29 octubre 1923
Tras la derrota en la Primera Guerra Mundial queda abolido el sultanato
El Imperio Otomano se convierte en la república laica de Turquía con Mustafá Kemal Pasa ‘Atatürk’ como dictador
Hechos
El 29.10.1923 fue proclamada la República de Turquía.
Lecturas
Durante cinco siglos los otomanos habían dominado gran parte de Oriente Próximo, África del Norte y los Balcanes en Europa. El tratado de Paz de Sevres del 10 de agosto de 1920 redujo al nuevo estado turco a una décima parte de su otrora enorme territorio.
El Imperio Otomano había perdido la Primera Guerra Mundial junto a Alemania y Austria-Hungria. Eso supuso su puntilla final para el desmorone completo y la caída final de la monarquía del último sultán, Mehmed VI que había llegado al trono a la muerte de su hermano Mehmed V, con un país devastado y pocos meses antes del fin de la guerra tras la cuál el Imperio tuvo que renunciar a todos sus territorios árabes.
Los turcos, que en la Primera Guerra Mundial habían combatido al lado de las potencias centrales tuvieron que aceptar en 1918 el armisticio de Mudros. El nuevo sultán, Mohamed VI, aprovechó la situación para eliminar a los Jóvenes Turcos del gobierno.
Sin embargo los revolucionarios nacionalistas que luchaban por mantener íntegro el territorio turco, pronto volvieron a contar con un enorme apoyo popular, cuando el sultán firmó el Tratado de Sevres, que, integrado por 433 artículos reducía el antiguo imperio a Constantinopla y Asia Menor. Asimismo, según este acuerdo, Turquía debía reconocer el dominio griego sobre el mar Egeo y la región de Esmirna.
Un nuevo movimiento democrático bajo el liderazgo de Kemal Pachá se desarrolló a partir de la resistenia contra las condiciones de paz impuestas por Entente. El general había sido enviado por el sultán Mohamed VI como inspector del ejército para controla la desmovilizaicón de las tropas turcas. Cuando la Entente ocupó las ciudades costeras y Grecia – de acuerdo con lo estipulado en el Tratado de Sevres – intentó apoderarse de la región poblada por griegos en tornoa Emsirna, altos oficiales y funcionarios turcos organizaron la resistencia contra la ocupación militar y al mismo tiempo, contra los partidarios del antiguo régimen. El movimiento derribó el gobierno del sultán, convocó una asamblea nacional y, financiado y ayudado militarmente por los soviéticos, expulsó a los griegos de Asia Menor.
La guerra greco-turca acabó con la derrota de los griegos y la revisión del Tratado de Paz de Sevres. El interlocutor de los Akiados en las conversaciones de paz de Lausana de 1923 no era ya el sultán, sino la nueva dirección turca bajo el mando del nuevo dictador de Turquía, el general Kemal Pachá, quien pudo imponer las principales reivindicaciones de la resistencia: la independencia de todos los territorios turcos de asia Menor y Tracia. Sobre base del Tratado de Lausana, Kemal Pachá prosiguió su política, empeñada en reformar Turquía de acuerdo con el modelo occidental. Se abolió legalmente el sultanato el 1 de noviembre de 1922 y e l ex monarca, que fue obligado a abdicar, tuvo que abandonar el país en un buque de guerra británico.
Con ello finalizó el Imperio Otomano que durante casi cinco siglos había dominado un vasto territorio. El 29 de octubre de 1923 Turquía se convirtió en República y Kemal Pachá (apodado ‘Ataturk’, padre de los turcos) en su primer presidente a la cabeza de una dictadura.
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REPÚBLICA LAICA
Para indignación de las autoridades musulmanes, la dictadura de Atatürk ha decidido que la República de Turquía sea laica, por lo que se suprime oficialmente el Califato y las escuelas coránicas son reemplazadas por una enseñanza moderna laica, introduciendo la enseñanza del alfabeto latino. Los tribunales religiosos quedan disueltos y se prohíbe el uso público del velo.
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Ataturk estará al frente de Turquía hasta su muerte en 1938.
El Análisis
La proclamación de la República de Turquía en octubre de 1923 marca el fin oficial del milenario Imperio Otomano, un coloso que durante siglos fue pieza clave del equilibrio euroasiático, pero que tras aliarse con Alemania y Austria en la Primera Guerra Mundial quedó condenado a la derrota y al desmembramiento. La ocupación de Estambul por fuerzas aliadas y el reparto de sus territorios despertaron una profunda reacción nacional, encabezada por un militar audaz y carismático: Mustafá Kemal, hoy conocido como Atatürk —»padre de los turcos»—. Fue él quien, rechazando la sumisión al dictado extranjero y el papel decorativo del sultanato, lideró una guerra de independencia que culminó con la abolición del califato y el nacimiento de una Turquía nueva.
Atatürk ha fundado no sólo un Estado, sino un régimen inédito en el mundo islámico: una dictadura que proclame una república laica, unitaria y centralista, que adopta códigos jurídicos europeos, impone el alfabeto latino, prohíbe la fe como eje del poder político y persigue el velo y la teocracia como símbolos del atraso. Pero no es una democracia liberal: su autoridad es fuerte, y el nuevo sistema se sustenta en un equilibrio frágil entre modernización, nacionalismo y control militar, en una nación tan heterogénea como compleja. Turcos, kurdos, laicos y religiosos conviven bajo una fórmula que busca cohesión mediante reformas drásticas y disciplina estatal.
Turquía ha dejado atrás el turbante y el palacio imperial para mirar hacia Occidente, pero lo ha hecho sin perder del todo el legado de su pasado. El experimento de la dictadura laica de Atatürk no sólo redefine a su país: es observado con atención por todo el mundo islámico y por las potencias europeas, que ven surgir una nueva fuerza regional, orgullosa, autónoma y decidida a no volver a ser tutelada. Resta ver si este régimen —entre la espada y la toga, entre la tradición y la modernidad— resistirá las tensiones internas y externas que sin duda lo pondrán a prueba.