24 septiembre 2015

El programa fue moderado por Josep Cuní

8TV realiza un debate entre Oriol Junqueras (ERC) y el ministro de Exteriores García Margallo sobre la independencia de Catalunya

Hechos

  • El 24.09.2015 8TV emitió un debate entre D. José Manuel García Margallo, ministro de Asuntos Exteriores y D. Oriol Junqueras, secretario general de Esquerra Republicana de Catalunya.

24 Septiembre 2015

El debate "saludable"

Marius Carol

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Mariano Rajoy calificó de «saludable» el cara a cara que el ministro José Manuel García-Margallo aceptó celebrar con Oriol Junqueras en televisión. Lo cierto es que en el PP le dieron unas cuantas vueltas al asunto hasta dar la luz verde, pero el titular de Exteriores no tenía ninguna duda sobre su oportunidad. Otros altos cargos del Gobierno no lo veían claro. Al final, Rajoy le pasó el asunto a Jordi Cornet, como responsable de la campaña en Catalunya, y el secretario general del PP catalán no puso pegas.

Un debate a dos cuesta de presenciar en nuestro país. Los partidos no quieren arriesgar. Temen que un mal día de un político o una pregunta capciosa puedan arruinar una campaña. En Estados Unidos, en las primarias demócratas Hillary Clinton se enfrentó veintisiete veces a Barack Obama, y la gente pudo elegir con conocimiento de causa. En sus memorias, Clinton cuenta cómo su rival republicano al puesto de senador por Nueva York, Rick Lazio, la atacó duramente en lo personal en los tres primeros debates. Hasta tal punto la apretó, que ella supo dar la vuelta a los debates televisivos diciendo que Lazio no hablaba sobre la gente de Nueva York, sino sobre ella, y que los neoyorquinos merecían más que eso. Como el republicano nunca encontró el tono, su discurso causó un efecto bumerán.

Margallo y Junqueras polemizaron ayer durante tres cuartos de hora en 8tv, aportando argumentos sobre la salida o no de la UE y de la ONU de una Catalunya independiente. Fue un debate culto, respetuoso, intenso. El único ganador fue la política. Al final, Margallo mostró su afecto por Catalunya, arguyó que no merece la pena correr riesgos y se apuntó al better together. Junqueras respondió que la ilusión es más poderosa que el miedo y citó a Séneca, vox populi, vox dei (la voz del pueblo es la voz de Dios). Que sería lo mismo que decir que «las urnas decidan».

23 Septiembre 2015

Y de postre, Margallo

Federico Jiménez Losantos

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"Si la independencia catalana no es siquiera imaginable para el PP, ¿por qué debate el ministro de Asuntos Exteriores?"

Hoy, salvo que una gripe estratégica o una pareja de la Guardia Civil no lo impidan, el ministro de Asuntos Exteriores, amigo y protegido de Rajoy, se prestará a la mascarada de un debate sobre la independencia de Cataluña, que según dicen el ‘amigonistro’ y su padrino ‘monclovita’, nunca tendrá lugar. Admitamos que los ociosos y los vagos tienen derecho a la existencia. Es cierto que el yerno de Marxy gran teórico del asunto, Paul Lafargue, escribió ‘El derecho a la pereza’ y después se suicidó. Pero admitamos ese derecho a vivir y a disfrutar de la vida sin dar palo al agua. Hay cierto consenso en que ese sería el caso de Margallo y de Rajoy, que nunca le habrían hecho sombra a Stajanov, ‘el obrero del pueblo’. Lo que no parece razonable, ni siquiera en esa especie de filosofía de la hamaca que suele exhibir el presidente del Gobierno, es que algo que no puede producirse nunca sea objeto de debate ahora. Y aún es más absurdo que lo protagonicen el ministro que nunca -porque según él no es posible la independencia de Cataluña- podría hablar con el presidente de una futura República Catalana, y el que, al menos mientras calientaGuardiola, podría llegar a serlo, Oriol Junqueras, que es el jefe de la Esquerra Republicana.

Si la independencia catalana no es siquiera imaginable para el PP, ¿por qué debate sobre ese asunto, precisamente, el ministro de Asuntos Exteriores? Si se tratase de explicar la imposibilidad legal, cabría aceptar que lo hiciera el ministro de Justicia. Si se tratase de los perjuicios económicos derivados de esa hipótesis, tal vez podrían debatir Guindos o Montoro con cualquier ‘ministrín’ de la Generalidad. Si se quisiera explicar las penas que los delitos de sedición acarrearían a los que proclamaran la independencia de una parte de España, podría comparecer el ministro del Interior. En cualquiera de los tres casos, sería aconsejable que el que hablara -y no en forma de debate, para eso están las Cortes- fuera el presidente del Gobierno. Pero el único ministro, el único cargo público, el único español que no puede debatir sobre la independencia de Cataluña es el ministro de Asuntos Exteriores. Y por la gracia de Mariano Pantócrator, que es nuestra desgracia, es el que lo va a hacer. Y encima, con Junqueras hablando en catalán y Margallo en español. Lo que faltaba.