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Estallan los gobiernos de coalición PP-Ciudadanos en Madrid y Murcia: Los ‘naranjas’ pactan con el PSOE en Murcia mientras que en Madrid se adelanta Isabel Díaz Ayuso convocando elecciones

HECHOS

  • El 10.03.2021 los 6 diputados de Ciudadanos anunciaron que unían sus votos al PSOE para pactar una moción de censura en la Comunidad de Murcia.
  • El 10.03.2021 la presidenta de la Comunidad de Madrid, Dña. Isabel Díaz Ayuso (PP) anunció la disolución del Gobierno de coalición que había en Madrid con Ciudadanos.

Dña. Ana Martínez Vidal, que asumió el liderazgo de Ciudadanos en Murcia en septiembre de 2020 aupada por Dña. Inés Arrimadas, será la nueva presidenta si prospera la moción de censura de Ciudadanos respaldada por el PSOE.

¿LA TRAICIÓN DE LA VICEPRESIDENTA?

Entre los seis diputados de Ciudadanos que han firmado la moción de censura se encuentra Dña. Isabel Franco (lideresa de Ciudadanos en Murcia hasta que fue reemplazada por la Sra. Martínez Vidal), que hasta ahora era Vicepresidenta del Gobierno de Murcia en el Gobierno de coalición PP-Ciudadanos que había firmado por cuatro años. Paradójicamente ha firmado una moción de censura contra un gobierno del que hasta el mismo segundo de firmar formaba parte.

10 Marzo 2021

Moción de censura en Murcia: las claves de un terremoto político que puede tener réplicas

Ignacio Escolar

El PSOE mantiene contactos discretos con Ciudadanos para replicar la moción de censura en otros gobiernos autonómicos

1. La gota que ha colmado el vaso en Murcia fue una denuncia por corrupción ante la UDEF. El vicealcalde de Murcia –Mario Gómez, de Ciudadanos– se presentó ante la Policía con más de tres gigas de información: los datos de varias adjudicaciones presuntamente amañadas por sus socios de gobierno, del PP. Por ponerlo en contexto, para los que no son de allí. ¿Se imaginan qué pasaría en Madrid si la vicealcaldesa Begoña Villacís denunciara por corrupción al alcalde José Luis Martínez Almeida? Después de un paso así, ¿podría Ciudadanos mantener el gobierno con el PP?

2. La denuncia por corrupción del vicealcalde de Murcia se presentó hace meses, en octubre. Pero era secreta. No se supo de ella hasta hace menos de una semana, cuando la destapó una investigación de David López Canales en elDiario.es. La respuesta del PP fue presentar una querella por revelación de secretos contra el vicealcalde –lo de siempre, matar al mensajero–. Y en esa escalada hemos llegado a la moción de censura de hoy. No solo en el ayuntamiento: también en el gobierno autonómico.

3. La operación política ha surgido así: de abajo a arriba. Desde Murcia, no desde Madrid. Pero tanto la dirección del PSOE como la de Ciudadanos han avalado la decisión. La corrupción es el motivo principal, pero no solo. Hay dos más: las vacunas VIP en el PP de la región y el veto parental que pide Vox.

4. El pacto está cerrado y la moción de censura ya está registrada. El PSOE se quedaría la alcaldía y Ana Martínez Vidal, de Ciudadanos, sería la nueva presidenta autonómica, si no hay ruptura en Cs. Ella es la persona en la que confía Inés Arrimadas para liderar el partido en Murcia, frente a la actual vicepresidenta, Isabel Franco.

5. Los votos de PSOE y Ciudadanos son suficientes por sí solos para la moción de censura autonómica. Pero no es seguro que todos los diputados de Cs vayan a secundar la operación. Preocupa la posición de Isabel Franco, ex líder del partido en la región, actual vicepresidenta del Gobierno de Murcia y que hoy no tiene buena relación con Inés Arrimadas y Ana Martínez Vidal. Y también que dos diputados autonómicos de Ciudadanos, ayer por la noche, avisaran al PP de toda la operación.

6. La división de Ciudadanos, si es que finalmente se produce, haría necesario el apoyo de Unidas Podemos a la operación. Tiene dos diputados autonómicos que son claves. Y también son imprescindibles sus votos para sacar al PP de la alcaldía de Murcia. Según ha confirmado elDiario.es, secundarán la moción.

