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Es expulsado del partido advirtiéndose la amenaza de una nueva escisión

El PNV fuerza la dimisión de su alcalde en Bilbao, José María Gorordo Bilbao, al cerrarle el grifo a sus inversiones millonarias para la ciudad

HECHOS

El 14 de diciembre de 1990 D. José María Gorordo Bilbao anuncia su dimisión como alcalde de Bilbao.

El 14 de diciembre de 1990 D. José María Gorordo Bilbao anuncia su dimisión como alcalde de Bilbao, cargo que ocupaba desde que ganó como candidato del PNV las elecciones de 1987.

La dimisión es formalizada el 17 de diciembre. El Sr. Gorordo asegura que dimite «por digniddad» y por «discrepancias con las prioridades de la actual dirección de mi partido», el Partido Nacionalista Vasco cuya ejecutiva (EBB) preside D. Xabier Arzallus Antia en la que ha sido la mayor crisis interna del PNV desde la escisión de Eusko Alkartasuna. El Sr. Gorordo vio como el Gobierno vasco que preside D. José Antonio Ardanza, también del PNV, rechazaba seguir apoyand las costosas inversiones que el Sr. Gorordo quería para Bilbao. El nuevo alcalde de Bilbao será D. Jesús María Duñabeitia Vidal, también del PNV.

¿DE UN EX DIRECTOR DE ETB A OTRO?

El Sr. Gorodo Bilbao accedió a la alcaldía de Bilbao después de haber sido director de la televisión pública vasca, la ETB. La dirección del PNV ha designado como candidato del PNV para las próximas elecciones del 26 de mayo de 1991 a D. Josu Ortuondo Larrea, que también es director de ETB.

15 Diciembre 1990

Un león demasiado fiero

Victorino Ruiz de Azua

José María Gorordo, abogado y economista de 44 años, es uno de los políticos más populares del Partido Nacionalista Vasco y, hasta hace poco, uno de los rostros en reserva para ocupar el cartel electoral hacia los más altos destinos. Acostumbrado a hacer política lanzando órdagos a diestro y siniestro, su estrella empezó a declinar cuando los planteó también a su partido.Gorordo fue catapultado a la alcaldía en 1987. Las heridas de la ruptura de Eusko Alkartasuna estaban en carne viva y el PNV buscaba caras jóvenes y mentes audaces para combatir el magnetismo político del ex lehendakari Carlos Garaikoetxea. Su campaña fue agitada. Hizo pasear un circo en pleno por las calles de la ciudad y la abundancia de sus gastos empujó al PNV a aclarar que se le había entregado la misma dotación económica que al aspirante a presidir la Diputación Foral, José Alberto Pradera.

El Ayuntamiento le fue presentado por la Ejecutiva nacionalista como una plataforma de fácil gestión para saltar a metas más ambiciosas. Por entonces nadie esperaba, ni siquiera en el PNV, una consolidación tan espectacular del lehendakari, José Antonio Ardanza. Pero Gorordo se encontró unas arcas poco provistas para sus proyectos. En dos años había doblado el endeudamiento, que desde entonces no ha dejado de rozar el límite legal.

Las decisiones polémicas llegaron en cascada. Pagó 1.000 millones de pesetas por el solar de la antigua fábrica Echevarría, para hacer un parque, cuando el Gobierno vasco ofrecía expropiarlo por la mitad.

El clímax se alcanzó a primeros de este año, cuando el consejero de Cultura, Joseba Arregui, también del PNV, paralizó por razones de defensa del patrimonio el buque insignia del mandato del alcalde, un inmenso centro cultural en forma de cubo de vidrio encajado en los muros de la Alhóndiga, el primer edificio con estructura de hormigón construido en España.

15 Diciembre 1990

El alcalde que no quería ser una marioneta

Carmen Gurruchaga

Apreciado y respetado, incluso por lo concejales de HB de Bilbao, durante sus tres años y medio de mandato ha conseguido imprimir un espíritu de trabajo en él que participan de la Comisión de Gobierno todas las formaciones políticas y que no existe en ningúna otra alcaldía vasca. De ideas progresistas y con criterio propio sobre cómo debe funcionar la Comunidad Autónoma Vasca, ha mantenido periódicas discrepancias con la dirección de su partido. En los últimos tiempos parecía haberse reconciliado con los burukides (dirigentes) nacionalistas ya que éstos planteaban e n la negociación con los socialistas la necesidad de dotarse de instrumentos económicos propios para el buen desarrollo de Euskadi. Se ocupó en todo momento de la problemática de la droga y llegó a encabezar una manifestación en contra del tráfico de estupefacientes en un barrio bilbaíno. La corporación aprobó una moción por la cual protegería judicialmente a los insumisos y participaría como acusación particular en los sumarios de droga abiertos a los- traficantes. Presidente de la Asociación de Municipios Vascos y vicepresidente para asuntos europeos de la Unión Internacional de Autoridades Locales, últimamente estaba muy impresionado por los movimientos nacionalistas de la URSS, país que había visitado por última vez el pasado mes de junio.

