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El digital THE OBJETIVE asegura que José Luis Ábalos Meco fue destituido como ministro y secretario de Organización del PSOE por una vida personal de fiestas de noche con mujeres

HECHOS

El 3 de noviembre de 2021 el periódico THE OBJETIVE inicia la publicación de un serial sobre los motivos del cese de D. José Luis Ábalos Meco como ministro.

03 Noviembre 2021

EXCLUSIVA | Las razones de la caída de Ábalos (I): Sánchez echó al ministro por su «oscura doble vida»

Ketty Garat

Fiestas, mujeres, un presunto vídeo y una habitación destrozada en un Parador. THE OBJECTIVE comienza hoy un serial sobre los verdaderos motivos que acabaron con la carrera política del ministro de Transportes y número tres del PSOE

La destitución del más fiel escudero de Pedro Sánchez ha sido durante casi cuatro meses un auténtico misterio. Una cuestión «inexplicable» para periodistas, políticos y gran parte del Consejo de Ministros, que se ha rodeado de un inquietante secretismo y que, gracias a la imposición de la omertá socialista, ha impedido que hayan salido a la luz los motivos de la caída de José Luis Ábalos. Un «tema tabú en el partido» del que «nadie se atreve a hablar» y que otros prefieren no saber. Tan solo unos pocos conocen las razones y se atreven a verbalizarlas, no sin antes bajar la voz y llevarse las manos a la cabeza. THE OBJECTIVE ha podido hablar con fuentes de primer nivel del Gobierno, La Moncloa y el PSOE que revelan en exclusiva a este periódico el secreto oculto tras la decisión del presidente del Gobierno.

Más allá de rumores intangibles, especulaciones y el «ruido» en torno a su persona, hay sólidas razones que explican el final político de Ábalos, el primer secretario de Organización del PSOE forzado a marcharse por la puerta de atrás. Su dimisión, a tres meses de su renovación natural en el 40º Congreso Federal, solo puede entenderse por la dimensión de una amenaza que nunca se le ha comunicado al propio interesado, motivo por el cual dice desconocer la causa y llamativas circunstancias de su cese. En conversación con este diario, Ábalos niega cariz político alguno en las informaciones sobre su persona, aspectos que él considera puramente «personales», incluso los califica de «basura», por lo que se ha negado a reunirse con THE OBJECTIVE para incorporar su versión de los hechos que describen a continuación fuentes de máxima solvencia del Ejecutivo y el PSOE.

«Ábalos era un animal político y mediático, pero ha traicionado los principios socialistas. No ha sido consecuente con ellos y nos ha defraudado. Es su incoherencia lo que nos duele de Jose», explican a este periódico relevantes dirigentes socialistas intentando orillar una cuestión insoslayable en toda conversación sincera: su «modo de vida», «su doble vida», «oscura y caótica», y cómo ésta se convirtió en un problema político de primer orden para Pedro Sánchez. El exministro de Transportes de Sánchez se entregó a la vida nocturna, con «fiestas y mujeres en locales y pisos privados en plena pandemia». No se había iniciado aún la nueva normalidad y le llegaban al presidente informaciones sobre las andanzas de su antaño pretoriano socialista. 

Los ‘informes’ extraoficiales

Las primeras advertencias formales a Pedro Sánchez llegaron de miembros de su Gabinete. Según ha podido saber THE OBJECTIVE, fueron informes «extraoficiales» que «procedían de Interior», sobre la base de las hojas de servicio de los escoltas del ministro. Hablaban de la frecuencia con la que el responsable de la cartera de Transportes se movía «en locales privados donde entraban y salían mujeres. Ábalos y Koldo no se escondían».

Koldo García Izaguirre, su exresponsable de seguridad en el Ministerio y hombre de confianza de Ábalos, sigue siendo un misterio para el partido, donde aseguran que los rumores sobre la vida disoluta del ministro «venían desde siempre», pero su declive no llegó hasta la irrupción de este personaje, que ahondó en que «Jose perdiera el rumbo y orden de su vida». 

