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Se investiga si llegaron a ordenar ellos mismos que 'se trajera droga' para interceptarla y presentarlo como una redada exitosa

Garzón procesa a la Unidad Central de Investigación Fiscal Antidroga (UCIFA) de la Guardia Civil por pagar con droga a confidentes

HECHOS

  • El 17.02.1993 el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón procesó a 14 Guardias Civiles, entre ellos el Teniente Coronel Francisco Quintero y el comandante José Ramón Pindado.

El juez D. Baltasar Garzón inició una redada en 1993 contra la Unidad Central de Investigación Fiscal Antidroga de la Guardia Civil (UCIFA) a la que acusaba de haber pagado con droga a confidentes y de haber usado las entregadas de droga controladas para cubrir meras importaciones de droga. El juez Garzón prácticamente desmanteló la UCIFA y procesó a sus líderes, el comandante Pindado y el teniente coronel Quintero por el testimonio de dos arrepentidos

El director de la Guardia Civil, D. Luis Roldán, aseguraba que los miembros de la Guardia Civil eran inocentes y que, si acaso, eran los dos ‘chivatos’ los únicos corruptos (D. Vicente Domínguez y D. Doroteo Gómez).

 

general_quintero Teniente Coronel Quintero, máximo jefe de la UCIFA procesado por el juez Garzón junto al comandante José Ramón Pindado.

VicenteDomingues_Temple D. Vicente Domínguez y D. Ramón de Temple, los primeros guardias civiles detenidos por sus chanchullos con la droga. Han acordado con el juez instructor Garzón pasar de acusados a ‘testigos protegidos’ a cambio de declarar contra sus superiores, el Sr. Pindado y el Sr. Quintero.

roldan_barba D. Luis Roldán, Director de la Guardia Civil, ha defendido la inocencia de los principales miembros de la UCIFA considerando que D. Vicente Domínguez y D. Ramón de Temple eran los verdaderos responsables de la utilización de droga en su beneficio.

DIFERENCIAS MEDIÁTICAS

El director de ABC, D. Luis María Anson, fiel a la visión institucional del periódico, defendió desde el principio la inocencia de los imputados. En la portada del ABC del día 9 de enero de 1993 se leía que el Comandante Pindado era ‘”Un Guardia Civil íntegro al que la sociedad le debe estar agradecida”, tres días antes, también en la portada de ABC se aseguraba que “Sólo los ‘arrepentidos’ de Garzón son guardias civiles corruptos”. Una afirmación del Sr. Roldán que era respaldada en el editorial del sr. Anson al tiempo

El día 10 de enero era D. Javier Pradera, desde su columna en el diario EL PAÍS el que salía en defensa de la instrucción del Sr. Garzón y cargaba – una vez más – contra el ABC asoniano “Fieles a su costumbre de rendir pleitesía verbal a la independencia del Poder Judicial para exigirle a renglón seguido impunidades selectivas, algunos medios conservadores han lanzado una estruendosa ofensiva para exculpar de antemano a los mandos de la UCIFA… Pero si estas propuestas de otorgar licencias para delinquir, robar o matar en nombre de la razón de Estado prosperasen los agujeros negros creados en el sistema constitucional pondrían en riesgo la propia democracia”.

En realidad la posición de EL PAÍS y el Sr. Pradera era prácticamente idéntica a la de EL MUNDO de D. Pedro J. Ramírez y el DIARIO16 de D. José Luis Gutiérrez. La diferencia es que estos habían defendido ‘leña’ a la UCIFA sin criticar a ABC, único medio que les defendía y en cambio el Sr. Pradera no había podido resistirse a la tentación de hacerlo una vez más.

06 Enero 1993

Medallas y negocio

EL PAÍS (Director: Joaquín Estefanía)

Pagar a los confidentes con droga, sin otro control que el derivado del criterio de los policías, es un procedimiento condenable en sí mismo: porque nunca el supuesto buen fin justificará medios delictivos. Pero es además ineficaz: estimula, más que evita, nuevos delitos. El levantamiento del secreto del sumario abierto contra 11 guardias civiles acusados de suministrar cocaína a varios confidentes ha confirmado las peores sospechas, hasta el punto de que ya no se sabe si esa práctica irregular fue la causa de la posterior corrupción de los guardias o sólo la coartada para encubrir su participación en negocios de narcotráfico. Al mismo tiempo, el sumario aporta indicios de que algunas operaciones de importación de droga y captura del alijo correspondiente fueron montajes destinados a favorecer el lucro personal de algunos de los componentes de ese grupo de agentes corruptos o a encubrir sus actividades.Si tales indicios se confirman, estaríamos ante un asunto de enorme gravedad. No sólo por lo que significa de descontrol policial, sino por el descrédito que recae sobre el Estado. La cosa viene de lejos, al menos desde 1989, y en la trama aparecen -algunos altos cargos, como el teniente coronel Quintero, segundo jefe de la unidad central antidroga. También, según las declaraciones de alguno de los detenidos, el coronel Arsenio Ayuso, retirado de la jefatura del servicio fiscal y antidroga de la Guardia Civil en agosto de 1990, pero que sigue siendo asesor del director general, Luis Roldán. Naturalmente, serán los tribunales quienes separen el grano de la paja del abundante material recogido en la investigación. Pero con lo que se sabe a ciencia cierta hay suficiente para concluir que una verdadera mafia organizada ha gangrenado los servicios antidroga de la Guardia Civil. Y que sin una limpieza a conciencia de esos bajos fondos, la impunidad estimulará la persistencia de mafias como las que ya revelaron casos como el del Nani o los GAL.

Las impresionantes revelaciones del sumario publicadas estos días por la prensa cubren de ridículo, por lo demás, a quienes acusaron al juez Garzón de precipitación o irresponsabilidad por haber ordenado las detenciones de los supuestos corruptos. Al hacerlo no dejaba inerme al Estado frente al narcotráfico, sino, por el contrario, asestaba a éste un golpe tal vez más eficaz que algunas espectaculares operaciones que ya no sabemos si fueron lo que parecían o sólo parte de una siniestra comedia. La corrupción tiene tendencia a ir de la mano con la incompetencia. Ojalá que la depuración de los corruptos que aspiraban a la vez a ganar medallas persiguiendo el tráfico y a hacer negocio practicándolo sirva también para que la sociedad pueda reconocer sin temor el indudable mérito de los funcionarios que combaten el delito sin haberlo provocado.

06 Enero 1993

Roldán: Precisión oportuna

ABC (Director: Luis María Anson)

Con el contenido del sumario sobre el caso de la unidad fiscal de la Guardia Civil ya divulgado, el director general del Instituto, Luis Roldán, ha podido precisar públicamente que sólo dos guardias civiles – cabalmente aquellos supuestamente ‘arrepentidos’ cuya delación pusiera en marcha las actuaciones de Garzón – incurrieron en tráfico de drogas y se lucraron con esta criminal práctica. Sólo hay, pues, dos guardias presuntamente ‘corruptos’. Las ilegalidades en que pudieran haber incurrido los restantes agentes y los oficiales y jefes implicados son de muy distinta naturaleza y sólo estuvieron impulsadas por un mal intepretado exceso de celo. No se trata de disculpar unas conductas no ajustadas a derecho. Roldán no las ha disculpado, pero ha subrayado – como ABC ha venido diciendo con insistencia – cómo todas las legislaciones penales del mundo prevén recursos excepcionales de flexibilidad para dotar a las unidades antidroga de instrumentos de insustituible eficacia. Era imprescindible que se formulase ese oportuno esclarecimiento.

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