16 agosto 1979

Actualmente es director de EL ALCÁZAR y reconoce que el periódico vende más ahora que cuando Franco vivía

El ex director del ARRIBA, Antonio Izquierdo, asegura en INTERVIÚ que Adolfo Suárez fue ‘mucho más ultraderechista’ que él

Hechos

El 16 de agosto de 1979 se publicó una entrevista al periodista D. Antonio Izquierdo Ferigüela en la revista INTERVIÚ. Izquierdo Ferigüela había sido director del periódico ARRIBA y ahora lo es de EL ALCÁZAR.

Lecturas

Luis Otero entrevista a Antonio Izquierdo.

Sí, Adolfo Suárez era bastante más ultra que yo, hasta el extremo de que en una conversación que tuve con él estaba en contra de la reforma. Pero le hacen presidente del Gobierno y entonces se proclama mucho más liberal que yo, que pertenezco a un grupo de hombres que se adelantó con años a la muerte de Franco en la necesidad de que el régimen evolucionara, porque sabíamos que Franco no era eterno y que lógicamente el régimen tenía que evolucionar por elementales razones de tiempo, de historia, de incorporación de promociones nuevas. Las personas que en el setenta y dos escuchamos el discurso de Girón en Valladolid fuimos destinatarios de una verdadera persecución, la campaña más terrible que se hizo a este discurso la hizo la prensa del Movimiento y yo te puedo contar que me negué a hacer un editorial en ARRIBA contra ese discurso. Me lo encargó el que era delegado nacional, Julio Gutiérrez me parece que se llamaba, siendo ministro secretario don Torcuato Fernández Miranda, y me negué a hacerlo porque yo entendía que había que contar con una izquierda, un centro y una derecha, que es lo que propuso Girón en Valladolid.

¿Y cómo queríais esa izquierda, ese centro, esa derecha?

Interpretando aquel discurso yo te diría que habría que ir a una socialdemocracia fuerte; a un partido centrista, conservador, un poco monárquico y católico; y después una derecha más amplia que no fuera ultraderecha.

Servidor repasa ahora en el pensamiento la lección: uno, no decir de Antonio Izquierdo cosas como enorme periodista o gran director: dos, que no se me escape llamarle querido amigo: tres ni por los forros mencionar que EL ALCÁZAR escribe García Serrano, un lujazo del artículo. En fin, no jugarme el prestigio. Hemos ganado una democracia que no voy a perder el carnet en una entrevista.

Es curioso, con Franco vendíais menos.

Se vende ahora mucho más y resulta lógico, porque EL ALCÁZAR es un testimonio con dos funciones muy claras. Para todos los franquistas que dejaron de serlo el veinte de noviembre es la voz de la conciencia que cada día les recuerda lo que eran, lo que fueron, lo que dejaron de ser y por qué dejaron de serlo. Para las gentes sencillas que añoran la paz, añoran la tranquilidad, el nivel de vida, incluso sentimentalmente una etapa, es la llama encendida de que alguien, aunque sea un grupo muy modesto de periodistas, no nos hemos sentido obligados a cambiar.

¿Quién manda de verdad en EL ALCÁZAR?

Yo. Manda un consejo de administración y en el periódico, de puertas adentro, mando yo.

De verdad ¿quién está detrás de EL ALCÁZAR?

Como empresa, nada. No tiene capitalistas, ni hay que cortar cupones. Detrás de EL ALCÁZAR sólo está un surco cada día más numeroso de españoles.

De españoles nostálgicos.

No, de españoles simplemente. Porque aunque la nostalgia no sea pecado, sino un sentimiento digno dentro de los sentimientos humanos, yo, por ejemplo no siento nostalgia de mandato de López Rodó, de los años en que este hombre fue la gran omnipotencia del régimen de Franco, que fueron veinte años así como el que no quiere la cosa, y yo nunca he sentido nostalgia de eso ni de otras muchísimas cosas del régimen anterior, por lo tanto eso de ser nostálgicos vamos a dejarlo. Yo me considero un revolucionario y siempre lo fui en todas mis actitudes, en mi conducta, me considero un falangista, un hombre que ha vivido fundamentalmente.

Nosotros combatimos al a izquierda, al centro y a la derecha. Para ser más claros, combatimos al marxismo y al capitalismo.

