27 marzo 2008

Anunció su decisión alegando 'motivos personales' en primicia en el programa de Jiménez Losantos en la COPE

Francisco José Alcaraz dimite como presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) cargando contra el Gobierno Zapatero

Hechos

El 6.03.2008 D. Francisco José Alcaraz anunció su dimisión como Presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT)

Lecturas

Frases de D. Francisco José Alcaraz como presidente de AVT contra el Gobierno Zapatero:

– «Es triste y lamentable que haya ciudadanos que vayan a dar su apoyo a un Gobierno que tiene encima de la mesa el proyecto de negociar con asesinos» (6 de marzo de 2008).

– «Los terroristas en las cárceles esperan con ansia y esperanza que Zapatero sea el próximo presidente del Gobierno, pero ahí estará la AVT» (6 de marzo de 2008).

– «Hay pruebas más que suficientes de su connivencia [del Gobierno] con los asesinos» (11 de junio de 2006).

– «Queremos saber la verdad, la verdad de los compromisos adquiridos con ETA, la verdad que, por unos extraños intereses, se oculta en el atentado del 11 de marzo» (25 de noviembre de 2006).

– «Zapatero es el embajador de ETA. Habla y siente como los terroristas» (junio de 2006).

22 Noviembre 2007

¡Pues hace bien Rajoy en no ir a la manifestación de la AVT, c...!

Federico Quevedo

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Anda que no han dado la brasa con que si tenía que ir o dejar de ir Mariano Rajoy a la manifestación de la AVT de este sábado por la tarde… Pues no tiene porque. No hay razón para que vaya. ¿Es que si no va alguien a poner en duda que el líder del PP esté con las víctimas del terrorismo? Bueno, no sé por qué me hago esa pregunta, porque no cabe duda de que desde algunos entornos mediáticos de los que le calientan la cabeza al presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, y han conseguido convencerle de que es un líder mediático como no hay dos iguales, si que se le reprochará a Rajoy su no asistencia a la marcha. Pero tal reproche, lo digo ya sin ningún complejo, es injusto, hipócrita y fruto de una falsa percepción de la realidad.

Decir a estas alturas que el PP no está con las víctimas es una irresponsabilidad enorme. Siempre lo ha estado, y nunca dejará de estarlo. De hecho, si hoy por hoy las víctimas siguen conservando su dignidad es gracias, precisamente, al PP. Ni siquiera a Alcaraz, que ha actuado siempre desde una visión interesada y personalista, probablemente fruto de la buena fe, no lo pongo en duda, pero de una buena fe hábilmente manipulada por algunos medios de comunicación. ¿Cómo es posible que Alcaraz haya convocado esta manifestación sin consultar con el PP la conveniencia de la misma? Bien, me dirán los ‘fans’ de Alcaraz que la AVT es una organización despolitizada que no tiene que pedir permiso a nadie para convocar sus manifestaciones.

De acuerdo pero, entonces ¿por qué se critica la ausencia de Rajoy? Es más, ¿por qué se le pide al PP que llene la manifestación, como se le ha pedido que llenara las anteriores? Porque de sobra es conocido que la mayoría de los autobuses que llegan a la marcha los pone el PP, y la inmensa mayoría de los participantes son militantes y simpatizantes del PP. Es más, hasta las juventudes del PP, los chicos de Nuevas Generaciones, colaboran en el servicio de orden… ¿No sería, entonces, lógico que Alcaraz se pusiera de acuerdo con la Dirección del PP antes de convocar la manifestación? Porque a lo mejor resulta que este no es el mejor momento, el más adecuado para volver a centrar la atención en una manifestación que, como ocurre casi siempre, está rodeada de polémica sobre quienes van o quienes dejan de ir.

Ayer, el presidente del PP, Mariano Rajoy, llamó a Alcaraz para decirle que no asistiría a la marcha, y para reprocharle que se haya centrado el debate en su asistencia o ausencia de la misma, y le vino a decir algo así como que eso era injusto porque el PP siempre ha apoyado a las víctimas, cosa que otros no pueden decir, en clara referencia al PSOE de Rodríguez Zapatero. Y eso es una verdad como un templo. Esta manifestación, siento decirlo así, está convocada a la mayor gloria de Francisco José Alcaraz, al que parece que cuando lleva demasiado tiempo sin salir en los medios le dan ataques de ansiedad. El PP tiene un problema con la actual dirección de la AVT, o más bien con su presidente. Después de marzo, se debería intentar devolver a la AVT un poco de cordura y de sentido común. La defensa de las víctimas exige que todos, absolutamente todos, estemos con ellas, y Alcaraz provoca demasiados rechazos por su vinculación a determinados sectores de la derecha más conservadora.