7. El aún presidente de Murcia, Fernando López Miras, del PP, se ha reunido con su equipo a primera hora, buscando una salida a la situación. Lo tenía imposible. Aunque la moción de censura no se ha presentado formalmente hasta pasadas las 10 de la mañana, no tenía margen para evitarla con un adelanto electoral, que su equipo estudió. Esa decisión solo la puede tomar el Consejo de Gobierno, que en Murcia se reúne los jueves. Y tampoco podía convocar un consejo extraordinario: hacían falta 24 horas de plazo.

8. ¿Se puede extender esta decisión de Ciudadanos a otras autonomías y ayuntamientos donde el partido naranja gobierna con el PP? Es obvio que sí. En Castilla y León, hace tiempo que el líder del PSOE, Luis Tudanca, está buscando a cuatro diputados autonómicos de Ciudadanos que se sumen a una moción. Y en Madrid, Ignacio Aguado estaría muy tentado de aceptar una jugada así, si el PSOE le ofrece lo mismo que ha aprobado en Murcia: que sea Ciudadanos quien presida, a pesar de que tiene menos escaños que el PSOE. Como en Murcia, todo esto se moverá en la sombra hasta el mismo día en que se presente la moción, si es que fructifica la negociación. Pero los contactos discretos ya están en marcha.

9. Es un terremoto que irá más allá de Murcia. Porque Ciudadanos, tras las autonómicas y municipales de 2019, no pudo negociar peor. Tenía las mejores cartas, eran la llave de muchísimos gobiernos, y solo sacó ser el segundón. La prioridad era hacer líder de la derecha (y más tarde presidente) a Albert Rivera, y toda la estrategia se dirigió hacia ese fin. El resultado es historia: un descalabro de Ciudadanos que ha colocado al partido al borde de la desaparición.

10. Para Pablo Casado, es otro duro golpe, más ahora que el presidente del PP estaba intentando apuntalar su menguante liderazgo, colocando a sus afines en los congresos regionales. Esta enésima crisis le llega en horas bajas, abre un nuevo agujero bajo sus pies y afecta de lleno a su número dos, Teodoro García Egea. Es su territorio, Murcia, donde el partido puede perder el poder. Fue también Murcia, con García Egea de candidato, donde el PP fue superado en votos por Vox.

11. El coste electoral para Ciudadanos de una jugada así está por descubrir. Sin duda lo tendrá, porque buena parte de su electorado es conservador. La duda es otra: si la alternativa es mejor. Porque no se sabe qué será de Ciudadanos si rompe con el PP de la corrupción y con la ultraderecha de Vox. Pero parece seguro que, de su mano, van camino directo a la extinción.

Actualización: 13:05. Primera réplica del terremoto murciano: Isabel Díaz Ayuso convoca elecciones anticipadas en Madrid ante el temor a una moción de censura. La decisión rompe todos los puentes con Ciudadanos, aún no se sabe si solo en Madrid. Tras este paso, Ayuso solo se deja una opción: gobernar con la ultraderecha. Si la derecha gana las elecciones, Madrid será el primer gobierno de importancia del que forme parte Vox.

10 Marzo 2021

El PP se juega todo con Ayuso

Carlos Dávila

Si es verdad, que parece lo que lo es, que Pablo Casado está absolutamente conforme con la decisión de Isabel Díaz Ayuso de convocar elecciones en la Comunidad de Madrid, no lo es menos que el PP nacional se juega muchísimo en este envite de gran envergadura. Es de prever que sus dirigentes hayan analizado todos los riesgos. Por lo pronto, el presidente del PP tiene que haber calculado si este órdago afecta no sólo a Madrid, sino también a dos regiones claves para su devenir electoral: Andalucía y Castilla y León donde PSOE por su cuenta y riesgo también ha firmado su moción. En ambas tiene el PP un pacto suscrito que, hasta ahora, y en contra de lo que venido sucediendo en la región madrileña, se ha sostenido sin demasiados problemas. En Madrid, Aguado ha sido un desleal de tomo y lomo; no ha sucedido así con Marín en Andalucía o con Igea en Tordesillas. Sin embargo, la pregunta es la siguiente: dado que ha sido el Ciudadanos de Inés Arrimadas quien ha quebrado el acuerdo de Murcia, ¿no puede suceder que esta ruptura se extienda a otras comunidades porque, en el fondo, de lo que se trata es de un giro copernicano en la estrategia de Ciudadanos? Por el momento parece que no será así.