La «amenaza» de un vídeo…

Los primeros avisos en el seno del núcleo duro de Moncloa convertían el «ruido» en un hecho tangible para el presidente, documentos en los que se ponía negro sobre blanco el problema. Y, a partir de ahí, las informaciones que llegaban a Moncloa empezaron a multiplicarse: «Las enviaban por 20 vías distintas, pero siempre con el mismo contenido». El entorno del presidente admite que la «amenaza» se intensificó hace «unos meses». «Nos decían que había un vídeo que nadie ha visto y que no sabemos si existe. Un vídeo en el que salían Ábalos y Koldo con mujeres». Ninguna de las fuentes consultadas por este diario admite haber visto el documento audiovisual, pero describen el clima interno de Moncloa como de una «tensión extrema». 

Hablamos de principios del año 2021, cuando todavía estaba en vigor el segundo estado de alarma por la COVID-19 que se aprobó el 25 de octubre de 2020 y concluyó el 9 de mayo de 2021. El contexto es importante porque «había restricciones en la hostelería» y las correrías del ministro llegaban a oídos del presidente en un escenario de llamamientos permanentes a la «responsabilidad de la ciudadanía», lo cual es especialmente grave teniendo en cuenta que el ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana había sido una de las autoridades delegadas del primer estado de alarma, decretado entre el 15 de marzo de 2020 y el 21 de junio del mismo año. Y la gota que colmó el vaso fue la fiesta en un Parador.

Una fiesta en un Parador

Según aseguran fuentes socialistas a THE OBJECTIVE, «el presidente fue informado de la celebración de una fiesta en un Parador. La habitación quedó destrozada y con restos de todo…». La alerta llegó a Moncloa a través de un «intermediario» del entonces presidente de Paradores, Óscar López, hoy jefe de gabinete de Pedro Sánchez. López niega tajantemente haber informado al presidente, pero distintas personas del entorno de Sánchez admiten conocer la información sobre la habitación de uno de los establecimientos de la empresa pública Paradores de Turismo, hoy dirigida por el ex número dos de Ábalos, Pedro Saura, ex secretario de Estado de Movilidad y Agenda Urbana.

La reacción del presidente del Gobierno fue iracunda. «Nos ha traicionado», llegó a decir Sánchez a un colaborador cercano que relata el «enorme cabreo y decepción personal del presidente», quien incluso se negó a dirigir la palabra a su ministro de Transportes durante meses mientras se hablaba en la prensa de un distanciamiento entre ambos sin causa aparente. 

Los ‘topos’ del presidente

El tiempo iba pasando con Ábalos ajeno a que las cúpulas del Gobierno y el partido lo miraban con lupa. La cosa fue a más, «se le fue la mano» y se convirtió en un problema político. A la falta de decoro que se le presume a un ministro del Gobierno se le sumaron las «ausencias» de Ábalos, que se produjeron en paralelo al distanciamiento del presidente. «La pregunta empezó a ser dónde estaba el ministro. Se le requería en el partido y se excusaban con que estaba en el ministerio; y en el ministerio decían que estaba en el partido». El abandono de sus quehaceres llegó hasta el punto de que «quien realmente ejercía de ministro era Pedro Saura». El presidente «estaba plenamente informado de ello» y fue testigo del declive de Ábalos a través de sus «ojos en el Ministerio», su amigo personal de la infancia, Iñaqui Carnicero, director general de Agenda Urbana y Arquitectura y número dos de David Lucas en el Ministerio.

Pero el punto de inflexión llegó cuando más que la ausencia, el problema fue la presencia. «Siempre estaba cansado, dormido, bostezaba, llegaba tarde a las reuniones de la Ejecutiva y a los Consejos de Ministros». Y ello se traducía en que «no estaba en ningún tema, ni controlaba los suyos propios», como la Ley de Vivienda, que se aprobó apenas tres meses después de su salida del Gobierno, o el escándalo Plus Ultra, el polémico rescate a una aerolínea de capital venezolano del que «no tenía ni puta idea» pese a que dos de los informes clave para concederle 53 millones de euros salieron de organismos dependientes de su ministerio: Aviación Civil y la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA).

