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El fuero de Navarra en el transfondo de la polémica

El escándalo Matesa enfrenta a los diarios EL PENSAMIENTO NAVARRO de Pamplona y EL NOTICIERO UNIVERSAL de Barcelona

HECHOS

  • El 12.08.1969 El director de EL PENSAMIENTO NAVARRO, D. Javier María Pascual publicó una carta sobre EL NOTICIERO UNIVERSAL.
  • El 20.08.1969 el director de EL NOTICIERO UNIVERSAL, D. José María Hernández Pardos publicó una carta sobre EL PENSAMIENTO NAVARRO.

CARTA DEL DIRECTOR DE EL PENSAMIENTO NAVARRO

NAVARRA DEBE EXIGIR JUSTICIA

A veces la honestidad obliga a hablar. Es la razón por la que quiebro mi más o menos voluntario silencio

“El Privilegio fiscal como injusticia social”.

No es sólo un mal pareado sino también el título de un editorial de EL NOTICIERO UNIVERSAL (Perdonen: uno se contagia).

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el Arga por Pamplona y el Llogregat por el Prat, EL NOTICIERO se ha marcado un silogismo que no se lo salta un ‘xiquet’.

Matesa está en Pamplona; es así que Vilá presidía el CD Español, luego los Fueros deben ser abolidos.

(Seguramente, al leer la conclusión habrá respirado el presidente de la Real Federación Española de Fútbol).

Si quien avisa no es traidor, reconozco que EL NOTICIERO no lo es: antes de soltar la bilis, regüelda:

“Antes de entrar en materia queremos dejar bien sentado que al atacarlo, como decididamente vamos a hacerlo. Las situaciones de privilegio tributario que gozan ciertas partes geográficas del territorio nacional, no dejamos de reconocer y respetar las tradiciones de tales provincias y de ser, desde luego, partidarios del reconocimiento de la personalidad regional en todos los órdenes”.

Extraño respeto, a fe mía, ya que comienza por llamar privilegio a lo que es un derecho pactado – por cierto, a muy caro precio – y concluye así:

“¿Pueden subsistir todavía privilegios fiscales para determinados hermanos? ¿No habrá llegado el momento de elegir entre que todas las provincias españolas concierten con la administración central el pago de sus impuestos, sistema federal, lo que habría de parecer bien a muchos o tal vez a todos o bien que todo el territorio nacional goce de la misma carga tributaria equitativamente repartida merced al mismo sistema fiscal aplicable y en estricta proporción a sus bases reales…?”

El ataque al Régimen Foral de Navarra es frontal. Pero es, además, aviesamente injurioso al atendemos a los motivos esgrimidos:

“Nuestro delenda tiene lugar cuando so capa de los legítimos derechos de la tradición y de su respeto debido, se crean situaciones abusivas que preguntan a la conciencia del ciudadano honesto y perjudican gravemente los intereses generales de la nación, como a través de aquel perjuicio, los individuales de cada uno. No es necesario señalar con el dedo, pues un caso palpitante que estamos viviendo de escándalo financiero, nos ha venido a demostrar que cuando se ha usado mal de aquellos privilegios se ha abonado el terreno para toda irregularidad de aquel tipo”.

Y las infamias continúan.

“Al terminar nuestra guerra, Avisados vecinos de otras provincias descubrieron un nuevo El Dorado, o Paraíso fiscal en las provincias concertadas – constantemente confunde concierto y convenio… – Y allí se inició el abuso que ha degenerado en escándalo’. ‘Han convertido tan envidiable situación en un verdadero derecho de corso’. ‘Y ha llegado el fruto de todo lo que tiene su origen turbio o falso, con todas sus alharacas y consecuencias”.

Absolutamente nada abona la tesis de que el escándalo tenga su origen, motivaciones o sendas en la aplicación del Régimen Foral. No han sido diputados forales, sino ministros quienes repetidamente elogiaron las realizaciones de esta empresa. Las desgravaciones fiscales no hay que buscarlas en la Plaza de Castilla, sino en la calle de Alcalá. No fue nuestra banca, sino el Banco de Crédito Industrial, quien abrió líneas con largueza que ahora se critica.

Matesa está radicada en Navara, pero eso es todo.

Falla, por tanto, por su base, toda la argumentación de EL NOTICIERO, que tras de faltar gravemente a la verdad – “allí se inició el abuso que ha degenerado en escándalo’ – se despeña en una catarata biliosa e infamante.

