Search
Un artículo de José Ortega Gasset pidiendo unas Cortes constituyentes fue clave para la ruptura entre los Gasset y Urgoiti

Fracasa el intento de Nicolás María de Urgoiti de arrebatarle el control del diario EL IMPARCIAL a la familia Gasset

HECHOS

El 17.06.1917 el diario EL IMPARCIAL anuncio que habían roto todos sus vínculos con el empresario D. Nicolás María de Urgoiti.

La batalla legal de acciones por el control del diario monárquico EL IMPARCIAL fue la primera batalla pública que trascendió a toda la prensa de ámbito nacional. Ambos bandos, el representado por D. Ricardo Gasset y el representado por D. Nicolás María de Urgoiti distribuyeron por el resto de medios amplios comunicados expresando sus respectivos puntos de vista.

En principio había sido la familia Gasset la que había solicitado la ayuda económica del Sr. Urgoiti tras romper con el Trust. Pero las diferencias editoriales llevaron a la ruptura entre ambos socios. El detonante de la ruptura fue la publicación en EL IMPARCIAL de un artículo del Sr. José Ortega y Gasset titulado ‘Bajo le arco y ruina’ donde – autorizado por Urgoiti – se criticaba el sistema de La Restauración y se pedían cortes constituyentes, que fue interpretado por la familia Gasset como un ataque a la Monarquía.

13 Junio 1917

Bajo el arco en ruina

José Ortega y Gasset

Voces se oyen cantoras de un optimismo que muchos no acertamos a compartir. Desde hace veinte años la vida española es tan inerte y estéril que basta a un suceso parecer anormal para que nos prometa ser ventajoso. La mejora de España no se presenta por ninguno de los puntos cardinales con fisonomía concreta o inequívoca. Pero sentimos todos un vivo deseo de cambiar de postura, movidos por la vaga esperanza de que una diferente colocación de los miembros disminuya nuestros dolores. Hay, pues, un afán abstracto de ensayar sin ningún proyecto definido de ensayo. Esto ha acontecido alguna vez en todos los pueblos y aun, según los nuevos biólogos acontece regularmente en todos los seres vivos. Del infusorio al hombre, dice Jensings, rige a la vida la ley del ensayo y error – trial and errar – El organismo ensaya al azar movimientos esperando que alguno de ellos le sitúe favorablemente en su contorno (…)

Hay, pues, motivos para temer que los partidarios de soluciones beticias sean los verdaderos promotores de la revolución – sin saberlo, como era prosista el geutilombres burgués – Reflexiones con un poco de vitor antes de insistir en quitar gravedad al problema, y piensen si no es lo serio, lo patriótico y lo ordenado hacer fecundo y saludífero el gravísimo suceso por el único procedimiento posible: llevar lo ya hecho a sus extremas consecuencias.

Lo hecho es un rompimiento de la legalidad básica de España, es un acto que anula la Constitución. Nada eficazmente constitucional, nada con plenitud de autoridad puede nacer de una Constitución tajada de arriba abajo. Sólo hay ya salud: reconstituir la Constitución. Para ello sería necesario un poder transitorio más amplio que los existentes en 32 de mayo. En un abrazo fraterno y renovador volvería al seno de la ley aquel órgano de la vida española que está fuera de ella: Dicho de otro modo. Cortes constituyentes.

¿Hay otra manera de prestar fecundidad nacional, y no sólo de clase, a la actritud de las juntas militares?

José Ortega y Gasset

17 Junio 1917

Carta D. Félix Lorenzo

Félix Lorenzo 'Heliófilo'

Hace poco menos de un mes, la gerencia de EL IMPARCIAL, representada en D. Ricardo Gasset, me comunicó que la Sociedad propietaria del periódico se había transformado con la aportación de elementos nuevos y nuevo capital que permitirían desarrollar vastos planes de mejora sobre la base de una firme independencia política.

Como director de EL IMPARCIAL, periódico al cual tengo profundo cariño, ya que en sus páginas está lo más importante de mi carrera profesional, acogí la noticia con júbilo y lleno de esperanzas, aquí presentado el nuevo Consejo de Administración, y se me comunicó que su presidente, D. Nicolás María de Urgoiti, sería en lo sucesivo quien me transmitiría acuerdos o inspiraciones. Mi autoridad y mi independencia, como director, serían absolutas, sin más, naturalmente, que seguir la orientación que el Consejo marcase y su presidente me comunicara sin mediación de nadie. Así ha venido haciéndose desde entonces día por día.

En estas para mí inmejorables condiciones: con plena libertad de acción, me puse a colaborar entusiasmado en un nuevo régimen interior, que me parecía y me sigue pareciendo beneficioso para España y garantía de seguro engrandecimiento para EL IMPARCIAL.

Y así, al producirse las circunstancias actuales, y en la seguridad de que la independencia política del periódico era una dichosa realidad, puede emprender por mi propia pluma la campaña que EL IMPARCIAL ha venido siguiendo hasta ahora en pro de la profunda renovación de España.

Súbitamente se me dice por representantes de la antigua sociedad de EL IMPARCIAL que no reconocen el nuevo organismo y que debo volver desde luego a ponerme bajo las órdenes de ellos. Pido que esto se me notifique en la misma forma que lo anterior y ante las mismas personas que al comunicárseme lo anterior estaban presentes, y no lo consigo. ¿Qué debo hacer? ¿Retirar la palabra de obediencia que di a un organismo directivo elegido libremente, y al cual, en conciencia, algo reconociendo? No, con todas sus consecuencias.

EL Consejo, tal como está constituido, y en el cual veo la verdadera autoridad, quiere seguir funcionando, ejerciéndola plenamente, aunque la resistencia de los antiguos elementos se lo impide. Mientras la normalidad no se restablezca, yo no puedo, pues continuar en mis funciones de director, ya que habría de actuar bajo una autoridad que no es la constituida, y sin la plena libertad de mi luma. Y esto es lo que deseo hacer constar, para que si EL IMPARCIAL rectificase en estos días su orientación no me alcance responsabilidad alguna ante los lectores que tienen en estima mi modesto nombre profesional.

Muchas gracias, querido compañero y amigo, por la inserción de estas líneas.

Félix Lorenzo

18 Junio 1917

Carta de Ricardo Gasset

Ricardo Gasset

Mi distinguido amigo: Acudo a usted rogándole hospitalidad para dar respuesta indispensable a la carta enviada a ese periódico por D. Félix Lorenzo, quien hasta anteayer fue director de EL IMPARCIAL, sin comunicarnos al tiempo su dimisión su propósito de entregar al público manifestaciones que, sin inconveniente alguno, hubieran aparecido en EL IMPARCIAL.

Puesto que se ha dado publicidad al asunto he de referir lo sucedido. En las columnas de nuestro periódico hemos informado al público de que la Empresa de EL IMPARCIAL se había trazado un vasto plan de reformas, y entre ellas preparaba la adquisición de la más perfecta y moderna maquinaria. Al mismo tiempo buscábase la colaboración de elementos que, como el Sr. Urgoiti – ya versado en conocimientos periodísticos por su relación con ‘Prensa Gráfica’ – hubiesen agregado a nuestra labor una gestión prestigioso y discreta.