A Díaz Ayuso ya le han salido respondones los partidos de la izquierda en la Asamblea de Madrid. Han presentado una moción de censura para impedir -dicen- la convocatoria de comicios. ¿Lo pueden hacer? Sí, lo han hecho. ¿Puede adelantarse la moción y arrumbarse las elecciones? Estas se celebrarán. Un letrado del Parlamento nacional me asegura su legalidad. ¿Podría ganarla la ultraizquierda? Sólo contando con el voto de Ciudadanos. En la actualidad los promotores de esta moción tienen asegurados los 37 escaños del PSOE, los 20 de Más Madrid y los 7 de Podemos. Total: 64, dos menos que la mayoría absoluta cifrada en 66. Únicamente  triunfaría la moción, posterior a la disolución de la Cámara y por ello parece que es  imposible, si Ciudadanos, que se ha quedado con el tafanario al aire con la martingala de Ayuso, se enoja lo suficiente como para cambiar totalmente de bando y votar al lado de la ultraizquierda. Apenas se conoció este miércoles la decisión de Ayuso, un dirigente antiguo de Ciudadanos advertía a este cronista: «Cuidado: Aguado y sus muchachos le van a hacer a la presidenta la vida imposible hasta mayo». El aviso es procedente.

Y es que en Ciudadanos las aguas bajan muy turbias. Minutos antes de conocer la explosión de Madrid, un ex diputado de esta formación me transmitía textualmente esta especie: «La mayoría del partido no está de acuerdo con haberse aliado con el PSOE en Murcia para echar a López Miras; es algo indecente, no hay por dónde cogerlo». Y añadía: «El que está que se sube por las paredes es Albert Rivera, la gente se está reuniendo con él y no hay duda sobre su postura». O sea, si el fundador no se ha mostrado cercano a la estrategia de Murcia, ¿lo iba a estar con un pacto descomunal en el Madrid con el PSOE y a los leninistas? Existen por lo demás muchos condicionantes que no empezarán a asomar hasta que en los próximos días se sepa si Ciudadanos va a ir elegantemente a las elecciones o las boicoteará con cientos de argucias más.

En todo caso, y tras el brutal fracaso de Cataluña, Casado se lo juega todo en Madrid: o hay elecciones por fin y Ayuso conquista un resultado apabullante, o el propio aspirantazgo de Casado al Gobierno de la Nación quedará malherido casi de muerte. Existe además otra clave que se ha desvelado inmediatamente: En el Ayuntamiento de Madrid Ciudadanos no va a presentar censura alguna? ¿Cómo iba Begoña Villacís a desengancharse ahora de un alcalde que está en el cenit de su popularidad? Y a todo esto además, se supone que Ayuso goza de encuestas que le benefician y  que han engordado la ruptura. ¿Cuáles? Según fuentes próximas a la Presidencia los datos de ahora mismo, aún no explícitos, deparan al PP un resultado muy por encima del tanteo que ahora tiene (o padece) en Asamblea. No son los 45 escaños que a principios de noviembre le aseguraba un sondeo de un periódico de Madrid, pero tampoco los 39 que predecía otro digital, esta vez de ultraizquierda.

Todo está por ver. Claramente se ha abierto un nuevo panorama en la política española que va a condicionar la refriega izquierda-derecha en los próximos meses. Es de esperar la respuesta de Sánchez y de su gurú que, según todas las informaciones, han sido sorprendidos por la medida de su rival, la presidenta de Madrid. Si a ella, la siguen agrediendo con mil trapisondas, se le pueden llenar los bolsillos de votos en forma de respuesta al Gobierno social leninista. Probablemente también con esta previsión  haya elaborado Ayuso su apuesta encendida por el estallido de la política regional y también, claro está, nacional. Por eso, ha sido muy importante que Casado haya refrendado la decisión de su colaboradora, una presidenta -recuérdese el dato- que lo es en primera instancia porque Casado, la eligió a ella entra otras y varias opciones. Desde luego, que se prepare Ayuso; Moncloa le tiene preparada la del  pulpo.

