria y Energía – D. Ignacio Bayón Marine.
  • Educación y Ciencia – D. Federico Mayor Zaragoza.
  • Administración Territorial – D. Luis Cosculluela Montaner.
  • Cultura – Dña. Soledad Beceril Bustamante.
  • Sanidad y Consumo – D. Manuel Núñez Pérez.
  • Obras Públicas y Urbanismo – D. Luis Ortiz González.
  • Transportes – D. Luis Gámir Casares.
  • Agricultura – D. José Luis Álvarez Álvarez.

NUEVA EJECUTIVA DE UCD

DimiteLavilla

Desde noviembre de 1981 la prensa se hacía eco del enfrentamiento entre los dos Vicepresidentes del Gobierno del Sr. Calvo Sotelo, los Sres. Martín Villa y García Díez, por el reparto de poder. El Sr. García Díez quería todas las competencias vinculadas con la economía, pero el Sr. Martín Villa quería mantener las competencias de Trabajo.

La llegada de D. Landelino Lavilla a la presidencia de la UCD solucionó el problema, el Sr. Lavilla deseaba dar más protagonismo a la dirección del partido ante tantas deserciones y, además, necesitaba el apoyo del sector ‘azul’ del Sr. Martín Villa, que había demostrado su influencia en el Consejo Político. Así pues la Ejecutiva quedó compuesta de la siguiente manera.

Presidente de UCD: D. Landelino Lavilla (sector democristiano)

Adjunto al Presidente: D. Juan Antonio Ortega y Díaz Ambrona (sector democristiano)

Secretario General: D. Íñigo Cavero (sector democristiano)

Secretario de Organización: D. Rodolfo Martín Villa (sector azul)

Secretario de Relaciones Externas e Informaciones: D. Marcelino Oreja Aguirre (sector democristiano)

Secretario de Acción Territorial: D. Rafael Arias Salgado (sector suarista)

Secretario de Estudios y Programas: D. Javier Tusell (sector democristiano)

Secretario de Formación: D. José Manuel García-Margallo (sector democristiano)

ARIAS-SALGADO: SUARISTAS QUE SE QUEDARÁN EN UCD

AriasSalgadoUCD_2 La presencia de D. Rafael Arias Salgado, del sector ‘suarista’ en el equipo del Sr. Lavilla, es un claro gesto del nuevo presidente de la UCD hacia los ‘suaristas’ ante su anunciada marcha del partido. La pregunta es cuantos ‘suaristas’ se quedarán en UCD como el Sr. Arias Salgado y cuantos se irán con el Duque de Suárez.

LA UCD SEGÚN MINGOTE

mingote_familiasUCD Una viñeta del Sr. Mingote en el diario ABC fue considerada quien mejor resumía la situación de la Unión de Centro Democrático.

 

28 Julio 1982

A la sombra de Lampedusa

EL PAÍS (Editorialista: Javier Pradera)

Los esfuerzos de UCD orientados a mejorar su imagen pública y a suscitar una impresión de dinamismo tropiezan, inevitablemente, con el limitado número de elementos disponibles para innovar el aspecto del escaparate. Pese a la voluntad de cambio de sus dirigentes, el banquillo del centrismo apenas ofrece oportunidades para la sorpresa, de forma tal que casi todas las combinaciones imaginables, están condenadas a parecerse entre sí como gotas de agua. Landelino Lavilla, investido de poderes, excepcionales para dar una milagrosa salida de urgencia a la crisis endémica del partido del Gobierno, se ha visto forzado a recurrir, en su intento de renovar el secretariado de UCD, a personalidades muy familiares en el planetario centrista. Siete ex ministros, de los cuales tres formaban,parte hasta ayer del Gabinete, ocupan cargos de primera importancia en el organigrama de UCD, sin que la atribución de camisetas ideológicas a los miembros del nuevo colectivo permita extraer conclusiones definitivas acerca de la orientación futura del partido. No queda más remedio, así pues, que echar mano de la rutinaria cita de Lampedusa y señalar que todo ha cambiado en UCD para que todo continúe igual.Los cuatro primeros puestos del órgano dirigente centrista están en manos de hombres con claras connotaciones democristianas. Landelino Lavilla ha desigriado como adjuntos al presidente a Juan Antonio Ortega y a Marcelino Oreja -de quien no hay que olvidar que obtuvo autorización del ejecutivo centrista para formar coalición en el País Vasco con Alianza Popular- y ha confirmado en sus funciones de secretario general a Iñigo Cavero. La concentración de personalidades democristianas en la cúpula del aparato centrista no ha impedido, sin embargo, que la fracción de Oscar Alzaga, también situada en la tradición del confesionalismo laico, haya abierto tienda propia al marcharse de UCD y crear el Partido Demócrata Popular.