07 Marzo 2008

Coherencia y honestidad

Cayetano González

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El anuncio hecho ayer por Francisco José Alcaraz de que no se presentará a la reelección como presidente de la AVT, la asociación mayoritaria del colectivo de víctimas del terrorismo, habrá sorprendido a algunos, desconcertado a otros y alegrado a aquéllos que, llevados por la envidia y el sectarismo, se han dedicado a descalificar mediante el insulto a quien ha liderado durante los últimos cuatro años la gran movilización democrática de las víctimas y de muchos miles de españoles frente al proceso de negociación política con ETA llevado a cabo por Zapatero.

En la hora del adiós, lo primero que hay que recordar es que Alcaraz es, ante todo, una víctima del terrorismo: en diciembre de 1987 ETA cometió un brutal atentado contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, asesinando a 11 personas, entre ellas, al joven de 17 años Pedro Ángel Alcaraz y a las hermanas gemelas de tres años, Esther y Miriam Barrera Alcaraz, hermano y sobrinas del hasta ahora presidente de la AVT. Como a tantas otras víctimas, a Alcaraz hay que agradecerle el ejemplo de dignidad y de fortaleza moral que ha dado. Las víctimas son la parte más noble de nuestra sociedad. Han renunciando a la venganza porque confían en la Justicia.

Hay un segundo motivo de agradecimiento a Alcaraz. A él le ha tocado presidir la AVT en un periodo especialmente convulso y doloroso para las víctimas. Al muy poco tiempo de ganar las elecciones hace cuatro años, Zapatero emitió señales inequívocas de que iba a negociar con ETA y en ese proceso, las víctimas eran un estorbo. Había que dividirlas, acallarlas, arrinconarlas, hacerlas invisibles, negarles el derecho a que expresaran su opinión. Lo intentó, pero no lo consiguió, porque con lo que no contaba era con la capacidad de resistencia, de fortaleza, de coraje de las víctimas del terrorismo y, con ellas, de la de miles de españoles que no dudaron en salir a la calle cuantas veces fueron convocados.

Cuando Zapatero, De la Vega, Blanco o Rubalcaba se preguntaban retóricamente, ¿cómo es posible que en esta legislatura haya habido nueve manifestaciones, no contra ETA sino contra el Gobierno?, ellos ya conocían de antemano la respuesta: nunca antes un Gobierno había negociado políticamente con ETA; nunca antes un Gobierno había concedido el estatus de interlocutor político a unos terroristas y, ante eso, los españoles han sabido estar unidos cuando tenían que apoyar a las víctimas del terrorismo y decir al presidente del Gobierno que en su nombre no negociara con ETA.

A Francisco José Alcaraz le ha correspondido liderar desde la AVT esa rebelión cívica. Lo ha hecho con una coherencia, con una dignidad y con una honestidad que solamente son explicables desde la talla humana y moral del personaje. En su despedida ha dejado un mensaje muy claro para navegantes: «La AVT seguirá adelante, pese a quien pese y gane quien gane las elecciones». Y esa AVT -que no tenga ninguna duda el que será su nuevo presidente, Juan Antonio García Casquero- seguirá estando apoyada por la inmensa mayoría de los españoles.

20 Abril 2008

RELEVO EN LA AVT

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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Francisco José Alcaraz fue relevado ayer como presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo. En sus cuatro años al frente de la entidad, ésta ha cobrado el mayor protagonismo de su historia. El mandato de Alcaraz ha coincidido con una negociación con ETA que abrió profundas heridas en el colectivo de víctimas. Su enfrentamiento con la política antiterrorista del presidente Zapatero le llevó a convocar hasta ocho manifestaciones en las calles de Madrid que congregaron a miles de ciudadanos de todo el país.

Su poder de convocatoria y de movilización de la sociedad civil y su duro discurso contra el Ejecutivo le valieron el reconocimiento de muchos ciudadanos, pero también el rechazo de otros y la acusación de actuar en sintonía con el PP. Nosotros hemos discrepado en ocasiones de sus planteamientos y de lo exagerado de algunas de sus críticas. Fue denunciado por injurias al presidente del Gobierno y tuvo que declarar en la Audiencia Nacional por ello. Desde el Gobierno se le llegó a acusar de preferir «acabar antes con Zapatero que con ETA». Pero hasta los más críticos tendrán que reconocer, de entrada, que él no pidió ser víctima. No fue él quien eligió que en vísperas de la Navidad de 1987 ETA asesinara a sus dos sobrinas de tres años y a su hermano. Sólo las personas que han sufrido el zarpazo terrorista saben lo doloroso que puede resultar la insensibilidad de la Administración y lo desgarrador de sentirse traicionados. Alcaraz ha recordado que uno de los peores momentos fue ver el paseo de De Juana Chaos en San Sebastián.

