24 abril 1977

El ex presidente ha decidido formar parte de las listas de Alianza Popular de Fraga y no de la candidatura que apoya la Confederación de Combatientes junto a Falange y Fuerza Nueva

Cruce de reproches entre Carlos Arias Navarro y José Antonio Girón por el fracaso de las reformas de ‘El Espíritu del 12 de Febrero’

Hechos

El 22.04.1977 D. Carlos Arias Navarro concedió una entrevista al periodista D. Pedro J. Ramírez publicada en el diario ABC.

Lecturas

José Antonio Girón había asumido la presidencia de EL ALCÁZAR en junio de 1976.

El 22 de abril de 1977 el expresidente del Gobierno D. Carlos Arias Navarro concede su primera entrevista después de abandonar ese cargo al periodista D. Pedro J. Ramírez Codina, del diario ABC, coincidiendo con su anuncio de ser candidato de Alianza Popular al Senado por Madrid en las elecciones del 15 de junio de 1977.

En esa entrevista critica al presidente D. Adolfo Suárez González por querer ‘engañar a todo el mundo’ y presentarse a unas elecciones en las que jugará con ventaja, a D. Torcuato Fernández Miranda por imponer su modelo de Transición a todos, al exministro D. Antonio Barrera de Irimo por la forma en la que ‘huyó’ del Gobierno em 1974 y a D. José Antonio Girón de Velasco al que acusa de ser un inmovilista que quiso cortarle la cabeza por intentar hacer la reforma del ‘espíritu del 12 de febrero’.

Desde el diario El Alcázar de cuyo Consejo de Administración preside el Sr. Girón de Velasco se publican artículos contra el Sr. Arias Navarro. Uno del propio Sr. Girón de Velasco, otro editorial del director D. Antonio Gibello García y otro de D. Antonio Izquierdo Ferigüela, considerando al Sr. Arias Navarro un traidor a la memoria de Francisco Franco Bahamonde.

22 Abril 1977

Girón era un monolito que no se avenía a razones

Carlos Arias Navarro

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– ¿Don Carlos, usted cree que de haber seguido la operación reformista que su Gobierno convirtió en anteproyecto de ley todos estos males que ahora denuncia se hubieran evitado?

– El otro día le comentaba a Fraga que una de las pocas cosas que guardo son las actas de la Comisión mixta Gobierno-Consejo Nacional, en cuyas sesiones intervinieron destacadamente el propio Fraga, que era un huracán, y Torcuato Fernández miranda, con la autoridad propia de su cátedra de Derecho Político y sus famosos recursos de los maniqueos sacando al Príncipe siempre a relucir. Al final, Torcuato Fernández Miranda fue el que impuso su criterio y el que llevó el otro al corral.

Y quienes más le apoyaron fueron Adolfo Suárez y Osorio. Todo eso está ahí en las actas. ¿Qué ha pasado entonces para que al día siguiente de mi cese arrinconen ese proyecto y sauqen otro totalmente distinto?

Yo había hablado muchas veces con el Caudillo del tema de la reforma. Él era un hombre inteligente y de gran perspicacia. Aunque no se puede decir que el Caudillo fuera vertiginoso tampoco fue inmovilista.

En las reuniones de la Comisión mixta, el único que estaba hecho un monolito y no se avenía a razones era Girón.

Le leyeron incluso pasajes de discursos del Caudillo. Como si se leyeran a Julio Verne. Él tenía su filosofía y no había quien le apeara de ella. El hombre estará pasando malos días, como estamos pasándolos todos. ¿Y qué dirá ahora? Pensar que pedía mi cabeza, que pedía casi que me la cortaran a nivel de la cintura por aquel discurso del 12 de febrero.

Había que encontrar una solución. Yo sabía que el Caudillo pedía que las reformas se hicieran muy pausadamente… ¡Si, pero el tiempo también apremiaba!

22 Abril 1977

El responsable

EL ALCÁZAR (Director: Antonio Gibello)

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Las sonoras declaraciones de don Carlos Arias Navarro en ABC de hoy, anunciando su candidatura al Senado no nos han sorprendido, porque nuestra capacidad de asombro en materia política tiene un límite, al que colaboró de forma notable el propio Sr. Arias Navarro. El ex-alcalde de Madrid pretende, a lo que vemos, utilizar el fervor y la desorientación del ‘franquismo sociológico’ para postular su escaño en el Senado.

Inútil empeño si se considera que los franquistas saben perfectamente quienes dinamitaron el Estado de Derecho que Franco legó a España. En esa responsabilidad está incurso, históricamente, el Sr. Arias Navarro por múltiples y conocidas razones. A ellas aludiremos, como a sus declaraciones, en nuestra edición próxima a través del juicio de nuestros comentaristas. Hoy nos limitamos a enumerar algunas de las circunstancias que explican nuestro recelo a esa candidatura.