La política centrista resulta imposible de entender si sólo se toman en cuenta las, ideologías de las que suelen presumir buena parte de sus protagonistas. Tal vez algún enfoque hermenéutico original pueda dar en su día explicaciones válidas. En estos momentos, las llamadas familias ideológicas de UCD tienen todas ellas una segunda residencia en el exterior del partido, sin que sea fácil adivinar ni las razones del divorcio entre esos hermanos separados ni los vínculos que unen entre sí, dentro del partido del Gobierno, a democristianos, liberales, socialdemócratas y azules. Sucede así que los liberales de Camuñas, los democristianos de Lavilla y los socialdemócratas de Parcía Díez tienen su réplica, a extramuros del centrismo oficial, en los liberales de Garrigues, los democristianos de Alzaga y los socialdemócratas de Fernández Ordóñez. Y para que no se diga que la providencia pone fronteras al desconcierto, ahora resulta que algunos antiguos suaristas de UCD -capitaneados por Rafael Arias-Salgado- irrumpen en el secretariado del partido cuando Adolfo Suárez se dispone a tomar el portante para establecer su propia casa chica.

En cualquier caso, el análisis de la composición del nuevo secretaríado no puede agotarse en la constatación de que los puestos formalmente más importantes en el organigrama corresponden a democristianos. Rodolfo Martín Villa ha resurgido de sus cenizas tras su voto negativo contra Landelino Lavilla y ha cambiado su coche oficial de ministro por la secretaría de organización, cargo decisivo para administrar la delegación de poderes extraordinaríos exigidos por Lavilla a fin de poner disciplina en las filas centrístas. El aire está ya cargado de olor a papeletas y umas, y Rodolfo Martín, Villa puede coordinar con Juan Manuel Reol de Tejada, Rafael Arias-Salgado y Jaime Lamo, tres antiguos suaristas que desempeñan ahora, respectivamente, las secretarias de Acción Electoral, Política Territorial y Coordinación con las Administraciones Locales, la preparación de las listas y de la campaña de los próximos comicios.

El reajuste del secretariado de UCD- ha tenido, al menos, la ventaja de saldarse con la designación de sólo un nuevo ministro, ahorrando a la vida pública española el desmoralizador espectáculo de una crísis ministerial en víspera de las vacaciones veraniegas. En cualquier caso, este movimiento círcular en la cúpula del centrismo, que ni siquiera ha conseguido crear la ilusión de un cambio, deja sin despejar las grandes incógnitas del momento. Queda pendiénte, para cuando las Cortes Generales rea bran sus sesiones, la obligada dimisión de, Lavilla como presidente del Congreso, cargo institucional incompatible, por razones de ética política e incluso de estética pública, con la jefatura de un partido. Aunque UCD no se haya visto reforzada con los nombramientos en el seno del secretariado, el Gobierno, en compensación, se halla en clara pérdida de imagen y prestigio. Esta es la hora en la que se ignora todavía si los poderes de -Landelino Lavilla abarcan disciplinariamente al presidente del Gobierno o si Leopoldo Calvo Sotelo trabaja por su cuenta. Y queda, finalmente, la incógnita de la decisión que adopte finalmente Adolfo Suárez, abandonado por algu nos de quienes fueron sus colaboradores y enfrentado con el duro dilema de emprender una incierta y arriesga da aventura electoral o de resignarse a esperar tiempos mejores.

28 Julio 1982

El nuevo Secretario de UCD

ABC (Director: Guillermo Luca de Tena)

En el cambio decidido por el presidente de UCD para reorganizar el Secretario del partido sobresalen tres realidades:

En primer término, hay un movimiento hacia la coherencia ideológica: en general, es un grupo homogéneo, de común origen y militancia católica, el que se hace cargo de la maquinaria del partido. Tras la designación del democristiano señor Nasarre para la dirección de RTVE, destacan en el nuevo secretariado los nombres de don Juan Antonio Ortega, don Marcelino Oreja, don Íñigo Cavero o don Rafael Arias-Salgado, pertenecientes todos, por encima de los matices, a una misma escuela ideológica: la que creó la Asociación de Propagandistas, cuya impronta en la vida pública española cuenta más de medio siglo.

La segunda nota visible es la prevalencia del partido sobre el Gobierno. Si antes de que se unfiicaran en la persona del actual presidente del Ejecutivo las dos jefaturas, el partido de la UCD permaneció en una subordinación respecto del Gobierno, las relaciones de dependencia parecen haberse invertido ahora. La incorporación de figuras relevantes del Gobierno en el Secretariado del partido en el que, sin duda, desempeñarán con eficiencia un importante papel, parece abundar en estas tesis.

Se ha articulado, por último, un sistema de contrapesos, con el propósito aparente de integrar, bajo el enérgico ejercicio de autoridad que anuncia el señor Lavilla, las distintas tendencias, agrupaciones, corrientes y reductos que situaron al partido centrista al borde de la desintegración. Ese sistema de equilibrio sitúa a un hombre fuerte, el señor Martín Villa, en la Secretaría de organización, de la que depende en buena parte la estrategia electoral. Su designación ha producido movimientos de fondo en el borroso y contradictorio sector llamazo «azul».

Queda, en fin, un factor exterior: la decisión de don Adolfo Suárez de abandonar el partido que fundó hace seis años. El señor Lavilla no ha desmentido, sino ha confirmado la decision del señor Suárez. Al hacerlo ha señalado claramente una nueva dirección, un partido más reducido pero más consecuente, más fiel a sus electores. No hay, en efecto, otra salida para UCD. Su supervivencia y transformación como partido verdaderamente nacional depende ahora del tiempo y de la táctica. Queremos decir, de la fecha de las elecciones y de la más grave decisión estraégica: si o no a la coalición electoral.

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