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La presidencia de 'ABC' queda vacante y Julián Quirós será el nuevo director

Crisis en ‘ABC’: los Ybarra y Enriquez cambian al director y fuerzan la dimisión de todos los consejeros de la familia Luca de Tena

HECHOS

  • El 2.09.2020 se comunicó el nombramiento de D. Julián Quirós como nuevo director de ABC, mientras que el 3.09.2020 se produjo la dimisión de Dña. Catalina Luca de Tena como presidenta del periódico.

La ya expresidenta Dña. Catalina Luca de Tena García-Conde, su hermana Dña. Soledad Luca de Tena, D. Juan Carlos Guerra Zunzunegui y D. José María de Areilza y Carvajal han dimitido del órgano gestor del diario, un movimiento paralelo a la destitución de D. Bieito Rubido como director y su reemplazo por D. Julián Quirós.

03 Septiembre 2020

ABC

Catalina Luca de Tena

Una serie de graves desavenencias en el seno de la dirección de Vocento, empresa propietaria de ABC, han puesto en evidencia la imposibilidad de que mi hermana Soledad y yo podamos identificarnos con un modo de ser empresarios y editores que no reconocemos ni aceptamos como propios.

HOY, 3 de septiembre de 2020, por vez primera desde la fundación del periódico en 1903, el apellido Luca de Tena no firmará las páginas de ABC. Un periódico como ABC («tres letras que han de significar la fuerza del alfabeto entero», al decir del fundador, don Torcuato Luca de Tena, mi bisabuelo, al bautizarlo) es la manera culta de empezar el día. Y así ha sido durante ciento diecisiete años.

Se ha dicho que con Prensa Española el fundador de ABC crea la fábrica del más elemental españolismo de aquella hora, marcada por una profunda crisis de autoestima similar a la actual. Su compromiso, que ha sido el de cuatro generaciones de Luca de Tena, buscaba ser el abecé de la conciencia nacional de España.

«Cada número de un periódico», escribía en América por las misma fechas Joseph Pulitzer, «representa una batalla: una batalla por la excelencia; cuando el director lo lee y lo compara con sus rivales, sabe si se ha anotado una victoria o sufrido una derrota».

Durante la Restauración se publicaban treinta y un diarios en Madrid. De aquellos sólo queda ABC. Durante la Segunda República hubo hasta dieciocho diarios publicados en Madrid. De ellos sólo queda ABC. Y durante la guerra civil se publicaron trece diarios. Sólo queda ABC. De los diarios publicados en Madrid durante el régimen de Franco, tampoco queda ninguno. Salvo ABC. Los avatares de la historia son diversos, tempestuosos, violentos, pero ABC siempre ha sabido superarlos mientras los contaba y explicaba. Mientras cumplía con su deber hacia el lector. Con la máxima de servir a España y de ser fiel a sí mismo. Si ABC sigue siendo ABC, seguirá habiendo ABC.

Son muchos cientos los periodistas que han pasado por su Redacción y miles los trabajadores que, durante doce décadas, sin pausa alguna, en paz y en guerra, en tiempos terribles y amables, de hambre y de prosperidad, de horror y de esperanza, han mantenido en marcha permanente sus talleres legendarios. Todos juntos, con los anunciantes, los suministradores y las industrias asociadas forman el inmenso equipo humano volcado en sacar el periódico a la calle, para amanecer todos los días con un nuevo producto a la altura de las exigencias de calidad, rigor y credibilidad de la cabecera de siempre.

Con el ánimo pionero y emprendedor del fundador, que dignificó la profesión del periodismo en España, se crea un orgulloso espíritu de pertenencia que se resume en el lema que, escrito en cerámica junto al águila bicéfala, símbolo de la empresa, saludaba al visitante en la sede de Serrano: «De la prosperidad de la sociedad Prensa Española dependen el bienestar y el porvenir de cuantos en ella trabajan». Incluso en los tiempos más terribles del siglo XX se demostró inquebrantable este vínculo emocional.

Y finalmente están los únicos realmente imprescindibles en ese gran grupo humano creado en torno a la ceremonia a un tiempo rutinaria y siempre única que es el proceso de creación, distribución y disfrute de la existencia efímera del ejemplar de un periódico: los lectores. Los lectores son la pareja necesaria para el gran baile de confianza, inteligencia y cortesía que es el periodismo serio, culto, riguroso y responsable.

