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El primer ministro italiano anuncia que demandará al periódico de PRISA

EL PAÍS publica fotos de mujeres desnudas en el interior de una casa de Silvio Berlusconi, líder de la derecha italiana

HECHOS

  • El 5 de junio de 2009 el diario EL PAÍS de España publicó en portada unas fotografías tomadas con teleobjetivo al interior de una casa de D. Silvio Berlusconi en el que se veía a mujeres haciendo topless y también, en una de ellas, a un hombre desnudo.

El viernes, 48 horas antes de unas elecciones europeas el diario EL PAÍS publicaba unas fotos del interior de una casa del primer ministro italiano y líder de la derecha política de aquel país, D. Silvio Berlusconi, en el que se veía a mujeres desnudas. La fotos habían sido tomadas por el fotógrafo profesional D. Antonello Zappadu y en ellas también se veía desnudo al ex primer ministro checho Sr. Topolanek.

cuatro_berlusconi CUATRO, el canal de PRISA, da el máximo eco a las fotografías

El Grupo PRISA actuó con sinergía contra el primer ministro italiano y el canal de televisión CUATRO dio un amplio eco a las fotografías presentándolos como prueba de la ‘catadura’ del Sr. Berlusconi y excusando su publicación en el que el político habría intentado censurarlas en Italia. El mismo día 5 de junio las fotos fueron emitidas en el telediario del medio día de D. Javier Ruiz y en el de la noche de D. Iñaki Gabilondo. También en el programa ‘Las Mañanas de CUATRO’ que presenta Dña. Concha García Campoy.

vicente_jimenez_Cuatro Vicente Jiménez en CUATRO: «Nos limitamos a dar información»

En el programa ‘Las Mañanas de CUATRO’ de la productora Plural, estuvo presente el director adjunto de EL PAÍS para defender la publicación de las fotografías: «Nosotros nos limitamos a dar información, al final uno merece estar informado. Merece conocer los usos y las prácticas de su primer ministro y si luego le quiere votar, fantástico. No pasa nada».

05 Junio 2009

Berlusconi al desnudo

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Que no se equivoque Silvio Berlusconi: es la prensa democrática la que respeta su intimidad y él quien no deja de ponerla en entredicho. Porque la publicación de las fotografías de sus fiestas privadas no obedece a ningún intento de enjuiciar su moral como ciudadano, sino al propósito de demostrar que él, como primer ministro, está intentando convertir el espacio de la política democrática en una simple prolongación de sus relaciones de amistad y de sus entretenimientos.

Eso es exactamente lo que, según sus propias declaraciones, ha hecho al elaborar las sucesivas listas electorales de su partido e, incluso, a la hora de asignar responsabilidades de Gobierno. Y otro tanto cabe decir del uso de las facilidades que el Estado pone a disposición del primer ministro para cumplir con sus responsabilidades institucionales. Transportar invitados a fiestas privadas no es tarea de los aviones oficiales, poco importa a estos efectos que se trate de bailarinas o presentadoras de televisión. Y el hecho de que el primer ministro hiciera aprobar en 2008 una ley que abría los vuelos de Estado a cualquier acompañante no le ofrece una cobertura jurídica, sino que evidencia un flagrante abuso de poder.

La prensa italiana ha denunciado el escándalo, y la respuesta del primer ministro no ha consistido únicamente en negar o en trivializar los hechos, presentándose como un paternal protector de muchachas en las que asegura apreciar especiales talentos artísticos o políticos. Recurriendo a la confusión entre los intereses públicos y privados, Berlusconi ha intentado, además, desacreditar a ciudadanos que, como su propia mujer, estaban en condiciones de corroborar las denuncias. Ese género de presiones son la prueba de que, bajo Berlusconi, la libertad de expresión se encuentra amenazada. La fiscalía italiana ha secuestrado, por otra parte, la totalidad del archivo del fotógrafo que captó las imágenes.

Con este escándalo Berlusconi queda al desnudo, pero no como ciudadano, sino como político. Si hasta ahora sus salidas de tono se habían tomado a broma, hoy existen nuevas y poderosas razones para advertir que lo que el primer ministro está poniendo en juego es el futuro de Italia como Estado de derecho. Y una Italia que se deslice por la pendiente a la que la está arrastrando Berlusconi no es sólo un motivo de preocupación para los italianos, sino para todos los europeos.