El señor Arias Navarro fue ministro de la Gobernación y, por consiguiente, jefe de la seguridad nacional; pero no pudo evitar el vil asesinato del presidente Carrero Blanco. Más tarde, jefe del Gobierno, fabricó el llamado ‘espíritu del 12 de febrero”, que fue la avanzadilla de la voladura del régimen, tal como denunciaría en un artículo premonitorio el señor Girón de Velasco (ARRIBA, 28 de abril de 1974), que le valdría una del as más feroces campañas de la prensa subvencionada por el Gobierno que se recuerdan. Al morir Franco dio lectura al mensaje póstumo entre visibles sollozos, pero más allá de bastidores se puso en tela de juicio la limpia legitimad y origen de aquel emocionante documento del Caudillo muerto. ¿Cree el señor Arias Navarro que nos hemos olvidado de aquella burda patraña? Como presidente del Gobierno con la Corona dio paso a los dinamiteros y colaboró con todas sus fuerzas a borrar la imagen del Estado del 18 de Julio. Luego cesó, quizás porque consumada la traición, ya resultaba su presencia innecesaria. Su gestión le valió un marquesado.

Nos parece bien que Carlos Arias se presente a senador por Madrid; pero que lo haga en nombre del franquismo nos ha producido un ataque de hilaridad, aunque nos depare la ventaja de conocer a tiempo los propósitos de quienes desean utilizar el nombre de Franco para ganar las elecciones. Y luego, a seguir negociando con Santiago Carrillo y compañía. Ya lo saben los franquistas, que después no se llamen, otra vez, a engaño.

23 Abril 1977

UN POLÍTICO CON ROSTRO

Antonio Izquierdo

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Me proclamó sin ninguna vanidad, Dios me libre, un especialista en el tema Arias Navarro. Durante ocho años, día a día, que son muchos, mantuve una constante atención sobre la Alcaldía de Madrid que él ostentaba y muy bien, por designación del Jefe del Estado. Fue un ministro de la Gobernación efímero, durante su mandato asesinaron al presidente del Gobierno. ¡Que triste todo aquello! Al capitán general de la Armada, Carrero Blanco, no le asesinaron en un golpe de arrebato, un loco o un suicida. Dos meses estuvieron socavando una calle.

Arias Navarro fue a la Presidencia del Gobierno y se lanzó, en tromba, a proclamar el espíritu del 12 de febrero, que puso moscas, es lógico, a quienes creían en el espíritu del 18 de julio. Cuando cayó el régimen salazarista no se ponían trabas a la entrada de los periódicos franceses o ingleses, que auguraban el 25 de abril para España y traían caricaturas del anciano estadista sustituyendo los símbolos de su uniforme por horcas cruzada. Después se produjo el 20 de noviembre de 1975 y dio paso o aceptó que eso n oestá demasiado claro, a quienes habían izado la bandera de la ruptura y se convocó la Comisión Mixta Gobierno-Consejo Nacional, ¡Que cosas! Del espíritu del 12 de febrero nada más se supo como del finado Fernández, porque la nueva frontera que tenía representantes septuagenarios, como Areilza y Garrigues, propiciaba el retorno al 11 de abril de 1931.

El Sr. Arias Navarro salió del Gobierno sin pena y sin gloria, aunque le hicieron marqués, con Grandeza de España. Recuerdo sus declaraciones de septiembre de 1974 en las que dio un papirotazo a la Organizaciones Juveniles del Movimiento, aunque ahora se lamenta de la infiltración marxista en la Universidad Total, que Arias Navarro fue un eficiente director general de Seguridad y un gran Alcalde. Como presidente del Gobierno no tuvo demasiada suerte y por eso salió de Castellana 3 cuando el Estado del 18 de julio estaba en ruina y almoneda. Todos supusimos que había aceptado la jubilación y se disponía a realizar aquel viaje alrededor del mundo, del que nos hablaba a los cronistas municipales al inicio de los años setenta, para cuando le dejasen en paz y cesase de alcalde…

Leí en ABC de ayer sus declaraciones y de pronto me di cuenta de que el ilustre político levanta la bandera del franquismo, ¡lo que hay que oír! Y viene dispuesto a salvar a España y yo, que soy un especialista en el tema, me voy a permitir hacer una pequeña serie de artículos para recordar los pormenores de esta singular y brillante biografía. El rostro de Arias Navarro es familiar para todos los españoles; como lo fue, mucho más, para todos los madrileños. El hombre es el hombre y su circunstancia. Y en esta coyuntura de ahora es prudente poner los puntos sobre las ies, porque con el destino de España n ose puede jugar. Recuerdo cuando llegó, triunfante y aún con aire juvenil a la Casa de la Villa. ¡Que distinto el rostro que ayer contemplábamos en la portada de ABC! Es la imagen de un hombre fatigado. Ante esa imagen se me ocurre pensar que el señor Arias Navarro deba poner menos patriotismo y dejar que otros salven a España, dejarnos por ejemplo a los hombres de mi generación. Él ha trabajado mucho y todos los españoles se alegrarán sinceramente de que pueda descansar tranquilo. ¡Y que sea por muchos años!

