21 diciembre 1983
España se clasifica para la Eurocopa tras el aparentemente imposible reto de meter 12 goles a Malta en un solo partido
Hechos
El partido de fútbol celebrado el 21 de diciembre de 1983 entre las selecciones de España y Malta, que concluyó con un resultado de 12-1 a favor de los locales, supuso la clasificación de España para la Eurocopa de 1984
Lecturas
El Análisis
La selección española ha protagonizado una de las gestas más extraordinarias de su historia al derrotar a Malta por 12 goles a 1 y conseguir una clasificación para la Eurocopa de 1984 que parecía imposible apenas unas horas antes del comienzo del encuentro. El contexto era dramático: España llegaba a la última jornada de la fase de clasificación obligada a remontar una enorme desventaja en la diferencia de goles respecto a los Países Bajos. Las cuentas eran tan exigentes que muchos aficionados y analistas consideraban la empresa poco menos que una quimera. Sin embargo, el equipo dirigido por Miguel Muñoz transformó la incredulidad en entusiasmo y acabó escribiendo una de las páginas más memorables del deporte español.
Los protagonistas fueron numerosos. El nombre de Juan Señor quedará para siempre unido a la historia al marcar el duodécimo gol, el que otorgaba la clasificación cuando el reloj se acercaba al final. Pero aquella noche también brillaron jugadores como Santillana, autor de cuatro tantos, además de Maceda, Rincón, Sarabia y el resto de un equipo que jugó con una intensidad pocas veces vista. El célebre comentario radiofónico de José Ángel de la Casa —»¡Gol de Señor!»— forma ya parte de la memoria colectiva de un país que durante décadas había acumulado decepciones futbolísticas y que encontró en aquella remontada una razón para creer en sí mismo.
Como ocurre con todas las hazañas excepcionales, el partido no tardó en verse rodeado de rumores y sospechas. La magnitud del resultado alimentó especulaciones dentro y fuera de España, aunque jamás se aportaron pruebas concluyentes que permitieran cuestionar oficialmente la legitimidad de la victoria. Lo que permanece indiscutible es que aquel 12-1 se convirtió en una referencia emocional para varias generaciones de aficionados. Mucho antes de los triunfos que llegarían décadas después, la clasificación para la Eurocopa de Francia devolvió a la selección española una confianza que parecía perdida. Hasta la conquista de la UEFA Euro 2008 y de la Copa Mundial de la FIFA 2010, ninguna otra victoria despertó una sensación semejante de orgullo colectivo. Aquella noche de diciembre de 1983 no dio un título a España, pero sí le devolvió la fe en que los milagros deportivos también podían vestir de rojo.
J. F.