Esto es solo la punta del iceberg del ‘caso Ábalos’. Lo que se esconde bajo la superficie requiere de varias informaciones que permitirán entender en su conjunto la crisis de Gobierno de antes del verano. Pero, sobre todo, aportarán la «pieza que faltaba» para comprender el final político del tótem de Pedro Sánchez, su recolector de avales, su ‘señor Lobo’, su coordinador de campaña para las segundas primarias, coartífice de la leyenda de la victoria frente al aparato de Ferraz tras ser derribado por el Comité Federal y exportavoz y muñidor de la moción de censura contra Mariano Rajoy. Se trata de una historia que va mucho más allá de una pérdida de confianza o de la necesidad de pasar página para una nueva etapa.

04 Noviembre 2021

Ábalos y el suicidio del periodismo

Ferrer Molina

Tenemos ejemplos a diario. Y no hay cabecera, cadena de radio o televisión que se libre. Pero el de la «exclusiva» de la supuesta «falta de decoro» y «vida disoluta» de José Luis Ábalos creo que obliga a hacer como en los edificios de tantas ciudades que sufrieron inundaciones: pintar una marca en la pared que indique «hasta aquí llegó la riada». Hasta aquí alcanzó el descrédito, en nuestro caso.

Lo digo con tristeza y tentándome la ropa, porque en tres décadas de ejercicio profesional he patinado muchas veces, seguro. Esto no va de guerra de medios ni cipotudismos. Pero si lo que Ketty Garat y The Objective pretendían con su artículo era dejar una muestra de periodismo de investigación, mucho me temo que han hecho méritos para ser recordados (lo que duren las Facultades) como ejemplo a evitar.

No creo que sea relevante si el ministro acude en su tiempo libre a «fiestas con mujeres», ni siquiera si de ello ha dejado constancia un «presunto vídeo» (sic), salvo que al hacerlo se salte alguna norma, extremo que la información no aclara.

Se le atribuye a Ábalos una juerga «en un parador», donde la habitación «quedó destrozada y con restos de todo». No se aportan fechas, lugar o un solo documento que corrobore tal relato. Sólo habladurías. Entonces ¿cuál es la diferencia entre un chisme y una noticia?

También se dice que la hipotética conducta desordenada del exministro le condujo a estar permanentemente «cansado» y «dormido», por lo que habría llegado tarde a reuniones, «bostezaba» y no controlaba los asuntos de su departamento. Y esto, sin un solo dato objetivo, contrastable, constituye «la punta del iceberg del caso Ábalos«, del que se anuncian nuevos capítulos.

Esta versión de un Ábalos negligente contrasta, por lo demás, con la realidad de un ministro y líder del PSOE expuesto permanentemente a la fiscalización del Parlamento y de los medios, sin que haya dejado muestras de estar ausente o ser desconocedor de los asuntos de su competencia cada vez que se le preguntó, que fueron centenares.

Todo este episodio me recuerda lo de aquel periódico que, en su afán por destruir la reputación de otro político valenciano, dedicó páginas enteras en los años noventa a denunciar que expelía ventosidades en las reuniones de partido, lo que obligaba a abrir las ventanas aunque fuera pleno invierno. ¿Tan adiestrado tenían sus fuentes el olfato para detectar la procedencia?

Odio profundamente este papel, y ya dije en una ocasión que hay gente mucho más entrenada en dar lecciones y en teorizar sobre el oficio, a la que no aspiro precisamente a parecerme. Pero cuánto hemos bajado el listón si los chismorreos de barra de bar quedan estampados en un titular. Y qué barato estamos poniendo la destrucción del honor, la intimidad y la imagen de las personas.

Seguirá abierto el debate de si Twitter se ha convertido en un estercolero amparado en el anonimato y la coartada de la libertad de expresión. Si las redes sociales llevan a que los medios de comunicación sean cada vez más prescindibles. Si el relativismo y el desprecio generalizado a la verdad han herido de muerte al periodismo. Si las prisas, las audiencias y el clickbait han rebajado los controles en las redacciones. Si no hemos acabado incubando el huevo de la pitón que habrá de asfixiarnos.

05 Noviembre 2021

Ábalos y el sicariato civil con pluma

Antonio Maestre

El infame artículo se basa en un supuesto vídeo del que alguien hablaba, que nadie ha visto, que nadie sabe si existe y que las fuentes consultadas por Garat admiten no haber visto. Es decir, no hay una sola prueba de que ese vídeo exista".

