20 febrero 1975

En 'teoría' es un ascenso que le llevará a controlar el ARRIBA, Pyresa y el resto de periódicos del Estado

El ministro Alejandro Fernández Sordo destituye a Emilio Romero Gómez como director del diario PUEBLO y reemplazado por Luis Ángel de la Viuda Pereda

Hechos

En febrero de 1975 D. Luis Ángel de la Viuda fue nombrado nuevo director de PUEBLO reemplazando a D. Emilio Romero.

Lecturas

Por decisión del Gobierno D. Emilio Romero Gómez es relevado como director de Pueblo y reemplazado por D. Luis Ángel de la Viuda Perera.

Durante su larga etapa al frente de Pueblo D. Emilio Romero Gómez lo consolidó como líder de la prensa de la tarde con una tirada media de 250.000 ejemplares de venta diaria.

LUIS ÁNGEL DE LA VIUDA, NUEVO DIRECTOR DE PUEBLO

Por el ministro de Relaciones Sindicales ha sido nombrado director del Diario PUEBLO, don Luis Ángel de la Viuda Perera, que en la tarde de hoy tomará posesión de su cargo. El nuevo director nació en Burgos hace cuarenta y dos años. Estudió el bachillerato en su ciudad natal, trasladándose posteriormente a las Universidades de Valladolid y Madrid, donde cursó la carrera de Derecho.

Es periodista profesional desde 1959, titulado por la Escuela de Periodismo de Madrid, igualmente se graduó en técnicas de Programación de Radio y Televisión, y pertenece también a la Agrupación de Técnicos de Relaciones Públicas.

Como periodista inició su actividad profesional en su ciudad natal, donde fue redactor del diario LA VOZ DE CASTILLA. De allí pasó al diario EL ALCÁZAR de Madrid, siendo nombrado más tarde secretario de Redacción del matutino ARRIBA.

Redactor inicialmente de la revista SP, llegó a ocupar la dirección de la misma. Pasó posteriormente a dirigir los servicios informativos de RADIO NACIONAL DE ESPAÑA, y desempleó más tarde la subdirección de la Red y la jefatura de Programas de la Primera Emisora Nacional. Fue designado director adjunto de Televisión Española, y desde diciembre de 1970 hasta octubre de 1973 ocupó el cargo de director.

En esa fecha fue nombrado director de Información y Relaciones del Banco de Bilbao y de su Grupo de Empresa, puesto que desempeñaba en la actualidad. En cuanto a su actividad docente, ha sido profesor de la Escuela de Radio y Televisión y profesor extraordinario de los cursos de Periodismo de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo de Santander, así como de Relaciones Públicas del Centro de Estudios Universitarios. En la actualidad es consejero nacional de Prensa y vocal por elección, de la Junta directiva de la Asociación de la Prensa madrileña. Está casado y tiene tres hijos.

Desde estas páginas damos la bienvenida a nuestro nuevo director, Luis Ángel de la Viuda. Sobradamente conocido en los medios profesionales, su personalidad puede definirse con dos rasgos: cordialidad y competencia. Luis Ángel de la Viuda es una de las carreras más brillantes del periodismo español de los últimos tiempos Buena parte de esa carrera la ha desarrollado en medios vinculados a la evolución técnica de la información. Es, por ello, buen conocedor de las necesidades y exigencias del periodismo actual. En esta casa, que siempre ha estado preocupada por lograr unas técnicas informativas a la altura de los tiempos recibimos con agrado su presencia, que viene rodeada de juventud, de prestigio y de conocimientos. Todos los que hacemos PUEBLO nos sentimos satisfechos con nuestro nuevo director, y libres de cualquier melancolía respecto a Emilio Romero, que sigue vinculado a nuestra Empresa, y a nuestro respeto, admiración, gratitud y afecto.

sordo D. Alejandro Fernández Sordo era, como ministro de Relaciones Sindicales, el máximo responsable del diario PUEBLO, y por tanto, de la salida del Sr. Romero de la dirección del vespertino.

En ese mes de febrero de 1975 se produjeron los últimos grandes cambios en prensa del franquismo: se decidió el cese de don Emilio Romero como director de PUEBLO tras casi treinta años. En su biografía el Sr. Romero lo define como “ventolera de cambio” y “aire de trampa”.

