7 mayo 1995

El extremista Jean Mari Le Pen podría haber llegado a la segunda vuelta si hubiera sido capaz de pactar con Philippe de Villiers

Elecciones Francia 1995 – Jacques Chirac logra la presidencia de Francia derrotando al socialista Lionel Jospin

Hechos

El 7.05.1995 se celebró la Segunda Vuelta para las Elecciones a la presidencia de Francia de 1995.

Lecturas

Francia ha elegido presidente de la República a Jacques René Chirac, candidato de la Agrupación por la República (RPR), que se ha impuesto en la segunda vuelta al socialista Lionel Jospin con el 52,64% frente al 47,36%. Chirac obtiene 15.763.027 votos frente a los 14.180.644 de su adversario y sucederá a François Maurice Adrien Marie Mitterrand, cerrando los catorce años durante los cuales el dirigente socialista ha ocupado el Palacio del Elíseo.

La elección pone además fin a una larguísima carrera de Chirac hacia la Presidencia. Antiguo primer ministro de Valéry René Marie Georges Giscard d’Estaing entre 1974 y 1976, fundador del RPR, alcalde de París desde 1977 y nuevamente primer ministro durante la primera cohabitación con Mitterrand entre 1986 y 1988, Chirac había sido ya candidato presidencial en 1981 y 1988. A la tercera tentativa consigue finalmente llegar al Elíseo.

Pero su victoria tiene una particularidad: Chirac no ganó la primera vuelta.

PRIMERA VUELTA — 23 DE ABRIL DE 1995

Nueve candidatos concurrieron a unas elecciones caracterizadas por la fragmentación tanto de la izquierda como de la derecha.

Candidato Formación / perfil Votos %
Lionel Jospin Partido Socialista (PS). Ex primer secretario socialista y exministro de Educación 7.097.786 23,30%
Jacques Chirac RPR. Derecha gaullista; alcalde de París y ex primer ministro 6.348.375 20,84%
Édouard Balladur Primer ministro; derecha liberal-conservadora, procedente del RPR 5.658.796 18,58%
Jean-Marie Le Pen Frente Nacional (FN). Derecha nacionalista y antiinmigración 4.570.838 15,00%
Robert Hue Partido Comunista Francés (PCF), sucesor de Georges Marchais 2.632.460 8,64%
Arlette Laguiller Lutte Ouvrière (LO), extrema izquierda trotskista 1.615.552 5,30%
Philippe de Villiers Derecha soberanista y conservadora; Mouvement pour la France 1.443.186 4,74%
Dominique Voynet Los Verdes; ecologista 1.010.681 3,32%
Jacques Cheminade Fédération pour une nouvelle solidarité 84.959 0,28%

Resultados proclamados por el Consejo Constitucional.

La primera sorpresa es Lionel Jospin. El Partido Socialista llega muy debilitado después de la contundente derrota sufrida en las legislativas de 1993 y del desgaste de los últimos años de Mitterrand. Jospin, que había abandonado temporalmente la primera línea del partido, regresa como candidato presidencial y consigue algo que pocos meses antes parecía difícil: queda primero, con el 23,30%.

La derecha, que controla ampliamente la Asamblea Nacional desde 1993, aparece paradójicamente dividida entre sus dos principales dirigentes. El primer ministro Édouard Balladur había llegado a la campaña con una enorme popularidad y durante meses parecía el candidato mejor situado. Su decisión de presentarse provoca una ruptura con su antiguo aliado Jacques Chirac, que llevaba años preparando una nueva candidatura presidencial.

Chirac construye su campaña alrededor de la denuncia de la «fractura social», intentando presentarse como una alternativa no sólo a los socialistas, sino también a la gestión económica y social de su propio campo político representada por Balladur. El enfrentamiento divide al RPR: dirigentes importantes apoyan al primer ministro mientras otros permanecen con Chirac.

Las urnas resuelven el duelo: 20,84% para Chirac y 18,58% para Balladur.

Balladur queda eliminado.

