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Manuel Jiménez de Parga elegido presidente del Tribunal Constitucional

Francisco José Hernando y Manuel Jiménez de Parga elegidos presidentes del Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional

HECHOS

  • El 12.11.2001 el juez D. Francisco Hernando fue elegido nuevo Presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Tribunal Supremo al lograr el apoyo de los 20 vocales. Ese mismo día D. Manuel Jiménez de Parga fue nombrado Presidente del Tribunal Constitucional.

MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA, ELEGIDO PRESIDENTE DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

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El mismo día en que D. Francisco José Hernando asumía la presidencia del Tribunal Supremo, el catedrático y abogado D. Manuel Jiménez de Parga era elegido presidente del Tribunal Constitucional reemplazando a D. Pedro Cruz Villalón.

09 Noviembre 2001

Un hombre sin historia para un Pacto histórico

Carmen Remirez de Ganuza

Lo veían pero no lo llegaban a creer del todo. Quienes entre la judicatura vieron ayer por televisión la jura ante el Rey de Francisco Hernando como nuevo presidente del Tribunal Supremo, no acababan de sorprenderse. Y sin embargo, lo sabían desde hacía meses. Su nombre fue, en el polémico elenco de nombres barajados para la renovación de las instituciones, el único indiscutible, por más que no iba a ser directamente elegido por los grupos parlamentarios. Buena parte de los vocales que el miércoles le votaron no le conocían apenas, y un número reducido acertaba a hacer un perfil superficial sobre el hombre que en los próximos cinco años representará al Tercer Poder del Estado.

La apuesta política por Francisco Hernando ha sido, no obstante, llena de consciencia por parte del PP, y la falta de acentos sobre su currículum, su propia omisión asociativa, ha sido entendida como garantía de la función que a partir de ahora está llamado a desempeñar. Francisco Hernando es, también para el PSOE, la página en blanco, el hombre sin historia para pilotar, desde el Tercer Poder del Estado, un pacto histórico, como al menos pretende ser el prometido Pacto por la Justicia.

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Especial sensibilidad

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El nuevo presidente del órgano de Gobierno de los jueces -65 años, 5 hijos, 3 nietos- ha sido cocinero antes que fraile. Abogado hasta hace sólo 16 años, Hernando pasó la mitad de su carrera profesional peleando con los tribunales. Esta experiencia podría otorgarle, al decir de sus amigos, especial sensibilidad hacia la dimensión más clara y práctica del Pacto por la Justicia, y que no es tanto la persecución de un entendimiento sobre la configuración definitiva del Poder Judicial, como sobre la administración de justicia en su dimensión de servicio público.

Pero como magistrado, no es un «pata negra», y éste es uno de los ingredientes de la sorpresa -reticencia en algún caso- que ha causado su nombramiento. Hernando entró en la casa judicial directamente por el tejado. El aval de Antonio Hernández Gil, antiguo presidente del Consejo General del Poder Judicial, le elevó en 1986 a la magistratura del Tribunal Supremo, por el llamado quinto turno, de juristas de reconocida competencia. Desde entonces firma sentencias en la Sala de lo Contencioso administrativo

Francisco Hernando trabajó, junto a Fernando García Amón y Ramón López Vilas, en el despacho de Hernández Gil, y fue como ellos, su discípulo, aunque durante años se dedicó al bufete heredado de su padre. Un bufete ya desaparecido porque sólo dos de sus hijos se han licenciado en Derecho, y trabajan como juristas en empresas.

Diecisiete contra veintiuno. Esa fue la relación de votos que, desde un Consejo progresista-dominado por los vocales de extracción parlamentaria socialista- catapultaron al Supremo a un hombre de perfil conservador. Sus anclajes personales en el PP -conoce de antiguo a Luis De Grandes- le permitieron representar un papel de aproximación a la mayoría parlamentaria en un momento clave para los magistrados del Supremo. El movimiento asambleario protagonizado en el Alto Tribunal por magistrados progresistas como Ramón Trillo y José Manuel Xieira en 1996, para perseguir el Estatuto del magistrado del Tribunal Supremo, con el consiguiente aumento de sueldos, corría peligro de interrumpirse con la llegada del PP al Gobierno, y Hernando fue uno de los que se ofreció a colaborar en una empresa que finalmente tuvo sus frutos. Su papel no fue tan destacado como ahora algunos de sus compañeros pretenden, pero sí fue suficiente como para que ahora los jueces de a pie le demanden como presidente del Consejo General del Poder Judicial el aumento de retribuciones y el reconocimiento que nadie en ese momento procuró para ellos. De hecho, la Ley de Retribuciones, que será informada por el Gobierno de los jueces, es una de las grandes promesas del Pacto por la Justicia.

