13 abril 1983
El PNV logra que el ‘Gora ta gora’ se convierta en el himno oficial de Euskadi gracias al apoyo de Jesús María Viana (CDS)
Hechos
El 13 de abril de 1983 el Parlamento Vasco aprobó que el ‘Gora Ta Gora’ fuera el himno de su comunidad autonómica de Euskadi / País Vasco.
El Análisis
El 13 de abril de 1983 el Parlamento Vasco aprobó por fin el himno oficial de Euskadi. Tras meses de debates intensos y sensibilidades encontradas, se impuso la melodía del Eusko Abendaren Ereserkia, popularmente conocido como Gora Ta Gora. No fue una decisión unánime ni exenta de controversia, pero sí un paso necesario para dotar a nuestras instituciones autonómicas de un símbolo propio que trascienda las divisiones partidistas y provinciales.
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Las opciones sobre la mesa reflejaban las ricas y a veces contradictorias sensibilidades de nuestro pueblo. Muchos vizcaínos, fieles a la tradición sabiniana más arraigada en Bizkaia, veían en Gora Ta Gora —compuesto sobre una melodía tradicional y con letra de Sabino Arana— el emblema natural del renacimiento nacionalista. En cambio, en Gipuzkoa, especialmente entre donostiarras y sectores foralistas, resonaba con más fuerza el Gernikako Arbola de Iparragirre, canto a las libertades históricas bajo el Árbol de Gernika, sentido como más inclusivo y menos vinculado a un partido concreto. Los alaveses, por su parte, mostraban mayor pragmatismo y menor entusiasmo por símbolos que pudieran interpretarse como rupturistas, priorizando la convivencia dentro del marco autonómico y estatal. Estas diferencias no son caprichosas: responden a trayectorias históricas distintas, con Vizcaya como cuna del nacionalismo moderno, Gipuzkoa más ligada a la tradición carlista y foral, y Álava con una impronta más equilibrada.
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La elección de Gora Ta Gora (sin letra oficial, para evitar controversias confesionales o partidistas) tiene pleno sentido como himno de todos. Cuenta con el respaldo del PNV de las tres provincias, que ha sabido anteponer la unidad vasca a las preferencias locales, y del apoyo decisivo de UCD-CDS, cuya representación se concentra en Álava. Esta coalición demuestra madurez: se trata de una melodía ya utilizada en el Gobierno vasco de 1936, despojada hoy de exclusivismos, que une tradición y modernidad sin herir susceptibilidades profundas. En un momento en que Euskadi consolida su autonomía, un himno compartido fortalece la identidad colectiva por encima de las legítimas diferencias provinciales.