Pretendíamos, pues, mayor ventaja de elementos materiales, y, a la vez, establecer bien claramente que ninguna influencia política ni partidista afectarían a la independencia en los juicios de EL IMPARCIAL. Dispusose todo en tal sentido, comenzando a intervenir por vía de ensayo y delegación confiada y amistosa de la gerencia, personas a quienes tratábamos de asociar.

Pero una muy reciente campaña puso de manifiesto fundamentales divergencias que no hubo ocasión de llevar a efecto nuestros propósitos y estos quedaron en proyecto, sin hacernos eficaces mediante una escritura pública. No surgió esa discrepancia por otro motivo que el de haberse estimulado en la aludida actuación apetitos de trastorno y de revuelta en gravísima pugna con las tradiciones de orden y acatamiento al régimen mantenidas invariablemente desde EL IMPARCIAL.

Amante es este de libertades amplias, pero esforzado paladín de la paz pública , Sal a instituciones que se consideran como cimiento del orden social que consiente el curso y adelanto de las ideas y evoluciones modernas.

El Sr. Lorenzo, en quien ha poco depositó la gerencia de EL IMPARCIAL plena confianza, aparece hoy con distinto criterio, que, a juicio mío, no obedece a ningún escrúpulo de conciencia.

Es de deplorar sinceramente la actitud del Sr. Lorenzo; pero me conforta la cabal solidaridad que toda la Redacción y el personal del periódico ha evidenciado con el criterio ininterrumpido del diario que fundara mi ilustre abuelo.

No quiero poner término a estas líneas sin reiterar el ofrecimiento al público de que todas las reformas mencionadas habrán de cumplirse.

Le anticipa testimonio de consideración, afecto y agradecimiento, su atento amigo.

Ricardo Gasset.

19 Junio 1917

Comunicado: La empresa de EL IMPARCIAL

Nicolás María de Urgoiti

Hace un par de meses, D. Ricardo Gasset, gerente en funciones de EL IMPARCIAL, me visitó para decirme que pensaba adquirir maquinaria, a fin de mejorar la presentación del periódico, para lo cual ampliaría el capital, y me invitó a tomar parte en la empresa.

Contestéle que varios amigos me habían encargado del estudio de un nuevo periódico moderno y de absoluta independencia partidista.

Díjome entonces que podrían fundirse ambas ideas, a lo cual repuse que veía una dificultad insuperable en la influencia que, naturalmente, pretendía ejercer su padre, D. Rafael, en el diario.

Me repuso que su padre estaba resuelto a alejarse totalmente de la actuación periodística, pues más bien le perjudicaba, y me invitó a visitarle. En efecto,  D. Rafael Gasset me confirmó su resuelto propósito de imitar la actitud del Sr. Canajelas cuando vendió el HERALDOO, quedando en definitiva y como fórmula práctica en que cuando él quisiera defender su política de reconstitución nacional lo haría en artículos firmados, considerándosele como un distinguido colaborador.

Como resultado de estas conferencias, de algunas de las cuales fue testigos el señor Cruz, consejero antiguo de la Editorial y luego de EL IMPARCIAL, se redactó y firmó por D. Ricardo Gasset y por mí el siguiente documento:

“Contrato privado celebrado entre los señores Gasset y Urgoiti en 18 de Abril de 1917”.

Reunidos de una parte D. Ricardo Gasset, y de otra D. Nicolás María de Urgoiti, exponen:

Que el grupo de accionistas de la Sociedad Anónima EL IMPARCIAL, formado por los Sres. Gasset y otros, está dispuesto a que formen parte importante de ella, con intervención ejecutiva en la misma, elementos nuevos, aportados por el Sr. Urgoiti, y con el fin de ellvar a cabo esta idea, formalizan el presente compromiso, bajo las siguientes condiciones.

Primera. D. Ricardo Gasset se compromete a comprar por su cuenta, para venderlas después a D. Nicolás María de Urgoiti o personas que este designe, hasta 500 acciones de EL IMPARCIAL, de las llamadas preferentes, por el precio de 500 pesetas cada una.

Segunda. Una vez que el Sr. Gasset tenga adquiridas las acciones suficientes para, en unión de las suyas propias y las de sus adictos, pueda celebrarse la Junta general extraordinaria de EL IMPARCIAL que para el caso sea necesaria y, partiendo de la base con que contara, además, como propios con el número de votos que los Estatutos señalan para que recaigan acuerdos válidos tomados por la misma, se compromete dicho Sr. Gasset a que se convoque la aludida Junta general y se someta a su aprobación la modificación de Estatutos que envuelven las bases siguientes:

  1. El Nuevo Consejo de Administración de EL IMPARCIAL, que se compondrá de nuevos individuos, será elegido por el Sr. Urgoiti, excepto dos de sus vocales, que serán nombrados por D. Ricardo Gasset.
  2. El capital social se compondrá en total de 5.000 acciones nuevas de a 500 pesetas, todas cuyas acciones nuevas de a 500 pesetas, todas cuyas acciones disfrutarán de iguales beneficios.
  3. Se entregará una acción de las nuevas por cada acción de las llamadas preferentes. Las ordinarias antiguas serán canjeadas por nuevas en la proporción de 20 por 15.
  4. El Sr. Urgoiti tomará dos mil de las nuevas acciones al tipo de 500 pesetas por cada una.
  5. Se le entregarán 200 acciones liberadas para que pueda con ellas establecer compensaciones premiar servicios.
  6. Se anularán todas las disposiciones especiales y personales de los Estatutos inspirándose las modificaciones en:
  7. Una exposición del programa de EL IMPARCIAL tal como apareció en el número especial consagrado a festejar el cincuentenario de su fundación, con las adiciones que, respecto a defensa del trabajo nacional en todos sus órdenes sean necesarias.
  8. Una autorización amplia al Sr. Urgoiti para el nombramiento de todo el personal, tanto directivo como administrativo, siempre que en cumplimiento de su misión se ciñan al programa aprobado.

El artículo que desarrolle estas bases deberá de ser aprobado por el Sr. Urgoiti.

Tercera. Hecha la anterior modificación de Estatutos y cumplidos por el Sr. Gasset todas las obligaciones contraídas en virtud de este documento, venderá el Sr. Gasset al Sr. Urgoiti las 500 acciones a que se hace referencia en la condición primera, y este señor pagará al Sr. Gasset las 250.000 pesetas que al precio fijado importaba el total de la venta.

Cuarta. Si por el contrario no se llevará a cabo la repetidamente aludida modificación de Estatutos en la forma aprobada por el Sr. Urgoiti o si el Sr. Gasset cumpliera alguno de los compromisos impuestos por este documento, aunque tal incumplimiento dependa de causas ajenas a su voluntad quedará el Sr. Urgoiti completamente exento de hecho y de derecho de cumplir los por él adquiridos.

Quinta. El Sr. Gasset se compromete a cumplir todas las obligaciones adquiridas en el presente documento antes del día 10 de mayo del corriente año.

