2 octubre 1995

Por primera vez habrá un jefe de Estado socialista y un jefe de gobierno socialista de manera simultánea

Elecciones Legislativas Portugal 1995 – Los socialistas con Antonio Guterres toman el Gobierno tras 10 años de la derecha

Hechos

El 1.10.1995 se celebraron elecciones legislativas en Portugal en las que el Partido Socialista fue la primera fuerza parlamentaria.

Lecturas

Mario Soares era jefe de Estado desde 1986

RESULTADOS

Partido Socialista – 110 diputados

Partido Social Demócrata – 84 diputados

Coalición Democracia Unitaria (comunista)- 15 diputados

Partido Popular – 15 diputados

LA DERROTA DE CAVACO SILVA

El hasta ahora primer ministro y líder del Partido Social Demócrata (de derechas), Anibal Cavaco Silva, no se presentaba a reelección, ya que en su caso, aspira a la Jefatura del Estado en las elecciones presidenciales del año que viene. Pero su candidato a sucederle como primer ministro, Fernando Nogueira, ha sido derrotado por el líder socialista portugués Antonio Guterres, que será el nuevo primer ministro del país.

Guterres. El éxito de la moderación.

«Desde el moment en que ingresó en el Partido Socialista, después de la revolución de los  claveles (1974), todos supimos que su meta era legar a la secretaría general», así define a Antonio Guterres un antiguo compañero de lucha, recordando a aquel joven veinteañero que fue escalando con pie seguro los peldaños que le llevaron al liderazgo socialista en 1992, Una carrera en la que nunca buscó el amparo de Soaresm presidente de la república, con quien mantiene una relación sin afecto personal.

Guterres, de 46 años, casado y con dos hijos, asumió la dirección del PS un año después de que el centroderecha repitiera la mayoría absoluta y cuando muchos le achacaban problemas de imagen. Pero el sucesor de Jorge Sampaio logró imponer una estrategia de moderación, superando las fuertes presiones para radicalizar el discurso. Hombre del aparato, los años que dedicó a la formación de cuadros le han servido para conocer a fondo a los actuales dirigentes y, a la postre, le han facilitado la tarea de unir a un partido enzarzado en la lucha entre ‘familias’.

Antonio Guterres es un político de culto y de maneras suaves, que no se abandona fácilmente a la demagogia. Su campaña electoral, alejada de todo radicalismo, y la sobrada capacidad que ha demostrado para explicar al electorado de forma pedagógica, las razones para votar al PS han tenido éxito.

En 1996 volverá a haber elecciones presidenciales. 

El Análisis

El fin de la era Cavaco y el triunfo de António Guterres

JF Lamata

Las elecciones legislativas de octubre de 1995 han puesto fin a una etapa clave en la política portuguesa. Tras diez años en el poder, el Partido Social Demócrata (PSD) de Aníbal Cavaco Silva no ha conseguido mantener su hegemonía. Cavaco, que no se presentó a la reelección como primer ministro porque aspira a la Presidencia de la República en los comicios de 1996, dejó como candidato a su sucesión a Fernando Nogueira, quien ha sido derrotado por el líder socialista António Guterres, nuevo primer ministro y rostro de una alternancia que devuelve al Partido Socialista (PS) el mando del Gobierno.

El resultado confirma una tendencia que ya se apuntaba en las presidenciales de 1991, cuando Mário Soares logró su reelección en una victoria arrolladora gracias a la fragmentación de la derecha. Entonces, la candidatura de Soares se benefició de un escenario en el que el PSD, el CDS de Freitas do Amaral, e incluso otras fuerzas menores de inspiración conservadora, fueron incapaces de articular una opción única capaz de disputarle con fuerza la jefatura del Estado. Esa falta de cohesión se ha repetido ahora en las legislativas: el PSD, sin Cavaco en primera línea, no ha conseguido mantener unido al espacio del centro-derecha, lo que ha facilitado la victoria socialista.

Con Guterres en San Bento y Soares en Belém, Portugal entra en una nueva fase de su democracia: por primera vez desde la revolución de 1974, el Partido Socialista concentra tanto la presidencia de la República como la jefatura del Gobierno. Este alineamiento abre la puerta a una etapa de estabilidad política inédita, en la que el Ejecutivo y la jefatura del Estado caminan en la misma dirección ideológica. El reto de Guterres será aprovechar este contexto para avanzar en la modernización social y económica de Portugal, sin repetir los errores de gobiernos socialistas anteriores que chocaron con la fragmentación parlamentaria.

La era de Cavaco Silva se cierra, pero su figura sigue en el horizonte político: su apuesta por la Presidencia podría reequilibrar el tablero en 1996. Sin embargo, hoy el país ha hablado con claridad: la sociedad portuguesa quiere pasar página, abrir un nuevo ciclo con António Guterres y dar al socialismo democrático la oportunidad de demostrar que puede gobernar con estabilidad y responder a las demandas de un país que, veinte años después de la Revolución de los Claveles, aspira a consolidar su democracia en un marco europeo cada vez más exigente.

J. F. Lamata