EL 15% DE JEAN-MARIE LE PEN

El cuarto puesto corresponde a Jean-Marie Le Pen, que obtiene 4.570.838 votos, el 15%, mejorando ligeramente el 14,4% conseguido en las presidenciales de 1988.

El resultado confirma que el Frente Nacional ha dejado de ser un fenómeno marginal. Casi uno de cada siete votos válidos ha ido a Le Pen.

A su derecha —aunque desde una tradición política distinta— aparece además Philippe de Villiers, católico conservador, soberanista y contrario al proceso de integración europea desarrollado alrededor del Tratado de Maastricht. De Villiers consigue otro 4,74%.

La suma puramente aritmética resulta llamativa:

Le Pen + De Villiers = 19,74%.

Pero Chirac obtuvo el 20,84%. Incluso trasladando hipotéticamente todos los votos de De Villiers a Le Pen, éste habría quedado aproximadamente 1,10 puntos por debajo de Chirac. No puede decirse, por tanto, que la candidatura de De Villiers impidiera matemáticamente a Le Pen entrar en la segunda vuelta.

Sí deja, sin embargo, una advertencia que puede pasar fácilmente inadvertida en 1995: Le Pen se encuentra ya a menos de seis puntos de disputar la Presidencia en segunda vuelta.

LA IZQUIERDA TAMBIÉN SE FRAGMENTA

Jospin tampoco dispone automáticamente del 23,30% con el que ha quedado primero. A su izquierda aparecen Robert Hue, que obtiene un apreciable 8,64% para un Partido Comunista ya muy debilitado respecto a décadas anteriores, y Arlette Laguiller, que alcanza un sorprendente 5,30%.

Los ecologistas de Dominique Voynet consiguen otro 3,32%.

Teóricamente existe, por tanto, una importante reserva de votos para Jospin. Pero su problema consiste en movilizarla completamente y, al mismo tiempo, conquistar electores centristas sin perder a la izquierda.

Chirac tiene exactamente el problema contrario.

Y un hombre se convierte en árbitro.

BALLADUR TIENE LAS LLAVES DEL ELÍSEO

Los 5.658.796 electores de Édouard Balladur representan el gran botín electoral de la segunda vuelta.

Balladur pide el voto para Chirac después de su derrota. Pero una recomendación del candidato no significa que casi seis millones de electores obedezcan automáticamente. La campaña de la primera vuelta ha dejado heridas importantes entre ambos sectores de la derecha y Chirac necesita reconstruir en apenas dos semanas la unidad que había destruido durante meses la guerra entre chiraquiens y balladuriens.

También necesita recuperar una parte importante de los electores de Philippe de Villiers y atraer votantes de Jean-Marie Le Pen, cuyo partido no constituye un aliado formal del RPR.

Jospin, por su parte, puede exhibir una victoria simbólica indiscutible: ha sido el candidato más votado por los franceses en la primera vuelta.

Pero el sistema presidencial francés no premia al ganador de abril.

Obliga a volver a empezar en mayo.

SEGUNDA VUELTA — 7 DE MAYO DE 1995

Candidato Votos %
Jacques Chirac 15.763.027 52,64%
Lionel Jospin 14.180.644 47,36%

Participación: 79,66%. Votos expresados: 29.943.671.

Chirac consigue finalmente reunir una mayoría suficiente. Entre ambas vueltas pasa de 6,35 millones a 15,76 millones de votos: suma más de nueve millones de sufragios procedentes de los candidatos eliminados y de cambios en la participación.

Jospin también crece espectacularmente, desde 7,10 hasta 14,18 millones, pero queda a aproximadamente 1,58 millones de votos de su adversario.

Francia vuelve así a tener un presidente procedente de la derecha por primera vez desde que François Mitterrand derrotó a Giscard d’Estaing en 1981.

El 17 de mayo, Jacques Chirac tomará posesión como quinto presidente de la Quinta República.

Termina la era Mitterrand.

Comienza la era Chirac.

