14 octubre 1994

De la Rosa amenaza en una entrevista en la COPE con tirar de la manta y revelar informaciones que podrían perjudicar a muchas destacas personalidades

Encarcelado Javier de la Rosa, una de las figuras con mayor poder financiero y mediático durante la última década

Hechos

El 14.10.1994 fue detenido de forma preventiva acusado por estafa el financiero catalán D. Javier de la Rosa.

Lecturas

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Pocos empresarios habían acumulado en la década anterior tantos contactos, dinero y notoriedad como Javier de la Rosa Martí. Había dirigido la Banca Garriga Nogués, abandonada tras una crisis que dejó un agujero cifrado entonces en unos 100.000 millones de pesetas; desde 1986 se convirtió en el hombre en España del Kuwait Investments Office (KIO) y construyó alrededor del Grupo Torras un gigantesco conglomerado industrial, hasta romper con los kuwaitíes en 1992 y dejar tras de sí otra suspensión de pagos multimillonaria. Durante la crisis del Golfo había actuado como importante intermediario de los intereses kuwaitíes en España y posteriormente sostendría que parte de los enormes pagos realizados entonces obedecieron a gestiones políticas destinadas a conseguir apoyos para Kuwait, extremo que originó investigaciones y versiones contradictorias.

Después concentró sus negocios en Cataluña y se convirtió en uno de los impulsores iniciales del futuro Port Aventura, proyecto emblemático para la Generalitat. Jordi Pujol i Soley, que llegó a presentar públicamente a De la Rosa como un empresario ejemplar o «empresario modelo», terminaría apartándose de él cuando comenzaron a multiplicarse sus problemas. El Gobierno central, de hecho, condicionó financiación del proyecto a que De la Rosa quedara fuera.

El nombre de De la Rosa estaba asociado a dos marcas:

  • Grand Tibidabo: era una sociedad cotizada con unos 9.000 accionistas, formada en torno a la empresa propietaria del parque de atracciones Tibidabo y utilizada por Javier de la Rosa Martí, que la presidió, como núcleo de diversas inversiones.
  • KIO (Kuwait Investment Office): era el organismo que gestionaba inversiones del Estado de Kuwait en el extranjero. En España canalizó gran parte de ellas mediante Grupo Torras, enorme conglomerado industrial del que De la Rosa era principal ejecutivo español en España con rango de vicepresidente y, en la práctica, principal hombre de confianza de los kuwaitíes en España.

El 19 de octubre de 1994, el juez Joaquín Aguirre López, titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Barcelona, ordenó su prisión provisional sin fianza por la gestión de Grand Tibidabo. Se investigaban estafa, apropiación indebida y falsedad en documento mercantil: utilización del dinero de una sociedad con miles de pequeños accionistas para financiar empresas vinculadas al propio De la Rosa, autoconcesión directa o indirecta de créditos y complejas operaciones que, según el auto, podían haber servido para ocultar la apropiación de fondos ajenos. El juez encontró, entre otras cosas, un reconocimiento de deuda de De la Rosa con Grand Tibidabo próximo a los 1.935 millones de pesetas; las pérdidas investigadas terminarían cifrándose por encima de los 10.000 millones.

En el caso de Grand Tibidabo se le acusó de descapitalizarla en beneficio propio y de sociedades vinculadas a él, mediante créditos y operaciones societarias perjudiciales para Grand Tibidabo. Cuando fue encarcelado en octubre de 1994 se investigaban estafa, apropiación indebida y falsedad documental; años después sería condenado por apropiación indebida.

En lo referido a KIO, tras la salida de Javier de la Rosa de Torras en 1992, KIO lo acusó de haber utilizado complejas sociedades y operaciones financieras para desviar centenares de millones pertenecientes al grupo. Las causas giraron principalmente alrededor de apropiación indebida, estafa/fraude y falsedad documental; varias terminaron muchos años después en condenas por apropiación indebida y falsedad.

