4 julio 1959

La casa de Urrutia es asaltada y saqueada y el político opta por abandonar el país

El Doctor Manuel Urrutia es derribado por Fidel Castro de la presidencia de Cuba abriendo el camino para una dictadura

Hechos

  • El 17.07.1959 Fidel Castro dimitió como primer ministro de Cuba.
  • El 18.07.1959 El Dr. Manuel Urrutia dimitió como Presidente de Cuba y Fidel Castro anunció que retiraba su dimisión como primer ministro. El nuevo Presidente será Osvaldo López Dorticos.

Lecturas

EL PODER EN MANOS DE CASTRO

FidelCastro1959 La crisis institucional en Cuba ha venid a acreditar que el poder del país está en manos de Fidel Castro. Por tanto el cargo de Jefe del Estado, sólo es ejecutivo en función de la lealtad que se tenga con el comandante. Manuel Urrutia se enfrentó a él y se vio obligado a abandonar, un error que no parece que vaya a repetir el nuevo presidente Osvaldo López Dorticos, a quien se considera un hombre leal al nuevo castrismo.

19 Julio 1959

La revolución cubana sigue su curso

LA VANGUARDIA (Director: Luis de Galinsoga)

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Sigue su curso la revolución cubana. Es probablemente el comentario más ajustado a la situación creada. Ayer, en efecto, el Presidente de la República, doctor Manuel Urrutia, ha dimitido su puesto. La decisión del doctor Urrutia ha sido forzada por el jefe de Gobierno, Fidel Castro, que el día anterior había realizado una finta política: había dimitido a su vez. Pero, en el momento de manifestar esta decisión, hizo saber que el motivo de la misma eran sus diferencias con Urrutia respecto al desarrolle y ritmo de la revolución. Como era de suponer, todas las fuerzas activas de la revolución, empezando por la calle, se han puesto al lado de Castro forzando la salida del que hasta ahora ha sido Jefe del Estado. El puesto de este último ha sido ocupado provisionalmente por el hasta ahora ministro de la cartera llamada ‘Nuevas leyes revolucionarias’, Oswaldo Dorticos. El hecho de que, como se informa, ‘nadie pensaba en Dorticos’ para la Presidencia y que haya sido el Gobierno quien lo ha designado sobre la marcha, indica bastante sobradamente que se tratará simplemente de un elemento de plena colaboración con Fidel Castro.

Cuba, pues, se encuentra ante una nueva fase de la revolución. En este momento, la salida de Urrutia indica claramente que los elementos moderados que acudieron a la caída de Batista para cooperar en la obra revolucionaria, han sido apartados o lo están siendo. De manera que Fidel Castro queda como dueño absoluto de la situación por lo menos en lo que hace a su ala derecha. Ignoramos cuál es la fuerza de los elementos situados más a la izquierda del jefe del Gobierno. En definitiva, con la designación de Dorticos la organización constitucional queda convertida en una simple ficción, puesto que no parece pueda ya seriamente hablarse de diferencia alguna entre el poder ejecutivo del jefe del Gobierno y el que debiera ser poder moderador del titulado Jefe de Estado.

La cuestión que parece haber hecho estallar la sorda rivalidad personal y política existente, desde tiempo, entre Urrutia y Castro es la de la reforma agraria. Indudablemente, una reorganización de la propuesta de la tierra parece necesaria. Y, sobre todo, lo es políticamente, puesto que Fidel Castro no podía renegar de un principio que ha venido proclamando desde sus tiempos de Sierra Maestra y que se encuentra muy relacionado con el apoyo que el campesinado le prestó en aquellos momentos de difícil lucha. Según datos publicados por el Gobierno cubano, además la situación de la propiedad cubana es tal que un 15% de la población es dueño del 46% de las tierras cultivadas en la riquísima isla. Evidentemente, una reforma parece aconsejable. Pero ¿puede ser llevada a cabo una obra tan difícil como es ésta en un ambiente de apasionamiento como el que, por lo visto, impera en la Gran Antilla en estos momentos? Tal es la cuestión que, en el fondo se plantea.

La implicación de factores exteriores, por otra parte, complica gravemente la cuestión. Una parte considerable de la propiedad de las tierras que Castro quiere expropiar pertenece a compañías norteamerianas. Al mismo tiempo, no se olvide: la inmensa mayoría de la ‘zafra’ o cosecha del azúcar, base de la vida del país, es adquirida por los Estados Unidos. Por si fuera poco, la resistencia de los elementos moderados a la reforma agraria de Fidel Castro produce por otro lado, la redoblada presión del extremismo izquierdista sobre el Gobierno, con ánimo de influir crecientemente sobre el mismo. Y ello, dada la preocupación de los Estados Unidos por todo lo que se refiere al comunismo no hace más que envenenar la cuestión y dificultar su solución.

Cuba, en definitiva, sigue el ritmo casi físico de una revolución provocada como reacción contra un régimen muy extremado en el sentido contrario. Es una situación semejante a la de la Argentina. Sólo que en Cuba la violencia es mayor porque, en definitiva, con todos sus defectos, el régimen de Perón no fue tan duro como el de Batista; y por otra razón capital: las fuerzas militares argentinas fueron factor determinante en la caída del dictador, a diferencia de las cubanas.