07 Junio 2009

Abuso de poder

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

Berlusconi apela a la frontera entre vida pública y privada que él mismo ha destruido

El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, ha anunciado acciones legales contra este periódico por la publicación de unas fotos de su finca de Cerdeña que considera a la vez «inocentes» y atentatorias contra la «intimidad de sus invitados». Tras amordazar a casi todos los medios de su país, recurriendo tanto a su fortuna personal como a la fuerza del Estado, parece querer extender su dominio a la prensa independiente de otros países.

Berlusconi ha tomado dos decisiones políticamente relevantes, que justifican el escrutinio sobre sus reuniones en su propiedad de Villa Certosa. En primer lugar, ha promovido leyes ad hoc para que los vuelos oficiales pudieran transportar invitados particulares a sus fiestas, entre muchas otras normas de mayor trascendencia y gravedad. En segundo lugar, ha promocionado a puestos de responsabilidad institucional y situado en sus listas electorales a personas cuyo único mérito político reside en la belleza, según sus propias afirmaciones. Hay que añadir que su ex esposa Verónica Lario ha denunciado la afición de su ex marido a tener relaciones con menores, que podrían caer en el Código Penal. Los medios de comunicación de su propiedad, incluido Telecinco en España, son pioneros europeos en la exhibición e intromisión en la vida privada; muchos de ellos cargan ahora contra ella.

El propósito de Berlusconi era acomodar el espacio público a los intereses de su espacio privado, convencido de que ganaría impunidad para sus acciones pasadas y discrecionalidad para las futuras. Ahora esta estrategia, que ha deteriorado el Estado de derecho en Italia, se ha vuelto en su contra, y por eso carece de credibilidad cuando invoca una separación entre la esfera pública y la privada que él mismo ha destruido. Para recuperarla, nadie tiene derecho a reclamarle que renuncie a sus esparcimientos entre adultos consintientes, por más que pongan de manifiesto la contradicción entre la moral que predica y la que practica. Pero sí exigirle que restablezca los principios del Estado de derecho que ha conculcado. De acuerdo con esos principios el jefe del Ejecutivo no puede gobernar por encima de las leyes ni, tampoco, convertir éstas en una coartada para sus arbitrariedades.

Berlusconi no era el único gobernante europeo que asistía a las fiestas de Villa Certosa. En una de ellas estuvo acompañado por el ex primer ministro checo Mirek Topolanek, como éste reconoció y Berlusconi confirmó al anunciar acciones legales. Es contradictorio confirmar la asistencia a la fiesta, como ha hecho el ex primer ministro checo, y asegurar, al tiempo, que las fotografías que lo corroboran son un montaje. Las imágenes de Villa Certosa no revelan un escándalo sexual relacionado con la intimidad del primer ministro italiano, sino que tienen una dimensión diferente y mucho más grave: son una prueba fehaciente de que Berlusconi está perpetrando un continuado abuso de poder, capaz de arruinar el Estado de derecho y el sistema democrático en Italia.

El Análisis

PRISA Y BERLUSCONI, BATALLA ANTES DEL AMOR

JF Lamata

Es de lo más irónico recordar la caña que PRISA en general y CUATRO en particular metió al Sr. Berlusconi en junio de 2009, teniendo en cuenta lo que iba a pasar en unos pocos meses después entre el empresario italiano y ese canal español. Pero el debate más interesante en esta cuestión es que EL PAÍS, diario generalista más leído en España tomó unas fotografías tomadas al interior de una residencia privada. Muchas son las informaciones sobre asuntos oscuros publicadas en torno a Il Cavaliere, pero tener a mujeres haciendo topless en su casa no está entre ellas. La colocación de aquellas imágenes en portada sólo podía atender a un móvil comercial (aumentar la tirada de aquel día, en cuyo caso lograron el objetivo) o un móvil político de cara a las elecciones de aquel domingo (en cuyo caso no lo consiguieron).

J. F. Lamata

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