Y conforme ambas partes con todo lo expuesto, firman el presente documento privado, elevable a escritura pública a voluntad de una cualquiera de ellas dentro del plaz de ocho días de la fecha de su otorgamiento.

Madriz diez y ocho de Abril de mil novecientos diez y siete.

Firmado: Ricardo Gasset, N. M. Urgoiti.

(Las acciones liberadas fueron creadas a petición del Sr. Gasset).

Cumplimentando con gran actividad su compromiso, con ligeras variantes que ya admití, tanto en el número de consejeros como en el precio de las acciones, convocó D. Ricardo la Junta general extraordinaria de acciones de EL IMPARCIAL, cuya Junta dio término definitivo del antiguo régimen interior y aprobó los Estatutos reformados que se transcriben en el testimonio notarial siguiente:

Testimonio del acta de la Junta general extraordinaria de accionistas de la Sociedad denominada EL IMPARCIAL.

Don Antonio Turón y Boscá, doctor en Derecho, abogado y notario de los ilustres Colegios de Madrid, con vecindad y residencia fija en esta corte:

Doy fe: Que por el Sr. Ricardo Gasset y Alzugaray se me ha exhibido el acta de la sesión de la Junta General extraordinaria de accionistas celebrada por la Sociedad anónima, con domicilio en esta corte denominada EL IMPARCIAL, con fecha 20 de Mayo del corriente año, requiriéndome para que deduzca testimonio literal de dicho documento como lo verifico, siendo su tenor como sigue:

Acta de sesión de la Junta General extraordinaria de accionistas celebrada  el día 20 de Mayo de 1917.

Abierta la sesión por el secretario se dio lectura de la lista expresiva del número de accionistas presente y representados y del número de votos correspondiente a cada cual.

(Aquí la relación de accionistas presentes y representados que omitimos copiar en honor a la brevedad).

Siendo el número de accionistas presentes y representados y la participación de capital, que suman superiores al exigido por los Estatutos para la celebración de Juntas generales de la índole de la convocada se declaró constituida la presente Junta.

Acto seguido se dio lectura al proyecto de reforma de los Estatutos sociales, en el que se fija la cifra del aumento de capital y todos los extremos consiguieron a los puntos que han sido objeto de la convocatoria.

Abierta discusión sobre el aludido proyecto, D. Eduardo Ortega y Gasset y otros señores accionistas propusieron que, en evitación de confusiones, se modificase la redacción de la regla tercera del artículo 11 y del primer apartado del artículo 28.

Acto seguido, por unanimidad, fueron aprobados los Estatutos, cuyo proyecto había sido leído con las modificaciones de redacción en los dos extremos aludidos anteriormente, quedando aprobada en su consecuencia la ampliación de capital y todas cuantas modificaciones estatutarias se contienen en el proyecto. A los efectos oportunos fue firmado por todos los señores asistentes el proyecto de reforma de Estatutos que fue leído y las modificaciones acordadas, acordándose igualmente por unanimidad que el ejemplar de los Estatutos con la nota de las modificaciones que por todos fue firmado en prueba de aprobación se considere como parte integrante de la presente acta.

Se acordó igualmente por unanimidad que la comisión nominadora del Consejo de Administración creado en los Estatutos reformados la constituyan los Sres. D. Ricardo Gasset Azulgaray y D. Nicolás María de Urogiti, quienes podrán designarse también a sí mismos para formar parte del Consejo.

Se acordó asimismo por unanimidad conferir a D. Ricardo Gasset y Azulgaray las más amplias facultades para que pueda ejecutar cuantos actos sean necesarios para llevar a efecto todos y cada uno de los acuerdos de la presente Junta, pudiendo otorgar y suscribir cuantas escrituras públicas o documentos privados fueren necesarios hasta dar forma legal y dejar legalmente cumplidos todos los acuerdos tomados en esta Junta.

Leída la presente acta por mí, el secretario designado a este efecto por todos los concurrentes la ratifican, aprueban y firman en Madrid, fecha ut supra – Tachad o- D. José Gasset Chinchilla por sí – 120. 24 – no vale – El presidente Ricardo Gasset – Secretario, Eduardo Baselga – Enrique Covian – José Cruz López – Jacinto Mareos – Antonio Rodríguez Pérez – Manuel Dorado – Eduardo Gasset Neyra – Planas – José Muro Lara – Fernando Cadalso – Eduardo Ortega Gasset – Todos con rúbrica.

(Principales artículos de los Estatutos testimonios que hay que tener presentes al juzgar el accidente surgido entre los señeros Gasset y Urgoiti).

Título paisano. Constitución, nombre, objeto, duración y domicilio.

Artículo 1. La Sociedad Anónima EL IMPARCIAL, constituida en escritura pública otorgada el 31 de marzo de 1916 ante el notario de Madrid D. Zacarías Alonso Caballero se denominará en lo sucesivo EL IMPARCIAL, Sociedad Anónima, y se regirá en el siguiente orden de prelación:

  1. Por estos Estatutos
  2. Por el Código de Comercio
  3. Por el Código Civil.

Art. 3. La Compañía tiene por objeto:

  1. La publicación de periódicos y señalodamente del titulado EL IMPARCIAL.

Título segundo. Capital, acciones, accionistas y obligaciones.

Art. 5. El capital de la Compañía es el de 2.500.000 pesetas, y está representad por 5.000 acciones al portador de a 500 pesetas cada una, las cuales se destinan al canje de una de ellas por cada una de las tituladas preferentes en los Estatutos bajo los que se fundó inicialmente la Sociedad y de 15 acciones por cada 20 de las anteriores ordinarias, destinándose del resto 200 acciones para establecer compensaciones y premiar servicios prestados para la reorganización de la Sociedad y de su servidos pro consecuencia de los presentes Estatutos, quedando facultado el primer Consejo de Administración para hacer la entrega de ellas, según su criterio. Las acciones sobrantes se destinarán a la adquisición de maquinaria y útiles necesarios para la ampliación del periódico y para aquellos finas que conceptúe más convenientes en el Consejo de Administración.

Art. 6. Las acciones estarán señaladas correlativamente con los números 1 al 5.000 irán firmadas por el presidente y un consejero, y timbradas con el sello en seco de la Compañía.

Título tercero. Administración de la Sociedad.

Art. 9. El gobierno y administración de la Compañía están encomendados a la Junta general de accionistas, al Consejo de Administración y a las comisiones o delegaciones que ésta designe.

Consejo de Administración.

Art. 20. El Consejo de Administración está compuesto de doce individuos.

Formarán el Consejo que ha de funcionar a partir de la aprobación de los presentes Estatutos, los señores nombrados por la comisión nominadora que designe la Junta general extraordinaria en que se aprueben estos Estatutos.

Los consejeros así nombrados ejercerá su cargo durante un mínimo de cinco años. En adelante serán nombrados los consejeros directamente por la junta general de accionistas.

Art. 21. El presidente del Consejo de Administración será presidente de la sociedad.

La elección de presidente, vicepresidente y secretario corresponde al Consejo.

