10 octubre 1976
La policía consideró que su asesinato 'era inminente' tras desvelar el asesinato del etarra Pertur a manos de sus propios compañeros
El periodista Jesús María Zuloaga Zuloaga forzado a abandonar el diario LA VOZ DE ESPAÑA y el País Vasco ante las amenazas de muerte de ETA
Hechos
El 10.10.1976 el nombre de D. Jesús María Zuloaga dejó de figurar en la portada como director del periódico LA VOZ DE SAN SEBASTIÁN.
Lecturas
Zuloaga era director de LA VOZ DE ESPAÑA desde abril de 1976.
–
El 10 de septiembre de 1976 el nombre de D. Jesús María Zuloaga Zuloaga deka de figurar en la portada del periódico La Voz de España de San Sebastián como director ante las amenazas de ETA por su línea editorial contra la bandera ikurriña y por publicar investigaciones que apuntaban a que el asesinato de D. Eduardo Moreno Bergaretxe ‘Pertur’ había sido obra de sus compañeros de ETA (‘Apala’ y ‘Pakito’). El Sr. Zuloaga Zuloaga será obligado a trasladarse a vivir a Madrid y le reemplaza como director D. Miguel Larrea Zabalegui sin que La Voz de España de ninguna explicación al cambio, aunque sí salgan notas en El País y en ABC sobre que ha sido una marcha forzada.
–
Testimonio de Zuloaga:
–
D. Jesús María Zuloaga Zuloaga abandona la dirección de La Voz de España de San Sebastián y la ciudad ante las amenazas de ETA por su línea editorial contra la bandera ikurriña y por publicar investigaciones que apuntaban a que el asesinato de D. Eduardo Moreno Bergaretxe ‘Pertur’ había sido obra de sus compañeros de ETA (‘Apala’ y ‘Pakito’). El Sr. Zuloaga Zuloaga será obligado a trasladarse a vivir a Madrid y le reemplaza como director D. Miguel Larrea Zabalegui sin que La Voz de España de ninguna explicación al cambio, aunque sí salgan notas en El País y en ABC sobre que ha sido una marcha forzada.
–
LA POSICIÓN ANTE EL CASO PERTUR ENFURECIÓ A ETA
07 Septiembre 1976
NO DIALOGAREMOS CON LA VIOLENCIA
El domingo por la mañana, dos vehículos de reparto de nuestro periódico fueron objeto de sendos atentados por individuos enmascarados que detuvieron a sus conductores, a punta de pistola, maniatándolos después para consumar los hechos. En Ategorrieta, la furgoneta fue dinamitada con una carga de plástico que destrozó el vehículo, alertando a los vecinos que acudieron a socorrer al conductor. Y en Usúrbil, después de atar a un árbol al chófer de la furgoneta, prendieron fuego a los ejemplares del periódico que iban a ser distribuidos. Aparte los daños materiales causados, habremos de señalar el trance difícil en que e puso a dos modestos trabajadores y el riesgo que corrieron.
Esta violencia materializada contra nuestro periódico, no sólo está en contradicción con la línea que sigue el mismo, de apertura para el diálogo constructivo, demostrada reiteradamente en sus páginas, con holgura de la que, naturalmente, sólo quedan excluidos los extremismos, sino que está en contradicción asimismo con la voluntad de nuestro pueblo para alcanzar, dentro de la pacífica convivencia, otras metas que no podrán prosperar con atentados criminales, no impidiendo la libertad de expresión, o el derecho de lector de periódicos a adquirir aquel que sea de sus preferencias.
Condenamos la violencia, venga de donde, y seguimos fielmente en nuestra línea, abiertos siempre al diálogo, a todas aquellas actitudes e iniciativas que pueden cooperar a construir, esperanzadamente, un futuro mejor para nuestra Guipúzcoa y consecuentemente para el país. Como ha sido y continúa siendo el deseo y el lema que anima cada día a LA VOZ DE ESAÑA.
El Análisis
Jesús María Zuloaga se había atrevido a hacer dos cosas imperdonables para el mundo etarra para el director del principal periódico de Guipúzcoa: hacer campaña editorial contra que la bandera ikurriña fuera la bandera de Euskadi, e informar del asesinato del etarra Pertur a manos de sus propios camaradas sobre la que el mundo de ETA había dictaminado ‘omerta´. Para ETA Zuloaga era un enemigo que debía ser asesinado. La policía se hizo con la documentación en la que figuraba que Zuloaga estaba en la lista de objetivos de ETA en tercer lugar, sólo después de Araluce Villar y de Marcelino Oreja, y avistaron como miembros del comando asesino de ETA habían sido vistos en la cafetería circundante con la redacción de LA VOZ DE ESPAÑA.
Lo peor para la policía y para el propio Zuloaga era el convencimiento de que dentro del personal y la redacción del periódico LA VOZ DE ESPAÑA había miembros que simpatizaban con ETA y que estaban dispuestos a la mínima ocasión a ayudar a la banda al asesinato de su jefe señalando sus pasos y haciendo seguimientos. El Gobierno transmitió a Zuloaga que no había opción y que tenía que largarse de allí cuanto antes si quería salvar la vida. Zuloaga publicó su último editorial ‘No dialogaremos con la violencia’. Y acto seguido abandonó no sólo el periódico, sino el País Vasco y se trasladó a Madrid.
Toda una carrera periodística finalizaba de golpe y además obligaba a un vasco a vivir lejos de su tierra, lo que le hizo caer en depresión. Zuloaga era silenciado discretamente, como otras muchas víctimas de ETA no incluidas en los conteos.
J. F. Lamata