23 abril 1977

Su último titular fue D. Ignacio García López, que perdió su condición de ministro

El Gobierno Suárez disuelve el Movimiento Nacional y el ministerio-secretaría general del mismo, símbolos de la dictadura franquista

Hechos

El 1 de abril de 1977 el Gobierno de D. Adolfo Suárez anunció la disolución por decreto-ley de la Secretaría General del Movimiento Nacional.

 

Lecturas

El 1 de abril de 1977 el Gobierno de D. Adolfo Suárez González ordenó la disolución del Movimiento Nacional, el partido único de la dictadura franquista y retirar el símbolo del Yugo y las Flechas de su sede en Alcalá, 44. 

El sábado 2 de abril de 1977 los periódicos públicos Alerta de Cantabria y La Información de Alicante, los periódicos más leídos en sus respectivas provincias retiran la simbología falangista, el Yugo y las Flechas, de sus cabeceras. La retirada llamó la atención especialmente en el caso de Alerta por ser su director, D. Francisco Ignacio de Cáceres Torres, un veterano periodista falangista.

El mismo día en que se celebraba el aniversario del triunfo de la derecha acaudillada por el General Franco en la Guerra Civil española, el Gobierno de D. Adolfo Suárez anunció la disolución del Movimiento Nacional, el partido único de la dictadura franquista y heredero de la FET-JONS que había funcionado entre 1939 y 1976.

El Yugo y las Flechas desaparecen de las cabeceras de los periódicos del Movimiento.

El Consejo de Ministros presidido por D. Adolfo Suárez González aprueba el 1 de abril de 1977 a desaparición de la Secretaría General del Movimiento, cuyos órganos políticos quedan extinguidos, incorporándose los de carácter social asistencial a otros departamentos de la Administración. El Consejo aprobó también la supresión del artículo segundo de la ley de Prensa, al mismo tiempo que refuerza los mecanismos de persecución de los delitos cometidos en medios de comunicación social. Asimismo, el Gobierno mantiene el nombramiento del señor Becerril, como presidente de la Sala Cuarta del Tribunal Supremo.

Uno de los más importantes acuerdos del Consejo de Ministros fue la desaparición legal del Movimiento-organización sobre el que tantas polémicas se consumieron desde la promulgada ley Orgánica del Estado. El decreto-ley aprobado por el Gobierno, precisamente a los 38 años de la victoria bélica que siempre se atribuyó el Movimiento, tiene como objetivo la reestructuración de los órganos dependientes del Consejo Nacional y el nuevo régimen jurídico de las asociaciones, funcionarios y patrimonio del Movimiento.

El Consejo de Ministros aprobó también un real decreto-ley «sobre libertad de expresión» —según el texto de la ampliación de la referencia de dicho Consejo—, en que, a cambio de suprimir el artículo segundo de la ley de Prensa, se establece un reforzamiento de las posibilidades de acutación administrativa y penal en lo que el mismo texto califica de «intento de equilibrar las medidas liberalizadoras que permitan una plena libertad de expresión en España con aquellas otras de carácter preventivo que eviten el deterioro de determinados principios e instituciones»,

En este sentido, el real decreto trata de que no queden «sin adecuada protección» los valores éticos y sociales. Así, se establece que la intervención administrativa abarcará a los supuestos concretos que signifiquen ataque a la unidad de España, a la institución monárquica y a las Fuerzas Armadas, así como las informaciones obscenas o pornográficas, en terminología del texto mencionado.

Por otro lado, se fortalece la protección penal y los instrumentos ya previstos por nuestro ordenamiento procesal para defender el honor y la fama de los particulares. El texto razona que la concurrencia democrática sólo es posible si el contraste y enfrentamiento entre opciones políticas diversas «se hace de manera que ninguno de los contendientes pueda erigirse en juez de la conducta ajena, función reservada, exclusivamente, en lo jurídico, a los tribunales de justicia, y en lo político al voto de los ciudadanos».

El decreto-ley concede a los delitos de calumnia e injurias —previstos y penados en el Código Penal—, cometidos en medios de comunicación social, el tratamiento de delitos semipúblicos, perseguibles por simple denuncia de la persona agraviada. Estos delitos serán sancionados en su grado máximo por un procedimiento de urgencia en tiempo de campaña electoral.

27 Febrero 1977

¿Qué hacer con el movimiento?

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

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EL GOBIERNO debe saber que no puede presidir las próximas elecciones sin desmontar previamente el aparato del Movimiento_ Consecuentemente el Gobierno está ultimando un decreto-ley sobre la reforma de Secretaría General. Las elecciones están muy próximas y ya comienza a ser tarde para la ardua tarea de desguazar ese gigantesco monumento a la burocracia que es el Movimiento. Basta una ojeada a la guía telefónica de Madrid para advertir la vasta red que controla Secretaría General. No es suficiente convertir al ministro secretario general del Movimiento en un ministro sin cartera adjunto a la Presidencia, quitar el yugo y las flechas de Alcalá 44, y convertir las jefaturas provinciales y locales del Movimiento en delegaciones gubernativas. No, se desmonta el Movimiento modificando las siglas de su organigrama.