En España la vida personal de los políticos siempre ha sido una línea roja que los periodistas habíamos respetado aún teniendo una información cierta, veraz y rigurosa. La única excepción siempre ha sido si eso estuviera vinculado al uso de dinero público, lo que deja de ser personal para pasar a ser un hecho corrupto. Pero lo ocurrido con José Luis Ábalos y el digital panfletario The Objective en el que se le acusa de tener una «oscura vida» sin aportar ninguna prueba, con fuentes anónimas y vídeos fantasma, alcanza un nuevo paradigma de indecencia profesional.

Lo ocurrido con José Luis Ábalos y el nuevo libelo que da gusto a la gusanera venezolana ha traspasado la ya depauperada deontología de los panfletos reaccionarios. La estrategia del asesinato social de un expolítico es muy habitual en el amarillismo sensacionalista de los medios financiados por la disidencia venezolana allende nuestras fronteras. Ahora toca importar ese proceder. El truco es no decir nada pero insinuar actitudes aberrantes de su vida privada. Se hace sin aportar pruebas ni atreverse a decir claramente lo que insinúan para no acabar en la cárcel. Porque eso hay que dejarlo claro, si dejas negro sobre blanco de forma explícita lo que han querido deslizar con cobardía acabarían condenados por hacerlo sin ningún tipo de pruebas. Esperemos que aún así acaben condenados por el bien del periodismo.

He sentido mucha vergüenza ajena las veces que he compartido un plató de televisión con la firmante del encargo contra Ábalos. Pero en mi inocencia ancestral nunca imaginé que se diera a los más bajos impulsos de la profesión. Su profesionalidad y credibilidad, que solo se mide por la calidad de nuestras informaciones, nunca ha sido ejemplar, pero hozar en lo más profundo de la excrecencia propia solo está al alcance de quien no sabe lo que significa la palabra escrúpulo. Los periodistas no podemos callarnos cuando alguien quiere destrozar la vida de otra persona usando el poder que tenemos por participar en la opinión pública. El corporativismo hay que desterrarlo cuando empieza a asomar un modo de hacer noticias sin precedentes que solo busca la destrucción sin atender a las mínimas normas deontológicas.

Ketty Garat y Álvaro Nieto son los responsables de la bazofia contra José Luis Ábalos. Las razones personales del director de The Objective trascendieron, le pidió trabajo al ministro cuando ocupaba el cargo, al no conseguirlo le apuntó la matrícula. Nada habría que decir si hubiera sacado información veraz contra el exministro, pero su campaña es otra cosa que está lejos de ser periodismo. El caso de Garat, su credibilidad, se derrumba con un sólo párrafo de su texto: «Nos decían que había un vídeo que nadie ha visto y que no sabemos si existe. Un vídeo en el que salían Ábalos y Koldo con mujeres». Ninguna de las fuentes consultadas por este diario admite haber visto el documento audiovisual, pero describen el clima interno de Moncloa como de una «tensión extrema».

El infame artículo se basa en un supuesto vídeo del que alguien hablaba, que nadie ha visto, que nadie sabe si existe y que las fuentes consultadas por Garat admiten no haber visto. Es decir, no hay una sola prueba de que ese vídeo exista, es más, nadie puede saber lo que hay en ese vídeo inexistente que la redactora reconoce que no tiene ninguna prueba de su veracidad. Pero no pasa nada, Ketty Garat pasa a describir el contexto del vídeo que nadie ha visto y que nadie sabe si existe. Se atreve a fechar el vídeo. Principios de enero de 2021, con el segundo estado de alarma vigente.

La defensa de la profesión del periodismo, la verdad y los usos y costumbres de la deontología y la ética son lo único en lo que los periodistas tenemos que ser militantes encendidos. Todos tenemos opinión y puntos de vista diversos, pero había un acuerdo tácito en el que los asesinatos civiles con insinuaciones, acusaciones veladas y el uso de la vida privada sin más motivación que la inquina personal no son tolerables. Posicionarse de manera frontal contra una manera de proceder tan sucia es una obligación moral que trasciende la indefensión a la que se ha visto sometido el exministro. Un debate público decente no puede permitir estos comportamientos por parte de quien dice llamarse periodista.