El cambio mediático comenzó por la decisión del presidente del Gobierno, D. Carlos Arias Navarro de despedir a la cúpula de la Prensa del Movimiento, incluyendo el director de ARRIBA, D. Antonio Izquierdo. Aprovechando esa situación, el ministro de los Sindicatos, D. Alejandro Fernández Sordo, logró que el Gobierno Arias y el propio Franco le autorizaran para destituir a D. Emilio Romero como director de PUEBLO con la excusa de ‘ascenderle’ a la dirección de la Prensa del Movimiento. De esta manera D. Emilio Romero, tras dos décadas al frente del vespertino PUEBLO desaparecía del periódico de la Organización Sindical.

Su sustituto en la dirección de PUEBLO, don Luis Ángel de la Viuda, en contacto con La Hemeroteca del Buitre, describió una situación compleja: “Emilio Romero se fue contra su voluntad, dando un portazo enfadado. Nunca se lo perdonó ni a los que lo echaron ni a mí. Le hicieron Delegado de Prensa, pero el quería quedarse en PUEBLO, le sacaron a la fuerza y a mí me metieron a la fuerza, porque yo tampoco quería. Cuando llegué al despacho de director de PUEBLO no quedaba ni el papel de cartas, se lo había llevado todo Emilio Romero”.

SALIDA DE LOS ‘ROMERISTAS’ DE PUEBLO:

La periodista Dña. Carmen Rigalt, que había sido ‘fichada’ como periodista de PUEBLO por D. Emilio Romero, fue despedida tras la llegada a la dirección de D. Luis Ángel de la Viuda.

romero_rigalt Dña. Carmen Rigalt y D. Emilio Romero

Testimonio del periodista ‘Cándido’ en su libro ‘Memorias Prohibidas’ (Pag. 254)

candido_joven Cándido

A De la Viuda lo había nombrado director Alejandro Fernández Sordo a principios del 75 con objeto de ir abriendo el periódico al reformismo oficial o, como dijo el periódico Sol de España, para desromerizarlo. De la Viuda siempre había sido un hombre mucho más profesional que político, lo que no quiere decir que fuese insensible al tiempo nuevo ni creo tampoco que entrase nunca en contradicción directa con Emilio Romero. Realizó su labor con bastante tacto, pero no duró mucho. 

(Pag. 256)

Pero es que, además, en PUEBLO tenían capacidad de manipulación los ministros, los subsecretarios y demás ralea funcionarial del Gobierno. Estoy casi seguro de que Emilio Romero cayó por eso, por levantar algún dique frente a aquella manipulación. 

Cándido

01 Marzo 1975

Y Romero lloró

Miguel Ángel Aguilar

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El sismógrafo de la prensa registra el cambio que se avecina, y las empresas se apresuran a afrontarlo con nuevos hombres.

Y Romero lloró al despedirse de la dirección de PUEBLO como su antagonista Fraga al salir del Ministerio de Información. Habían pasado más de veintidós años desde su instalación en la antigua redacción de la calle Narváez, otrora sede del diario ‘Claridad’ que inspirara D. José Ortega y Gasset. El acto íntimo del relevo, que daba paso a Luis Ángel de la Viuda, era la primera evidencia de que Romero no conserva las llaves decisivas de la calle de las Huertas. El sucesor previsto por Emilio era Manuel Blanco Tobío, a quien se le vio en la toma de posesión del nuevo delegado nacional de Prensa y Radio del Movimiento aceptar felicitaciones efusivas por su nombramiento para la dirección de PUEBLO. El fino gallego que es Blanco Tobío simplemente matizaba diciendo ‘aún falta un pequeño trámite’. El pequeño trámite fue su desplazamiento en favor de Luis Ángel de la Viuda, apremiamente requerido por el titular de Relaciones Sindicales, Alejandro Fernández Sordo, un asturiano que ha prestado servicios a gentes muy enfrentadas. Fue delegado de Información en Oviedo con Fraga, delegado nacional de Prensa del Movimiento con Solís, director general de Prensa con Sánchez Bella y ministro con Arias alineado primero con Pío y luego sin decir ni pío. Ahora se ha desembarazado de Romero, ahorrándole tal vez a la Organización Sindical una indemnización que, después de veintidós años en el timón de PUEBLO, se estima, según algunos, en más de 20 millones de pesetas.

