25 julio 1989
Enrique Barón Crespo (PSOE) se convierte en el primer español elegido presidente del Parlamento Europeo
Hechos
El 25 de julio de 1989 D. Enrique Barón Crespo es elegido presidente del Parlamento Europeo.
Lecturas
Apenas tres años y medio después del ingreso efectivo de España en la Comunidad Europea —el 1 de enero de 1986, aunque el Tratado de Adhesión se firmó en 1985—, el socialista Enrique Barón Crespo, exministro de Transportes del primer Gobierno de Felipe González, ha conseguido una de las posiciones institucionales más relevantes alcanzadas hasta ahora por un español en la nueva Europa comunitaria: la Presidencia del Parlamento Europeo. Barón llegó esta vez con los deberes hechos. Los socialistas, primera fuerza de la nueva Cámara, alcanzaron un acuerdo con el Partido Popular Europeo democristiano por el cual éste respaldaría al candidato socialista durante la primera mitad de la legislatura y los socialistas aceptarían que un democristiano aspirase a sucederle en 1992. El resultado fue contundente: el 25 de julio de 1989, con 502 diputados presentes, Barón consiguió 301 votos en la primera votación, superando ampliamente los 238 necesarios para la mayoría absoluta; el liberal alemán Rüdiger von Wechmar obtuvo 93, la portuguesa Maria de Lourdes Pintasilgo Mota Santos 31, la escocesa Winnie Ewing 20, Jean-Marie Le Pen 18 y Marco Pannella 12, además de 27 papeletas nulas. A sus 45 años, Barón se convertía además en el presidente más joven que había tenido la institución. Para España, recién llegada al club comunitario después de décadas de aislamiento durante el franquismo, la imagen posee una considerable fuerza simbólica: un país que todavía estaba aprendiendo los mecanismos de Bruselas y Estrasburgo coloca ya a uno de sus representantes al frente de la única institución comunitaria elegida directamente por los ciudadanos. Y Barón anuncia precisamente que quiere utilizar el puesto para reforzar las competencias parlamentarias, culminar el mercado único de 1992 y empezar a discutir qué clase de Comunidad Europea deberá existir después de esa fecha.
El Análisis
La victoria resulta todavía más significativa porque Enrique Barón estuvo a cinco votos de conseguir exactamente el mismo cargo en 1987 y entonces descubrió dolorosamente que en Estrasburgo la nacionalidad pesa menos que los grupos parlamentarios: el conservador británico Henry Plumb le derrotó por 241 votos contra 236 en tercera votación. Los socialistas españoles reaccionaron indignados porque los eurodiputados de la oposición española —particularmente los de Alianza Popular, además de parlamentarios de CiU y PNV— no habían respaldado al compatriota; Manuel Marín llegó a calificar aquella conducta de «agresión gratuita». Pero los populares tenían una explicación perfectamente europea: pertenecían al bloque conservador y existía además un acuerdo previo de 1984 por el cual los democristianos debían apoyar en 1987 al candidato conservador británico. La propia experiencia reveló además cierta ingenuidad de Barón: fuentes parlamentarias aseguraron posteriormente que los socialistas españoles habían «pagado la novatada», dando por supuesto que los demás españoles le votarían por patriotismo sin haber negociado previamente su respaldo. Dos años después la situación se ha invertido de manera casi perfecta. Barón ya no reclama solidaridad nacional: negocia una mayoría europea. Socialistas y democristianos pactan repartirse la Presidencia durante la legislatura y, entretanto, AP se ha transformado en PP y sus diputados, encabezados en Europa por Marcelino Oreja Aguirre, se han integrado precisamente en el grupo democristiano. Así que quienes en 1987 votaron legítimamente al conservador británico porque sostenían que en Estrasburgo debía primar la disciplina europea sobre la nacionalidad, ahora deben aplicar exactamente el mismo principio y votar al socialista español porque ése es el acuerdo de su grupo. No hay necesariamente una contradicción: ha cambiado la alianza parlamentaria. Pero la ironía política es magnífica. En 1987 Barón perdió esperando que la derecha española se comportara como española; en 1989 ha ganado porque esa misma derecha se ha comportado como europea.
J. F. Lamata