05 Noviembre 2021

DERECHO DE RÉPLICA DE JOSÉ LUIS ÁBALOS

José Luis Ábalos Meco

En virtud del ejercicio del derecho de rectificación regulado por la ley orgánica 2/1984, el abogado de José Luis Ábalos quiere dejar constancia de lo siguiente en relación al artículo anterior.

1) Todas las menciones que afectan a don José Luis Ábalos y concretamente que «se entregó a la vida nocturna», con «fiestas y mujeres en locales y pisos privados en plena pandemia»; que «se movía en locales privados donde entraban y salían mujeres. Ábalos y Koldo no se escondían»; «nos decían que había un vídeo que nadie ha visto y que no sabemos si existe. Un vídeo en el que salían Ábalos y Koldo con mujeres»; y que «el presidente fue informado de la celebración de una fiesta en un parador. La habitación quedó destrozada y con restos de todo…» son rotundamente falsas.

2) Don José Luis Ábalos ni se ha entregado a la vida nocturna, ni lleva una vida disoluta, ni ha participado en fiestas con mujeres en locales y pisos privados, ni en plena pandemia ni en ninguna otra, ni nunca se ha movido en locales privados donde entraban y salían mujeres, ni solo ni en compañía de la persona que mencionan, ni puede existir ningún vídeo en el que apareciera con mujeres, ni por último ha celebrado una fiesta en un parador dejando la habitación destrozada y con restos de todo. Todo ello es una pura falsedad sin que la redactora para publicar esas informaciones pueda escudarse en fuentes que dice cercanas al primer nivel del Gobierno, Moncloa y PSOE, lo que también es una pura invención.

3) También es falso que don José Luis Ábalos acudiera a las reuniones de la Ejecutiva y de los Consejos de Ministros tarde, cansado, dormido y bostezando, lo que requiere ser rectificado por el daño que se le produce en su imagen y prestigio profesional.

4) De nuevo es falsa la existencia de «hojas de servicio de los escoltas del ministro» que hicieran referencia a «locales privados donde entraban y salían mujeres». Las comprobaciones efectuadas por don José Luis Ábalos ponen de manifiesto que semejante afirmación no solo es incierta, sino que además es de imposible concurrencia, pues las hojas de servicio de los escoltas se refieren a la actividad pública de la persona y nunca a los desplazamientos privados.

5) Las razones que en esa crónica se indican relativas al cese de don José Luis Ábalos como ministro del Gobierno pertenecen exclusivamente al presidente, mas en ellas no ha podido influir el conjunto de menciones transcritas por su falsedad.

05 Noviembre 2021

Ábalos, el puritanismo y el periodismo

Álvaro Nieto

El director de THE OBJECTIVE da su opinión sobre el 'affaire' Ábalos y los motivos de su salida del Gobierno

THE OBJECTIVE viene publicando durante los últimos días una serie de informaciones que tratan de explicar por qué el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desprendió de uno de sus hombres de confianza, José Luis Ábalos, en la remodelación ministerial del pasado 10 de julio.

Como cualquier periodista del planeta medianamente inquieto hubiera hecho, mi compañera Ketty Garat se dedicó desde el minuto uno a tratar de desentrañar el misterio de aquel repentino divorcio. El hombre que protagonizó el ‘Delcygate’, que nos mintió hasta en diez ocasiones sobre el encuentro en Barajas con la vicepresidenta de Venezuela, que adjudicó a dedo jugosos contratos sanitarios a empresas de dudosa reputación y que ocultó que en su Ministerio se gestaron dos de los informes clave que avalaron el rescate de la aerolínea Plus Ultra, de repente salía de escena sin explicación. Era obligatorio para cualquier periodista que merezca ese nombre tratar de aclarar lo ocurrido.

Durante todo el verano, Madrid se llenó de rumores. Dimes y diretes sobre Ábalos. Pero mientras todo eso ocurría, Ketty se dedicó a lo que mejor sabe hacer: hablar con decenas de personas para arrojar luz sobre la salida del ministro de Transportes y número tres del PSOE. Tratando en todo momento, no de saber a qué dedica su tiempo libre Ábalos, sino los motivos de su ruptura con Sánchez, que en el fondo es lo que a todo el mundo sorprendió aquel 10 de julio.

