1 diciembre 1981

Rodolfo Martín Villa y José Antonio García Díez ocuparán las dos vicepresidencias has ahora vacantes

Leopoldo Calvo Sotelo cambia el Gobierno e incluye dos Vicepresidentes y la primera mujer ministra Soledad Becerril

Hechos

El 1 de diciembre de 1981 el Presidente del Gobierno, D. Leopoldo Calvo Sotelo, formó un nuevo Gobierno en el que incluyó dos Vicepresidentes: D. Rodolfo Martín Villa y D. Juan Antonio García Díez.

Lecturas

Ante la crisis interna de UCD que causó la dimisión de D. Agustín Rodríguez Sahagún como presidente del partido, cargo por el que ha sido sustituido por el propio presidente del Gobierno, D. Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo. este opta, el 1 de diciembre de 1981 por realizar un cambio del gobierno con el difícil reto de tratar de mantener unida a la UCD hasta el final de legislatura. Es, por tanto, un nuevo cambio de gobierno tan sólo tres meses después del cambio de septiembre, con la dimisión del Sr. Fernández Ordóñez.

El gobierno Calvo Sotelo queda formado de la siguiente manera:

  • Presidente – D. Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo.
  • Vicepresidente 1º – D. Rodolfo Martín Villa.
  • Vicepresidente 2º y Economía – D. Juan Antonio García Díez.
  • Ministro de presidencia – D. Matías Rodríguez Inciarte.
  • Adjunto al presidente – D. Jaime Lamo de Espinosa.
  • Asuntos Exteriores – D. José Pedro Pérez-Llorca.
  • Defensa – D. Alberto Oliart Saussol.
  • Interior – D. Juan José Rosón Pérez.
  • Hacienda – D. Jaime García Añoveros.
  • Trabajo – D. Santiago Rodríguez Miranda.
  • Industria y Energía – D. Ignacio Bayón Marine.
  • Educación y Ciencia – D. Federico Mayor Zaragoza.
  • Administración Territorial – D. Rafael Arias Salgado.
  • Cultura – Dña. Soledad Beceril Bustamante.
  • Sanidad y Consumo – D. Manuel Núñez Pérez.
  • Obras Públicas y Urbanismo – D. Luis Ortiz González.
  • Transportes – D. Luis Gámir Casares.
  • Agricultura – D. José Luis Álvarez Álvarez.

UNA MUJER EN EL BANCO AZUL

SoledadBecerril003 Dña. Soledad Becerril se convierte en la primera mujer ministra con cartera en la historia de España como responsable del área de Cultura. (Sólo durante la Guerra Civil, el Gobierno Negrín incluyó efimeramente a la anarquista D. Federico Montseny, pero sólo lo fue para ese banco y no tenía ninguna cartera asignada).

LA GUERRA INTERNA SIGUE.

El conflicto interno en UCD continúa entre los distintos sectores, el sector ‘azul’ del Sr. Martín Villa, parece estar con el Gobierno, pero los sectores ‘socialdemócrata’ (en proceso de fuga bajo el mando del Sr. Fernández Ordoñez), el grupo democristiano de D. Óscar Alzaga y el grupo ‘suarista’ de D. Adolfo Suárez parecen cada vez más distantes del Gobierno.

La siguiente crisis de gabinete se produce en julio de 1982.

02 Diciembre 1981

Reajuste ministerial

EL PAÍS (Editorialista: Javier Pradera)

Leer

El nuevo Gobierno formado por Leopoldo Calvo Sotelo no brinda novedades políticas dignas de mención. A última hora de la noche, la lista oficial del Gabinete ofrecía en todo caso un nuevo ajuste de cuentas de los grupos que integran el partido del Gobierno, pero el largo camino recorrido por el presidente para llegar a esta solución no merecía tanta atención de la opinión pública ni supone una respuesta política sustantiva a los problemas reales que aquejan al país.La ausencia, una vez más, de cualificados representantes de la plataforma moderada no hace sino aumentar la sospecha de cuáles son las auténticas finalidades de estos políticos de corte reaccionario, siempre prestos a ejercer el acoso y derribo y poco dispuestos a asumir claramente responsabilidades en la administración de los asuntos públicos. Herrero de Miñón demuestra con su negativa a asumir una cartera cuánto hay de demagogia y cuán poco de voluntad integradora y de compromiso en la acción de gobierno por parte de alguien que no obstante ha manejado con liberalidad próxima al despilfarro su poder como portavoz parlamentario del centrismo.