10 Marzo 2021

El PP ha cometido un gran error

Ignacio Escolar

Isabel Díaz Ayuso ha ligado su futuro y el de su partido al de Vox. Madrid puede convertirse en la primera comunidad autónoma donde la ultraderecha llegue a gobernar

Después de meses hablando de las tensiones en el Consejo de Ministros, la coalición que ha saltado por los aires ha sido otra: la de Ciudadanos con el Partido Popular. Primero en Murcia, donde la denuncia por corrupción del vicealcalde de la ciudad contra el PP ha desembocado en dos mociones de censura que amenazan con dinamitar un cuarto de siglo de dominio conservador. Más tarde en Madrid, donde la desmesurada reacción de Isabel Díaz Ayuso ha provocado un incendio aún mayor, que le puede costar al PP su futuro y, en el peor de los casos, su principal bastión.

Isabel Díaz Ayuso había intentado convocar elecciones anticipadas en otras dos ocasiones. No se entiende con Ciudadanos. No es de ahora, ni tiene que ver con la moción de Murcia, que es solo la excusa. Nunca se entendió. El aguirrismo, del que Ayuso procede, también es la madre de Vox y Santiago Abascal.

En los dos intentos anteriores, Pablo Casado había abortado esta operación. El líder del PP se había comprometido con Inés Arrimadas a que no habría adelanto electoral; Arrimadas, a su vez, le prometió que no habría moción de censura en Madrid. Ese pacto, este miércoles, ha saltado por los aires. Y con él, también se ha volatilizado cualquier futuro de la derecha española que no pase, en los próximos años, por los ultras de Vox.

Aún no está claro si Pablo Casado avaló la ruptura con Ciudadanos en Madrid. Si siquiera lo sabía. Si Isabel Díaz Ayuso se atrevería a tomar esta decisión sin consultar. Pero fuese cual fuera el método deliberativo, es probable que a estas horas, en Génova, ya se estén arrepintiendo de lo que sin duda es un error. Ayuso ha arrastrado a Casado de nuevo a los brazos de Vox.

Todas las posibilidades que se abren ahora, tras la ruptura del PP de Madrid con Ciudadanos, son malas para Pablo Casado y el PP. Incluso si Ayuso se mantiene en el poder, que es lo que ya tenía antes de la crisis de este miércoles. Incluso si gana las elecciones, el Estatuto de Autonomía obligará a que se vuelva a votar en 2023. A lo máximo que aspira Ayuso es a mantenerse durante lo que queda de legislatura, dos años más en la presidencia. Igual que antes, pero casada con Vox.

Por ahora, no está claro siquiera si las elecciones anticipadas se van a celebrar, o si habrá antes una moción de censura que encumbre a Ángel Gabilondo. De momento, la Asamblea de Madrid sigue adelante, pese a la disolución que pretende el PP. ¿Cuándo se convocan las elecciones anticipadas y se disuelve el parlamento madrileño? ¿Cuando Ayuso firma el decreto y da la rueda de prensa o cuando se publica en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid, como dice la ley electoral? ¿Las mociones de censura presentadas por PSOE y Más Madrid y aceptadas a trámite por la mesa de la Asamblea anulan las elecciones? El debate jurídico es interesante, aunque me temo cómo se zanjará: con una sentencia del Tribunal Constitucional; un tribunal con el mandato caducado, por el bloqueo del PP, donde la derecha conserva la mayoría absoluta que hoy ya no tiene ni en el Congreso de los Diputados ni en la Asamblea de Madrid.

Pero que las elecciones se vayan a celebrar, si es que finalmente ocurre porque así lo ordena la Justicia, tampoco es una buena noticia para el Partido Popular. Incluso si Ayuso las logra ganar.

Con su abrupta ruptura con Ciudadanos, el PP ha ligado su futuro al de Vox. La ultraderecha es el único apoyo parlamentario con el que, después de esto, Ayuso va a poder contar. Y, por ahora, no hay muchas encuestas que le den una mayoría absoluta al PP con Vox.

No descarten que eso finalmente ocurra. Que las elecciones se puedan celebrar un martes ayudará a la derecha frente a la izquierda; los barrios trabajadores tienen más difícil votar en un día laborable. Pero incluso si Ayuso lograse sumar con Vox –el mejor escenario que le queda a Ayuso– tampoco sería una gran noticia para el Partido Popular.