Desde 1903, millones de españoles han formado parte de esa comunidad, más que política y cultural, en buena medida espiritual, de lectores leales y críticos, inteligentes e informados, partícipes del compromiso con el periodismo de calidad. En compromiso permanente con España, la libertad y los valores que, desde su fundación y a lo largo de cuatro generaciones, hemos defendido la familia Luca de Tena, fiel al editorial «estamos donde estábamos» del primer número.

Los millones de lectores de ABC han representado así a la España liberal, conservadora, cristiana y tolerante, emprendedora y trabajadora, culta, familiar, patriota y volcada al mundo, a la tradición y a la modernidad, con tanto amor al legado de nuestros mayores como a toda idea de desarrollo y progreso real por el bien común de los españoles en paz, seguridad y prosperidad.

Todas las obras humanas son finitas y los ciclos profesionales y empresariales también. Incluso cuando, como en nuestro caso, es motivo de tristeza, hay que asumir esta verdad con serenidad, entereza, optimismo y la mirada puesta en el futuro. Y así lo hacemos, con profunda gratitud por haber tenido el inmenso privilegio de presidir y editar el diario que es parte de la memoria imperecedera en la historia de España. De su periodismo, de su literatura y de la defensa de España, su sociedad y sus gentes. Es y será siempre motivo de orgullo la conciencia de lo logrado, que es único en la historia del periodismo español.

Pero hoy es mi obligación, ante toda la comunidad que he mencionado y a cuyos miembros tan agradecidos estamos, explicar por qué por primera vez desde su fundación, ABC no va a tener ya en su mancheta como presidente del Consejo de Administración a un miembro de la familia Luca de Tena. Una serie de graves desavenencias en el seno de la dirección de Vocento, empresa propietaria de ABC, han puesto en evidencia la imposibilidad de que mi hermana Soledad y yo podamos identificarnos con un modo de ser empresarios y editores que no reconocemos ni aceptamos como propios. Con toda seguridad la autenticidad, la integridad, el rigor y la firmeza se volverán a buscar y premiar en un mundo y en una España cada vez más necesitados de referencias éticas, morales, políticas y culturales. Valores todos ellos para nosotras innegociables. Nunca podremos asumir decisiones no compartidas y por ello considero mi deber comunicar en esta Tercera, la tribuna más celebrada y el espacio estelar del diario, mi despedida como presidenta de ABC.

Esta despedida no afecta en nada a nuestra participación accionarial en Vocento, donde se mantienen sin variación nuestra presencia y nuestro pleno compromiso en el control de la gestión empresarial y en la búsqueda de soluciones para superar la crisis de la Prensa, en tan difícil situación como la actual. Nuestro interés por el futuro de ABC y por el de todos quienes aquí trabajan será el mismo y nada hará mermar ni dañar nuestro inquebrantable vínculo con el periódico que siempre estará unido al nombre de nuestra familia. «Estamos donde estábamos».

Catalina Luca de Tena

05 Septiembre 2020

El fin de una saga ('ABC')

Graciano Palomo

La Tercera de Luca de Tena se produce dos días después del relevo del director, Bieito Rubido, quien ha pilotado la cabecera duran...

Debo confesar y confieso que a lo largo de mi ya dilatada vida profesional no había leído una Tercera en ‘ABC’ que empieza de esta guisa: «Hoy, 3 de septiembre de 2020, por vez primera desde la fundación del periódico en 1903, el apellido Luca de Tena no firmará las páginas de ‘ABC’… Así fue durante 107 años». Suscribe el artículo, publicado en el mismo diario, Catalina Luca de Tena, biznieta del fundador.

El mejor historiador español de todos los tiempos, Claudio Sánchez Albornoz, presidente del gobierno de la II República en el exilio, me dijo en Buenos Aires, cuando yo era un imberbe estudiante de Periodismo: «Hijo, no se le olvide, el tiempo todo lo puede…».

¡De qué manera! Muchos de los profesionales que todavía seguimos en activo, hemos visto caer cabeceras legendarias, ‘YA’, ‘Diario16’ del gran Juan Tomás de Salas («He perdido todo menos el humor») y un sinfín de medios que coadyuvaron a restablecer las libertades en España. Hemos asistido al nacimiento de nuevos medios, apoyados en las nuevas tecnologías de la Información, que, sin embargo, han sabido conectar con la credibilidad y el prestigio, más allá de dimes y diretes. El Confidencial es una prueba fehaciente de ello.