–

EL NUEVO PRIMER MINISTRO DE FRANCIA

Alain_Juppe

Alain Juppé será el nuevo primer ministro de Francia nombrado por Jacques Chirac. Ambos pertenecen al mismo partido, la RPR, que es la formación líder de la derecha francesa.

 

08 Mayo 1995

Chirac devuelve la presidencia de Francia a la derecha

Enric González

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Jacques Chirac, de 62 años, será el quinto presidente de la V República. Un 52,67% de los franceses le dio ayer su voto, frente al 47,33% de Lionel Jospin. Con Chirac vuelve la derecha al palacio del Elíseo, tras 14 años de presidencia socialista, y se cumple la última profecía de François Mitterrand: «Mi sucesor», dijo hace años el viejo político, «será un gaullista». «Seréel presidente de todos» prometió Chirac en su primer discurso como máximo dirigente de Francia. Mitterrand le envió un telegrama de felicitación en el que se declaró dispuesto a recibirle de inmediato, «con todo el respeto que merece el jefe del Estado». Jospin felicitó a su rival, le deseó suerte, se presentó como el líder moral de la izquierda y apeló a seguirle a quienes deseen justicia y progreso.

Chirac tardó más de una hora en comparecer ante el gentío entusiasta que abarrotaba el salón de actos del Ayuntamiento de París. cuando apareció, lo hizo tranquilo, satisfecho, sin euforia. Quiero expresar mi gratitud», dijo, «a quienes, con su voto, me han encomendado el más alto puesto del Estado. Y saludo a los otros con respeto. Seré el presidente de todos».Esa última frase fue especialmente subrayada, dada la hegemonía que la derecha acababa de consolidar: Presidencia, jefatura del Gobierno, mayoría abrumara en el Parlamento y control sobre casi todos los Consejos regionales y departamentales. El riesgo de un Estado puramente gaullista, al estilo del creado en los años 60, pesaba sobre muchas mentes de izquierda y de derecha.

El sucesor de François Mitterrand, se declaró consciente de la gravedad de los problemas de Francia, y de la dificultad de la tarea» que le esperaba. Prometió un Estado vigoroso, imparcial, atento al buen uso del dinero público», que no aislaría «a los gobernantes de sus electores» y que concentraría en la lucha contra el empleo. También homenajeó a sus padres «y a todos los patriotas de a pie que han sido nuestros ancestros». «Habré cumplido con mi deber si soy digno de su memoria», concluyó. Permanezcamos unidos, tolerantes y fraternales. Pero también audaces y conquistadores».

Tras su discurso en el Ayuntamiento de París, se dirigió a la gran fiesta que celebraban sus seguidores en la sede de su cuartel general de campaña y luego a la plaza de la Concordia. Fue un viaje lento, entorpecido por la multitud que celebraba la victoria.. Chirac, acompañado de Bernadette, su esposa, aprovechó el tiempo para hablar por teléfono y preparar la reunión que le esperaba en la sede de su candidatura, en la avenida de léna, con sus lugartenientes Alain Juppé, Philippe Séguijn, Ala-in Madelin y Charles Millon.

La victoria de Jacques Chirac fue la de todo el bloque conservador, sin aportaciones apreciables desde sectores de izquierda. Chirac ganó porque las distintas corrientes de la derecha se alinearon tras él. Prácticamente todo el electorado del primer ministro Édouard Balladur votó por el alcalde de París, y lo mismo hicieron los electores de Philippe de Villiers. También los votantes del Frente Nacional en la primera vuelta, cuyo líder, Jean-Marie Le Pen, utilizó ayer una papeleta en blanco, se inclinaron en gran número por el alcalde de París. Los continuos ataques de Le Pen contra Chirac, al que definió como «Jospin, en peor», sólo tuvieron un efecto parcial.Según un sondeo realizado a la salida de las urnas, completado con una proyección, los electores ultraderechistas votaron por Chirac en un 39%, por Lionel Jospin en un 17%, en blanco o nulo en un 13% , y el 31% restante se abstuvo. Le Pen, al conocerse los resultados, criticó la hegemonía del gaullismo, señaló que el margen por el que se imponía Chirac era «estrecho» y aseguró que, «lo quiera o no, el nuevo presidente ha sido elegido gracias a un bloque de votos del Frente Nacional».