El país precisa la seguridad preelectoral de que el aparato del Movimiento no va a apoyar a los partidos neofranquistas. Y particularmente debe estudiarse con sumo cuidado el futuro de las cadenas de prensa, radio y editoriales de Secretaría General. Se nos escapa para qué necesita el Estado español, la Monarquía española, un par de editoras, dos cadenas de radio y la más numerosa red europea de periódicos. Especialmente si no olvidamos que el Estado ya cuenta con la televisión y otras cadenas radiofónicas.

Así, podrá considerarse como test de las intenciones futuras del Gobierno el destino que dé al sistema de información y propaganda de Secretaría. Si el Gobierno no juega limpio en este tema, poca confianza cabe albergar en que lo haga en el más difícil de Radiotelevisión Española.

Lo mismo puede afirmarse de servicios de Secretaría objetivamente tan importantes como las delegaciones de la Sección Femenina, Juventud o Deportes, que pueden ser utilizadas electoralmente, aun cuando sólo sea en la vertiente de su infraestructura administrativa. Y cabe, Iegítimamente, preguntarse qué destino piensa darse a la Guardia de Franco y a la Vieja Guardia, ahora insertadas en Secretaría General y que obviamente no pueden continuar ligadas a un aparato estatal.

02 Abril 1977

ALCALÁ 44

ARRIBA (Director: Alejandro Armesto)

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En este viejo caserón al que llamamos por buen nombre Alcalá 44, se ha intentado durante treinta y ocho años la España que se quería, y se hizo buena parte de la España que se pudo por aquí, por los campamentos, las danzas, la cultura a contrapelo, un sindicalismo con uñas, los periódicos difíciles, el desporte y la progresía que se podía llevar han pasado, hemos pasado o nuestros padres o nuestros hijos, o alguna hermana o alguna España, o dos o tres generaciones, y a todo, y desde hoy, a esta misma casa nos ha dispersado el viento del tiempo y de la Historia. Hay dentro de ella como mucho honor, como tanto amor al país y a su gente, y por eso no cierra sus puertas de rodillas ni siquiera con la lícita nostalgia de hombres e ideales quemados, sin pasar una sola factura. POrque sabe el país que ese yugo y esas flechas de Alcalá 44, nunca se prestaron a ser un lastre en la caminata hacia adelante de este viejo país al que llamamos España, hoy se archiva, de pie, con respeto y con honor un pasado al que millones de españoles llamarán por buen nombre, Alcalá 44.

09 Abril 1977

Huella imborrable

EL ALCÁZAR (Director: Antonio Gibello)

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Durante varias décadas el yugo y las flechas de Secretaría General del Movimiento han simbolizado el apasionado servicio de muchos españoles que creyeron en una doctrina social-superadora de la antítesis comunismo-capitalismo y un pensamiento político que buscaba la paz, la indiscriminación y el entusiasmo por la construcción nacional. Como emblema de los Reyes Católicos, se trataba de un símbolo arraigado en la Historia y enaltecido por lo que el reinado de aquellos monarcas significó para la Patria. Luego fue recogido por la fervorosa ilusión de José Antonio, como prueba de afán de superar etapas en que la Nación se vino abajo. Después Franco, confió en sus albaceas y les entregó en el Movimiento esa simbología enaltecida.

Pero un 1 de abril anodino y opaco, el éxtasis demoledor de nuestros días preparó el camino de la picota y en la madrugada del jueves al viernes Santo, el emblema desapareció, como también la propia Secretaría General del Movimiento con su ministro al frente, Ignacio García, antiguo director de un Colegio del Frente de Juventudes – ‘gracia y levadura de la Falange’ – cuyos alumnos fueron educados precísamente para hacer de España la Patria unida, justa y ordenada que el yugo y las flechas simbolizaron siempre. Y como las lecciones de Ignacio García y las consignas de Rodolfo Martín Villa en el SEU y la oratoria de Adolfo Suárez, desde el despacho de Herrero Tejedor o desde otros ámbitos de esa Casa, a la que se ha quitado el emblema de la fachada y el emocionante servicio de tantos otros, cuyo éxito personal fue menos brillante, fueron escuchadas por un pueblo que veía resurgir a España ‘al paso de la paz’, cuando ahora se retiran los símbolos, no creemos que con ellos caiga una doctrina. Al igual que en la fachada, ha quedado indeleble la huella, tras la retirada del signo de madera, así también en el pueblo español seguirán presentes las ideas joseantonianas de respeto a la persona humana, libertad y autoridad, justicia social y soberanía nacional en la unidad del servicio.

El Análisis

BORRANDO SUS HUELLAS

JF Lamata

Durante el mes de abril de 1977 el Gobierno de D. Adolfo Suárez iba a realizar los dos gestos que más le harían romper con su pasado más inmediato: la legalización del comunismo (cuando la base del franquismo había sido el anticomunismo) y la disolución del Movimiento Nacional, partido único del franquismo.

Aquello, además tenía un caracter simbólico para el propio Sr. Suárez ya que él había sido uno de los últimos secretarios generales del Movimiento que acaba de disolver, el presidente era el más interesado en que se olvidara cuanto antes cualguier cosa que le pudiera vincular con el pasado, y eso incluía todas sus fotografías con el yugo y las flechas, un símbolo que sería borrado de todo distintivo oficial, incluido el periódico ARRIBA.

J. F. Lamata