Puede que Madrid vaya a ser la primera comunidad autónoma donde la ultraderecha alcance el Gobierno, si es que se cumplen todos los condicionantes anteriores (que se vote, que Ayuso gane, que el PP y Vox sumen la mayoría absoluta). Pero incluso ese resultado es malo para el Partido Popular. Porque Madrid no es España, algo que en el PP suelen olvidar. Que Ayuso se case con Vox y arrincone a su partido aún más a la derecha es casi una garantía de que Pablo Casado jamás podrá gobernar.

10 Marzo 2021

¿Se ha convertido Ciudadanos en un mero ‘sillón’?

Teresa Giménez Barbat

Si algo caracterizó al primer Ciudadanos fue la falta de interés de sus promotores en participar de la política activa. Es difícil de creer hoy, pero muchos de sus fundadores y simpatizantes no tuvieron presente en absoluto que tener representación iba a significar la posibilidad de cargos, sueldos o privilegios – ‘sillones’, en una palabra- hasta después de la creación del partido. Aquellos dos años de trabajo durísimo desde los primeros encuentros en el restaurante El Taxidermista en el 2004 hasta el congreso fundacional del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía en el 2006 fueron totalmente desinteresados para la mayoría de quienes participaron.

La presidenta de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha manifestado motivos peregrinos para la moción de censura contra su gobierno de coalición en Murcia. Personas que se ‘cuelan’ en la vacunación y diversas quejas sobre transparencia. Nada que pueda justificar cambiar de imprevisto de pareja y aliarse con lo peor que puede uno aliarse en estos momentos en España: el gobierno del Pedro Sánchez. Pero los seis diputados de Ciudadanos unidos a los 17 diputados socialistas serían suficientes para alcanzar la mayoría absoluta de 23 escaños en la Cámara autonómica. Toda una tentación para los aventureros políticos que imaginan a Ana Martínez Vidal, actual portavoz del Ejecutivo autonómico y líder regional de Ciudadanos, sustituyendo a López Miras al frente del ejecutivo. Perder la dignidad a cambio de acceder a la presidencia de una comunidad autónoma. Dicen que esto es la política. Pero, desde luego, la cortoplacista. La que quiere asegurarse un asiento para reposar el trasero un tiempecillo más.

Siempre dijimos que Ciudadanos estaba aquí para ser apoyo en políticas razonables independientemente del sello político que las lanzara. Nos daba igual el PP que el PSOE. Pero esto cambia absolutamente desde el momento en que los socialistas españoles están dirigidos por una persona sin escrúpulos capaz de legitimar y blanquear tanto a la izquierda más radical como a los independentistas. ¡Y no digamos a Bildu! No hay por dónde cogerlo.

No puede ignorarlo una Inés Arrimadas, que por algo ni siquiera avisó de este absurdo (política y moralmente) plan a su propia ejecutiva. Quienes subestiman a Isabel Díaz Ayuso habrán de lamentarlo (o eso espero con calor). Su rápida reacción ha roto su coalición con Ciudadanos en la Comunidad, relación que nunca fue de mucha confianza a causa del carácter, digamos, poco claro de Ignacio Aguado.Tal vez, como opina el amigo Jorge Bustos, este miércoles ha aparecido «una cabeza de caballo en la huerta murciana… envuelto en papel naranja …» para que en Génova 13 conozcan que no van a dejarse absorber sin pelear. Pero es una cabeza que traerá más daños a Ciudadanos que al PP. Y es una afrenta a todos los que creímos alguna vez que en España hacía falta un partido liberal (o de centro, aunque a mí no me gusta el concepto) que defendiera políticas que tuvieran como objetivo el bien del país desde la razón y el sentido común.

Este lamentable movimiento ha provocado desestabilización en varios gobiernos autonómicos en unos momentos en los que tendría que primar la recuperación económica, social y moral de un país asolado por la pandemia. Cuando el ciudadano debería ser lo primero, las partidas más vulgares del mus del poder se imponen en esta España con 70.000 fallecidos, cientos de miles de personas sin empleo y otro millón más que saldrán del ERTE (Expediente de Regulación del Empleo) para ir al paro directamente. ¡Cuánto ha cambiado Ciudadanos en 15 años! Veo difícil que este partido en el que tanta ilusión pusimos pueda tener aún oportunidad con tan ciegas políticas.