Jospin fue el primero en comparecer, lo hizo ante los suyos y no pareció un derrotado. Reconoció la victoria de su rival, le felicitó y le deseó buena suerte, pero habló ya del futuro: «Nuestro movimiento no se detendrá aquí, porque lleva, en sí la esperanza», señaló. «Que se nos unan todos quienes crean en la justicia y el progreso, para preparar el éxito del mañana».

Máxima prioridad: el desempleo

La campaña electoral de Jacques Chirac tuvo como eje la lucha contra el desempleo. Y en su primer parlamento, ya como presidente electo, volvió a enarbolar esa bandera. «Nuestra batalla principal», declaró, «tiene un nombre: lucha contra el desempleo. Harán falta nuevos métodos para ganar esa batalla. Y siempre, antes de adoptar una decisión, cualquiera que sea, nos preguntaremos: ¿es buena para el empleo?» La prioridad quedó claramente establecida.
El segundo frente de combate había de dirigirse, según Chirac, a acabar con la creciente marginación de amplias capas sociales. Con 3,3 millones de parados y casi dos millones de perceptores del salario de reinserción, una gran parte de Francia vive al borde del abismo. «Si vencemos», declaró el nuevo presidente, refiriéndose a la lucha contra el paro, «Francia volverá a ser ella misma. Será el país de la libertad, la fraternidad, de la igualdad de oportunidades. La patria de los derechos humanos brillará en el mundo y será el motor de la Unión Europea».
En varias ocasiones, durante la recta final de la campaña, Chirac dijo que sus pensamientos no estaban puestos «en el día 7 de mayo, sino en el día 8». O sea, en el día después, en su primer jornada como presidente electo si resultaba vencedor en las urnas. La importancia de los problemas, decía, requería ponerse a trabajar de inmediato. Chirac empezará hoy mismo, pues, a hablar con su equipo,, encabezado por Alain Juppé, sobre el primer paquete de medidas urgentes. La fecha en que François Mitterrand le cederá oficialmente el Elíseo es una de las primeras cuestiones a establecer. Mitterrand tiene prisa por marcharse. Chirac tiene prisa por empezar.

08 Mayo 1995

Ganó Chirac

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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Los seguidores de Jospin le aclaman con igual entusiasmo que si hubiera ganado

Jacques Chirac impuso finalmente su condición de favorito y será el presidente con el que Francia cruzará el umbral del siglo XXI. Pese a las zozobras de los últimos días de la campaña, en los que fue perdiendo puntos hasta sembrar de nerviosismo su cuartel general. Ha sido la suya una victoria mucho más ajustada de lo que nadie hubiera previsto, dada la muy sólida mayoría de centro-derecha que ha cristalizado en la sociedad francesa en los últimos años. El aún alcalde de París alcanza la presidencia de Francia en su tercer intento. En eso repite los pasos de su predecesor.En su intento de no perder un solo voto en la recta final, Chirac ha ofrecido un programa confuso y a menudo contradictorio, tratando de conjugar europeísmo y nacionalismo, rigor económico y populismo social. Un abanico tan movedizo de promesas puede terminar generando insatisfacción en todos los campos. Y a falta de esa victoria aplastante que Chirac esperaba, el nuevo presidente tendrá que aceptar la necesidad de compromisos con las diversas familias, de la derecha presentes en la Asamblea Nacional durante los tres años que quedan de legislatura. Allí será probablemente Balladur, con su ascendiente sobre la derecha no gaullista, su principal interlocutor. Y las relaciones entre los dos antiguos aliados y recientes adversarios no están libres de problemas, por mucho que en los últimos días Balladur demostrara su lealtad al candidato de la derecha.Enfrente se ha encontrado Chirac con un rival que, partiendo de la nada de un Partido Socialista dividido y desmoralizado, le logró poner en apuros al final de campaña. Lionel Jospin tuvo primero que superar los recelos de los propios militantes socialistas, decepcionados ante la negativa de Jacques Delors a representarles. El primer aldabonazo lo dio al ser el candidato más votado en la primera ronda, rompiendo así algunos pronósticos prematuros que auguraban una lucha Final fratricida entré los dos grandes candidatos de la derecha, Chirac y Balladur. El futuro de ese duelo hubiera sido más incierto aún, según los observadores.