Cronología judicial de De la Rosa

(Grand Tibidabo y Torras-KIO):

  • 1993-1994 — Torras-KIO. Los antiguos propietarios kuwaitíes de Torras impulsan procedimientos civiles y penales contra De la Rosa y sus colaboradores por enormes salidas de dinero del grupo. La Audiencia Nacional termina admitiendo la investigación en España.
  • 19-10-1994 — Grand Tibidabo. Joaquín Aguirre decreta prisión provisional sin fianza por presuntas estafa, apropiación indebida y falsedad mercantil.
  • 13-02-1995. Sale en libertad provisional después de unos cuatro meses, con una fianza de 1.000 millones de pesetas; el procedimiento continúa.
  • 1995-1997. Continúan paralelamente Grand Tibidabo, las reclamaciones de KIO en Londres y la investigación penal de Torras en España. La dimensión internacional del dinero desviado se convierte progresivamente en el problema judicial más grave para De la Rosa.
  • Octubre de 1998. La magistrada de la Audiencia Nacional Teresa Palacios Criado vuelve a enviarlo a prisión, ahora por el caso Torras-KIO.
  • 2002 — Wardbase. Primera gran condena penal derivada de Torras: la Audiencia Nacional le impone cinco años y medio por apropiación indebida y falsedad documental por una operación de unos 1.900 millones de pesetas procedentes de KIO/Torras.
  • Icsa-Inpacsa. Otra pieza de Torras termina con tres años de prisión por apropiación indebida.
  • 2006-2007 — Pincinco/Oakthorn/Prima y Quail/Acie. La Audiencia Nacional vuelve a condenarlo por apropiación indebida y falsedad; el Tribunal Supremo fija finalmente la pena en seis años de prisión. La sentencia considera acreditada la sustracción de decenas de millones de euros del Grupo Torras.
  • Febrero de 2008 — Grand Tibidabo. Casi catorce años después de su primer encarcelamiento, la Audiencia de Barcelona lo condena a tres años de prisión por apropiación indebida y lo absuelve del delito fiscal. La causa afectaba a la descapitalización de la sociedad y a miles de pequeños accionistas.
  • Abril de 2008 — Croesus. Otra pieza de KIO concluye con cuatro años, ocho meses y un día de prisión por apropiación indebida continuada y falsedad mercantil, por el desvío de unos 17,4 millones de euros.

18 Octubre 1994

Justicia en acción

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

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HAN SIDO los 9.000 pequeños accionistas de Grand Tibidabo, que vieron volatilizarse sus ahorros gracias a los últimos virtuosismos de Javier de la Rosa, quienes han conseguido por primera vez que un juez dicte, a petición del fiscal, auto de prisión incondicional contra el financiero. El proceso penal que da ahora sus primeros pasos incluye acusaciones de falsedad, estafa y apropiación indebida. Todo ello por un caso que parece menor si se compara con su historial de grandes hazañas financieras.Ni el caso inaugural de la carrera del financiero, el agujero de 100.000 millones en el Banco Garriga Nogués en 1984, ni la gran crisis de KIO en España con el hundimiento del Grupo Torras y la estela de 500.000 millones de pérdidas y de miles de empleos esfumados bastaron para que la justicia llegara al esclarecimiento de responsabilidades.

Es extraño, demasiado extraño, que De la Rosa haya gozado de tantas deferencias y complicidades cuando era de sobra conocida su trayectoria y su escuela, marcadas por un tipo de ingeniería financiera consistente en vaciar sociedades mediante la venta de activos, cobrar generosas comisiones y dejar que se pierda al final el rastro de los beneficios generados por las transacciones.

Entre estas deferencias se cuenta una cuestión que ha interesado especialmente a la fiscalía y al propio Parlamento de Cataluña, como es el uso indebido de 1.000 millones de pesetas de un aval de 10.000 millones concedido por el Gobierno catalán a Grand Península para construir el parque recreativo Tibigardens. Al margen de la acción del juez, puede haber ahí una responsabilidad política en el control de los avales y en la promoción y apoyo a un negociante como Javier de la Rosa. Así lo han expresado ya varios parlamentarios de la oposición, que piden la dimisión del consejero de Economía y Finanzas, Macià Alavedra.