Art. 26. El Consejo se reunirá por lo menos una vez cada mes y cuantas otras le convoque el presidente (o quien haga las veces) y también de este lo soliciten la mitad de los consejeros. La reuniones tendrán lugar de ordinario en el local que en Madrid ocupen las oficinas de la Sociedad; pero previo aviso personal a todos los consejeros, podrán celebrarse en el lugar día y hora que el presidente señale.

Art. 27. Para que sean válidos los acuerdos de la competencia del Consejo es necesario que en las sesiones en que se adopten se hallen presentes o representados, por lo menos la mitad más uno de los consejeros.

Los acuerdos del Consejo se adoptarán por mayoría de votos emitidos.

Art. 28. El Consejo de Administración delibera y resuelve todos los asuntos, negocios y operaciones en cuanto no se hallen reservados de manera expresa a la Junta general.

Le compete especialmente:

  1. Nombrar comisiones de su seno, en las cuales delegue de sus atribuciones las que considere oportunas.
  2. Designar a los señores del Consejo que hayan de constituir las comisiones antes citadas.

El presidente de la Sociedad del Consejo que hayan de constituir las comisiones antes citads.

El presidente de la Sociedad presidirá a su vez cada una de dichas comisiones.

  1. Crear sucursales, agencias, corresponsalías y representaciones del a Sociedad y determinar las operaciones y negocios en que unas u otras han de ocuparse.
  2. Dirigir e inspeccionar la marcha de la Compañía y establecer y modificar reglamentos de orden interior.
  3. Cuidar de que los periódicos y revistas de la Sociedad tengan un marcado carácter de respeto confesional, de absoluta independencia política y partidista y de estricta moral pública. Velar por que especialmente siga esta norma el periódico EL IMPARCIAL, cuya plena independencia de criterio se habrá de inspirar en sus tradiciones respondiendo escrupulosamente a su título y que informen sus campañas los altos ideales de engrandecimiento moral y material de España.

 

La cabeza del periódico estará constituida como elementos fijos por estos tres rótulos: “EL IMPARCIAL, Diario Liberal, Fundado por Eduardo Gasset y Artime”.

 

  1. Aclarar las dudas que ocurran en la inteligencia de los Estatutos y suplir sus omisiones sin perjuicio de dar cuenta a la Junta general del uso que haya hecho de esta facultad para que ella resuelva en definitiva.

(Al final de estos Estatutos se hallan también las firmas siguientes).

Ricardo Gasset – Eduardo Baselga – Planas – Enrique Covián – Fernando Cadalso – Jacinto Martos – José Cruz López – Manuel Dorado – Antonio Rodríguez Pérez – Eduardo Gasset Neyra – José Muro Lara – Eduardo Ortega y Gasset – Todos con rúbrica.

Lo relacionado en cierto y el documento inserto corresponde fielmente con su original exhibido, de lo que doy fe, y al que me remoto. Y a instancias del Sr. Nicolás María de Urgoiti y Achúcarro, exhibido el presnete testimonio en un pliego de clase novena, serie A, número seiscientos treinta y cinco mil ciento noventa y seis y en diez de la undécima serie D números cinco millones doscientos cincuenta y ocho mil sesenta y cuatro al setenta y dos y el presente, y lo signo firmo y rubrico en Madrid a quince de Junio de mil novecientos diez y siete”.

Cumpliendo el acuerdo relativo al nombramiento de Consejo, nos reunimos el día 19 de mayo el Sr. Gasset y yo y designamos a los señores que habían de componerlo convocándoles a la primera reunión en los locales de EL IMPARCIAL a las once de la mañana del día 25 de mayo.

Acta de la sesión celebrada por el Consejo de Administración de EL IMPARCIAL el 25 de mayo último.

En el domicilio legal de la sociedad anónima de EL IMPARCIAL se celebró el día 25 de mayo a las once de la mañana, una reunión a la que asistieron convocados por los señores D. Rafael Gasset Alzugaray y D. Nicolás María de Urgoiti, los señores que acontinuación se expresan:

  1. Eduardo Gasset Neyra, D. Enrique Covián, D. José Cruz López, D. José Ortega Gasset, D. Serapio Huici, D. Eduardo Sánchez Pescador, D. Gregorio Prados Urquijo, D. Mariano Zavala, D. Pedro Vignau y los propios Sres. D. Ricardo Gasset Alzugaray y D. Nicolás María de Urgoti.

Este último dio lectura a un telegrama de D. Julio Arteche, a quien también se había convocado, excusando su asistencia por imposibilidad material de acudir y otorgando la representación al Sr. Urgoiti.

Tomó la palabra D. Ricardo Gasset y Alzugaray, el cual manifestó que cumpliendo el acuerdo tomado en la Junta general extraordinaria de accionistas de la Sociedad anónima EL IMPARCIAL, celebrada el día 20 del corriente, se había avistado con D. Nicolás María de Urgoiti para nombrar el Consejo de Administración en la forma que prescinden los nuevos Estatutos aprobados en dicha Junta. Que ambos señores, de común acuerdo y completa conformidad, habían designado como consejeros a todos los que allí se hallaban reunidos y al ausente señor Arteche. Unánimemente dieron todos los presentes su conformidad y expresaron su agradecimiento para los Sres. Gasset y Urgoiti, que los habían colocado en tales cargos.

Seguidamente procediose a la lectura de los principales artículos de los nuevos Estatutos, que no eran conocidos por algunos de los señores presentes.

El Sr. Cruz pidió la palabra para proponer al Consejo que por aclamación fuera nombrado presidente del Consejo de Administración y de las Delegaciones D. Nicolás María Urgoiti, aprobándose esta proposición por unanimidad por todos los señores consejeros presentes.

El Sr. Urgoiti pronunció breves frases aceptando y agradeciendo dicho elevado cargo y manifestando, a la vez, que su delicada misión tendría que ser secundaria para que fuera eficaz, por la sabiduría  experiencia de todos los señores consejeros.

El Sr. Cruz propuso igualmente que se diera un voto de confianza al señor presidente para el nombramiento de los vicepresidentes y secretario.

Propuso el Sr. Urgoiti fuera nombrado como primer vicepresidente D. Ricardo Gasset Alzugaray y como secretario D. Eduardo Gasst Neyra. El Consejo aprobó la designación por unanimidad y los señores citados aceptaron los nombramientos.

El Sr. Gasset y Alzugaray dio cuenta de la satisfactoria situación económica del periódico leyendo cifras que demostraban la honrada y laboriosa administración que los gestores habían realizado, y añadiendo que debía hacer notar que existía una deuda personal de su señor padre. D. Rafael Gasset, con la casa Aldama y Compañía, de cuya deuda responsa la Sociedad anónima, EL IMPARCIAL por haber sido contraída para pagar a la Sociedad Editorial de España, en unión de nuestro número de acciones, la cantidad precisa para la readquisición de la propiedad de dicho periódico.

El señor presidente contestó que tomaba nota con gran satisfacción de las manifestaciones hechas por el Sr. Gasset y prometía a los reunidos que sus propósitos eran ir de un modo rápido a proporcionar a EL IMPARCIAL todos aquellos elementos materiales y de colaboración que fueran necesarios para elevarlo a la prosperidad que merece su antigua y brillante historia.