Jospin no ha ganado, pero ha desmentido que el escenario político francés se haya fosilizado en torno a un centro-derecha absolutamente hegemónico, tras los sucesivos reveses del Partido Socialista. La recomposición de la izquierda francesa. parece al menos posible tras el digno resultado de Jospin. La primera tarea será la de unificar en un proyecto a todos los barones del socialismo, que han estado más concentrados en combatirse que en hacer frente común contra la derecha.

En Francia comienza ahora realmente esa nueva época que se venía anunciando desde la demoledora derrota del Partido Socialista en las timas. Con François Mitterrand en el palacio del Elíseo, los conservadores tenían aún maniatada a su mayoría parlamentaria en la Asamblea Nacional para llevar a cabo ese gran proyecto de reformas que algunos vienen anunciando desde hace años. Pero está por ver que las relaciones entre el nuevo presidente y la Cámara vayan a ser mucho mejores en el futuro de lo que lo fueron hasta ahora en difíciles años de cohabitación.

Chirac, habrá de demostrar ahora qué es lo que realmente piensa cuando habla de su compromiso inquebrantable con la unidad europea y después resucita planes para un referéndum sobre la unión monetaria. Tendrá que ser más explícito que hasta ahora acerca de su relación con la poderosa Alemania y también respecto a sus planes sobre la coordinación europea en política exterior y de defensa. ¿En qué consiste, por lo demás, esa idea de Europa que dice tener, a mitad de camino entre el proyecto alemán y el británico?

Chirac tendrá que definirse también en cuestiones como la inmigración, la reforma institucional y la fiscalidad, terrenos en los que ha tomado tantas posiciones como públicos ha tenido. Concluido el duelo electoral, clausurada oficialmente la larga y contradictoria era Mitterrand, y con Chirac ya definitivamente en el Elíseo, este gran vecino nuestro que es Francia abre ahora un nuevo capítulo en su historia.

08 Mayo 1995

Victoria de Chirac

ABC (Director: Luis María Anson)

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Jacques Chirac ha sido elegido quinto presidente de la V República francesa con un 52% del voto expresado, mientras Lionel Jospin reduce su asistencia popular al 47%. Buen resultado para el candidato de centro-derecha, que alcanza el triunfo después de haber recorrido un largo camino desde el pasado otoño, cuando los pronósticos de expertos politólogos consideraban imposible su victoria, y premio final a una larga carrera en la que la tenacidad fue capaz de superar anteriores fracasos electorales.

Las cifras obtenidas por Chirac le permiten ocupar la Jefatura del Estado con un confortable respaldo de votos  en el que parece haber jugado a su favor una razonable transferencia de electores del centro-derecha que en la primera vuelta habían sostenido a Balladur y han tenido la nobleza política de olvidar los posibles rencores que la lucha fratricida entre los dos líderes neogaullistas causó durante la incomprensible confrontación del 23 de abril. Los discutidos votos de Jean-Marie Le Pen en el primer turno parecen repartidos equitativamente entre Chirac y Jospin, según las reglas habituales en ese grupo humano que repite su comportamiento de anteriores consultas. Por último los nuevos electores de 1995 han preferido inclinarse en gran parte por Chirac. En total, el 52% del voto favorable al líder del centro derecha compone una masa electoral suficiente para considerar a Jacques Chirac como un presidente de la República bien elegido. En todo caso convierte recordar que el primer triunfo de François Mitterrand en el año 1981, que abrió las puertas del Palacio del Elíseo por primera vez a un líder socialista en la historia de la V República, se consiguió con la asistencia de un 51,8% de los sufragios expresados.