Cuando el que suscribe pasa una y otra vez la magistral película de Steven Spielberg ‘The Post’ donde Streep encarna a la corajuda Katherine Graham y Tom Hanks a su editor jefe Ben Bradley, llega a la conclusión que el periodismo solo está para servir de contrapoder. De ahí, concluyo que un diario como ‘ABC’ que lleva más de 107 años —con todo el agua que ha bajado por los puentes de un país esencialmente cainita como España— algo habrá que tenido que conectar con la vida de los españoles o una parte importante de ellos.

La Tercera de Luca de Tena se produce dos días después del relevo del director, Bieito Rubido, quien ha pilotado la cabecera durante la última década. Un gallego repleto de sentido común, moderación y equilibrio.

Conclusión: el periodismo en estado puro es hoy más que ayer tan imprescindible como el aire que respiramos.

19 Octubre 2020

La libertad de ABC

Julián Quirós

«Los periódicos viven unos tiempos complicados porque el miedo se ha instalado dentro de su psique, tienen demasiada inseguridad, temor a defraudar, a no cumplir con lo que se espera de ellos. Es una reacción defensiva, empobrecedora y triste. Los principios no te limitan, te impulsan. El periodismo y ABC se hacen grandes creciendo»

La vida en Extremadura a mediados de los ochenta no era la misma que la de la niñez de mi paisano Castelo unas décadas antes, pero el ABC seguía llegando al pueblo con la impuntualidad del tren de las tres de la tarde. Había otras opciones para leer, pero sólo dos relevantes; el «Hoy» de Badajoz, que tuve la dicha de dirigir hace trece años, y el ABC de Madrid, en el que acabo de cumplir mi primer mes como director. Aquel ABC de mis catorce o quince años, a cambio de cincuenta pesetas que apartaba de mi paga cada sábado y domingo, sirvió para abrirme los ojos al mundo. Ahí fuera pasaban cosas apasionantes y el periódico las descubría. De aquella manera nació la vocación. Yo, como según parece dijo Dan Rather, me hice periodista para satisfacer mi curiosidad; sólo por eso.

El ABC de hace 35 años sacaba mucho a Fernando Morán y escribía de la dictadura de Castro, pero también de la de Stroessner, en aquel periódico no cabían distinciones entre dictaduras buenas y malas. Tenía una impresionante sección de huecograbado, con ácidos fotocomentarios y un gran despliegue final de vida social, también muy gráfica. Carrascal no había regresado de Washington y las estrellas de Opinión eran Lorenzo ContrerasCampmany, que venía de la prensa del Movimiento, y Antonio Burgos, de la casa de toda la vida. Todavía no había llegado el momento de Ussía y de Jiménez Losantos. Contaba con unos sueltos de Opinión muy chispeantes en una sección llamada Zigzag firmada por Ovidio y las tribunas y Terceras también reservaban espacio para la intelectualidad de izquierda, como PorcelTusellFernán-GómezCamacho Alberti.

El ABC de siempre ha hecho gala como ninguna otra cabecera de su liberalidad, sin que su amplitud de miras le produjera el más mínimo complejo. Y así debe ser para seguir siendo el ABC de siempre y por tanto el ABC de mañana. La otra noche, Antonio Burgos me señalaba unas palabras del mítico Luis Calvo, un ácrata de derechas ascendido a la condición de magnífico director: «El ABC debe parecerse al ABC». Un periódico, ABC, conforme a su historia e ideal fundacional, conservador en sus convicciones y liberal en su conducta y ejercicio. No atenerse a las convicciones resulta temerario, tanto como dejar de regirse por su liberalismo temperamental. Los periódicos viven unos tiempos complicados porque el miedo se ha instalado dentro de su psique, tienen demasiada inseguridad, temor a defraudar, a no cumplir con lo que se espera de ellos. Es una reacción defensiva, empobrecedora y triste. Los principios no te limitan, te impulsan. El periodismo y ABC se hacen grandes creciendo, con voluntad de expandirse, de llegar lejos, a más quioscos, a más pantallas, a más público, a más generaciones; el periodismo es avanzadilla, correr riesgos, abanderar causas, abrir caminos, ser decisivo. En definitiva, proyectarse, frente a quienes consideran que los principios funcionan como limitación, contención o censura, para disminuirte; como una especie de cofrecillo sagrado bajo siete llaves que apenas pueden interpretar unos cuantos elegidos o autodenominados guardianes de las esencias. Pura palabrería. ABC tiene que servir a las generaciones actuales y a las siguientes, para seguir siendo útil y relevante a los hijos y a los nietos de nuestros lectores. Un proyecto editorial que sabe de dónde viene, cuál es su sitio y a quién se debe, pero que no se detiene, que acompaña a los españoles en el cambio social.