Antonio Izquierdo

25 Abril 1977

Puntualizaciones de Girón

José Antonio Girón

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Señor director de ABC

Mi distinguido amigo:

He leído con toda atención las declaraciones que don Carlos Arias Navarro ha formulado a don Pedro J. Ramírez y que ABC recogía en su edición del viernes 22. En ellas se hace una alusión directa a mi conducta política de estos últimos años, y más concretamente a la que adopté en las reuniones de la Comisión Mixta Gobierno-Consejo Nacional.

No está en mi ánimo en entrar en polémicas, peor si ruego que acoja en las páginas de su periódico unas breves precisiones a esas palabras. Nunca hubiese roto el secreto de aquellas reuniones que ocnstituían materia reservada, pero ya que quien las presidía ha supuesto que transcurrido el tiempo no hay por qué mantener en silencio lo tratado, diré tres cosas.

  1. 1) Jamás me mostré monolítico en las reuniones de la Comisión Mixta, como en ningún otro sitio. Muchos años antes de que muriese el Caudillo (4 de mayo de 1972) fui quien proclamó la ncesidad de la apretura política y el reconocimiento de unas pluralidades ideológicas que ya existían.
  2. 2) En la Comisión Mixta Gobierno-Consejo Nacional – y tengo pruebas documentales de ello – quien aportó los textos de Francisco Franco fui yo.
  3. 3.) Esos textos estaban destinados, en mi intención, a demostrar con exactitud que era posible la más rigurosa democratización de España y la elección por sufragio inorgánico, secreto y directo de todos y cada uno de los cargos públicos, desde el más modesto concejal al presidente del Gobierno, sin necesidad de destruir, en otden a las vías de representación, el sistema orgánico postulado, entre otros españoles por Unamuno, Madariaga, José Antonio y Franco.

En cuanto a la afirmación del Sr. Arias Navarro de que yo pedía su cabeza, me gustaría que precisase cómo y cuándo. Creo que si alude a mi declaración del 28 de abril de 1974 en ARRIBA le bastará con releerla para comprobar la inexactitud de sus afirmaciones. En aquella declaración traté de salvar a toda costa el prestigio y la figura del presidente del Gobierno, que yo estimaba en aquellos instantes muy necesaria para España.

Sin motivo para más, y con el ruego de que acoja esta carta en las páginas de ese prestiogo diario, le saluda muy cordialmente, suyo afectísimo.

José Antonio Girón de Velasco

El Análisis

Dos fracasados

JF Lamata

En abril de 1977 Carlos Arias Navarro se atrevía a decir en ABC lo que ya pensaba en 1974 pero entonces no podía: que estaba harto de los alegatos puristas de José Antonio Girón repartiendo carnets de quien era leal y quién no era leal a Franco y su obsesión por torpedear cualquier intento aperturista hacia una democracia. Girón tenía su propio periódico para defenderse, EL ALCÁZAR, donde a partir de ese momento vapulearían todavía más a Arias Navarro.

Lo que más les molestaba a Girón y sus amigos es que Arias Navarro se considerara a sí mismo ‘franquista’, pero a la vez ahora aceptara el sistema democrático y se presentara como candidato de Alianza Popular al senado en las primeras elecciones generales de 1977. Para Girón un político sólo podía ser franquista si defendía el mantenimiento de la dictadura franquista aunque el Caudillo hubiese muerto.

El problema que tenían Girón y Arias, es que el tiempo político de ambos ya había terminado. Girón apoyaría en las primeras elecciones de Junio de 1977 la candidatura de la Alianza Nacional 18 de Julio, que no logró ni un escaño, evidenciando que era un residuo del pasado. Pero Arias Navarro apostó por Alianza Popular, que sí logró representación, pero él en concreto, no logró votos suficientes para ser senador.

Los votantes de derecha preferían a figuras que evitaban hablar del pasado, como Adolfo Suárez o Manuel Fraga que aquel intento dialéctico de Arias de compatibilizar la defensa de la democracia con la lealtad al dictador fallecido.

J. F. Lamata