10 agosto 1977

Entrevista publicada en la revista BLANCO Y NEGRO (de ABC)

El exministro franquista Alfredo Sánchez Bella reivindica el cierre del DIARIO MADRID pasados seis años: «Volvería a hacer lo mismo»

Hechos

Publicado el 10 de agosto de 1977 en BLANCO Y NEGRO.

Lecturas

El cierre del Diario MADRID se produjo en noviembre de 1971. 

«¿Pero todavía esté asunto?». Me pregunta entre sorprendido y casi indignado Alfredo Sánchez Bella, ex ministro de Información y Turismo cuando le digo que mi visita profesional está motivada por el eterno tema del desaparecido diario MADRID. Para el ahora presidente del Banco Hipotecario de España el tema está bien muerto, y su planteamiento sigue siendo el mismo. No se arrepiente de nada en este asunto; aegura que en circunstancias iguales volvería a repetir la misma medida, y añade, además que la cosa no es para tanto… Alfredo Sánchez-Bella está ahora más delgado que cuando era ministro.

Álvaro García Pelayo

Sánchez Bella mantendrá la misma posición en un programa de televisión en 1991. 

08 Junio 1981

SÁNCHEZ BELLA Y EL DIARIO MADRID

Alfredo Sánchez Bella

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En el artículo del señor Álvaro López Alonso que apareció en la página 5 el pasado lunes se dice que hace trece años el Ministerio de Información y Turismo regido por don Alfredo Sánchez-Bella, dictaba expediente sancionador y ordenaba el cierre del periódico MADRID durante cuatro meses.

Por aquellas fechas yo me encontraba ocupando la Embajada de España en Roma. Mal podría suspender desde allí ningún periódico. No tuve en tal hecho la menor intervención.

Aparte esa capital inexactitud, casi todo cuanto sobre este tema se menciona tiene escaso parecido con la verdad.

Es cierto que más de dos años después, por causas totalmente ajenas al artículo sobre el general De Gaulle, que se reproduce, por problema exclusivamente jurídicos, ajenos a cualquier cuestión política, después de cuatro meses, en que se agotaron los cauces para tratar de resolver legalmente la cuestión sin recurrir al cierre, el diario MADRID hubo de ser suspendido por haber vulnerado sustancialmente y en forma expresa la ley de Prensa entonces vigente. Todo cuanto sobre ese asunto desde entonces se ha dicho en la prensa no es cierto, porque sistemáticamente ha pretendido desconocerse la razón principal y única de aquella decisión.

Cumplir y hacer cumplir la ley es el primer deber de cualquier gobernante. Y ahora, como entonces, siempre he deseado mantenerme inexcusablemente fiel a esa obligación. Sin el cumplimiento de esa obligación las sociedades no pueden pervivir, porque acaba por imponerse la ley de la selva.

Se dice que ahora solicitan indemnización por el perjuicio causado. Es también algo que no entiendo: el periódico, en el momento del cierre, estaba sufriendo considerables pérdidas, según reconocían sus propios propietarios. No existe ningún ‘lucro cesante’ que indemnizar. En este caso debería ser el contrario.

Posteriormente, la empresa procedió a la liquidación del taller y al a destrucción del edificio, del cual surgió un hermoso solar de cuya venta alguien resultó beneficiado. Que luego ese dinero no se empleara en liquidar deudas pendientes o en otorgar gratificaciones a los damnificados por la empresa son problemas que sólo a ella conciernen. ¿Por qué remover una campaña carente de sentido? ¿O vamos a tener que recordar las verdaderas causas de aquel conflicto? El Ministerio, en estrecho contacto con el entonces presidente de la Asociación de la Prensa, hizo el máximo esfuerzo – incluso ofreciendo subvenciones a fondo perdido – para que el periódico fuera mantenido, a fin de que la estabilidad en el empleo de los periodistas y personal de talleres no sufriera menoscabo: pero esto tampoco pudo lograrse, porque algunos de los que ahora protestan hicieron lo imposible por impedirlo. Existe clara y reiterada constancia de ellos. Y abrumadores testimonios.

Alfredo Sánchez-Bella

El Análisis

El derecho de Sánchez Bella a dar su versión

JF Lamata

Alfredo Sánchez Bella era el ministro de Información que echó el cierre al Diario MADRID. Un periódico cuya quiebra económica y luchas fratricidas de sus accionistas, muchas de ellas de naturaleza económica, le hubiera condenado a una muerte humillante, pero que gracias a la habilidad de Rafael Calvo Serer y Antonio García-Trevijano, fijando una línea editorial antifranquista, lograron convertir su cierre en algo heroico. Sánchez Bella tenía derecho a dar su versión. Versión, que en muchos aspectos es incuestionable. El motivo del cierre real, que no tuvo nada que ver con ningún artículo antifranquista, sino con el incumplimiento de la ley por el traspaso de acciones, etc. Pero el mismo Sánchez Bella tendrá que reconocer que si los hechos son tal como él lo narra, el Gobierno franquista cayó como un pardillo en la trampa de los espabilados accionistas del MADRID, porque si el Gobierno hubiera dejado morir de muerte natural al periódico, se hubiera evitado que recayera sobre ellos la acusación de ser ‘los asesinos del DIARIO MADRID’.

J. F. Lamata