La mejor presentación que se ha hecho nunca en esta casa la hizo Camba en 1913: «Mi nombre es Camba… Entrar en un periódico es para uno como entrar en el seno de una familia desconocida. Yo me encuentro muy cohibido al principio… Estoy en la situación del hombre tímido, que, recién, introducido en una casa, se queda sentado, con las rodillas juntitas y una cara muy estúpida, y se pone a hablar del tiempo». Camba, icono histórico de ABC, hizo las milicias en el anarquismo y en la prensa republicana, en una travesía similar a la que antes protagonizara la firma más importante de todos los tiempos, Azorín. ABC ha sabido siempre fichar con inteligencia. Ignacio Camacho, referencia indiscutible los últimos veinte años, pasó antes media vida profesional en periódicos de la competencia. Y el periodista español que más he admirado, Martín Ferrand, llegó a la Casa con 56 años y una biografía repleta de éxitos para encumbrarse como uno de los principales referentes del periódico durante más de tres lustros.

ABC siempre ha fichado porque en su esencia está atraer el talento a su causa, desde los tiempos del fundador, que puso a su galardón el nombre de Cavia, manifiestamente alejado de los postulados de Don Torcuato. Todos los mencionados, y muchos otros, hicieron ABC y sobre todo ABC les hizo a ellos, dándoles plataforma y protección. Pero hoy, para los signatarios de la limpieza de sangre, Martín Ferrand, Azorín o Camba podrían hasta resultar sospechosos. Absurdo. No se puede presumir de liberalidad respecto al pasado cuando se abjura de ella en el presente.

Seguiremos incorporando firmas variadas porque está en la naturaleza de ABC, por eso aquí guardan plaza Isabel San SebastiánGirautaSostresAlbiacHughesCuartangoPradaBelmonte Herrera. Lo que nunca ha sido incompatible con la promoción de la cantera y los nombres de la Casa. En 1992 realicé unas prácticas fugaces en la Redacción de Madrid, gracias a Vera, que estaba al frente de las delegaciones. Al lado quedaba Sentís, llevando Nacional, muchos años después nos hicimos amigos. Al igual que me pasó con Rodrigo Gutiérrez, que vigilaba la noche y daba un respeto apabullante desde su vozarrón y sus dos metros de altura. Muchos de ellos salieron del periódico; es ley de vida. Cuando un proyecto es realmente importante y vital supera a las personas concretas, a los autores, a los directores, a los columnistas, a los editores, a todos. El proyecto cobra una fuerza propia y superior. Sin embargo, el gobierno de la página editorial, las jefaturas de sección y la mesa de continuidad depende de hombres y mujeres que ya estaban aquí en 1992, más de treinta años trabajando en ABC, anónimamente muchos de ellos, sin las luces de feria del articulismo. Y hablando de articulismo, quédense con este nombre, Alberto García Reyes: desde la cantera de ABC Sevilla ya ha sentado plaza en el patio de columnas de la prensa española. Y otros que vendrán.

Con la fuerza de nuestra historia y la energía de nuestra cantera, con la contribución de las firmas nuevas y clásicas, con el apoyo de los lectores, seguiremos en la batalla de siempre. Con más opinión, con noticias, con apuestas, con más digitalización. Defendiendo la independencia judicial, la economía de mercado, la monarquía parlamentaria, la pluralidad informativa, la democracia liberal, el humanismo cristiano, la libertad educativa, la cultura occidental, la sociedad civil, el saneamiento de las cuentas públicas y el patriotismo según la definición de Felipe VI en su proclamación: «En España caben las distintas formas de sentirse español». Por eso Camacho García Reyes vienen desde Andalucía, Ventoso desde Galicia, Girauta desde Barcelona, Belmonte desde Murcia o Hughes y yo mismo desde Valencia. Mi nombre no es Camba, pero como Camba he querido presentarme ante ustedes. Mi nombre es Quirós, el Consejo de Administración de Vocento me ha nombrado director de ABC con la misma responsabilidad y autonomía que me concedieron durante once años en «Las Provincias», con la misma responsabilidad y autonomía que tuvieron mis predecesores en ABC. Y pienso ejercerla con todas sus consecuencias. Empezamos.

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