3 abril 1979

Elecciones Jaén 1979 – El primer alcalde democrático de Jaén será el socialista Emilio Arroyo López

Hechos

El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas en el ayuntamiento de Jaén.

Lecturas

El 3 de abril de 1979 se celebraron las primeras elecciones municipales democráticas en el ayuntamiento de Jaén. La UCD fue la fuerza más votada, pero no pudo gobernar por la unión de las izquierdas.

  • UCD (Luis Miguel Payá Albert) – 10 concejales (13.756 votos).
  • PSOE (Emilio Arroyo López) – 7 concejales (10.396 votos).
  • PSA (Pilar Palazón Palazón) – 4 concejales (5.884 votos).
  • PCE (Manuel Anguita Peragón) – 3 concejales (4.584 votos).
  • Coalición Democrática [AP] Felipe Oya Rodríguez – 1 concejal (2.524 votos).

El primer alcalde democrático de Jaén será D. Emilio Arroyo López, el candidato del PSOE, que fue respaldado por PCE y PSA.

Las siguientes elecciones en Jaén serán en 1983. 

El Análisis

¡Arroyo se lleva el gato al agua… y la Alcaldía!

JF Lamata
¡Menuda jugarreta nos ha salido en la capital del Santo Reino! Todo el mundo daba por hecho que la UCD, con sus 10 concejales y sus 13.756 votos, iba a colocar a su candidato –ese señor de traje impecable y sonrisa de anuncio de colonia– en el sillón de la Plaza de Santa María. Pero en Jaén, como en media Andalucía, la izquierda ha demostrado que cuando se pone de acuerdo suma más que cualquier mayoría relativa. El PSOE de Emilio Arroyo López (7 concejales), el PCE de los siempre combativos camaradas (3) y el PSA de los andalucistas (4) se han dado la mano, han hecho cuentas y ¡zas!: 14 varas contra 10. El sábado 19 de abril, el profesor Emilio Arroyo López, 42 años, bigote bien recortado y fama de hombre dialogante, se convertirá en el primer alcalde socialista de la historia democrática de Jaén. La UCD se queda con cara de haber perdido el autobús y la Coalición Democrática de don Manuel Fraga se conforma con un solitario concejal para hacer bulto.
Y ojo, que Arroyo no llega de turista. En estos cuatro años promete darle la vuelta a una ciudad que parecía olvidada hasta por los olivos: limpieza general (porque la carrera de San Juan parecía más un vertedero que una calle principal), arreglo de las murallas y el casco antiguo antes de que se nos caiga encima la catedral, un plan de viviendas sociales que no se quede en papel mojado, y –¡aleluya!– empezar a adecentar los parques y las avenidas para que los niños jueguen a otra cosa que no sea entre coches. Dicen quienes le conocen que es trabajador, prudente y con la cabeza bien amueblada; si logra la mitad de lo que promete, Jaén dejará de ser la hermana pobre de Andalucía y empezará a parecerse a una capital de verdad.
Así que nada, señores: la tacita de aceite se tiñe de rojo (y verde andaluz). Bienvenido sea don Emilio, que llega con la escoba y con ganas. A ver si entre todos conseguimos que Jaén deje de vivir de espaldas a sí misma y empiece a mirar al futuro sin complejos. ¡Que empiece el espectáculo, que llevábamos cuarenta años esperando el telón!
JF