Ni con Matesa ni sin Matesa, los Fueros son privilegio sino derecho. Ni con Matesa ni sin Matesa, la foralidad es patente de corso. Ni con Matesa, ni sin Matesa, los Fueros crean situaciones abusivas ni atentan a los intereses de la Nación.

Tengo entendido que el derecho a la libertad de expresión que reconoce el artículo primero de la Ley de Presa e Imprenta tiene unas limitaciones. Y entre ellas, el respeto a la verdad, la salvaguardia del honor personal y familiar, el debido respeto a las Instituciones en la crítica de la acción política y administrativa, y las exigencias del mantenimiento del orden interior. Pues mal: aquí se falta a la verdad, se afrenta al honor de los navarros, se vulneran las más elementales normas en la crítica a la acción de la Diputación Foral, se pide la abolición de los Fueros y, mucho me temo, se escora el justo equilibrio en que consiste el orden interregional al incitar a todo un País del Modo más torpe.

Estoy seguro de que la Diputación Foral, que acaba de firmar un noble, desinteresado y duro Convenio con el Estado, sabrá protestar del modo más enérgico y tan alto como sea preciso.

Navarra está harta y cargada de razón para el hartazgo. Navarra debe exigir justicia.

Javier María Pascual

CARTA DEL DIRECTOR DE EL NOTICIERO UNIVERSAL

DE DIRECTOR A DIRECTOR

A don Javier María Pascual Ibañez, director de EL PENSAMIENTO NAVARRO – Pamplona

Con el temblor que pone en el alma el ejercicio de la reflexión, releo y vuelvo a leer el artículo ‘El privilegio fiscal como injusticia social’, publicado en este periódico el próximo pasado día 9. El trabajo, al que se dio carácter de editorial fue escrito, a mis ruegos, por un ilustre abogado barcelonés, especializado en temas de derecho administrativo y de Régimen Foral, forjado su prestigio con la toga puesta y llevando siempre en la mano y en el fiel, la romana de la justicia.

Como el asunto a comentar estaba clavado en mitad de la calle barcelonesa y española como un grito de escándalo, un escándalo de diez mil millones de pesetas, que podía producir trastorno considerable en la economía nacional y grave quebranto en el Tesoro de moralidades, no tuve recato en pedir ayuda a un hombre de Derecho. Lo hice, porque tengo una idea geométrica de la facultad natural de los seres humanos para, como dice el diccionario de nuestra lengua ‘hacer legítimamente lo que conduce a los fines de la vida’ y ‘porque ese hacer siente instintiva inclinación a lo recto, que es la línea moral de rectitud y aversión a lo torcido, que es el trazo que dejan en la conciencia individual o colectiva las conductas inmorales.

El hombre español, mientras España sea lo que es, está sujeto a un orden que lo ata a la sociedad en que vive. Ese es el orden jurídico, o el Derecho, cuya forma expresiva es la Ley. Pero el hombre español, como individuo es dueño en su albedrío, incoercible a la acción de lo que le rodea, pero coercido por su propio fuero, que es el que lo somete a un orden moral.

En ese fuero, que es de concesión divina y al que el director de este periódico le tiene un respeto imponente, están ahincadas las raíces de nuestro pensar y de nuestro obrar. Por eso, aquí, en esta redacción, que también tiene convenio moral con sus lectores, todas las voluntades y todas las plumas uqe esas voluntades mueven, están vigilantes en defender ‘el respeto a la verdad’, ‘la salvaguardia del honor personal y familiar’, ‘el debido respeto a las Instituciones en la crítica de la acción política ya administrativa’ y ‘las exigencias del mantenimiento del orden interior’.

Toda esa preceptiva, invocada por el director de EL PENSAMIENTO NAVARRO, don Javier María Pascual Ibáñez, en su violento artículo para acusarnos de ‘faltar a la verdad’, ‘afrentar el honor de los navarros’, ‘vulnerar las más elementales normas en la crítica a la acción de la Diputación Foral’, ‘pedir la abolición de los fueros’ y hasta de su temor de que escondamos el justo equilibrio en que consiste el orden interregional al incitar a todo un país del modo más torpe, nosotros lo sabemos cumplir a rajatabala, por disciplina a cómo somos y cómo queremos ser.