Hombre, alguna alternativa habrá.

La alternativa que ofrece José Antonio. Es muy difícil de explicar, pero yo la explico con una frase de un discurso suyo, cuando dice que en el comunismo están los gérmenes de un orden nuevo y que hay que asumir esos gérmenes para la civilización occidental, es decir, yo entiendo que hay que ir a una forma de socialización absoluta que no esté reñida con la libertad del hombre, porque, en fin, dejémonos de camelos, la alternativa marxista es una alternativa de no libertad.

Leyendoos da la impresión de que vosotros tenéis el monopolio del patriotismo.

Ojalá el monopolio del patriotismo lo tuvieran desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Entonces no necesitaríamos estar nosotros en la calle.

Carrillo por ejemplo. ¿Es menos patriota que tú?

Bueno, yo creo que Carrillo sirve a una internacional y sirve al Kremlin.

¿Y Suárez?

Quizá sirva a otra internacional, la capitalista.

Aquí no se salva nadie.

¿Cómo que no? Se salva mucha gente. Lo que ocurre es que yo no creo en ninguna solución política que no empieza por reconocer la soberanía de España, su unidad irrevocable y la libertad del pueblo español. A mi tanto me daría que fuéramos colonizados por el Occidente como por el Oriente, lo que no quiero es que me colonice nadie.

Lo que ocurre, Antonio, es que la democracia os da miedo

A mí, no. Entre otras cosas creo con José Antonio que la democracia es el último objetivo de la ciencia política.

José Antonio, también dijo que el mejor destino de las urnas es romperlas.

Lo dijo en un momento determinado, cuando por el camino de las urnas se llegó a la guerra civil.

La cuestión es que desde tu periódico estáis invitando siempre al golpismo.

Es una pregunta que me alegro me hagas, con todo lo que tiene de dureza. De las cuarenta querellas que llevo en dos años de director de EL ALCÁZAR. Todas menos una a instancias del Gobierno, o sea, querellas fiscales, hubo alguna en que se aludía a una especie de incitación a la subversión y no, eso es un error. Lo que ocurre, como te decía, es que EL ALCÁZAR es un poco la voz de la conciencia de mucha gente y cuando tratamos de decir las cosas con toda claridad o con toda honradez, muchos nos pueden entender mal. Yo creo, además, que la solución, pero al margen de esto te voy a poner un ejemplo. Nosotros, durante mucho tiempo, hasta que existió un Estado nuevo que es el Estado del referéndum, el que aprueba la Constitución, defendimos el Estado anterior, que tenía una ley Orgánica cuyo artículo treinta y cinco habla de las funciones de las Fuerzas Armadas y nosotros en alguna ocasión quizá lo recordásemos, pero es que si ves las funciones que le atribuye ahora la Constitución son las mismas, entonces tú imagínate las cosas al revés, que viene un periodista ahora y dice, eh, que el Ejército tiene que defender el orden constitucional, ¿tú podrías honradamente acusarle de que está incitando a la subversión militar? No, porque ese periodista está explicando un artículo de la Constitución. Este periódico fue el único que le mismo día que se aprobó la Constitución dijimos que la aceptábamos y que entrábamos en su juego.

Sí, pero hacéis unas primeras páginas para ponerse a temblar. Todo es catástrofe que pide a gritos un salvador.

No, lo que hará temblar es la realidad que recoge EL ALCÁZAR. Procuro hacer las primeras páginas con la mayor agudeza posible dentro de mis limitaciones y, naturalmente, también con la mayor intención política dentro de la media docena de ideas que defiende este periódico.

 

Le puedes preguntar al equipo directivo de EL ALCÁZAR, los que nos reunimos por la tarde a pensar y discutir, si una de mis obsesiones no es dar en primera una noticia alegre, simpática, divertida, pero es que desgraciadamente no las hay, es que yo no puedo ocultar a los lectores que Madrid era una ciudad alegre y confiada, una ciudad divertida, que yo he sido noctámbulo durante muchos años, y se ha convertido en una ciudad asustada, ésa es una realidad con la que me enfrento y lo que hago es denunciarla, yo lamento tener que explicar todos los días que la economía nacional se está hundiendo, que por el mundo a los españoles nos tratan a gorrazos, y que los moros corren a gorrazos a nuestros pescadores, y que nos toman el pelo en Europa, y que nos fiscaliza el último pichilichi de cualquier sitio. Todo esto ocurre y lamento que ocurra, pero tengo que contarlo.