La dimensión política de Francisco Hernando no excede de estos episodios. Su vinculación a lo público es tan escasa que ni siquiera ha pertenecido a ninguna asociación judicial. Al frente hoy del Consejo, éste es hoy uno de sus mayores avales. Por lo demás, durante 16 años, Hernando se ha dedicado a ejercer de juez. En la Sala de lo Contencioso, cuya sección sexta preside, participó con la mayoría en la sentencia que desclasificó los papeles del Cesid. Un detalle algo más significativo ha sido que, como sustituto de Pablo García Manzano, actual magistrado del Constitucional, al frente de la sección de expropiaciones, fue responsable de la nueva jurisprudencia favorable a Ruiz Mateos. Un detalle en un conjunto de 2.500 sentencias firmes, no revocadas, según los datos recogidos, por el Tribunal Constitucional ni por el Tribunal de Derechos Humanos.

Juez, juez, como gusta decir a los que ejercen de tales, Hernando ha sido también miembro del Tribunal de Conflictos de Jurisdiccion, y ha formado parte de la Junta Electoral Central. El que fuera profesor de Derecho en la Universidad, ha sido presidente de varios tribunales de oposiciones para el ingreso en la carrera y en el cuerpo de Abogados del Estado.

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Indiscutible prestigio

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Jurista de peso y solvencia, su caché profesional está al abrigo de las críticas, sin embargo, entre sus compañeros no goza del indiscutible prestigio de su predecesor, Javier Delgado. A la vez, el nuevo presidente del Consejo sobrepasa al anterior en campechanía. Es de los de al pan pan y al vino vino, como pudo comprobar el lehendakari Juan José Ibarretxe, al que, escasas horas después de ser elegido presidente del Consejo, emplazó sin ambages, según los presentes, a prestar seguridad y apoyo a los jueces del País Vasco. El carácter del actual presidente del Consejo ayudará a imprimir, según sus próximos, un pretendido sello de proximidad de este órgano, tanto a los jueces como, más aún, a la ciudadanía.

Madrileño e hijo de padres alcarreños, Hernando es lo menos parecido a un hombre de acción. Huye del deporte y gusta de refugiarse en la ópera, sobre todo si es de Verdi. Antiguo abonado al Teatro Real, el nuevo presidente del Supremo encarna el retrato aburrido de uno de tantos juristas ataviados de negro y puñetas.

Será con toda la gala como vestirá Francisco José Hernando este lunes cuando, para recobrar una tradición casi olvidada, el magistrado más antiguo y el más joven del Tribunal Supremo, irán a buscarle a su casa, a la posada donde vive para conducirle a su toma de posesión como presidente del más alto Tribunal de España.

13 Noviembre 2001

"Un juez enamorado del periodismo"

Justino Sinova

¿Un periodista? ¿Jiménez de Parga, un periodista? Estoy seguro de que el interesado es quien menos extraña esta denominación.El nuevo presidente del Tribunal Constitucional es periodista en un sentido amplio: ha escrito durante muchos años asiduamente en los periódicos, en largas temporadas día a día, ha creado medios de comunicación y participado en órganos profesionales periodísticos.

De sus escritos han tenido conocimiento los lectores de LA VANGUARDIA, de DESTINO, de CUADERNOS PARA EL DIÁLOGO, de DIARIO DE BARCELONA y de DIARIO16, donde mantuvo una sección diaria titulada «Brevete» y firmada con el seudónimo Secondat. Además, escribió una sección política en varios diarios a través de la agencia Lid.

En 1982, participó en la fundación de Antena 3 Radio, de la que fue consejero-secretario y comentarista político. Colaboró también en la creación de Antena 3 TV y formó parte de su comisión ejecutiva y ejerció como consejero del Grupo Godó. Jiménez de Parga tuvo también una dedicación política, en el seno de la Unión de Centro Democrático (UCD), con la que se presentó a las elecciones de 1977, las primeras elecciones democráticas, y fue elegido diputado.Poco después fue nombrado ministro de Trabajo por Adolfo Suárez.Fue también embajador de España ante la Organización Internacional del Trabajo. Abandonó la política en 1986.

La llegada en 1995 al Tribunal Constitucional culminaba su carrera como jurista, desempeñada en dos vertientes: la enseñanza como catedrático de Derecho Político y la práctica de la abogacía ya que mantuvo con su hermano Rafael un despacho profesional, al que se incorporaron también algunos de sus siete hijos.

Como cabría esperar de un jurista notable, de un profesor y de un escritor vocacional, Jiménez de Parga ha escrito también notables libros. Nacido en Granada hace 72 años (el 9 de abril de 1929), es un andaluz que ha pasado media vida en Cataluña, a la que vuelve con asiduidad. Está casado con la también escritora María Elisa Maseda.

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