7 noviembre 1994

Encarcelado también el empresario Narciso de Mir Faura, socio de Javier de la Rosa Martí y Director de Torras

Encarcelado también el empresario Narciso de Mir Faura, socio de Javier de la Rosa Martí y Director de Torras

Hechos

El 7.11.1994 D. Narciso de Mir Faura ingresó en la cárcel modelo.

Lecturas

7 de noviembre de 1994. La investigación judicial sobre Javier de la Rosa Martí lleva a prisión a uno de los hombres que mejor conocía sus negocios: Narciso de Mir Faura, de 48 años, socio y durante años su colaborador más estrecho. Ambos habían desarrollado desde mediados de los años ochenta Quail España, sociedad de asesoramiento e inversiones que mantuvo importantes relaciones contractuales con Torras Hostench. De Mir había ocupado responsabilidades dentro del conglomerado de Grupo Torras, representante de los intereses de la Kuwait Investment Office (KIO) en España, y llegó brevemente a presidir Ercros. También fue consejero de Grand Tibidabo y estuvo relacionado con otras inversiones del grupo de De la Rosa. Las posteriores sentencias del caso KIO describirían a De Mir como persona de la máxima confianza de De la Rosa y socio suyo en Quail.

GRAND TIBIDABO: PRISIÓN EN 1994

Después del encarcelamiento de De la Rosa el 18 de octubre de 1994, el juez de Barcelona Joaquín Aguirre López amplió la investigación sobre la descapitalización de Grand Tibidabo. De Mir declaró durante seis horas el 7 de noviembre y el magistrado decretó su ingreso en prisión provisional incondicional por presuntos delitos de apropiación indebida y falsedad documental. El fiscal José María Mena Álvarez explicó que se le atribuía la autoría material de determinados hechos y la condición de cooperador necesario en otros.

La operación que determinó especialmente su encarcelamiento fue la compraventa del 50 % de New Teknon. Grand Tibidabo había pagado 2.200 millones de pesetas por unas acciones que estaban en manos de Mexans, sociedad vinculada a De la Rosa y a su esposa, Mercedes Misol Hierro. De Mir intervino como apoderado de Grand Tibidabo. La compraventa terminó anulándose por los derechos preferentes de National Medical Enterprises, pero Mexans no restituyó los 2.200 millones, provocando la correspondiente pérdida patrimonial a Grand Tibidabo. Aguirre consideró que De Mir había prestado una colaboración necesaria en una administración fraudulenta del patrimonio de la sociedad y le atribuyó apropiación indebida continuada y falsedad documental.

La Audiencia Provincial de Barcelona discrepó parcialmente del instructor. El 6 de febrero de 1995, después de tres meses de prisión preventiva, ordenó su libertad sin fianza. La Sala consideró que el mero hecho de que De Mir hubiera intervenido como apoderado en la compraventa no permitía considerarlo cooperador necesario de la apropiación indebida. La resolución advertía, sin embargo, que aquello no significaba declarar lícita la operación ni excluir cualquier eventual responsabilidad de De Mir, y tampoco resolvía entonces la imputación por falsedad.

De Mir, por tanto, no fue condenado por el caso Grand Tibidabo. Su situación es distinta de la de Javier de la Rosa: ingresó preventivamente en prisión por aquella investigación, pero la tesis concreta que había justificado su encarcelamiento fue debilitada por la Audiencia y no terminó convirtiéndose en una condena contra él.

TORRAS-KIO: EL FRENTE JUDICIAL MÁS IMPORTANTE

La cuestión potencialmente mucho más grave para De Mir procedía de su actividad junto a De la Rosa en Grupo Torras y Quail. Quail había firmado desde 1986 diversos contratos con Torras Hostench para asesoramiento, inversiones, gestión financiera y operaciones bursátiles, cobrando honorarios fijos y comisiones. De Mir aparecía personalmente como representante de Quail en varios de esos contratos. La investigación abierta a raíz de las querellas de KIO acabaría examinando si aquellas sociedades y contratos habían servido para extraer dinero del grupo controlado por los inversores kuwaitíes.

Su nombre quedó relacionado con varias de las operaciones posteriormente juzgadas dentro del gigantesco caso Torras-KIO, particularmente Quail, Prima/Pincinco y Oakthorn. La documentación judicial sostuvo, por ejemplo, que De la Rosa y De Mir dieron instrucciones relacionadas con la adquisición indirecta de acciones de Prima Inmobiliaria mediante sociedades interpuestas. También apareció una cuenta de la sociedad Active, vinculada a De Mir, en la que habían ingresado 1,1 millones de dólares procedentes de fondos desviados mediante la operación Oakthorn.

Pero aquí aparece una circunstancia fundamental para interpretar correctamente su biografía judicial: Narciso de Mir murió antes de que esas grandes piezas llegasen a juicio. Su fallecimiento extinguió cualquier posible responsabilidad penal personal, por lo que no pudo ser juzgado ni condenado por aquellas operaciones. Cuando en diciembre de 2005 comenzó el juicio acumulado por las piezas Oakthorn, Pincinco, Prima Inmobiliaria, Quail y Acie, De Mir figuraba ya como fallecido y eran sus herederos quienes aparecían en el procedimiento únicamente en relación con posibles responsabilidades civiles como partícipes a título lucrativo.

EL EPÍLOGO JUDICIAL DESPUÉS DE SU MUERTE

Las sentencias posteriores permiten, no obstante, conocer con mucha mayor precisión el entramado empresarial en el que había participado. El Tribunal Supremo, en su sentencia de 11 de septiembre de 2007 sobre las piezas del caso KIO, condenó a Javier de la Rosa y a otros acusados y examinó extensamente la denominada operación Quail, incluidos los contratos suscritos por De Mir. Pero el Supremo estableció expresamente que no procedía efectuar en aquella causa pronunciamiento de responsabilidad civil contra los herederos de Narciso de Mir Faura.

El balance jurídico de Narciso de Mir debe, por ello, formularse con cierta precisión. Fue socio, colaborador estrechísimo y uno de los principales ejecutivos del entorno empresarial de Javier de la Rosa; estuvo vinculado a Grand Tibidabo, Quail y Grupo Torras y fue investigado tanto por operaciones de Grand Tibidabo como por el entramado Torras-KIO. El 7 de noviembre de 1994 ingresó en la Modelo por apropiación indebida y falsedad relacionadas principalmente con New Teknon y permaneció allí tres meses, hasta que la Audiencia ordenó su libertad sin fianza. No recibió una condena penal por Grand Tibidabo y murió antes de poder ser juzgado por las principales piezas del caso KIO. Las sentencias dictadas años después establecieron delitos y responsabilidades de otros protagonistas y reconstruyeron operaciones en las que De Mir había intervenido, pero no pueden convertirse retrospectivamente en una condena penal contra una persona cuyo fallecimiento había extinguido previamente su responsabilidad.