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La dictadura pro-EEUU reemplazada por un régimen con claras simpatías con Cuba y la Unión Soviética

Derribado el dictador de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle, por el izquierdista Frente Sandinista de Liberación Nacional

HECHOS

El 17.07.1979 fue depuesto el presidente de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle, que abandonó el país.

El asesinato del periodista opositor D. Pedro Joaquín Chamorro, aceleró el final de la dictadura somocista.

18 Julio 1979

"Sic semper tiranis"

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

DESPUES DE la del sha y la de Idi Amin, la de Somoza es la tercera de las grandes tiranías que caen en este año. No es quizá suficiente para recordar el sic semper tiranis más que como expresión de deseo, pero sí para imaginar que no es una coincidencia, sino que se trata de un determinado ciclo histórico no casual que tiene su base en los grandes centros de decisión políticos. Podría considerarse que el ciclo que hace unos años dejó caer las dictaduras de Portugal y de Grecia y no aconsejó la continuación de la dictadura en España a la muerte de Franco pertenece a esa misma determinación general. Todo ello, sin quitarle el protagonismo al pueblo que derriba a los tiranos. De todas formas, aún quedan suficientes Gobiernos no democráticos en el mundo -la mayor parte de los representados en las Naciones Unidas-, algunos de ellos de gran crueldad, como para pensar que estamos en un fin de etapa. Y se sabe también que no es una decisión limpia y concreta, sino consecuencia de una serie de factores. Por eso el resultado no es siempre el deseable, como ha sucedido y está sucediendo en Irán.Las posibilidades de que en Nicaragua, tras la fuga de Somoza, pueda suceder ahora lo que en la antigua Rusia han intentado ser atajadas por la negociación previa, por la amenaza de la continuación de la guerra civil y hasta de la internacionalización del conflicto. Las negociaciones simultáneas de los dos embajadores de Estados Unidos -en Managua, con Somoza; en Costa Rica, con el Gobierno provisional revolucionario- y el conclave de países del Pacto Andino en Caracas han conducido a una especie de pacto. Por otra parte, la dirección de la revolución nicaragüense no tiene el ardor fanático de la jomeinista. A pesar de todo, la herencia del régimen, agudizada por la crueldad de la represión en los últimos años y de la guerra civil en los últimos meses, puede hacer sospechar que no va a ser fácil un asentamiento tranquilo e inmediato de la democracia en Nicaragua. Puede costar todavía mucho esfuerzo, muchos avatares, posibles alternativas y alguna sangre. Sospecha que no tiene que empañar la satisfacción por el final de una de las dinastías más sanguinarias del mundo.

Entre las sospechas de futuro difícil están también las circunstancias de los países que rodean a Nicaragua: las dictaduras de América Central, y especialmente de El Salvador, Guatemala y Honduras. El hecho de que estos regímenes no hayan ayudado más a Somoza de lo que lo han hecho y no se hayan decidido a emplear los recursos militares del Condeca (Consejo de Defensa de Centroamérica) indica que no querían comprometerse demasiado en el apoyo a un condenado y de que han sido seriamente advertidos desde fuera. Prudencia que probablemente no les salvará, a la larga, de un final parecido. El ejemplo de Nicaragua y la influencia de países como Venezuela o Costa Rica puede hacer que se tomen otras iniciativas en el área. La lección de Nicaragua, si vale, podría conducir a que la sustitución de los regímenes no deseados fuera incruenta.

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