27 junio 1986
Aumentan las peticiones en el partido para que su antiguo líder Alejandro Rojas Marcos vuelva a tomar el mando del partido
El Secretario General del Partido Andalucista, Luis Uruñuela, dimite y se retira de la política tras el fracaso electoral
Hechos
El 26.06.1986 D. Luis Uruñuela dimitió como Secretario General del Partido Andalucista y como diputado en el Parlamento de Andalucía.
Lecturas
Ante los malos resultados del Partido Andalucista (PA) en las elecciones generales del 22 de junio de 1986 (en las que no logró ningún escaño) y las elecciones al parlamento andaluz de ese mismo día en las que sólo obtuvo 3 escaños, el secretario general del PA D. Luis Uruñuela Sánchez presenta su dimisión el 27 de junio de 1986 y renuncia a su acta de diputado en lo que supone su retirada política.
Tras esa derrota el Partido Andalucista se recompondrá confiando la nueva etapa en su cargo institucional más importante: D. Pedro Pacheco Herrera, alcalde de Jerez, elegido presidente del PA.
El Análisis
El andalucismo, en la etapa en la que lo lideraba Rojas Marcos, logró capitalizar la ilusión por tener autonomía en las elecciones generales de 1979, en la que logró entrar en el Congreso de los Diputados. Por desgracia para ellos cuando llegó el momento de la autonomía, sus votantes se pasaron en masa al PSOE. Luis Uruñuela, que fue el primer alcalde democrático de Sevilla, sucedió a Rojas Marcos en el liderazgo entonces y tardó de recuperar esa ilusión, no hubo nada que hacer. Humillado en las elecciones municipales de 1983, en la que perdió el consistorio y toda representación, al pasar sus votos también al PSOE en el ayuntamiento. En las generales y andaluzas, Uruñuela se esforzó como pudo en que el andalucismo levantara la cabeza, pero ni logró volver al Congreso, ni logró que su presencia en el parlamento andaluz, aunque mantuviera su representació, fuera irrelevante. Uruñuela aceptó su derrota democráticamente y deportivamente y cedió el liderazgo a otros, concretamente a un alcalde jerezano que demostraría que él sí podía revitalizar el partido a base decir que la justicia en España «era un cachondeo».
J. F. Lamata