6 septiembre 1966

El nuevo 'hombre fuerte' del país será John Vorster

Asesinado el primer ministro de Sudáfrica Hendrik Verwoerd, implacable defensor del ‘apartheid’ racista, por un blanco

Hechos

El 7.09.1966 fue asesinado el Primer Ministro de Sudáfrica, Hendrick Verwoerd.

Lecturas

Verwoerd era primer ministro de Sudáfrica desde su independencia en 1960. 

John Vorster será primer ministro de Sudáfrica hasta septiembre de 1978 cuando cederá el cargo a Pieter Botha y pasará a ser Jefe de Estado, cargo del que dimitirá en junio de 1979.

El Análisis

Verwoerd: el fin de un hombre, no de un sistema

JF Lamata

El 7 de septiembre de 1966, el Parlamento sudafricano fue escenario de un hecho sin precedentes: Hendrik Verwoerd, Primer Ministro y arquitecto del apartheid, cayó asesinado a cuchilladas por Dimitri Tsafendas, un funcionario parlamentario de origen mozambiqueño y ascendencia griega. Tsafendas, considerado por las autoridades como un “desequilibrado”, declaró que actuó movido por su rechazo visceral al régimen de segregación racial que Verwoerd había impulsado con celo implacable.

Verwoerd deja tras de sí un legado que marcará a Sudáfrica por décadas: el apartheid, un sistema que encierra a líderes negros como Nelson Mandela por pedir igualdad, aísla al país del mundo, lo excluye de los Juegos Olímpicos y le impide ingresar en la ONU. Pese a todo, el Primer Ministro se presentaba como un demócrata: Sudáfrica tiene sistema de partidos y Parlamento… pero exclusivamente para blancos, mientras la mayoría negra queda privada del derecho al voto y confinada en territorios marginales.

Quien piense que el magnicidio cambiará el rumbo de Sudáfrica se equivoca. El nuevo Primer Ministro, John Vorster, ha prometido mantener intacta la política del apartheid y reivindicar a Verwoerd como un patriota. Así, el asesinato ha terminado con un hombre, pero no con un sistema que seguirá operando con la misma frialdad y contundencia, manteniendo a millones de sudafricanos fuera de la democracia… en un país que insiste en llamarse democrático.

JF Lamata