Un aval de 1.000 millones y unas pérdidas de 7.000 millones en Grand Tibidabo -aunque los ahorros esfumados se evalúan en 30.000 millones- han sido así los hechos que han inducido a un juez a tomar cartas en el asunto, algo que muchos esperan desde hace años. Ahora sólo falta que la orden de detención, fundamentada en la alarma social generada, se convierta en realidad. Tiene De la Rosa mucho que contar y aclarar sobre éste y otros casos.

19 Octubre 1994

La noche mas larga

Jesús Cacho

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Dicen que la noche del lunes al martes, «noche de un hondo miedo universal» que dijo el poeta, los servicios de urgencia de la Seguridad Social tuvieron trabajo extra. Una extraña epidemia de gastroenteritis, vulgar diarrea, se extendió por algunos barrios de la capital, Puerta de Hierro, La Moraleja, villas y palacetes, afectando a financieros, políticos, abogados, consultores… Nadie entendía la razón de tan alto consumo de neomicina y sulfatiazol. Los síntomas eran alarmantes dolores de conciencia. De entre los afectados, gente poderosa, caballeros «esparcidos» que decía Calderón, nadie pudo pegar ojo en toda la noche, el miedo reflejado en los rostros como hacía décadas no se veía cosa igual.

La epidemia se había repetido también en Cataluña, mayormente en Barcelona, con síntomas incluso más alarmantes que en la capital del reino. Y dicen que anteanoche sólo durmió a gusto Narcís Serra. Y cuentan que el rey de las cloacas del Estado tuvo un orgasmo tan placentero como hacía años que no tenía.

¿Por qué? Y, sobre todo, ¿por qué ahora? A Javier de la Rosa, especialista en vivir en el filo de la navaja, maestro en su supremo ejercicio del alambre, le han ido a empapelar por el postre, la crema catalana de Grand Tibidabo, después de haber escapado limpio de los primeros platos del costosísimo festín, las monchetas con butifarra de la Garriga Nogués, y el cordero al cuscús de KIO.

El catalán tuvo constancia de que Jiménez Villarejo le iba a empapelar el pasado jueves 13 de octubre. Desde aquel día, el que fuera llamado «hombre de la manguera» trató desesperadamente de detener el avance de las divisiones del Poder Judicial sobre su persona y propiedades. Y luego vino ese idílico viaje a Toledo, pero nadie sabía si estábamos hablando del Toledo de La Mancha, o del Toledo de las llanuras de Ohio, o de algún otro Toledo desperdigado por el ancho mundo.

Una sensación de pánico generalizado se adueñó del Poder. Las declaraciones del perseguido a Luis Herrero -felicitaciones por el «scoop»- sirvieron para elevar la temperatura del «affaire» a límites de problema de Estado. Este es un asunto políticamente más grave que la intervención de Banesto y la defenestración de Conde. Esas declaraciones, nubes de tormenta cargadas de amenaza, eran dinamita para la estabilidad del país. Se lo dijo un día un notable sevillano, mientras levantaba admonitorio el dedo índice de su mano útil:

-¡Te advierto, Javier, que siempre habrá un coronel de la Guardia Civil, patriota, dispuesto a sacrificarse y pegarte un tiro…!

Madrid tiembla, y tiembla Cataluña, tiembla Pujol y tiembla la coalición PSOE-CiU. «Quienes han movido esto no tienen ni idea de las consecuencias que puede tener». Y no paran ahí los temblores crepusculares del «boom» 86-89 que ahora nos arroja a la cara las frutas maduras del universo especulativo felipista.

Se puede engañar con cierta impunidad a los hombres de la chilaba, quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, pero no se puede dejar sin pensión a miles de viudas de la antigua Corporación Nacional del leasing. ¿Qué perverso mecanismo mental impele a ciertos hombres piadosos a saltarse a la torera el código de comercio y ese otro código moral inmanente que prohíbe jugar con el dinero y el bienestar ajenos?

