28 diciembre 1995

El ‘Plan Estratégico’ de Jordi García Candau para paliar la deuda de RTVE reduciendo plantilla es bloqueado por el consejero Martín Medem

22 Diciembre 1995

La «inocentada» de Candau

José Manuel Martín Medem

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El director general, Jordi García Candau, asegura que tiene garantizada la aprobación de su Plan Estratégico en la reunión del Consejo de Administración de RTVE, convocada para el 28 de diciembre pero, en realidad, le falta el sexto voto.

Después de las tres dimisiones, ahora somos nueve consejeros: tres propuestos por el PSOE, tres por el PP, uno en consenso por el PSOE y el PP, uno por el PNV y uno por IU. Y hay que añadir a Jordi García Candau. De los diez votos, el director general sólo cuenta -que yo sepa- con el suyo, los tres del PSOE y el del PNV. Necesita el sexto voto para aprobar su Plan Estratégico. ¿En qué consiste? Es un proyecto de financiación mixta sin el respaldo económico del Gobierno del PSOE ni las inversiones y las iniciativas adecuadas para situarse con una presencia significativa en el escenario de las nuevas tecnologías. Un Plan que elimina más de mil puestos de trabajo, prolonga la mala gestión -que el Tribunal de Cuentas considera que va en contra de los intereses de la empresa- y mantiene la gubernamentalización informativa de RTVE, rechazando la obligatoria formación de los Consejos Asesores de RNE y TVE, la regulación del derecho de acceso de los partidos políticos, los sindicatos y los grupos sociales más importantes -que debería estar desarrollado desde hace quince años en aplicación del artículo veinte de la Constitución-, la creación del Defensor de la Audiencia -recomendado por la Comisión de contenidos televisivos del Senado- y la negociación de los Estatutos y Consejos de Redacción y Programación que proponen los profesionales, los sindicatos, IU y el PP.

Jordi García Candau intenta imponer con su Plan Estratégico, una «RNE bonsai» -reducida a Radio 1, Radio 2 y Radio Exterior de España-, una TVE orientada hacia la privatización parcial por su fragmentación en tres empresas -emisión, producción y comercialización- y la renuncia a lo que estaba previsto como Política de Estado para la presencia e influencia de España en América Latina: convertir una de las emisiones por satélite de TVE en un canal de veinticuatro horas de información.

Esta es la «inocentada» que prepara Jordi García Candau con el grito de guerra de la campaña electoral: «Todos conmigo para parar a la derecha».

Los que insisten desde el PP en anunciar la privatización le están regalando municiones al director general, pero la peor forma de defender el servicio público y los puestos de trabajo de RTVE es aceptar sin condiciones la «protección de Jordi García Candau. Sería como aceptar la demolición desde dentro ante la amenaza de que nos dinamiten desde fuera. Lo que el PP puede hacer con las radiotelevisiones públicas no es otra cosa que la continuación con su propio estilo del Modelo Candau: reducir el presupuesto y la plantilla, controlar los informativos, entregar la programación a las productoras privadas y sacar también de la empresa la contratación de la publicidad y la comercialización del patrimonio audiovisual acumulado. Hay que negociar un auténtico Plan Estratégico que favorezca un Pacto de Estado en el Parlamento -estableciendo el modelo, la financiación y el tamaño- para garantizar definitivamente el futuro de la radiotelevisión pública y su convivencia con la comercial.

Ese futuro exige austeridad, buena gestión, calidad en la programación, neutralidad en la información, autonomía profesional, adaptación a los cambios inmediatos provocados por el cable y las nuevas tecnologías, producción propia para mantener los puestos de trabajo y proyección internacional basada en la Política de Estado. Pero Jordi García Candau no quiere negociar y está intentando colgarnos por la espalda a la audiencia y a los trabajadores el monigote de su Plan Estratégico en la gran inocentada del próximo 28 de diciembre.