Ketty lleva años ejerciendo el periodismo en España y es de sobra conocida su extraordinaria profesionalidad. Los que la han tratado saben cómo trabaja y con qué pasión se desvive por atar todos los cabos antes de publicar una noticia. Y lo que ella está contando en THE OBJECTIVE no son chascarrillos de bar, señores, es información de primer nivel, fruto de horas y horas de investigación y conversaciones con más de veinte fuentes distintas. Y no cualesquiera, sino las más importantes que se pueden tener en este asunto.

Desde el 10 de julio, media España se preguntaba por qué de repente Sánchez se desprendía de Iván Redondo y de José Luis Ábalos. ¿Qué había pasado ahí? Pues bien, nosotros hemos tratado de dar explicación a la salida del segundo, contando los argumentos tanto de Moncloa como del PSOE.

THE OBJECTIVE no va a entrar nunca a regodearse en la vida personal de nadie, y mucho menos a juzgarla. Pero estábamos en la obligación de trasladar a nuestros lectores las razones que han llevado al presidente del Gobierno a despedir a uno de sus hombres de confianza. Eso es información de interés público, por mucho que algunos se rasguen las vestiduras.

De fiscales y periodistas

Aprovecho para recordar que THE OBJECTIVE no ha atribuido a Ábalos ningún delito, como tampoco lo han hecho las fuentes citadas. Cada uno es libre de hacer lo que quiera con su vida privada, faltaría más. Y nosotros, por muchas pruebas que podamos recabar en ese sentido, jamás las publicaremos si creemos que no aportan verdadero valor informativo.

Dado que no hemos imputado ningún delito, sino dado una explicación política sobre la salida de un ministro del Gobierno, resulta curioso el afán con el que algunos defienden la «presunción de inocencia» y reclaman que presentemos pruebas. ¿Pruebas de qué delito exactamente? Nosotros ejercemos el periodismo, no impartimos justicia. Por supuesto que manejamos datos e información, pero seremos responsables con su uso. No vamos a alimentar gratuitamente el morbo de nadie.

Permítanme también que les traslade un ejemplo para que algunos entiendan la diferencia entre un fiscal y un periodista. Cuando en Vozpópuli desvelamos el ‘Delcygate’, a nadie en su sano juicio se le ocurrió exigirnos la publicación de una foto de Delcy Rodríguez y José Luis Ábalos dentro del avión para demostrar que se habían reunido. El ministro negó aquello durante varios días y algunos medios de comunicación hasta se permitieron el lujo de tildar nuestra exclusiva como «invenciones periodísticas». Pero aquello sucedió y nosotros lo publicamos después de conseguir tres fuentes diferentes que nos lo confirmaron (¡un milagro!) y hacer el clásico ejercicio de chequear los datos.

Los periódicos están llenos todos los días de información que consideran lo suficientemente contrastada como para ser publicada, y no por ello tiene que ir acompañada de una foto o un vídeo. Los periodistas solemos trabajar con fuentes, mejores o peores, y en cada momento debemos valorar su fiabilidad. Y, por supuesto, luego hay una cuestión básica, que es el principio de veracidad: para ciertas cosas no vale lo mismo el testimonio del portero de una discoteca, dicho sea con todo el respeto del mundo, que el del presidente del Gobierno.

Si me preguntan a mí, yo tengo clarísimo que Ábalos debió haber abandonado el Gobierno mucho antes y por otros motivos. Tengo la certeza de que el exministro tendrá antes o después que responder ante la Justicia por su gestión, y creo que asuntos como el ‘Delcygate’, los polémicos contratos sanitarios durante la pandemia, el rescate de Plus Ultra y algunos otros temas espinosos que iremos publicando próximamente también han pesado en la decisión de sacarle del Gobierno. Sin embargo, esa es mi opinión y a la vista está que en el PSOE y en Moncloa opinan de forma diferente. El socialismo español, en plena espiral puritanista, considera más grave un lío personal que todos los escándalos anteriores, pero eso ya es problema de cada cual y de su escala de valores. Mi obligación como periodista es trasladar a los ciudadanos los motivos que han provocado la caída del ministro, no entrar a juzgar si son suficientes, adecuados, legales o ilegales.

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