Quid prodest? Es la pregunta del millón en la España aturdida de hoy. Los Rappels de la situación española se devanan los sesos tratando de encajar el puzzle de un evento que es bomba de relojería que explota bajo las posaderas del honorable Jordi Pujol, ¿será cosa de Roca?, se preguntan unos, pues no, responden otros, es jugada del mago de Moncloa, sostienen, maniobra del gran tahúr que, instalado en la mentira perpetua, necesita tener al personal cogido en algo, todos trincados, todos uncidos al carro de la corrupción y a partir de ahí caminemos todos, y yo el primero, por la senda del olvido.

Ayer por la mañana, en muchos despachos importantes de Madrid, se acordaban de Roldán. «Sería magnífico para todos que se fugara». Y soñaban con que De la Rosa hubiera tenido la feliz idea de imitar a Roldán en su gran escapada y no presentarse al juez, vivir con mostacho y poncho en La Paz, o Santiago de Chile o las Islas Caimán.

Este hombre no es capaz de soportar la cárcel, se decía. No tiene el coraje suficiente para vivir a la sombra, ni un mes, ni un año, ni siquiera un día. Se arruina, se viene abajo, no será capaz de afrontar tal purgatorio. De la Rosa es hombre condenado de antemano, tiene la batalla social perdida por goleada, le esperan meses de dura travesía… Por eso huirá cual Roldán, escapará, se decía en Madrid y Barcelona, y todos querían creer que así sería, porque a todos convenía.

Pero no. A mediodía se supo que el famoso «J.R.» había sido detenido y presentado ante el juez en Barcelona, gran sorpresa, ¿tan rápido pactó Piqué las condiciones de la rendición? ¿Tan drásticos efectos surtieron las amenazas? Lo más importante ahora es saber si De la Rosa, el guardián del sello, va a estar dispuesto o no a prestar el gran servicio que le debe a este país, el único servicio que sería capaz de rehabilitar su maltrecha imagen.

Porque si este heterodoxo hubiera puesto mar por medio, el pueblo soberano se hubiera quedado con dos palmos de narices, sin posibilidad de saber lo que tiene derecho a saber. En Barcelona y en la cárcel Modelo, De la Rosa podría decidirse de una vez a hablar, tirar de la manta, ¿una operación manos limpias para España? Que salga todo, que desembuche, que pague quien tenga que pagar y que termine la farsa. Que se sepan, de una vez, los nombres de los partidos, los políticos, los ex ministros, los banqueros, los abogados, los jueces, los periodistas… si los hubiere, que sucumbieron a los encantos del otrora poderoso «hombre de la manguera». Pensarán que soy un ingenuo, pero, ¿por qué no soñar un rato?

21 Octubre 1994

Modélicos

Arcadi Espada

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Siempre me enterneció la sorpresa de algunos cuando Pujol calificó de «empresario modélico» al hoy encarcelado De la Rosa. En el fondo, ésa era una manera de olvidar algunas verdades elementalísimas. Olvidar que Pujol, durante muchos años, no se dedicó precisamente a la economía productiva y que sus actividades financieras llegaron a interesar a algunos de los hoy protagonistas judiciales del caso De la Rosa. Olvidar también que el origen de su propia fortuna no fue otro -y eso lo explica el pasaje más silenciado de las muy comentadas memorias de Manuel Ortínez- que los negocios con la moneda a que se dedicó su padre durante los años de Tánger. Olvidar, incluso, que Pujol ha compartido con De la Rosa una cierta posición de extraterritorialidad en el magma patricio barcelonés -parvenues, no del todo fiables-, aunque ese magma se haya convertido en algo muy vulnerado y, muy incierto desde que se supo que los métodos de los más sólidos y altivos patricios no diferían de los empleados por aquellos a los que miraron siempre por encima del hombro. Y olvidar, por último, que Pujol siempre consideró la imagen dudosa del financiero y sus cabriolas con la legalidad como algo marginal respecto a lo sustantivo: la incorporación de De la Rosa a la construcción nacional de Cataluña. El interés patriótico, hoy como ayer, resultaba determinante, aunque hubiera de pasar por una supuesta desviación de un crédito público.Naturalmente, sería iluso esgrimir todo esto como prueba de la responsabilidad política de Pujol. Aquí, los límites de la responsabilidad política están ya muy acotados desde que un presidente de Gobierno no consideró necesario dimitir ante los casos Roldán y Rubio. Y en cuanto a la responsabilidad moral… bien, eso no pasa de ser, en España, mera literatura psicológica.