Propuso que se procediese, de acuerdo con lo que dice el artículo 28 de los Estatutos en su apartados primero y segundo, al nombramiento de comisiones delegadas del Consejo, acordándose el nombramiento de una titulada Consejo de Redacción y otra, llamada comité de Gerencia, delegando en estas comisiones el Consejo toda su representación y atribuciones para cumplimentar loso fines que su mismo nombre indica. La propuesta fue aprobada por unanimidad.

Propuso después fueran nombrados para formar dichas comisiones delegadas los siguientes señores:

Para el Consejo de Redacción:

  1. Ricardoo Gasset y Alzugarau
  2. José Ortega y Gasset.
  3. Serapio Huici.

Para el Comité de Gerencia:

  1. José Cruz López
  2. Mariano Zavala
  3. Gregorio Prados Urquijo.

Estos nombramientos fueron igualmente aprobados por unanimidad y aceptados por los interesados.

El Consejo otorgó para ello un amplio voto de confianza al presidente, D. Nicolás María de Urgoiti, y este pronunció algunas palabras de agradecimiento por las grandes pruebas de confianza y estimación que había recibido.

Firmas

  1. M. Urgoiti – Eduardoo Sánchez Pescador – Pedro Vignau – Serapio Huici – José Ortega y Gasset – Gregorio Prados – José Cruz López.

Entendiendo que no debo suscribir ningún documento que trate de coartar en lo más mínimo la plena, absoluta y legal representación de la Junta general de accionistas de la Sociedad Anónima EL IMPARCIAL sólo haré en el momento que estime oportuno lo que celosa y correspondiente me cumpla para dar efectividad a los acuerdos de la Junta general de accionistas del 20 de mayo del corriente año, de la que soy mandatorio”.

Todo lo que aquí refiero y mi actuación intensa realizada durante cerca de un mes reformando la redacción, nombrando corresponsales, entre ellos especiales para el extranjero; adquiriendo máquinas, estableciendo nuevas ediciones, etc, etc, actuando en la que ha intervenido D. Ricardo Gasset sin formular la más pequeña discrepancia, es lo que D. Rafael Gasset llama ‘Delegación amistosa’, y fundándose en este vocablo se apodera violentamente del local de EL IMPARCIAL.

La mayor parte de los redactores, corresponsales y colaboradores no han podido conocer aún tal acto de violencia; pero no es dudoso que todos ellos se alejaran, en cuanto se enteren de lo que ocurre, de las personas que de tal manera proceden en su vida de relación. Por lo demás, y no creyendo en modo alguno que la repentina mutación de los señores Gasset tenga un origen tan oculto como poderoso, termino como lo hará nuestro abogado diciendo: “¡Señor! ¡Justicia contra el atropello de los que han sido nuestros ministros!”.

  1. M. Urgoiti
21 Junio 1917

RECTIFICACIONES Y ACLARACIONES

EL IMPARCIAL (Ricardo Gasset)

Preferiríamos ahorrar al público la enojosa polémica, pero no es culpa nuestra si nos vemos obligados a replicar. Procuraremos hacerlo con toda la brevedad posible. En respuesta a un larguísimo alegato documentado del Sr. Urgoiti he aquí lo que dice al público D. Ricardo Gasset.

El Sr. Urgoiti ha dado a la publicidad no sólo cuantos documentos considera oportunos para defender sus pretendidos derechos respectos de la propiedad de EL IMPARCIAL, sino todos cuantos papeles existieron durante los tratos tantas veces reconocidos por quienes hemos discutido ya este asunto, y aún otros papeles que el Sr. Urgoiti ha tenido a bien escribir.

¡Qué acto más absurdo, que negocio tan fantástico, que necesidad por mi parte, y que genialidad por la del Sr. Urgoiti, pretender llamarse dueño de EL IMPARCIAL por poseer trescientas acciones de las dos mil setencientas cuarenta que constituyen el capital social de EL IMPARCIAL, añadiendo, por sí de algo vale, que D. Rafael Gasset, mi padre, D. Eduardo Gasset y yo somos poseedores y propietarios de mil acciones! De todos estos respetables señores que figuran en la lista del proyectado Consejo de EL IMPARCIAL, quienes firman un acta que nunca está más que un testimonio recusable, pero ningún documento del carácter que se imagina el Sr. Urgoiti, todos ellos salvo el Sr. Cruz, consejero ciertamente de EL IMPARCIAL, y salvo D: José Ortega Gasset, propietario de treinta acciones, los demás señores no son dueños, no tienen ni una sola acción, ni una sola peseta dedicada a EL IMPARCIAL.

Y voy a permitirme contestar al comunicado como merece el hecho de que se exhiban determinados documentos.

En primer término es absolutamente falso – y perfectamente demostrable que es falso – que yo invitase al Sr. Urgoiti a la fusión de su proyecto con el mío. El Sr. Cruz López, ya citado – persona a quien yo concedía ciega confianza  quien, con motivo de haber celebrado entrevistas con el Sr. Urgoiti para el asunto de suministro de papel, que, como sabe todo el mundo, viene siendo cuestión capital desde hace muchos meses en los periódicos, fue quien me dijo en un fracaso de maquiavelismo – que luego comprendí – que el Sr. Urgoiti había pensado tener un gran periódico… Que si no lograba hacerse con él fundaría uno, mediante la aportación de un capital de tres millones de pesetas, y contando con ofrecer al público de ese periódico todo el derroche de papel que pudiera destinar el Sr. Urgoiti como gerente de la Sociedad Pepelera Española.

En virtud de esos propósitos y procurando que no se adquiriesen las acciones a la callada, para encontrarme con un grupo de accionistas de mayor o menor importancia, nunca tan considerable que hubiera posido alcanzar la mayoría que esta en nuestras manos, pero que de todas suertes hubiera supuesto una dificultad para el buen régimen de la Sociedad Anónima, hube directamente de conocer los proyectos y los propósitos del Sr. Urgoiti. Empecé por referirme al hablar con este señor a las conversaciones de él y del Sr. Cruz López, y le dije que si ellos querían tener acciones de EL IMPARCIAL yo vería que accionistas deseaban vender su participación convenientemente. ¿Para qué más detalles? Con estos motivos y estas explicaciones comenzó el trato del Sr. Urgoiti y mío de emitir una cantidad de importancia. Esta la había cifrado yo en 500.000 pesetas, contando en llevarla a cabo con elementos modestos afectos a mis relaciones, y que en cambio el señor Urogiti cifraba en un millón para dar margen a las espléndidas aportaciones de sus elementos.

Respecto a que mi padre tratase de imitar el ejemplo del Sr. Canalejas, debo decir que se habló de eso, en cuanto supone perder por completo la responsabilidad de lo que a diario apareciese en EL IMPARCIAL significando un apartamiento, pero nunca la venta de sus acciones ni de su propiedad, puesto que ni ha ocurrido ni iba a ocurrir, ni en documento alguno de los que el Sr. Urgoiti lanza al público se prueba, ya que, al contrario, en ellos se contradice y se desmiente.