11 Marzo 2021

Ayuso frena el juego frívolo de Cs con el PSOE

EL MUNDO (Director: Francisco Rosell)

NADA que no sea una irresponsable maniobra partidista puede explicar la moción de censura presentada a primera hora de ayer en Murcia por PSOE y Cs para desalojar del poder al presidente popular Fernando López Miras. Con un país que ha enterrado a cerca de 100.000 compatriotas por la pandemia y registra ya cuatro millones de parados y otro millón en ERTE y que, según todos los organismos internacionales, se encuentra al borde del colapso económico debido entre otras razones a la pésima gestión gubernamental, iniciar un proceso de desestabilización institucional de esta envergadura solo por acaparar poder revela la deriva populista de un Sánchez al que le preocupa más impedir la alternativa que gobernar. Y en esa tentación logra que caigan otros.

Porque esta operación no tenía como objetivo prioritario el Gobierno autonómico de Murcia, sino dar un golpe inesperado al PP en las comunidades donde gobierna, como demostraron las mociones de censura registradas horas después contra Ayuso y Fernández Mañueco. Más allá de esto, sin embargo, la imprescindible colaboración de Ciudadanos pone de manifiesto que existe un intento indisimulado de provocar una fractura en el centroderecha con la inexplicable complicidad de Inés Arrimadas, que rompe así su compromiso de mantener los acuerdos de legislatura con el PP. Con este movimiento, la líder de Cs no solo contradice explícitamente la herencia de Albert Rivera que dimitió tras mantenerse fiel a la promesa hecha a sus votantes sino que rompe definitivamente el partido naranja, ya que tanto Juan Marín en Andalucía como Francisco Igea en Castilla y León han anunciado su decidida apuesta por la estabilidad en sus respectivos gobiernos. Pero lo más alarmante es que Arrimadas haya revelado su intención de desmarcarse de la creación de una alternativa desde el centro y la derecha al Gobierno de coalición radical apoyado en separatistas. Una alternativa liberal que sí representa hoy el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Así lo entendió con razón Isabel Díaz Ayuso, que supo reaccionar con rapidez para evitar el asalto a su Gobierno, firmando un decreto de celebración anticipada de elecciones como fija el Estatuto de Autonomía madrileño y destituyendo a todos los consejeros de Cs, entre ellos al vicepresidente Ignacio Aguado, que no es la primera vez que se muestra desleal con su presidenta. Ayuso, al comprender que se encontraba ante un desafío dirigido desde el Gobierno de Sánchez e Iglesias en colaboración con Arrimadas, decidió anticiparse para evitar una moción de censura como la que precipitó hace casi tres años la caída de Rajoy. Esa es la razón por la que el presidente de la Asamblea de Madrid, Juan Trinidad (de Cs), ignoró el decreto del Consejo de Gobierno firmado por Ayuso y decidió admitir las tardías mociones presentadas por Más Madrid y por Ángel Gabilondo, iniciando una batalla judicial que con toda probabilidad llegará al Constitucional, si bien frenar una disolución adoptada previamente por la autoridad competente se antoja fraude de ley.

Pero la convulsión de ayer es también la consecuencia de la debilidad de un centroderecha que no ha sabido gestionar su división y se encuentra sumido en una auténtica crisis de proyecto y de liderazgo. Ahora, Casado está obligado reaccionar si no quiere que sean otros los que se coloquen al frente de esa necesaria alternativa para impedir que la alianza del PSOE con la izquierda radical y los independentistas ocupen todos los espacios de poder, incluso, aquellos, como Murcia, de donde procede su secretario general, García Egea. Es lo que esperan sus votantes y todos los ciudadanos que no entienden que la clase política derroche energías en luchas de poder mientras la pandemia se sigue cobrando vidas, el proceso de vacunación no progresa y la economía continúa lastrada por la incertidumbre y la falta de expectativas.

Casado debe reaccionar si no quieren que sean otros los que lideren la alternativa desde el centroderecha

11 Marzo 2021

Posfascismo o libertad

Antonio Maestre

"Demasiado dinero en juego como para arriesgarlo. La estrategia Nerón tenía que ser activada, mejor ver arder todo a que caiga en manos de la izquierda" .