Lo cuentas y además pides un gobierno de salvación.

Sí, sí. Eso yo lo sostengo.

Un Gobierno de salvación con los militares.

Para mí un Gobierno de salvación es una cosa muy concreta. Quizá por falta de entrenamiento, la democracia ha producido muchos, el panorama objetivamente analizado es malo y están en riesgo muchas cosas importantes. Esto funciona mal y yo defiendo la idea de un Gobierno de salvación nacional, la palabra salvación quizá suene muy grandilocuente, a lo que me refiero es un Gobierno apoyado por las instituciones del Estado.

Según tú, para ese Gobierno no habría que contar con los partidos, claro.

La diferencia entre lo que llamo un Gobierno de salvación nacional y un Gobierno de concentración es que yo no confío en que los intereses de los partidos políticos no primen sobre el interés nacional. En cambio si se coge a un grupo de hombres desvinculados del interés de partido concreto y se les ecncomienda durante una temporada esa función lo harían mejor, y no porque entre Carrillo, Carrillo está en la política, guste o no guste, y está ahí demostrando que es uno de los políticos más inteligentes, porque desgraciadamente, lo que se ofrece a la derecha y a la izquierda como figuras políticas es bastante malo. Carrlillo, por lo menos, es un viejo lobo que sabe a dónde va.

¿Girón debería estar en ese Gobierno de salvación?

Quizá no. Está vinculado a un partido político, muy marcado ideológicamente. Oye, que yo no estoy ofreciendo una candidatura, estoy ofreciendo una situación.

¿Hay muchos generales Pavia en el Ejército?

No lo sé, porque al Ejército por dentro lo conozco poco.

Vosotros atacáis mucho a Gutiérrez Mellado.

Nosotros no atacamos al teniente General Gutiérrez Mellado, aquí lo que se juzga es al político, al vicepresidente Gutiérrez Mellado. Para él, como militar, tengo todo mi respeto y además me consta que en su expediente hay notables servicios prestados no sólo a España, sino al régimen anterior, y que en la guerra civil fue un hombre muy activo al servicio de los nacionales.

Pero, ¿cuál es el error político de Gutiérrez Mellado?

Cerrar una biografía militar dedicándose a la política me parece siempre un error. SI yo tuviera vocación militar quisiera morirme de militar, como me quiero morir de periodista. La política es para los políticos.

Bien. Atacáis a Gutiérrez Mellado y defendéis mucho a militares como al general Atares.

No hemos defendido al general Atares. Lo que está claro es que me parece absolutamente desproporcionado, y esto es un juicio absolutamente privado, que mientras se ha tenido una enorme generosidad con amnistías a personas que estaban manchadas de sangre se haya querido ser tan severo con un militar ilustre por una discusión ante un político, ante un ministro, no ante un militar.

El Análisis

Ser ultra no es cosa de ADN

JF Lamata

Puede ser que Adolfo Suárez fuera un fascista fanático en su juventud. Para la izquierda española del periodo 2010 en adelante parece que ser fascista es una cuestión de ADN: El que haya sido fascista lo será siempre, el que ha mantenido algún postulado fascista en algún momento de su vida debe ser estigmatizado por ello para el resto de su existencia. Ese era, curiosamente el planteamiento que parecía exponer Antonio Izquierdo Ferigüela ya en 1979.

Ambos se equivocaban. En 1979 ser ‘fascista’ no era un tema de ADN, sino de la posición que se tenía con respecto a la forma de Gobierno más adecuada para la España de 1979. Había mucho españoles de derecha que habiendo sido fascistas en su juventud, ahora consideraban que el modelo político más adecuado era la democracia parlamentaria. Ese era le caso de Suárez y de la mayoría de la antigua derecha fascista, y había una minoría de la derecha, la de Antonio Izquierdo, que seguía defendiendo que era mejor un modelo autoritario. Por eso Izquierdo era fascista y Suarez yo. Quizá Izquierdo era más coherente con su trayectoria, pero era Suárez el que estaba más conectado con las demandas de su generación.

J. F. Lamata