Hay una manifestación del Sr. Urgoiti tan insidiosa como opuesta a la verdad: Lo referente a las acciones liberadas. En carta que tengo del Sr. Urgoiti, que adjuntaba una nota a máquina, se dice que el grupo U, como gestor, obtendrá 100 acciones liberadas y otras 100 acciones el grupo G por la misma consideración. Debo añadir a esto extremo que tanto me afecta, por delicadeza, que las 100 acciones que se me ofrecieron por las gestiones realizadas estaban dispuestas en proporcionado reparto para mis parientes, entre ellos D. Eduardo Ortega y Gasset, quien enterado de que yo hacía estas donaciones a la familia, solicitó igual consideración.

Impulsado constantemente por el Sr. Urgoiti a que firmase el nombramiento de los consejeros y la escritura pública y los documentos privados, para los que me concedía plena facultad en la Junta general y que hablan forzosamente de dar naturaleza legal y la eficacia necesaria a nuestros tratos, yo me negué siempre que recibía del Sr. Urgoiti el apremio. Este sñeor llegó a decirme el 18 de mayo que estaban todos los elementos suyos personales deseosos de tener una reunión conmigo y los míos para un cambio de impresiones y visitar EL IMPARCIAL. Se me dijo que algunos de los señores en cuestión vivían en Bilbao y Pamplona y habían venido mediante la indicación del Sr. Urgoiti, y entonces yo no tuve inconveniente en celebrar esa reunión. Verdad es que revistió una solemnidad muy disculpable para el Sr. Urgoiti, porque puedo asegurar que durante el plazo en que ha venido  el habla con él no podría retener en la memoria las veces que me ha dicho que asistiera o venía de asistir a un Consejo de Administración.

El Sr. Urgoiti en vista de las manifestaciones que hizo al Sr. Cruz (acto, conete, muy expresivo) de que se debiera proclamar presidente al gerente de la Papelera – advierto que así lo ratifica la declaración del Sr. Urgoiti en los comunicados de ayer – y cuando yo asentí a que se le estimase como tal en la intencionada organización, agradeció nuestras manifestaciones y fue designado ya los cargos del Consejo nonnato, y al fin nos habló de suscribir un acta, a lo que me negué, no con energía, sino simplemente con la razón de que no funcionaba aquel Consejo, que no podíamos anticipar una acta a la escritura de constitución de la Sociedada, al nombramiento de los consejeros, etc, etc; en definitiva manifesté los fundamentos que expongo ahora al público, tratando escueta y terminantemente la Cuestión Legal.

Se acordó, asimismo por unanimidad conferir a D. Ricardo Gasset y Alzugaray las más amplias facultades para que pueda ejecutar cuantos actos sean necesarios para llevar a efecto todos y cada uno de los acuerdos de la presente junta, pudiendo otrogar y suscribir cuantas escrituras públicas o documentos privados fueren necesarios ‘hasta dar forma legal’ y dejar legalmente cumplidos todos los acuerdos tomados en esta junta’.

Es visto que quedo facultado para que pueda ejecutar y llevar a efecto; luego en tanto yo no ejecute, no lleve a efecto, no aparece legalizada la situación y no se ejecutan ni tienen efecto los acuerdos de la junta

¿Es que hay quien, con personalidad bastante, me requiere ‘para que ejecute y llevé a efecto’? Ya contstaré por qué y cómo no hago uso de la facultad que me fue conferida.

Dícese también en el comunicado del señor Urgoiti que el Consejo de Administración es válido y legal

La demostración de lo contrario se halla en los párrafos que copio de una carta que ayer escribí al Sr. Urgoiti al recibir una citación que me dirigió para asistir a una reunión que llamaba Consejo de Administración. Dice así:

“A las conversaciones que tuvimos dentro de un régimen puramente particular y amistodo no cabe, sin olvido de la realidad otorgarlas carácter ni condiciones de Consejo oficial y eficazmente constituído”.

Usted sabe que, para que hubiéramos llegado a ello, eran indispensables, entre otros muchos, los siguientes requisitos:

Primero. Que yo hubiera hecho uso de la amplísima facultad que me confirió la junta general celebrada el día 20 del pasado mes de mayo.

Segundo. Que, utilizando la citada facultad, hubiera otrogado la escritura pública correspondiente.

Tercero. Que esa escritura e hubiera inscripto en el Registro Mercantil.

Cuarto. Que en la hipótesis de que se firmara la escritura (acto a que no estoy dispuesto por las razones que habré de aducir, si por quien legalmente pueda hacerlos fuera para ello requerido) se designasen legal y, por tanto, oficialmente los consejeros.

Quinto. Que una vez designados éstos, y siendo ya accionistas, hubiesen depositado las acciones correspondientes a cada uno de ellos, etc, etc.

Entre las intencionadas omisiones del comunicado a que contestó figura el escamoteo por el Sr. Urgoiti al público del artículo 24 de los estatutos aprobados por la junta, cuyo primer párrafo dice así: “Cada consejero deberá ser propietario de cien acciones y depositarlas, en calidad de fianza en la Caja social”.

La mayor parte de quienes desde el 25 de mayo se quieren titular consejeros no tienen acción ninguna de la Sociedad EL IMPARCIAL y, por tanto, mal las han podido depositar en la Caja de la Compañía.

¿Cómo antes de que los actos y formalidades referidas se realicen puede nadie decir que existe semejante Consejo?

El gerente de la Sociedad EL IMPARCIAL prepara el ejercicio de las acciones oportunas contra D. Félix Lorenzo, quien, en una nota facilitada ayer a la Prensa, se arroga funciones que no le corresponden.

21 Junio 1917

LOS PLEITOS DE EL IMPARCIAL. Comunicado del Sr. Urgoiti

Nicolás María de Urgoiti

Voy a contestar brevísimamente a la última carta de D. Ricardo Gasset y a las rectificaciones y aclaraciones que hace en EL IMPARCIAL.

Su historia de las negociaciones no se ajusta a la realidad de los hechos. No fue el Sr. Cruz, fue el Sr. Gasset el que me habló de sus proyectos de engrandecer EL IMPARCIAL y, por cierto, decía que contaba con una empresa nueva de información telegráfica que aportaría 500.000 pesetas. Yo no había pensado ‘tener’ un gran periódico. Lo que había hecho es cumplir el encargo de varios de mis amigos, haciendo un estudio minuciosísimo de un diario moderno independiente. En poder de más de diez personas, todas honorables, está la Memoria, resultando de mis estudios mencionados, que consta de 25 páginas de papel de escribir y que les fue entregada a varios de mis amigos el día 24 de Enero de 1917. El capital necesario que tenía ya suscripto lo valué en dicha Memoria en 2.500.000 pesetas. Mi hijo mayor, ingeniero civil, estudiaba en los Estados Unidos la maquinaria, y los Sres. Zavala y Verdugo realizaron un viaje a América a primeros de año para este mismo objeto.

