17 junio 2012
Elecciones Grecia 2012 (2) – La repetición de las elecciones vuelven a dar el triunfo a Samarás (Nueva Democracia) frente a Tsipras (Syriza)
Hechos
El 17.06.2012 se celebraron elecciones al Parlamento de Grecia.
El Análisis
El 17 de junio de 2012, apenas un mes después de las legislativas de mayo, los griegos fueron nuevamente llamados a las urnas. La repetición de las elecciones fue la consecuencia inevitable de la fragmentación política: en mayo, ni Nueva Democracia, ni SYRIZA, ni el debilitado PASOK pudieron formar una mayoría estable. Los intentos de acuerdo se frustraron ante la negativa de Alexis Tsipras a participar en cualquier gobierno que mantuviera el memorando con Bruselas y Berlín, lo que condenó al país a la parálisis y a la incertidumbre en el momento más crítico de su crisis económica.
La cita de junio adquirió así un carácter de plebiscito: Europa y los mercados lo interpretaron como una elección entre la permanencia en el euro bajo condiciones de austeridad o una posible salida traumática de Grecia de la moneda única.
Los resultados fueron claros: Nueva Democracia de Antonis Samarás logró imponerse con un 29,7 % de los votos y 129 escaños, mejorando notablemente su posición de mayo y beneficiándose de la ley electoral griega que otorga un “premio” de 50 diputados al partido más votado. SYRIZA confirmó su ascenso meteórico, alcanzando el 26,9 % y 71 escaños, pero sin lograr el salto necesario para gobernar. El PASOK, bajo Evángelos Venizelos, se hundió aún más con un 12,3 % y apenas 33 diputados, pasando a ser un socio menor en el tablero político. Amanecer Dorado y la Izquierda Democrática de Fotis Kouvelis mantuvieron su presencia, confirmando que el bipartidismo había quedado definitivamente roto.
A diferencia de mayo, el resultado permitió esta vez la formación de un gobierno de coalición. Samarás cerró un acuerdo con el PASOK y con la Izquierda Democrática, consolidando una mayoría parlamentaria comprometida con la continuidad europea de Grecia, aunque su base social estaba profundamente desgastada.
El mapa político griego cambió de forma duradera: el centro izquierda tradicional del PASOK quedó desplazado por la irrupción de SYRIZA, que se consolidaba como la gran alternativa de poder frente a la derecha. La política griega ya no sería un duelo entre socialistas y conservadores, sino entre un bloque europeísta tradicional y una nueva izquierda contestataria que canalizaba la indignación social.
Con el nuevo gobierno, Grecia evitaba, al menos de momento, la temida salida del euro. Pero la fractura política y social, la deslegitimación de los partidos tradicionales y la fuerza emergente de Tsipras anticipaban que la crisis griega estaba lejos de resolverse y que la política del país entraba en una nueva era de inestabilidad y cambio.
J. F. Lamata