01 Diciembre 1994

La Mala reputación

Ernesto Ekaizer

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En mi pueblo, sin pretensión, / tengo mala reputación, haga lo que haga es igual / todo lo consideran mal'»Georges Brassens

Pocos son aquellos que emergen de las aventuras de Javier de la Rosa y de Mario Conde, por orden de reparto, con su reputación intacta. La pérdida de vergüenza de estos años en la manera de hacer negocios deja a los jueces y fiscales de la Audiencia de Barcelona, por una parte, y de la Audiencia Nacional, por la otra, la tarea de restablecer la confianza en el funcionamiento de la economía de mercado y sus instituciones. Mientras en Barcelona la Audiencia tendrá que pronunciarse sobre el recurso de apelación del abogado Juan Piqué Vidal para obtener la libertad de De la Rosa, el juez García-Castellón, en Madrid, se verá confrontado a determinar, una vez interrogado Conde, y su equipo, si procede o no alguna medida preventiva de prisión.

Hay gente que cree saber lo que la Audiencia barcelonesa va a decidir, respecto a De la Rosa: la libertad con fianza. En esta versión, JR conseguiría un aval bancario para hacer frente a la exigencia judicial y podría comerse el turrón de, Navidad en su casa de la calle del doctor Fleming.

Es posible. Si bien se mira, no es descabellado que la Audiencia fije una fianza personal elevada la más alta en España fue la establecida inicialmente para Francisco Peiró, del BEF, que llegó a 500 millones de pesetas- y deje salir a JR, después de pasar alrededor de cincuenta días en prisión. Esto no sería ninguna gran victoria de Piqué Vidal; tampoco debilitaría la posición del juez y de los fiscales. Lo fundamental es lo que está ocurriendo: el progreso de la investigación sobre los delitos cometidos por JR.

Problema: saber si se reúnen desde el punto de vista es trictamente procesal las razones para una libertad con fianza. Según los fiscales y el juez, JR amagó con escapar antes de entregarse. La fianza está destinada, en parte, a asegurar que el acusado no se ha de escapar. Pero si JR, como se estima, mantiene su patrimonio principal fuera de España, difícilmente la fianza garantice su permanencia en el país. Otro elemento a tener en cuenta es que el acusado no ha cubierto la fianza por responsabilidad civil de 13.000 millones y que el embargo de bienes practicado hasta el momento es irrisorio. Si consigue un aval para lograr su libertad -caso de que así lo fije la Audiencia- se producirá un gran malestar. Los accionistas de Gran Tibidabo se sentirán nuevamente estafados. La pesada carga de reparar la pésima reputación de las instituciones no debería apartar un milímetro a jueces y fiscales de la obligación de analizar -las próxima medidas -libertad o prisión- con criterios estrictamente jurídico/ profesionales, en función de lo que sea mejor para la investigación. A diferencia de la copia de Brassens, «hagan lo que hagan» no será igual para la. reputación del sistema judicial. Los casos JR y Conde indican que nada seguirá siendo igual en España a como lo fue durante estos años pasados. Que esto es así lo perciben los protagonistas. Casi todos los días, Mario y su esposa Lourdes, cumplen un rito: llaman a Mercedes Misol, esposa de JR, para darle ánimos y expresarle su solidaridad.

