1 octubre 1966
El ex lugarteniente de Hitler, Rudolf Hess, se convierte en el único reo de la prisión
La prisión de Spandau libera a los dirigentes nazis Albert Speer y Baldur von Schirach tras 20 años de prisión
Hechos
El 1.10.1966 la prensa española informó de la liberación, el día 30.09.1966 de los reos Albert Speer y Baldur von Schirach de la prisión de Spandau en la República Federal de Alemania.
Lecturas
El día 30.09.1966 abandonaron la prisión de Spandau Albert Speer, antiguo ministro de Armamento y Baldur von Schirach, ex jefe de las Juventudes Hitlerianas, ambos condenados a 20 años en el proceso internacional de Nüremberg en octubre de 1946.
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EL ÚNICO PRESO DE SPANDAU
Baldur von Shirach morirá en 1974.
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El Análisis
Con la salida de Albert Speer y Baldur von Schirach este 30 de septiembre de 1966, la prisión de Spandau se queda casi vacía. Solo Rudolf Hess, el extraño fantasma del nazismo, sigue encerrado en la fortaleza berlinesa, convertido en el prisionero más caro del mundo. Cada día cuesta mantenerlo en sus muros más de 2.000 marcos, con soldados de las cuatro potencias vencedoras aún rotando su vigilancia como si la Segunda Guerra Mundial no hubiese terminado hace más de dos décadas.
Speer y Schirach han cumplido hasta el último día de su condena de veinte años, dictada en los Juicios de Núremberg. Ambos hombres salen ahora a un mundo completamente distinto, convertidos en ancianos que reniegan del régimen al que sirvieron. Baldur von Schirach, el antiguo jefe de las Juventudes Hitlerianas, aspira a desaparecer de la vida pública, sin más declaraciones ni alardes. Por su parte, Albert Speer, el “nazi bueno”, ha demostrado una voluntad de colaborar con historiadores y documentalistas. Arrepentido, dice él, pero no pocos lo acusan de construir una imagen calculadamente conveniente para su rehabilitación.
Sin embargo, el foco más surrealista sigue en Spandau. Rudolf Hess, el autodenominado emisario de la paz que voló solo a Escocia en 1941, es ya poco más que una figura trágica de museo viviente. Enfermo, aislado, y con los demás reos de perpetua ya liberados por razones médicas, su permanencia parece menos un asunto judicial que una cuestión simbólica. ¿Es Hess el guardián del castigo eterno a un régimen caído o solo un triste anciano encerrado por fantasmas que el mundo no sabe cómo enterrar? Spandau queda abierta para uno solo. Pero la historia, inevitablemente, ya ha comenzado a cerrarla.
J. F. Lamata