Y, además, este director sabe cómo es Navarra, la de Montaña y la de Ribera, y cómo y porqué la primera impuso a la segunda su legislación. Y sabe de sus fueros particulares y de su fuero general, historia parecida a la de los otros reinos peninsulares; y de sus antiguas merindades; y de sus autonomías municipales; y de cómo se arranca del Portal de la Rochapea y se entra en la plaza empujando por la furia de las cornamentas de aquellos toros de antes y no de estas burras de ahora; y sabe cantar la jota que empieza ‘Pamplona tiene cadenas”. Con esas cadenas que lleva el escudo de Pamplona, en las que cada eslabón simboliza una virtud capital, yo estoy, encadenado a Navarra y a muchos navarros desde mis tiempos mozos.

Quizá por eso, por el mucho amor que le tengo a esta tierra y a sus hombres y por el profundo respeto que le tengo a sus fueros, pedí a un ilustre abogado barcelonés el comentario que con el título de ‘El privilegio fiscal como injusticia social’ se publicó como editorial del periódico, responsabilizándome de su contenido, desde la primera letra a la última. u de su publicación.

Y porque ese mismo amor y respeto y ese mismo sentido de responsabilidad no han sabido tenerlo para Navarra y su Diputación Foral esos grandes aventureros de los negocios, que se acogieron a ellas para ahorrarse tributos, ganarse confianzas, simular honestidades y cometer desafueros desde el mismo baluarte de los fueros donde están radicados, es por lo que EL NOTICIERO UNIVERSAL, igual que EL PENSAMIENTO NAVARRO, alzó y sigue alzando su voz, protestando del modo más enérgico de que se haya llegado a producir suceso tan escandaloso, de tan escandalosa dilapidación de un dinero español y pidiendo que se haga justicia.

José María Hernández Pardos

CARTA DEL DIRECTOR DE EL PENSAMIENTO NAVARRO

A DON JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ PARDOS, DIRECTOR DE EL NOTICIERO UNIVERSAL – BARCELONA

Su confesión, nacida del examen, ponderada en los términos, dolida en el fondo, es muy de agradecer. Lo cortés no quita lo valiente. Puede, don José María, estar seguro de que Navarra acepta de plano esa protesta de amor, borra la memoria de lo ocurrido y le tiende, noblemente, la mano. Bueno es saber que al frente de EL NOTICIERO UNIVERSAL tenemos un amigo.

Sentada la evidencia de una falta de animus injuriande he de insistir en que de hecho – y resulta más incomprensible ahora que conocemos el origen del comentario editorial – el agravio se produjo.

La Diputación Foral tuvo a bien, en el cumplimiento de su deber esencial, dejar constancia de que ‘rechaza enérgicamente la totalidad de su texto por falso en sus principios, tendencioso en sus comentarios y erróneo en sus apreciaciones’. Yo, la verdad, no me atreví a tanto, aunque mantengo lo que dije y lo que dice la diputación.

Así como parece evidente que EL NOTICIERO reconoce la inexistencia de implicaciones entre Matesa y el Régimen Foral., sigue sin estar claro el concepto de Fuero como derecho pactado cuyo respeto es exigible a todos y de ningún modo como privilegio en el sentido usual y no jurídico del “privilegio”.

No, don José María: su ilustre asesor letrado dista de estar en lo cierto si cree que en Navarra, en materia fiscal, se atan los perros con virica. ¿Por qué no consulta al Consejo Provincial de EMpresarios, o a la Cámara Oficial de Industria, o a la C. O. S. A.?

En cuanto a los que usted califica de grandes aventureros de los negocios, si han sorprendido la buena de de algunos sería mejor citarlos por riguroso orden jerárquico: los ministros del Gobierno que elogiaron repetidamente sus realizaciones, la Banca oficial que abrió los grifos del crédito a chorro; el sistema estatal de premios a la exportación; la TVE no menos estatal que los ejemplarizó con ‘Esta es su vida’, las revistas departamentales que contaban y no acababan…

Cierto que también se sorprendió la buena fe de algunos honrados empresarios – pequeños empresarios – navarros, y bien que nos duele, como nos dolería enormemente que sus ahorros y la situación de los trabajadores sufrirán quebrantos.

Si este cambio de impresiones sirve para una mayor comprensión mutua, lo doy por bien trabado. Sinceramente suyo.

Javier María Pascual

 

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