3 abril 1979

El socialista Ántonio Zurita culpa a la abstención de su derrota

Elecciones Córdoba 1979 – Julio Anguita (PCE) se convierte en el primer alcalde comunista de una capital ganando a UCD y PSOE

Hechos

  • PCE- 8 concejales
  • UCD- 7 concejales
  • PSOE- 7 concejales
  • PSA- 5 concejales

Lecturas

El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas que dieron el triunfo al Partido Comunista de España.

  • PCE (D. Julio Anguita González) – 8 concejales.
  • UCD (D. Diego Romero Marín) – 7 concejales.
  • PSOE (D. Antonio Zurita de Julián) – 7 concejales
  • PSA (D. Francisco Martín López) – 5 concejales.
  • Fuerza Nueva (D. Juan Millán Álvarez) – 0 concejales.

El primer alcalde de Córdoba será, por tanto D. Julio Anguita González, el candidato del PCE.

El PSOE pagó la decisión del senador D. Joaquín Martínez Bjorkman, probablemente el político más popular en Córdoba en 1979, de no presentarse como candidato a la alcaldía.

Si en 1979 ganó por la mínima, en las elecciones de 1983 tendría una victoria arrolladora a pesar de ser un momento en el que el PCE en el resto de España iba a la baja.

D. JULIO ANGUITA HABLAR DE SU TRIUNFO EN LAS ELECCIONES DE 1979

Partido Comunista de España

Julio Anguita González

8 concejales

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Al conseguir ser el más votado, D. Julio Anguita se convertía en el único candidato a una alcaldía de capital de provincia del PCE que lograba su victoria. El propio Sr. Anguita se reconoció sorprendido de la bajada del PSOE, pero aseguró que el triunfo era un reconocimiento de los cordobeses al trabajo del PCE en campaña.

Unión de Centro Democrático

Diego Romero Marín

7 concejales

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Consiguió que la derecha fraguista (Alianza Popular – Coalición Demócratica) no se presentara por Córdoba esperando absorber él todos los votos de derechas, pero no consiguió la mayoría, puesto que la mayoría de votantes de AP optaron por abstenerse.

Partido Socialista Obrero Español

Antonio Zurita de Julián

7 concejales

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A pesar de que la figura más destacada del PSOE en Córdoba era el Sr. Martínez Bjorkman, los socialistas presentaron como candidato a la alcaldía a D. Antonio Zurita, que sería uno de los grandes derrotados en aquellos comicios, según él, se vio perjudicado por la abstención. Aunque apoyaron en la investidura al candidato del PCE, la legislatura 1979-1983 se caracterizarían por pésimas relaciones entre PSOE y PCE que incluirían acusaciones desde los socialistas contra la honorabilidad del Sr. Anguita.

Partido Socialista Andaluz

Francisco Martín López

5 concejales

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Para el PSA había una doble celebración, subieron de votos en Córdoba con respecto a las generales de un mes antes y, al no tener el PCE mayoría absoluta, el PSA podía jugar a ser ‘bisagra’ del Gobierno junto al PSOE.

Fuerza Nueva

Juan Millán Álvarez

-

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La formación franquista Fuerza Nueva intentó aprovecharse de la ausencia de Alianza Popular (que optó por no presentarse por Córdoba para favorecer a UCD) para intentar penetrar en el ayuntamiento, pero fracasó y para más inri, no pudieron evitar que el consistorio quedara en manos de un marxista, ideología a la que presentaban como su ‘bestia negra’.

El Análisis

Un califa supera al bipartidismo

JF Lamata

En 1979 el bipartidismo eran UCD y PSOE. Las elecciones municipales de abril de 1979 han dejado en Córdoba un resultado tan inesperado como histórico: la ciudad se ha convertido en la única capital de provincia donde el PCE ha obtenido la victoria, llevando a Julio Anguita, conocido ya como “el califa”, a la alcaldía. El PSOE era ‘sorpassado’ como principal fuerza de izquierdas en Córdoba. Pesaron factores propios: entre ellos, la renuncia del socialista Joaquín Martínez Bjorkman —una de las figuras más populares del PSOE cordobés— a encabezar la candidatura para mantener su escaño en el Senado. Ese vacío permitió que el prestigio personal de Anguita, su pedagogía política y su discurso ético conectaran con un electorado en busca de renovación moral y ejemplaridad pública.

La gestión de Anguita entre 1979 y 1983 ha confirmará que aquel vuelco no fue casual. Su mandato se caracterizará por un estilo austero, planificador y extraordinariamente coherente con sus principios. Impulsó una administración municipal transparente y rigurosa, saneó las cuentas, fortaleció los servicios sociales y trató de modernizar la estructura urbana con una mirada estratégica que pocas ciudades españolas habían emprendido entonces. Sin exhibicionismo, logró articular una política orientada al interés general, ganándose el respeto incluso de adversarios políticos que reconocieron en él un dirigente tenaz y honesto. Y además demostrando que no venía con el hacha para decapitar a todo funcionario que tuviera algo que ver con el franquismo, sino a contar con aquellos que, aceptando las nuevas normas democráticas, quisieran colaborar.

Para Córdoba, estos cuatro años supondrán algo más que un cambio de color político: han convertido a la ciudad en un laboratorio de gobierno progresista, donde se ha ensayado una izquierda municipalista disciplinada y ética. Las elecciones de 1979 no solo marcaron el inicio de la democracia local, sino también el ascenso de una figura que trascenderá las fronteras de la ciudad: Anguita ha pasado de ser el alcalde singular de una capital andaluza a perfilarse como uno de los líderes más influyentes de la izquierda española en la nueva etapa democrática.

J. F. Lamata