25 junio 2010
Los diputados del Partido Laborista retiraron su confianza en Rudd y auparon a Gillard, respaldada por pesos pesados como Wayne Swan, que será el viceprimer ministro
Golpe de mano en Australia: Julia Gillard nueva primera ministra tras ser derribado Kevin Rudd por sus propios compañeros de partido
Hechos
El 24.06.2010 Julia Gillard se convirtió en la nueva primera ministra de Australia.
25 Junio 2010
Australia se suma al avance de las mujeres en el poder
Julia Gillard se convirtió ayer en la primera mujer que asciende a la jefatura del Gobierno de Australia. Su nombramiento marcó también un hito mundial: es la primera vez en la historia que tres mujeres se colocan al frente de las administraciones de sus países en apenas tres días. Las otras dos son la finlandesa Mari Kiviniemi y la eslovaca Iveta Radicova, que recibió el miércoles el encargo de formar una coalición gubernamental con los otros tres partidos de derechas surgidos de las elecciones del pasado día 12, después de que el actual primer ministro, el socialdemócrata Robert Fico, fracasara en el intento pese a ser el partido más votado.
De haber vivido, la famosa sufragista estadounidense Susan Anthony, detenida por su empeño en votar en las elecciones presidenciales de 1872, se habría sentido muy orgullosa de su lucha por dotar a la mujer de derechos políticos. Las tres que estos días se han colocado a la cabeza de sus Gobiernos representan un amplio abanico político que se enmarca entre el Partido Laborista australiano, el Partido de Centro de Finlandia y el conservador, Unión Democrática y Cristiana de Eslovaquia (SDKU).
En esta primera década del siglo XXI, el avance del poder de las mujeres parece imparable. No solo en política sino también en la economía, aunque en este campo su ascenso es más lento.
Tal vez lo más interesante es constatar que la mujer se abre camino no solo en la vieja Europa sino en todos los continentes. En América Latina, donde Violeta Chamorro rompió el tabú en 1990 (sin contar a María Estela Martinez de Perón que heredó el Gobierno de su marido) y tras la estela de popularidad con que fue despedida la presidenta chilena Michele Bachelet, Costa Rica eligió este año a su primera presidenta, Laura Chinchilla. Argentina mantiene a Cristina Fernández de Kirchner y en Brasil otra combativa mujer, Dilma Rousseff, es la favorita para las presidenciales de octubre.
En Asia, donde Sirimavo Bandaranaike se convirtió en 1960 en la primera mujer del mundo electa primera ministra en el entonces denominado Ceilán y ahora Sri Lanka, el avance también ha sido notable en India, Pakistán y Bangladesh. Sin embargo, es un poder lastrado, como en el caso de Bandaranaike que tomo la antorcha de su marido asesinado, por los lazos familiares. La llegada de Rosa Otunbáyeva, en abril pasado a la presidencia interina de Kirguizistán abre nuevas perspectivas.
El mayor reto se encuentra en África. Liberia eligió democráticamente en 2005 a su muy popular presidenta, Ellen Johnson Sirleaf. Además, Ruanda cuenta con el mayor porcentaje del mundo de parlamentarias, el 56% del Parlamento.
26 Junio 2010
Cuestión de tiempo
Casi todo es cuestión de tiempo. Incluso la utopía, que camina hacia la realidad y arrastra nuestros deseos a su ritmo. Y si hubo un tiempo en que la mujer española necesitaba autorización de su marido para respirar, hoy podemos compartir derechos y responsabilidades hasta donde la propia naturaleza nos permita. Porque hay parcelas que siguen acotadas y cada uno se maneja en ellas como puede, y a veces como quiere, porque ya sabemos que las cosas son como son y sólo la actitud con que las afrontamos puede cambiar tu vida. Ellas ni se inmutan. Suceden y punto. Pero ahí estás tú para manejar la respuesta. Para definir el camino hacia la solución, el dolor, o la risa. Y las mujeres, por lo general, acuñamos una capacidad de poder con todo que ha ganado hasta a la mismísima historia. Será que engendrar, parir y criar te da más tablas que cualquier puesto de poder en cualquier lugar del mundo. Porque conectas con lo más profundo, con el auténtico sentido de la vida, con lo que somos, con lo que perdemos si no somos, y una vez ahí, ordenar armarios vigilando de cerca de tu criatura se puede convertir en el máximo exponente de felicidad. Pero no. Hemos decidido combinarlo y hacerlo de verdad. Hasta las últimas consecuencias. Y por eso Julia Gillard se convirtió el jueves en la primera jefa de Gobierno en Australia, Mari Kiviniemi es la nueva primera ministra de Finlandia e Iveta Radicova, será, si consigue formar Gobierno con los otros tres partidos de la derecha, la primera jefa de Gobierno en la Europa del Este como primera ministra de Eslovaquia. En fin. Las cosas cambian. Angela Merkel en Alemania, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, Rosa Otumbáyeva en Kirguizistán o Ellen Jonson Sirleaf en Liberia. Y detrás, numerosos ejemplos de mujeres con altos cargos directivos tanto en el terreno político como en el empresarial. Y si las mujeres habíamos practicado hasta ahora un modo de influencia menos asertivo, seguramente se debía a que manejábamos situaciones de poca influencia, pero hoy, el liderazgo derrocha carisma y seguridad. Cada una a su estilo. Con su forma y con su contenido. Pero en tan pocos años pasar de la falta absoluta de oxígeno y de la ausencia de cualquier apoyo a protagonizar la voz y el voto, es tanto como confiar en que algo es posible en el ser humano. Porque cada logro, cada conquista de unos cuantos significa la lucha de un amplísimo grupo no identificado, jamás reconocido por su arte o trabajo, por su paciencia o por su capacidad de ceder. Por ellos, no defraudéis vosotras. No defraudemos.