La empresa que es la Comunidad de Madrid está en riesgo para sus benefactores. El gran negocio que significa tener al PP gobernando en la región corría peligro tras la moción de censura en Murcia y los que mandan le dejaron claro a Isabel Díaz Ayuso que no se podía tolerar ni la simple amenaza para perder la gallina de los huevos de oro. Solo imaginen a Federico Jiménez Losantos intentar sobrevivir sin las regalías y favores del PP de Madrid, o a las empresas constructoras o de la sanidad privada. Inaceptable. Demasiado dinero en juego como para arriesgarlo. La estrategia Nerón tenía que ser activada, mejor ver arder todo a que caiga en manos de la izquierda.

Socialismo o libertad es el lema que Ayuso ha utilizado para lanzar la campaña electoral y que replicó al instante Rocío Monasterio para unirse a la estrategia conjunta que trazaron en su reunión en la cafetería de la Asamblea. Socialismo o libertad es una sentencia que utilizó Donald Trump en 2019. Que utilizó Mike Pence, que utilizó Ronald Reagan o que se utilizó en la Alemania federal de los años 80 para contraponerse a la República Democrática de Alemania. Pero sobre todo, el que usó Sarah Palin, la candidata a vicepresidenta que vino de Alaska, en un discurso que conmemoraba a Ronald Reagan que se llamó «América, camino a la ruina». En esa intervención la infame Sarah Palin estableció la misma dicotomía falaz y en los mismos términos: «Tenemos que elegir una dirección, socialismo o libertad y libre mercado».

Isabel Díaz Ayuso es una réplica exacta del modo de hacer política de Sarah Palin, falaz, maniquea, atribulada, atropellada, con escaso talento para la oratoria pero fanática y con ideas simples y emocionales en vez de cultura política y lecturas que le den anclaje y conocimiento. La persona perfecta para ser dirigida por un gurú sin escrúpulos que utilice su ambición para moldearla con su beneplácito. Isabel Díaz Ayuso es indistinguible del posfascismo de VOX, una populista sin escrúpulos ni talento que está dispuesta a todo para mantener su poder y empezar a pasar las cuentas a todos sus críticos. Si Ayuso vence la noche de los cuchillos largos será una broma, sus complejos intelectuales los compensará causando el máximo dolor a sus críticos y a todos aquellos colectivos que odia. Vencer a Ayuso será una cuestión de supervivencia para los defensores de los servicios públicos.

En Madrid no va a haber socialismo aunque gane las elecciones Podemos con mayoría absoluta, pero es que la alternativa es el PSOE de Gabilondo con el apoyo de Ignacio Aguado y Más País. El paraíso comunista. La posición dilemática a la que sí tendrán que enfrentarse los madrileños en las elecciones del 4 de mayo es si quieren que los posfascistas de VOX entren en el gobierno y quieren a Rocío Monasterio de vicepresidenta o un gobierno que respete la diversidad. Madrid tendrá que elegir si quiere a Hazte Oír dirigiendo lo que ocurre en la educación. Porque esa es la única salida que Isabel Díaz Ayuso se ha dejado, un gobierno del PP con VOX. En mayo decidiremos si quienes consideran a las mujeres y los homosexuales como seres inferiores tendrán capacidad de gobierno en la Comunidad. Entre el pin parental y la libertad de cátedra. Entre la sanidad pública o las privatizaciones de los hospitales. Entre la criminalización de los derechos del colectivo LGTBI o la libertad sexual. Madrid decidirá entre posfascismo o libertad.

11 Marzo 2021

Lideresa

Javier Valenzuela

Estábamos los ciudadanos bastante deprimidos por el estancamiento de la vida nacional, por esa viciosa repetición de los mismos temas y enfoques desde hace un año, cuando desde Murcia nos llegó un soplo de aire fresco en forma de la rebeldía de Ciudadanos frente a la corrupción del PP. Supimos que Mario Gómez, vicealcalde naranja de Murcia, había denunciado a la Policía adjudicaciones amañadas por el primer partido de las derechas, del que ahora Ciudadanos era socio. Acto seguido, nos enteramos de que Ciudadanos y el PSOE planeaban desbancar de la presidencia de la comunidad murciana y de la alcaldía de su capital a un PP que regía ambas instituciones casi desde los tiempos de Celia Escudero y Juan de la Cierva.