Esta y otras negativas de última hora habrán forzado probablemente al presidente a descender en trámite de repesca al segundo escalón del partido, con el fin de presentar una lista completa en las galeradas delBoletín Oficial del Estado. El desdoblamiento del Ministerio escobaTrabajo, Sanidad y Seguridad Social en dos nuevos departamentos y la creación del de Agricultura, Pesca y Alimentación eleva al reino mayor de las confusiones el cumplimiento de uno de los compromisos asumidos en el Pleno del Parlamento que trató el envenenamiento masivo por aceite. De esta manera, la colza se cobra la víctima política de Sancho Rof, mientras que García Diez, que muy probablemente se encuentra entre los primeros responsables políticos del escándalo del aceite, se eleva a la condición de vicepresidente, junto a Martín Villa, a quien se le agradecen por este procedimiento los servicios prestados en el desembarco de Calvo Sotelo al frente del partido.

Pero por encima de esta chismografía quedan serias incógnitas a despejar. ¿De dónde procedían las prisas para cerrar la lista a última hora de la noche de ayer? ¿Hay que buscar esta aceleración en una nueva oferta del PSOE, dispuesto a formar un Gobierno de coalición para fortalecer las instituciones democráticas? Estas respuestas son las que verdaderamente esperan los ciudadanos del nuevo Gobierno y no las explicaciones domésticas que hayan influido en la recluta del nuevo equipo gubernamental.

Calvo Sotelo parece hacer un esfuerzo con esta remodelación para demostrar lo que ya casi nadie cree en este país: que el centro sigue siendo una opción válida desde los postulados de UCD, y que UCD como tal comparecerá, y con oportunidades de victoria, en las próximas elecciones. Para eso ha premiado a lo más insulso de la socialdemocracia arrepentida que no se marchó del partido con Fernández Ordóñez y que en realidad no constituye sino un puñado de tecnócratas voluntariosos y obedientes al poder; y ha recuperado a lo más dudoso del suarismo desvertebrado. Ha hecho un Gobierno lleno de burócratas y ha dejado intactas las grandes opciones de la política: la defensa, los asuntos exteriores, la economía. Pereciendo en manos del fulanismo y del clientelismo, con fulanos y clientes de no demasiado relumbrón, ha devuelto la aguja de marear donde la aguja estaba. Y a la hora de determinar que una mujer ocupe una cartera, por primera vez desde Federica Montseny en este país, ha hecho una opción de dudosa eficacia. Este, en definitiva, es el Gobierno de UCD, el único que el partido puede ofrecer y el único al que se puede aspirar si no hay una voluntad de cambio real y de hacer frente a las grandes cuestiones de este país.

De cualquier manera, este Gabinete encontrará el apoyo social si, seriamente y con disposiciones del Boletín Oficial del Estado, consolida el sistema democrático, pone coto a las agresiones contra la Constitución, garantiza la celebración de un juicio justo a los presuntos rebeldes del 23 de febrero y convoca a los ciudadanos a las urnas sin que los votantes puedan sentirse tutelados por una opción de fuerza superior que la consagrada en la Constitución y cuyo aniversario celebraremos el próximo fin de semana. Nadie, decíamos hace unos días, puede pedirle peras al olmo. Al Gobierno de Calvo Sotelo, que se parece como un huevo a otro huevo a todos los demás Gobiernos de la transición, sólo le solicitamos eso: energía y autoridad en la defensa de las libertades y voluntad práctica de llegar a unas elecciones generales al margen del fantasma de cualquier golpismo.

El Análisis

Un Nuevo Intento de Calvo-Sotelo

JF Lamata

El 1 de diciembre de 1981, Leopoldo Calvo-Sotelo realizó un cambio significativo en su gabinete, en un esfuerzo desesperado por mantener la cohesión dentro de la UCD tras la dimisión de Agustín Rodríguez Sahagún como presidente del partido. Este nuevo gobierno, con figuras como Rodolfo Martín Villa y Juan Antonio García Díez como vicepresidentes, y Soledad Becerril como la primera mujer ministra con cartera, busca enfrentar las tensiones internas y preparar el terreno para la próxima legislatura. Sin embargo, como señala Javier Pradera en El País, esta remodelación no ofrece soluciones políticas sustantivas, sino que refleja un ajuste de cuentas interno, dejando intactos los grandes desafíos del país.

J. F. Lamata