26 julio 1953
Cuba: Fracasa un intento Golpe de Estado contra Fulgencio Batista asaltando el cuartel Moncada en Santiago de Cuba
Hechos
- El Asalto al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, fue parte de una acción armada realizada el 26 de julio de 1953 con el fin de derrocar al dictador Fulgencio Batista, realizada por un grupo de hombres y mujeres de la juventud del Partido Ortodoxo al mando del entonces abogado Fidel Castro.
Lecturas
Fulgencio Batista es dictador de Cuba desde 1952.
En enero de 1959 Fulgencio Batista perderá el poner en manos de Fidel Castro.
El Análisis
En la madrugada del 26 de julio, un grupo de jóvenes, en su mayoría inexpertos y armados apenas de determinación, intentó tomar por asalto el Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba. La acción fue fallida. Pero su eco ha retumbado más allá de los muros del cuartel: ha sonado como una advertencia, como una señal inequívoca del hartazgo de un país que no reconoce legitimidad en la dictadura del general Fulgencio Batista, y que empieza a buscar respuestas por la vía de la insurrección.
Al frente de aquella acción se encontraba un joven abogado casi desconocido, Fidel Castro, junto a un puñado de hombres y mujeres vinculados a la juventud del Partido Ortodoxo, partido al que la muerte de Eduardo Chibás dejó huérfano de liderazgo, pero no de convicción. La operación fue torpe en su ejecución y brutal en sus consecuencias: los sobrevivientes han sido asesinados o encarcelados, según denuncian sectores de la oposición. Pero más allá de lo militar, la acción de Moncada ha sido un acto político de primer orden, una bofetada a la pretendida estabilidad que Batista intenta vender mientras convierte al país en un prostíbulo de lujo, al servicio de los casinos, la mafia y los intereses de Washington.
Batista podrá reprimir, podrá silenciar las emisoras y cerrar filas con los poderes económicos que lo sostienen. Pero el disparo de Moncada no será el último. No es casual que el intento de rebelión surja desde una generación nacida en la frustración de la falsa república, harta de la corrupción impune, del entreguismo descarado y del cinismo oficial. Fidel Castro, derrotado hoy, ya anuncia en voz baja que “la historia lo absolverá”. Quizá haya que esperar, pero lo cierto es que algo se ha quebrado en Cuba. Y el régimen de Batista haría bien en entender que el tiempo del miedo puede estar acercándose a su fin.
J. F. Lamata