Empezábamos a preguntarnos por la posibilidad de que esta insólita rebelión regeneradora se extendiera a otras comunidades donde el PP gobierna con Ciudadanos –Madrid, Andalucía, Castilla y León– cuando Isabel Díaz Ayuso convirtió el soplo en una tormenta política de la magnitud de Filomena. Anticipándose a la posibilidad de que se repitiera en Madrid la jugada murciana, Ayuso rompió ayer con los naranjas, firmó el decreto de disolución de la Cámara regional y convocó elecciones para el 4 de mayo.

Thank you for watching

 

Siempre fiel a sí misma, la lió parda. El PSOE, cuyo líder en la Asamblea de Madrid, Angel Gabilondo, llevaba largo tiempo desaparecido políticamente, no tardó en presentar una moción de censura contra Ayuso, y lo mismo hizo el Más Madrid de Íñigo Errejón. Deberían haberlo hecho antes, aunque fuera para expresar el inmenso desacuerdo con Ayuso de sus respectivos votantes, pero no, lo hicieron ayer.

Las izquierdas –y Ciudadanos, que apoyó la iniciativa socialista– intentaban detener así el proceso de disolución de la Cámara regional y convocatoria de elecciones. Cuando escribo estas líneas, políticos y juristas seguían sin aclararse sobre lo que prevalecerá finalmente: si las mociones de censura o la disolución.

 

A las izquierdas madrileñas, y también a Ciudadanos, no se les escapa que, de salir adelante, la tremendista jugada de póker de Ayuso huele a ganadora. Unos nuevos comicios madrileños serían un plebiscito sobre la vida, obra y milagros de doña Isabel Díaz Ayuso. Un plebiscito que bien podría ganar. En primer lugar, por la falta de brío del socialista Angel Gabilondo –si es que vuelve a presentarse– y las delirantes divisiones del resto de las izquierdas –los de Iglesias, los de Errejón, los de Manuela Carmena, los de Izquierda Unida…–. En segundo, por el apoyo a Ayuso de muchos madrileños que, por ideología derechista o ultraderechista o por interés económico, se han ido convirtiendo en entusiastas de sus desplantes políticos y mediáticos.

Ayuso es la auténtica discípula española del desaforado Donald Trump, el tipo que se negó a aceptar su derrota y animó a sus fanáticos a asaltar el Capitolio. Maneja el populismo audiovisual como nadie: sabe que a los medios les gusta el ruido y no deja pasar un día sin que alguna frase o gesto suyo tenga un lugar destacado en los informativos. De este modo se ha convertido durante la pandemia en adalid de los dueños y clientes de bares, restaurantes y comercios. Ha sido muy clara: prefiere la libertad de movimientos y negocios a la salud, prefiere la salvación individual a la colectiva. Este mismo miércoles, al anunciar los nuevos comicios, dijo que los madrileños tendrán que escoger “entre socialismo y libertad”. Es una bobería –servidor no ve por ningún lado socialismo ni tampoco libertad–, pero de esas que funcionan.

 

Si Ayuso es discípula de Trump, también es la heredera de José María Aznar y Esperanza Aguirre, y supongo que es lo que le dirá su consejero áulico Miguel Ángel Rodríguez. A su lado, Pablo Casado es una figura casi patética. Jamás tiene una idea propia, se limita a repetir las de Abascal, añadiéndoles un poquito de agua para que no tengan un sabor tan fuerte. Del mismo modo que no me extrañaría ver de nuevo a Ayuso en la Puerta del Sol si terminan celebrándose nuevos comicios, me resulta difícil imaginar a Casado en La Moncloa.

Ella es la lideresa de nuestras derechas nacional-populistas. Lo ha demostrado durante todo el año de la pandemia. Es tan o más españolista que Abascal y Casado y, a la par, la inventora de un nuevo nacionalismo victimista de dimensión regional. Identificándose a sí misma con toda una comunidad, como siempre hacen los caudillos, Ayuso dice que si se la critica a ella se comete el pecado de “madrileñofobia”.

Pero Ayuso, si muchos se suman contra ella, también puede ser derrotada como lo fue Trump. No hay otro modo de vencerle –sea porque los guardianes del templo permitan las mociones de censura, sea porque se coloquen urnas el 4 de mayo– que a través de la unidad de todos los que desean que se abran las ventanas de Madrid y corra el aire. Eso incluye a las izquierdas y ahora también a Ciudadanos. Mi saludo, por cierto, para los naranjas de Murcia, que han sacado a España de ese día de la marmota política y mediática en que se había quedado atrapada.

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