Cuando Romero se despidió uno por uno, de los obreros del taller, cosechó aplausos, pero al salir por la puerta aún tuvo tiempo de escuchar como un ajustador gritaba “Alberto, la página 18, que el mundo sigue rodando”. Queda por saber la suerte que aguarda a los incondicionales asiduos de la tertulia distendida en la whiskería cuando se estira la madrugada. Todo ese conglomerado abigarrado y familiar vive ahora la zozobra de la incertidumbre. Esa misma zozobra que azota también a los hombres de ABC tras la crisis abierta con la muerte del marqués, que aflora estos días en ceses, destituciones, dimisiones y nombramientos. El sismógrafo de la prensa registra el cambio que se avecina, y las empresas se apresuran a afrontarlo con nuevos hombres. Dentro de poco, la banca hará lo propio. Más de un ‘progre’ va a verse ofrecer altos puestos en el puente de mando de los grandes bancos nacionales. Al tiempo.

M. A. A.

Mi salida de PUEBLO, mi llegada a la prensa del Movimiento

Emilio Romero

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Y ya que estamos en este periodo político e histórico, que fue la antesala de la Democracia, debo contar mi suceso. Yo dirigía PUEBLO desde 1952, y fue uno de los periódicos más impactantes por su información abierta, y por su posición crítica al poder, aunque en el territorio de la legalidad del Régimen. Figuraba en las dos Cámaras de la Nación – en los cupos de elección libre – y fui el director más expedientado de la época, sin perjuicio de ser también celebrado y festejado en diferentes ocasiones periodísticas, políticas y literarias. Así es que era, al a vez, sancionado y condecorado.

Franco detectaba todo esto, lo entendía, y no tomaba la iniciativa de descuartizarme. Tal vez pensaba que en los trigales no están mal las amapolas. Algunos de sus colaboradores lo intentaron muchas veces sin fortuna. En diferentes ocasiones me ofrecieron la Delegación Nacional de la Prensa y la Radio del Movimiento, que tenía cuarenta periódicos y medio centenar de emisoras. Pero me seducía más seguir en un periódico, que yo había confortado a mi imagen y semejanza y tenía miedo a perder libertad ya sumir compromisos que no me enfervorizaban.

Pero un día, en los comienzos de 1975, el ministro José Utrera me hizo la reflexión de la quiebra de aquellos periódicos, de la necesidad de actualizarlos en una línea política más abierta, y recordándome mis obligaciones como presidente de la Comisión de Medios de Comunicación Social del Consejo Nacional, adonde un día me llevó Torcuato Fernández Miranda en mi condición de consejero nacional. Realmente, habíamos llegado a todos los techos del periódico, no se nos había dejado hacer su ampliación a Cataluña, al País Vasco y a Andalucía, y entonces me dio la ventolera del cambio; aunque tampoco todo eso tenía cierto aire de trampa, y no por parte de Utrera, sino por la del ministro de sindicatos, Fernández Sordo, un asturiano políticamente itinerante, que si hubiera durado mucho el Régimen, seguramente se hubiera mareado. Así es como lo acepté. A Carlos Arias Navarro le sorprendió mucho esta decisión mía. Allí me encontré una empresa con pérdidas cuantiosas y una esclerosos política e informativa total. Carlos Arias no estaba dispuesto a seguir dando dinero, y entonces comencé dos operaciones de salvación: una de cirugía, para acabar con algunos periódicos que no se justificaban, por falta de lectores y de anunciantes; y otra de actualización política e informativa en la apertura con un relevo considerable de directores. La verdad es que todo empezó a funcionar. Cerramos el años con más dinero por publicidad, más lectores y una optísima disposición de existencia, de influencia y de mercado.

El Análisis

PATADA PARA ARRIBA

JF Lamata

El caso del don Emilio Romero de febrero de 1975 es el mejor caso de una genuina ‘patada para arriba’. Porque detrás de un supuesto ascenso, el ‘gallo’ era desalojado de su bastión. Desalojar por las bravas al Sr. Romero del periódico PUEBLO venía a ser hazaña comparable a echar a Hoover de la dirección de la CIA, pero mediante un patadón disfrazada de ‘ascenso’, le quitaban todo su poder.

Al frente de la Prensa del Movimiento el Sr. Romero tendría una mayor dependencia del Gobierno, por lo que pasaría a depender directamente del Gobierno.

J. F. Lamata

En seguida se notaría que el Sr. Romero no se había tomado demasiado bien la forma en la que le sacaron del diario PUEBLO, lo demostraría la dura campaña que emprendería a finales de año desde ARRIBA contra el Sindicalismo Vertical en el que había militado durante tantos años con el objetivo de ‘vengarse’ del ministro Sr. Fernández Sordo.