18 junio 1948
Desde febrero el papel de Benes había pasado a ser meramente testimonial
Gottwald, el ‘Stalin’ de Checoslovaquia, asume todos los poderes al acaparar también la Jefatura del Estado desplazando a Benes
Hechos
El 18 de junio de 1948 se hizo público el relevo en la Jefatura del Estado en Checoslovaquia.
Lecturas
El presidente vitalicio de Checoslovaquia, Edvard Benes, acaba de renuncia el 7 de junio de 1948 a su cargo, sin firmar la constitución elaborada por los comunistas. Desde febrero de 1948 el país había entrado en un proceso de transformación del país en un Estado comunista.
El nuevo Jefe de Estado de Checoslovaquia será precisamente el líder del partido comunista checoslovaco Klement Gottwald (que ejerce como dictador de hecho) mientras que el también comunista Antonin Zapotocky asume la presidencia del Gobierno de todos los checos y eslovacos.
Siguiendo con su programa los comunistas han nacionalizado las tierras de más de 50 hectáreas y las fábricas con más de 50 obreros, al tiempo que el conjunto de la industria se vuelca ahora en la exportación de maquinaria pesada y de armamentos hacia los países más pobres del ‘bloque soviético’.
Gottwald instalará un férreo stalinismo en Checoslovaquia, no sólo por el hecho de ser un admirador afín a Stalin, sino porque también hará purgas contra sus propios compañeros del partido como hizo Stalin: en noviembre de 1951 encarcelará a su vicepresidente, Rudolf Slansky.
Gottwald estará al frente de Checoslovaquia hasta su muerte en 1953.
26 Febrero 1948
Benes ha capitulado ante las amenazas comunistas aceptando la lista presentada por Gottwald
Recordábamos el otro día como Eduardo Benes tuvo que renunciar a la presidencia de la República y ausentarse de su país después de la capitulación de Chamberlain y de Daladier en Munich, para no regresar hasta la victoria de los aliados. Pues ahora se halla en situación parecida a la de septiembre de 1938 y si en aquel entonces sus adversarios se titulaban nacional-socialistas y hoy se llaman comunistas, unos y otros son enemigos de la democracia, tan arraigada en Checoslovaquia y de la cual el Dr. Benes es típico representante. El jefe del Estado ha cedido ante la presión de los comunistas y ha aprobado la lista presentada por Gottwald; en apariencia todo sigue igual que hasta ahora, ya que el Minsiterio es de concentración y están representados en él todos los partidos autorizados a actuar en la vida política – con exclusión de las derechas – pero en el fondo la diferencia es enorme. Los comunistas ocupan y aprobado la lista presentada por Gottwald; en apariencia todo sigue igual que hasta ahora, ya que el Ministerio es de concentración y están representados en él todos los partidos autorizados a actuar en la vida política – con exclusión de las derechas – pero en el fondo la diferencia es enorme. Los comunistas ocupan la mitad de las carteras y entre ellas – además de la Presidencia – las del Interior, Información, Agricultura, Hacienda, Comercio, Comercio Exterior, Justicia y Educación. Quiere decirse que al Estado ha sido entregado a los comunistas, y que los representantes de los demás partidos no cuentan más de lo que hace un año contaban los liberales y los nacional-campesinos en el Gabinete Grozd, en Rumanía.
Eduardo Benes ha capitulado, y ni aún así es probable que consiga salvar su posición por mucho tiempo. Dentro de pocos meses su situación resultará insostenible a consecuencia del ‘descubrimiento’ de algún nuevo ‘complot’ o simplemente por la eliminación del Partido Socialista nacional, que es el suyo. Por de pronto, en vez de cuatro representantes de este partido sólo hay dos en el nuevo Gabinete de Gottwald, que desempeñan las carteras de Sanidad y Técnica; muy pocos entre los 24 miembros del Gobierno y menos aún por la escasa importancia política de sus departamentos.
Los triunfadores de la jornada son las huestes de Moscú y los demás partidos sólo son tolerados mientras no se pueda prescindir abiertamente de ellos. Los comunistas saben proceder paso a paso; han consentido en la formación de un Ministerio de concentración, si puede llamarse así, a pesar de la enorme preponderancia bolchevique que ‘los obreros tienen fuerza suficiente para imponer su voluntad sobre el Parlamento”: Quiere decir esto que los comunistas se ríen de la voluntad de la mayoría y por encima de ella saben imponer su dictadura.
El Análisis
Edvard Benes dimitió el 5 octubre de 1938 a la presidencia de Checoslovaquia ante la obligación del país de someterse al ‘Pacto de Munich’ por el que deberían entregar Los Sudetes a Alemania para evitar la invasión y la guerra [entrega que no sirvió ni para evitar la invasión, ni para evitar la guerra]. Benes partió al exilio. Sin embargo con el recrudecimiento de la Segunda Guerra Mundial, Benes entendió que podía tener una segunda oportunidad. Creó un gobierno de Checoslovaquia en el exilio, logró que la Unión Soviética de Stalin lo reconociera como «gobierno real» de Checoslovaquia y confió en que las tropas rusas le restituyeran en su cargo. Organizó la resistencia y fue uno de los ‘cerebros’ del asesinato de Heydrich.
En abril de 1945 las tropas de la URSS ‘liberaron’ Chequia y Eslovaquia de los alemanes, reunificaron ambos países y restauraron a Benes como presidente. El veterano político estaba convencido de que podría presidir una Checoslovaquia democrática y pluri-partidista. Y acordó que su país fuera integrado en el Plan Marshall de Estados Unidos, pero fue vetado por la URSS. Para febrero de 1948 quedó claro que el país estaba dominado por los comunistas y que Benes había sido un ‘tonto útil’ para que los stalinistas pudieran ir copando todos los resortes del poder. Gottwald ocupará la presidencia del país hasta su muerte.
Ya muy debilitado, Benes se negó a firmar la nueva constitución comunista del país y tuvo que dimitir. A su muere toda la propaganda comunista hizo campaña contra él asegurando que fue su negativa a pactar con la URSS en 1938 lo que causó la invasión alemana. Checoslovaquia no volvería a vivir ningún intento democrático hasta la caída del comunismo en 1989.
J. F. Lamata