Lo ocurrido con las acciones liberadas fue lo siguiente: en una de las diversas ocasiones en que el curso de las negociaciones me llevó a conversar con D. Ricardo Gasset, con fecha 29 de marzo, y dando concreción a su pensamiento, escribió de su puño y letra, en una cuartilla que tengo en mi poder, varias líneas que dicen así: “No se aportaría nuevo capital por nuestra parte”. A eso mostré mi conformidad; es decir, que nosotros aportaríamos todo el nuevo capital.

Dice la segunda línea: “colaboración de la entidad”, y discutido el asunto convinimos en que el Consejo constara de nueve individuos, de los cuales don serían elegidos por él. Por eso a la derecha de la línea dice en lápiz y escrito por mí: “dos consejeros”. Dice la tercera línea escrita por el Sr. Gasset: “cotización de la situación actual”. Discutido el asunto, me propuso la creación de acciones liberadas. Convinimos en que fueran 200, de las cuales cien serías para su señor padre, quedando a mi disposición, para distribuirlas como quisiera, las otras cien. Replicóme D. Ricardo Gasset que le parecía bien; pero que él personalmente venía ocupándose del periódico, con perjuicio de sus intereses materiales, porque le absorbía la labor periodística mucho tiempo, y que todo esto lo hacía desinteresadamente, por lo cual creía que yo debería tenerlo en cuenta para cuando tratase de dar colocación a las cien acciones que me reservaba. Le contesté que, en efecto, reconocía el fundamento de su deseo y que lo tendría muy presente. Por todo eso, a la derecha de las palabras del Sr. Gasset está escrito por mí en lápiz: “acciones liberadas”. La última línea de la cuartilla dice: “acciones en venta, mínimo de 500 pesetas”. Como ya he publicado en los periódicos, en la primera reunión que celebró el Consejo de Administración de EL IMPARCIAL indiqué que era menester dar cumplimiento al reparto de las 200 acciones liberadas a que se referían los Estatutos, habiendo sido honrado por el Consejo con la confianza de que yo propusiera lo que fuera más conveniente. A los pocos días hablé de ello con D. Ricardo Gasset, y de esta conversación di cuenta al consejero de EL IMPARCIAL don José Cruz López.

En ella le dije que había pensado que las 200 acciones liberadas se repartieran como sigue: cien para su señor padre, D. Rafael; 50 para él, y las 50 restantes les pondría a disposición del Consejo para que resolviera como le pareciera oportuno. Replicóme Ricardo que agradecía mucho tan generosa distribución y que parte de las 50 que yo le había cedido serían para otros señores amigos suyos, y le repuse que esto no era de mi incumbencia.

Consecuencia de esta conversación fue la cuartilla escrita a máquina a que se refiere Gasset y que confirma cuanto he dicho.

Dice Gasset que he ‘mutilado convenientemente’ los documentos al reproducirlos. He publicado tres; de ellos, dos íntegros y del tercero, que eran los Estatutos, he omitido tan sólo los artículos que son simplemente reglamentarios y advirtiendo la omisión. Se refiere Gasset a que varios consejeros no son propietarios de acciones. Está en un error; nosotros poseemos acciones antiguas que habrán de canjearse y resguardos provisionales de las nuevas que hemos suscrito. Pretende el Sr. Gasset retorcer el sentido del verbo ‘poder’. No existe el equívoco. La Junta le otorgó ‘poder’ para ejecutar sus acuerdos; no se lo otorgó para que no los cumplimentara. Si D. Ricardo hubiera tenido la desgracia de fallecer aquella misma noche, no por eso los acuerdos del a Junta hubieran obligado menos a todos los socios. Esto es elemental.

Con toda diligencia procedió Gasset después de la Junta general a cumplir sus acuerdos en la parte más importante. Hizo imprimir en la imprenta de EL IMPARCIAL los Estatutos que se han repartido profusamente y nombró conmigo el Consejo, para el cual convoco él a sus amigos y yo a los míos. Llevó, por último, el acta al notario Sr. Turón para que surtiera efecto contra tercero la modificación acordada en la Junta.

Pero dejando a un lado estas exquisiteces, el caso es que los Sres. Gasset llaman ‘conversaciones amistosas’, algo así como conversaciones ‘de puerta de tierra’, a documentos firmados por ellos, a actas presentadas a notario y a manifestaciones hechas solemnemente ante una reunión de Consejo de personas formales.

Voy ahora a tratar otro aspecto de la cuestión. Los señores Gasset invocaron como motivo de su cambio de actitud las ‘campañas revolucionarias’ de EL IMPARCIAL y como punto de partida para las violencias que han realizado, la próxima publicación de unas cuartillas en las que la nueva empresa se iba a dar a conocer. Empecemos por esto. Parecía elemental dar una explicación al público en el momento en que iba a comenzar nuestra actuación; pero a instancias de los Sres. Gasset, y aprobándolo nosotros, se aplazó tal anuncio. No obstante, los emocionantes días por que han atravesado y atraviesa nuestro país imponían mostrar cuanto antes la verdadera personalidad del periódico. El Consejo de Redacción, del que formaba parte D. Ricardo Gasset, y con aprobación de este, encargó la redacción de las cuartillas a D. José Ortega Gasset. Este, cumplimentándolo, nos las leyó en forma y ocasión que he referido ya. Con violencia y sin aviso, y ejercitando así el primer acto perturbador, evitó Gasset que se publicaran. Decían:

EL IMPARCIAL a sus lectores

Casi al mismo tiempo de iniciarse los acontecimientos políticos que tanto han conmovido la conciencia nacional entraba EL IMPARCIAL en una nueva forma de interna organización. Solicitaba la atención pública por aquellos graves hechos nos pareció poco delicado invitarla a fijarse en asuntos privados de esta casa. Ahora aprovechamos el primer instante de aparente calma para poner a nuestros lectores en conocimiento de ellos.

Al separarse EL IMPARCIAL de la Sociedad Editorial de España se constituyó en Sociedad anónima. Tal Sociedad aspiraba a producir en este periódico de tan larga tradición transformaciones materiales y técnicas lo bastante amplias para que significasen una renovación radical en la fisonomía de la Prensa española. Semejante propósito vino a coincidir con el proyecto de fundar un gran diario de novísimo carácter que, ya muy adelantado, ocupaba a D. Nicolás María Urgoiti, presidente de Prensa Gráfica. Paso a paso, tomando toda la vuelta que una seria construcción requiere, el Sr. Urgoiti se esfuerza desde hace mucho tiempo en asegurar la reforma y ampliación de la Prensa periódica y del libro en nuestro país.

Para que un diario español pueda desprenderse de su viejo cuerpo y adquirir el complejo organismo de los nuevos periódicos mundiales, dos cosas eran imprescindibles, un aumento decisivo del capital social y una voluntad inequívoca resuelta de mantener la publicación libre de toda proximidad con persona o partido político alguno. La abundancia de medios garantiza e incita a la más arisca independencia. La historia de la Prensa diaria nos cuenta de periódicos honrados que no halagaron a los poderosos e influyentes; pero, en cambio, cedieron en horas confusas a la muchedumbre, forzados a acrecentar su venta por medio de la adulación populachera.