03 Diciembre 1994

Una batalla perdida

Joan Piqué Vidal

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Quiero referirme al artículo que publicó Ernesto Ekaizer anteayer en EL PAíS. Es notorio que Ekaizer, desde hace años, es el escritor más crítico con la conducta de mi cliente don Javier de la Rosa. Pero, aun cuando no es mi costumbre contestar lo que se publica, he querido hacer una excepción; y. ello con dos fines. El primero para felicitarle, ya que su información de que la Audiencia de Barcelona va a decidir la libertad con fianza de mi cliente es verdaderamente algo noticioso y, no por deseado, no deja de causar satisfacción el que un profesional de su talla sepa lo que van a decidir unos magistrados que aún no se han reunido para estudiar este tema. Estamos aún en la fase procesal de recabar informe del ministerio fiscal.

Y también me mueve a contestarle mi deseo de aclararle su referencia a la expresión de que la puesta en libertad con fianza «no sería ninguna gran victoria» para mí. Aquellos profesionales del derecho que entendemos que la prisión está pasada, instituida y organizada para cumplir penas la creemos aberrante para quienes están allí de forma provisional y no cumpliendo una condena. Por ello, no ya una victoria, sino al contrario, es un gran desastre para cualquier abogado cuando a su cliente un juez de instrucción le decreta la prisión provisional. La prisión sólo debiera acordarla para cumplir penas el juez de lo Penal o la Audiencia, tras la sentencia.

Sin embargo, la ley establece la posibilidad, evidentemente excepcional, de que el juez de Instrucción acuerde dicha medida cautelar. Y tiene este carácter de excepcional porque nuestra Constitución defiende la libertad como uno de los grandes valores de la que ella es salvaguarda, de la misma forma que describe la prisión como medida tendente a la reinserción. Ésta lo es Sólo para condenados. Condenados por la justicia. No por los medios de comunicación. Mientras, todo el que está aún sujeto a un proceso pendiente de juicio es jurídicamente inocente.

Sirvan, pues, estas líneas para dejar constancia de que el hecho de que se acordara hace casi 50 días la prisión provisional de mi cliente fue para mí una batalla perdida.

El Análisis

LA RED QUE NO PROTEGIÓ A DE LA ROSA

JF Lamata

Javier de la Rosa pareció entender durante años el mundo de los negocios como una inmensa red de relaciones en la que ningún préstamo, favor o intermediación terminaba completamente aislado de los demás. Por sus sociedades pasaron centenares de millones destinados a empresarios, proyectos políticos y medios de comunicación; financió operaciones vinculadas a El Observador, cultivó una estrecha relación con importantes dirigentes de la Generalitat, manejó los intereses del capital kuwaití en España y pudo presentarse durante la Guerra del Golfo como intermediario entre Kuwait y algunas de las más altas esferas españolas. Es imposible saber todavía hasta qué punto semejante generosidad obedecía al convencimiento de que quien ha prestado dinero a suficientes personas importantes nunca estará completamente solo cuando lleguen los problemas. Pero, si ésa era la estrategia, acaba de producir el efecto contrario. Cada préstamo extraordinario, cada sociedad interpuesta y cada beneficiario políticamente significativo que aparece al abrir las cajas de Grand Tibidabo ya no parece una garantía para De la Rosa, sino una nueva pregunta para los investigadores.

Quizá ahí resida la gran paradoja de su caída. Cuanto más extensa parecía su red de protección, más sospechosa resultaba la red cuando desapareció el dinero. Los políticos que ayer aceptaban fotografiarse con el empresario modelo tienen ahora interés en demostrar que nunca dependieron de él; quienes recibieron financiación necesitan explicar en qué condiciones la obtuvieron; y los favores que pudieron servir para fabricar amistades se transforman, ante un juez, en documentos que exigen explicaciones. Jordi Pujol puede recordar que antes que la Generalitat otras instituciones españolas confiaron en De la Rosa, y seguramente tiene razón. Pero eso no elimina la cuestión central que deja su ingreso en prisión: si Javier de la Rosa creyó alguna vez que repartir dinero entre personas poderosas era una forma de adquirir seguridad, quizá cometió su peor inversión. Porque cuando el financiero cayó, todos aquellos vínculos que podían haber parecido una muralla comenzaron a parecer un mapa.

JF