Es indudable que Alcaraz ha tomado decisiones polémicas, pero también ha tenido grandes aciertos. El primero, sin duda, dar a conocer la realidad de las víctimas e incrementar en la sociedad española el reconocimiento de la deuda hacia ellas. Su oposición a que se hicieran concesiones a ETA funcionó como contrapeso a la política equivocada del Gobierno y contribuyó a evitar que éste fuera más lejos en la negociación. El sucesor de Alcaraz es Juan Antonio García Casquero. Entre los objetivos que se ha marcado está modificar la ley para que los terroristas cumplan íntegramente sus condenas, que no haya más negociaciones con ETA y que se siga investigando el 11-M. De momento recoge el legado de una AVT pujante que Alcaraz deja con elegancia y discreción, poniendo de relieve lo injustas que fueron algunas de las descalificaciones personales que padeció.

23 Abril 2008

Un hombre civilizado

Martín Prieto

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Francisco José Alcaraz vuelve a sus asuntos tras gestionar durante cuatro años la mayoritaria Asociación de Víctimas del Terrorismo. Mientras Zapatero cerraba a la información (y mentía) sus negociaciones con ETA, Alcaraz abría las ventanas denunciando en las calles la felonía. ZP no le pudo poner freno ni recordando a su abuelo fusilado no se sabe bien por qué, ni con Gregorio Peces Barba, ni con candidatos sorpresa a la AVT, ni intentando reventar y manipular sus manifestaciones. El Gobierno tachaba a la AVT de ser terminal del PP, lo cual habría sido lícito. Hay que recordar los años de plomo de las víctimas del terrorismo cuando se sacaban los cuerpos por la sacristía y hasta había curas que se hurtaban a un responso. Tuvo que ser Aznar quien les dio reconocimiento público entregándoles una medalla en el Congreso. Aunque no siempre la dirección del PP secundaba las convocatorias de la AVT y de los socialistas sólo apareció el ínclito José Bono, para joder la marrana. ZP no podía ir del brazo con las víctimas y con ‘Josu Ternera’; optó por satisfacer a los matadores.

La meta no es una sociedad gubernamentalizada como pretende el rigorismo intervencionista del socialismo radical que nos ha tocado, sino la espesura del tejido social civil que conduce a la civilización. Nunca acabará de sorprender que ninguna víctima se haya tomado la justicia por su mano, sufriendo, por el contrario, provocaciones, vejámenes y desprecios. Al propio Alcaraz le escupieron desde el socialismo de las canonjías que le había tocado la lotería con el asesinato de su hermano y sus dos sobrinas. El desvergonzado «algo habrán hecho» con el que todos los sicarios chafarrinonan los cadáveres, aunque tengan dos años. Alcaraz es un hombre de valor moral, que extrajo a las víctimas del duelo pidiendo justicia y no tejemanejes que ya vemos a qué han llevado. Se va con la discreción con la que llegó, sin encalomarse a alguna lista del PP, que no le hubieran negado y habría sido bueno para el civilismo. Tiene el físico justo para hombre corriente, su discurso hablado es mejorable y tiene un negocio capilar. Nadie con menos ha puesto en la calle más gentes que el Gobierno. Parece que su sucesión será continuista. Que así sea.

El futuro de la AVT es de plastilina entre los dedos del Gobierno. Les debe, moralmente, parte de su financiación graciosa, y la política antiterrorista es una nebulosa que apenas consigue sacar a los proetarras de los ayuntamientos, levantar las placas conmemorativas de los asesinos o izar la bandera española en los consistorios. La negociación pura y dura con la banda parece parada, pero en ninguna parte está escrito que el PSOE no vuelva por sus pasos porque la imposible paz con ETA es una de las obsesiones personales de Zapatero. La AVT es un foro de dignidad, una represa que embalsa los desagües del entreguismo. Ninguna ONG ha tenido tanto peso en la vida española como la AVT, y se merece un largo recorrido contra el terrorismo. Las víctimas son la intendencia moral de esa lucha inacabable.