Creemos que un periódico que sólo periódico quiere ser, pero que quiere serlo plenamente, debe caminar guiado por una grave conciencia de su responsabilidad social. Es un creador o educador de opinión, no un siervo de ella. Por esto deberá de antemano abrirse un sendero expedito que aparezca exento de peripecias y de urgencias hasta el límite visible del horizonte.

Todo esto trae a EL IMPARCIAL la nueva Sociedad presidida por el Sr. Urgoiti. Esperamos, pues, que el título de nuestro periódico signifique su más literal y pleno sentido. En mejores condiciones que nunca, con un íntimo retoñar de esfuerzos y esperanzas, proseguimos nuestra ruta, aspirando a ejercitar día por día un patriotismo reflexivo, severo y constructor.

Pero no paro aquí la cosa. Ciertamente que el público no enterado del cambio o intenso producido en aquella casa, hubo de experimentar alguna sorpresa ante la nueva manera de expresarse EL IMPARCIAL. De órgano personal aparecía como órgano independiente, y dentro siempre de su tradición dinástica y fiel al Rey hablaba al Poder con aquella lealtad, aquella nobleza y aquella sinceridad características de la vieja tradición española. No éramos revolucionarios en el sentido sedicioso de la palabra; preveníamos en nuestra modesta esfera a la Monarquía de los peligros que corre al escuchar solamente a los que no encarnan sino una parte insignificante de la voluntad nacional. Todos nosotros tenemos mucho que perder en revueltas y revoluciones, y a evitarlas se encaminan nuestra consejo. ¿Cómo podía ser de otra manera si nuestro lado se hallan, con escritores y periodistas prestigiosos aristócratas, banqueros y grandes industriales y comerciantes (no hay navieros, aunque hubiera sido muy honroso para nosotros) que tienen sus intereses vinculados en varios ramos de la producción española?

Declaró solemnemente, y de seguro lo ratificarán donde haga falta los demás individuos del Consejo de Redacción, que D. Ricardo Gasset aprobaba calurosamente el programa político que el periódico iba desarrollando y llegó hasta el punto de encontrar aceptable la solución de nuevas Cortes Constituyentes que dejarían – decía – a EL IMPARCIAL en admirable postura en el porvenir. Entendimos, sin embargo, que eso no podía publicarse como opinión del periódico, periódico monárquico sin vacilaciones, y el señor Ortega Gasset, motu proprio, nos entregó un artículo con su firma marcando aquella orientación.

Entendiendo yo que convenía a la tradición monárquica de EL IMPARCIAL que no pudiera confundirse la opinión respetable y autorizadísima del Sr. Ortega con la del periódico, dije al director que en el artículo de fondo hiciera resaltar más aún que en los anteriores nuestra fe en la Monarquía y el artículo titulado “Se nos aconseja… y decimos nosotros” de dicho día decía entre sus párrafos: “Y por eso mismo España, sacudida por un ramalazo de vendaval, tiene en su institución tradicional monárquica el único punto firme de apoyo para reorganizarse y renovarse.

En ese punto sí que parecía inadecuada toda discusión, y pensando en él, nosotros hablando de crisis nacional, no podemos acompañar al órgano del conde de Romanones cuando habla, como anoche, de crisis del régimen”.

Estos artículos se publicaron el día 13 de Junio, y ni directa ni indirectamente llegó a mi noticia que tal publicación hubiera producido el más ligero descontento hubiera producido el más ligero descontento en los Sres. Gasset. Al contrario, sé por referencia de respetable persona amiga de los señores Gasset y mía que el jueves 14, por la tarde, estaban los Sres. Gasset satisfechos de nuestra actuación.

No obstante, me pareció “que algún sector” de la opinión “seguía alarmándose” a pesar de nuestra reiterada expresión monárquica, pareciéndome oportuno indicar al director, como lo hice el día 14 por la tarde, y en presencia del redactor político, señor Bello, que con el título de “por el orden y por el régimen: No nos entienden”, escribiera otro artículo muy diáfano, y en el cual, exponiendo el programa que, a nuestro juicio, convenía adoptase el Gobierno para calmar la agitación interna del país, terminábamos con el párrafo siguiente”.

“Amantes del orden y del régimen, vemos que nunca como ahora ha sido preciso tan enorme esfuerzo de voluntad para conservarlo. Inútil será que, por justificar la persistencia en esos viejos usos y costumbres, se trate de involucrar los conceptos. La Monarquía en España ha sido y es la paz. Dentro del mismo régimen cabe que a un momento de relajación suceda un noble impulso de purificación. Hacía ese ideal tienden hoy – créalo LA ÉPOCA – los anhelos nacionales, dentro del régimen y del orden. Para que se realice la sana fórmula del Gobierno del pueblo con el Rey se da por fortuna, en España el caso de que contamos con un espíritu tan moderno y tan abierto como el de nuestro Soberano, al cual no puede culpársele jamás de que el Gobierno y las Cortes, por debilidad y negligente abandono de su coparticipación en el Poder, el Gobierno y las Cortes le hayan dejado más de una vez harto visiblemente sólo”.

Este artículo no llegó a publicarse por razones que se exponen en la adjunta carta:

El director de EL IMPARCIAL, 15 de junio de 1917.

Señor D. Nicolás M. Urgoiti.

Mi querido amigo y presidente: A las tres de la madrugada me pide D. Ricardo Gasset que suspenda la publicación del fondo, ya compuesto. He creído interpretar la serena actitud de usted accediendo.

En todo caso, he creído que contribuía de este modo a no enconar las cosas.

Declaro, sin embargo, que lo que he hecho repugna a mi concepto de la disciplina.

Hoy tendré el gusto de darle satisfacción más amplia, ya que en estos momentos, para mí de grave pesadumbre, no se me ocurre decirle más.

Su cordial amigo y seguro servidor que besa su mano.

Felix Lorenzo.

¿Por qué los Sres. Gasset retiraron este artículo en el que de un modo inequívoco se ratificaba la fe monárquica de EL IMPARCIAL?

Ahora nos lo explicamos. Querían, sin duda, pretextar para su incalificable proceder que la nueva empresa de EL IMPARCIAL era antidinástica y ellos los más fieles servidores del Trono.

Respecto a esa fidelidad, un repaso de las colecciones de EL IMPARCIAL, que podrá hacerse con más tiempo, proporcionaría grandes enseñanzas. Recuerdo un artículo titulado ‘La Cruz Roja’, que creo firmaba don Rafael Gasset, que sería interesante reproducir, y también otro, cuyo título, muy significativo, era ‘¿pueden los liberales ser monárquicos?’, artículo que precedió inmediatamente a un cambio político.

Termino. Muchos daños ha recibido el Rey de las torpezas de sus ministros; pero quizá no lo haya habido más grave que el de presentar como enemigos del Trono a los que calladamente, sin recibir honores y mercedes, y habiendo hecho, como yo, renuncia previa a todo cargo de carácter político, contribuyen con su honrada actividad dentro de su modesta esfera a sostener las instituciones y el trabajo del país.

Nicolás María de Urgoiti

by BeHappy Co.