6 junio 1979

El escándalo ya había obligado a Vorster a renunciar como Primer ministro en noviembre de 1978, pero entonces se le permitió el cargo honorifico de jefe de Estado al que ahora ha sido forzado a renunciar

Dimite el presidente de Sudáfrica, John Vorster, tras ser implicado en un caso de corrupción ‘Muldergate’ sobre uso de fondos públicos

Hechos

El 4.06.1979 dimitió el Presidente de Sudáfrica, John Vorster, tras ser implicado en un escándalo de corrupción (por utilización irregular de fondos públicos) junto al ministro de finanzas E. Owen.

Lecturas

John Vorster era la cabeza del régimen del apartheid en Sudáfrica desde el asesinato en septiembre de 1966 del primer ministro Verwoerd. 

PIETER BOTHA, NUEVO ‘HOMBRE FUERTE’ DE LA SUDÁFRICA DEL APARTHEID

botha  Pieter Botha, primer ministro de Sudáfrica desde noviembre de 1978, pasó a ser presidente del país y principal defensor del sistema racista ‘apartheid’ vigente en el país desde su fundación.

En 1983 Botha aceptará unas reformas al apartheid, pero no su supresión. 

El Análisis

Vorster, el ocaso de un arquitecto del apartheid

JF Lamata

El 4 de junio de 1979, Sudáfrica ha visto caer a uno de los pilares más sólidos del régimen del apartheid: John Vorster, presidente del país y, antes, primer ministro durante más de una década. La causa oficial no ha sido un cambio político, sino un escándalo de corrupción, el llamado Muldergate, que destapó el uso irregular de fondos públicos junto al entonces ministro de Finanzas, E. Owen, para financiar propaganda secreta favorable al régimen en el extranjero. Un episodio que, además de mostrar los excesos del poder, retrata la obsesión del gobierno por blanquear su imagen internacional.

Vorster fue mucho más que un mandatario: fue la figura más influyente del apartheid tras Verwoerd, perfeccionando la maquinaria legal y policial que mantuvo a la mayoría negra sin derechos políticos. Bajo su liderazgo, Sudáfrica siguió excluida de la ONU y de los Juegos Olímpicos, convertida en un paria internacional… pero no completamente sola. Algunos aliados, como Reino Unido, optaron por un apoyo discreto, más por miedo a que el encarcelado Nelson Mandela y el ANC llegaran al poder con un programa marxista, que por simpatía real hacia la segregación.

Con la dimisión de Vorster, el relevo recae en Pieter Botha, el nuevo “hombre fuerte” de Pretoria. Nadie espera de él reformas sustanciales: Botha es un defensor férreo del apartheid, decidido a mantener el sistema que heredó. Así, el final político de Vorster no marca el fin del apartheid, sino la continuidad de un régimen que, a pesar de su aislamiento y su descrédito mundial, sigue dispuesto a resistir a cualquier coste.

JF Lamata