Con anterioridad a la visita de Gorbachov a España, Gorordo peleó para que visitara Bilbao, alegando que la mayor parte del tráfico comercial con la URSS está protagonizado por empresas vascas, además de los niños vascos de la Guerra Civil. Gorordo, consciente del carisma y cariño que despierta entre los ciudadanos de Bilbao, había repetido que si su partido no le presentaba a los próximos comicios municipales, lo haría como independiente. Ahora habrá que esperar a ver cuál es su decisión ya que antes de marcharse insistió en que sigue siendo del PNV.

02 Enero 1991

Gorordo: «Con el apoyo de la dirección del PNV no habría dimitido»

Entrevista a Carmen Gurruchaga

Pregunta.- ¿Piensa presentarse en las próximas elecciones municipales como independiente?

Respuesta.- Yo digo como Bush, que todas las opciones están abiertas.

P.- Usted es director, por oposición, de la Cámara de Comercio de Bilbao. ¿Va a recuperar el puesto?

R.- Sí, me reincorporo el 1 de enero. Estaba en excedencia.

P.- ¿Desde ese puesto se puede hacer política?

R.- La Cámara es una corporación de derecho público que defiende los intereses generales de la industria, comercio y navegación, es decir, de las infraestructuras. No es un órgano ejecutivo pero sí una atalaya para defender los intereses generales y yo seguiré luchando, desde ahí y desde cualquier ámbito, por el espacio económico vasco.

P.- Usted va a seguir en sus trece.

R.- He abandonado mi puesto de alcalde, el de concejal, pero no la política. Seguiré defendiendo la creación de un espacio económico vasco.

P.- ¿Se siente bien tras su decisíon o considera que ha precipitado las cosas?

R.- Creo que he actuado perfectamente. He dimitido por dignidad, porque en un cargo con relevancia pública hay que defender las ideas y yo pienso seguir haciéndolo.

P.- Un hecho como la dimisión habrá provocado rechazo en los dirigentes de su partido y temor en sus compañeros. ¿Se encuentra solo?

R.- No me siento solo. Según una encuesta publicada el domingo pasado, el 63 por ciento de los bilbaínos me apoya y hay más gente que cree en mis ideas y yo en las de esa gente.

P.- La dirección de su partido afirma que había hablado con usted para ver la posibilidad de traspasarle a otro puesto.

R.- Conmigo no se había discutido nada y yo planteé hace más de un año que sí no podía hacer aquello a lo que me había comprometido, dimitiría. En marzo envié al lehendakari José Antonio Ardanza 22 proyectos para Bilbao y no había obtenido respuesta alguna, y además no contaba con el apoyo de la dirección del PNV.

P.- Otra lectura puede ser que el puesto de alcalde no era tan goloso como para pasar por carros y carretas.

R.- Sí me gustaba ser alcalde, pero cuando no puedes poner en marcha una serie de proyectos en los que crees, lo mejor que puedes hacer es dimitir. Si hubiera contado con el apoyo de la dirección del PNV no habría dimitido.

P.- ¿Su acción de dimitir tiene algo que ver con el hecho de que el PNV no pensaba presentarle en las próximas elecciones municipales?

R.- Yo dimití tras un proceso en el que descubrí que la ciudad de Bilbao no es considerada una prioridad dentro del PNV. Si eso sucede porque estoy yo, no voy a ser un obstáculo para que en Bilbao se haga lo que es necesario.

P.- Sin embargo, y paradójicamente, en ese momento su partido había aceptado uno de sus caballos de batalla: la creación de un espacio económico vasco.

R.- Sí: precisamente era el momento en que el partido había asumido la necesidad del espacio económico propio y la intervención del Gobierno de Vitoria en las empresas públicas vascas.

P.- ¿Por qué su ultimo acto corno alcalde fue la destitución de los concejales socialistas?

R.- Era coherente. Los socialistas habían tenido criterios desleales con un socio de gobierno municipal que éramos nosotros y con los que habían aprobado unos presupuestos. Porté la decisión de suspender a uno y ellos dieron una rueda de prensa paralela a la que yo di para anunciar mi dimisión, en la que decían que se iban. La consecuencia lógica en esas circunstancias era cesarles. P.- Pero era un acto testimonial.

R.- Si ellos anuncian que se van la consecuencia lógica es cesarles, pero son los socialistas los que tienen que explicar por qué no desean que se haga un parque público en los terrenos de Euskalduna, que fue el origen del conflicto municipal.

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