6 mayo 2012
Desplome del partido socialista Pasok, que cede el liderazgo de la izquierda a Syriza
Elecciones Grecia 2012 – Antoni Samaras gana, pero no puede formar gobierno ante el auge de Syriza y Amanecer Dorado
Hechos
El 6.05.2012 se celebraron elecciones al Parlamento de Grecia.
Lecturas
En noviembre de 2011 dimitió el primer ministro Papandreu.
- Nueva Democracia – 114 escaños
- Syriza (Coalición Izquierda Radical) – 49 escaños
- Partido Socialista (Pasok) – 42 escaños
- Partido Comunista – 26 escaños
- Amanecer Dorado – 21 escaños
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07 Mayo 2012
Una debacle histórica
La primera explicación del porqué se han adelantado las elecciones legislativas en Grecia era por el intento del segundo partido mayoritario (Nueva Democracia) de convertirse en el primero, lo que efectivamente ha sucedido. El hasta ahora primer partido, el socialista Pasok, pasa al tercer puesto, con lo cual se ha confirmado la «debacle histórica» que le auguraban las encuestas.
La segunda explicación era acabar con el Gobierno de coalición que Bruselas, responsable y vigilante de los planes de rescate aplicados a Grecia en los últimos años, era imposible de aceptar por el líder conservador, Antonis Samaras, de Nueva Democracia, integrado en el Partido Popular Europeo. Samaras ha declarado durante la campaña que «queremos gobernar en solitario». Samaras rechaza reeditar un coalición con el Pasok porque sería un Gobierno poco fiable para el pueblo griego y tampoco ha servido para superar la crisis económica a la que nos ha llevado la mala gestión del Gobierno socialista y la intervención de Bruselas.
La caída del Pasok le deja en el tercer lugar después de Syriza, una formación de izquierdas que traducido en España sería como Izquierda Unida. Se supone que en su programa electoral figura un rechazo a los recortes impuestos en los últimos años por los planes de Bruselas. Las dudas son evidentes ante los draconianas condiciones a las que se ha comprometido Grecia para recibir los 130.000 millones de euros del segundo rescate que ha pesado sobre la campaña electoral.
El Análisis
Las elecciones legislativas de mayo de 2012 en Grecia marcaron un antes y un después en la historia política del país. Aunque la Nueva Democracia de Antonis Samarás quedó en primer lugar, el resultado no bastó para darle estabilidad ni para garantizar un gobierno sólido. Lo verdaderamente decisivo fue el fin del bipartidismo que había dominado Grecia desde la restauración democrática en 1974: el PASOK, otrora columna vertebral del sistema, se hundió hasta el tercer puesto tras el descrédito absoluto de su gestión durante la crisis de la deuda y las durísimas políticas de austeridad.
El vacío dejado por el PASOK lo llenó la nueva izquierda de SYRIZA, liderada por Alexis Tsipras, que con un discurso abiertamente anticapitalista y de rechazo a los memorandos firmados con la Unión Europea se convirtió en la gran sorpresa de la jornada electoral, emergiendo como la segunda fuerza política y dando voz al malestar social de un país devastado por el paro, la pobreza y los recortes. En paralelo, irrumpió con fuerza el grupo ultraderechista Amanecer Dorado, encabezado por Nikos Michaloliakos, que obtuvo representación parlamentaria por primera vez. Su retórica nacionalista, xenófoba y violenta despertó inquietud tanto dentro como fuera de Grecia, donde ya se advertía sobre las investigaciones judiciales abiertas contra su organización.
El resultado fue un Parlamento fragmentado en el que convivían desde los conservadores europeístas hasta los comunistas tradicionales, pasando por la nueva izquierda radical y la extrema derecha. Samarás carecía de apoyos suficientes para gobernar, Tsipras rechazó cualquier pacto que implicara mantener las condiciones impuestas por Bruselas, y el PASOK de Evángelos Venizelos, debilitado y sin credibilidad, no podía garantizar una mayoría. Todo apuntaba a una parálisis institucional en un momento en que Grecia estaba al borde del colapso económico y necesitaba con urgencia estabilidad política para cumplir —o renegociar— sus compromisos con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.
El veredicto de las urnas fue claro: los griegos castigaron a los partidos tradicionales y abrieron paso a nuevas fuerzas que rompieron con el statu quo. El dilema era ahora mayor: ¿seguir bajo la tutela de Bruselas y Berlín, o buscar un camino distinto aun a riesgo de la bancarrota? Con el país en una encrucijada histórica, todo indicaba que la inestabilidad llevaría pronto a una nueva convocatoria electoral.
J. F. Lamata