Es cierto que las disputas en el seno del centro-derecha entre Balladur y Chirac han desgastado inevitablemente la contabilidad que en teoría hubiese debido favorecer en las urnas a un exclusivo candidato del centro derecha en la primera vuelta y que Lionel Jospin ha demostrado una calidad indudable de líder responsable en el campo de la izquierda, estrepitosamente derrotada en la última consulta legislativa de 1993 y en las europeas de 1994. Un candidato único del centro-derecha hubiese mejorado la cifra actual de Chirac, pero esta perversa incidencia de rivalidades internas no ha sido capaz de torcer la clara inclinación del pueblo francés hacia la propuesta liberales después de los escándalos financieros que envolvieron al socialismo durante el sombrío doble septenato de François Mitterrand, lo cual ciertamente hace más meritorio el triunfo de Chirac.

Con Jacques Chirac en la Presidencia de la República, mayoría de diputados en la Asamblea Nacional y en el Senado, y un jefe de Gobierno lógicamente elegido en el centro-derecha, Francia clausura un ciclo político en el que el socialismo sólo sirvió para arruinar el país y dividir a los franceses. Será Jacques Chirac el hombre encargado de rectificar los errores pasados y devolver a la nación su buen equilibrio político, a pesar de la funesta herencia de los socialistas.

El Análisis

CHIRAC GANA; BALLADUR PIERDE; JOSPIN RESUCITA AL SOCIALISMO

JF Lamata

El ganador de estas elecciones se llama indiscutiblemente Jacques Chirac. Después de dos derrotas presidenciales y de casi veinte años esperando el Elíseo, ha conseguido derrotar primero al hombre que amenazaba con sustituirle como jefe natural de la derecha y después al candidato socialista. Pero quizá el gran derrotado sea precisamente Édouard Balladur. Hace apenas unos meses parecía destinado a convertirse en presidente: gobernaba Francia desde 1993, disfrutaba de una extraordinaria popularidad y buena parte de la mayoría parlamentaria había abandonado a Chirac para apoyarle. Las urnas han demostrado que una cosa era aprobar al primer ministro y otra convertirlo en presidente. Balladur queda tercero y sus 5,6 millones de votantes terminan resultando decisivos para llevar al Elíseo al hombre al que había intentado apartar del camino. También termina una época: después de catorce años de François Mitterrand, Francia vuelve a entregar la Presidencia a la derecha. Sin embargo, el socialismo francés sale de la derrota mucho menos destruido de lo que podía imaginarse después del desastre legislativo de 1993. Lionel Jospin ha ganado la primera vuelta, ha obtenido después un 47,36% y ha demostrado que existe una izquierda suficientemente amplia para disputar nuevamente la Presidencia. Pierde el Elíseo, pero sale de estas elecciones convertido en jefe indiscutible de la oposición.

Hay además un resultado escondido entre las cifras que merece ser conservado para el futuro. Jean-Marie Le Pen obtiene un 15% y Philippe de Villiers otro 4,74%. si se hubieran presetado juntos habrían logrado un 19,74% quedando por delante de Balladur.  Frente Nacional se encuentra ya a sólo 5,84 puntos de la segunda vuelta. Hoy puede parecer una distancia considerable y el duelo definitivo Chirac-Jospin todavía responde a la lógica tradicional de derecha contra izquierda. Pero Francia acaba de comprobar que alrededor de cinco millones de electores están dispuestos a votar por opciones situadas a la derecha del gaullismo tradicional. Quizá sea sólo una nota a pie de página de las elecciones de 1995. O quizá algún día se recuerde este resultado y se descubra que la sorpresa no fue que Jean-Marie Le Pen llegara demasiado lejos, sino que casi nadie reparase en lo cerca que empezaba a estar.

J. F.