14 mayo 1948

El ejército judío, con el apoyo de Estados Unidos, vence a los árabes y pasa a dominar la totalidad del antiguo territorio palestino, pasando a dominar a los árabes (palestinos) residentes en aquella zona

Proclamación de un Estado de Israel en Palestina por David Ben-Gurion respaldado por Estados Unidos: Guerra con todos sus países vecinos árabes

Hechos

  • El 14 de mayo de 1948 los ejércitos de Transjordania, Egipto, Siria, Irak y El Libano invadieron la parte de Palestina que, con el apoyo de la ONU, se había proclamado el Estado de Israel.
  • El 7 de enero de 1949 la guerra finalizó con un triunfo del ejército de Israel, que ahora dominaba la práctica totalidad de la antigua palestina.

Lecturas

Con la proclamación del Estado de Israel, el pueblo judío vio su sueño abrigado durante siglos de volver a la tierra de sus antepasados. La fundación del Estado de Israel patrocinada por David Gurion ha azuzado, sin embargo, una guerra entre judíos y árabes.

Hacía el año 1020 antes de Cristo el rey Saúl fundó el primer eEstado de Israel que vivió su apogeo entre 1004 y 926 en la época de los reyes David y Salomon. Fue entonces cuando se conquistó Jerusalén y la ciudad fue declarada capital política y religiosa. Tras la destrucción del templo de Jersualén por la tropas romanas en el año 70 d. de C. y la sofocación de la revuelta judía contra los romanos encabezada por Ba-Kochba (133-135), miles de judíos perdieron la vida y un gran número de ellos huyó de Palestina. Así empezó el exilio, llamado por ellos galut. Durante siglos los judíos se vieron obligados a vivir entre pueblos extraños, expuestos a expulsiones y persecuciones. A pesar de todo, pervivía en ellos la esperanza del regreso.

Cuando el antisemitismo se fortaleció a mediados del siglo XIX, muchos judíos consideraron que una vida libre e independiente sólo era posible en un estado propio. La expresión de este esperanza fue el libro ‘El Estado Judío’ (1896), de Theodor Herzi, fundador del Movimiento Sionista. A partir de principios del siglo XX, los colonos judíos empezaron a emigrar masivamente a Palestina para establecer en el país de sus antepasados, a pesar de las protestas de los árabes. El sioniso pronto topó con el incipiente nacionalismo árabe. Un pueblo que confiaba en ser independiente desde la caída del Imperio otomano en 1918. En 1920, dos años después de que Gran Bretaña conquistara Palestina a los otomanos, que a su vez la habían ocupado en 1517, los británicos recibieron el mandato de la Sociedad de Naciones de administrar la zona.

Gran Bretaña (Reino Unido) que había aspirado a contar con el apoyo tanto de árabes como de judíos durante la Primera Guerra Mundial, había prometido a ambos pueblos el respeto a sus reivindicaciones. Arthur James Balfour aseguró a los judíos que los apoyaría a la hora de crear un ‘hogar nacional’ en Palestina (declaración de Balfour). Sin embargo, hizo hincapié en que la colonización sólo era posible reconociendo de forma rigurosa los derechos civiles y de propiedad del resto de la población y respetando su religión. El proyecto de un estado común para árabes y judíos, que había surgido entretando hubo de ser abandonado debido a las crecientes tensiones entre las dos comunidades. Los palestinos se opusieron al plan de crear un estado judío independiente y la resistencia desembocó en una rebelión en 1936.

En 1937 la comisión británica para la planificación de Plaestina presentó un plan que preveía la división de país concretamente la creación de un estado judío y uno árabe. El sur de Palestina y las ciudades de Belén, Jerusalén y Nazaret debían seguir bajo mandato británico. El Congreso Mundial Sionista y el I Congreso Panárabe rechazaron el proyecto de división.

El antisemitismo del Reich hizo que aumentara la inmigración judía, de tal modo que los británicos tuvieron que permitir la entrada controlada de inmgrantes a Palestina. Tras la guerra proclamaron su intención de impedir la inmigración ilegal. En 1947 Gran Bretaña planteó ante las Naciones Unidas la cuestión de Palestina. La Asamblea General decidió ese mismo año la división del territorio en dos estados, uno judío y uno árabe, así como el control internacional sobre Jersualén.

Los árabes atacaron el nuevo estado un día después de su proclamación. A pesar de diversos éxitos iniciales fueron derrotados. Las dos partes en conflicto acordaron en 1949 un armisticio después de que el ejército Israel hubiera ocupado prácticamente toda palestina. 

FRACASO ÁRABE:

arabes El Rey Abdullah de Transjordania ejerció comandante en jefe de la ofensiva árabe contra el nuevo Estado judío. Sus principales apoyos eran su sobrino, el emir Abdul Ilab, rey de Irak y el rey Faruk de Egipto.

Los Ejércitos de Transjordania, Egipto, Irak, Siria y El Libano fueron, además, respaldados por voluntarios de Libia, Arabia Saudí y Yemén.

EL MEDIADOR DE LA ONU, BERNADOTTE ASESINADO POR JUDÍOS

bernardotte El Conde Folke Bernadotte fue asesinado por judío radicales el 17.09.1948 por los judíos radicales de Lehi entre los que estaba Isaac Shamir.

15 Mayo 1947

Después de casi dos mil años

LA VANGUARDIA (Director: Luis de Galinsoga)

Leer

En la novísima ciudad de Tel-Aviv ha sido proclamado el nóvisimo estado judío, sobre la tierra en que estuvo establecido el último antiquísimo que allí funcionó.

Empecemos por señalar que la tan extendida creencia sobre una maldición que ha de impedir la instauración de un Estado judío, no responde a ningún texto bíblico ni a ninguna tradición consagrada por la autoridad de la Iglesia Católica como verdad cierta. Lo único positivo es que Jesucristo y la dispersión del pueblo judío en su tiempo. «Porque vendrá gran necesidad sobre el país y cólera contra este pueblo (Lucas, XXI, 23-24); y caerán al filo de la espada y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada hasta que alcance su plenitud los tiempos de los gentiles». Para añadir, más adelante: «En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo esto se haya realizado (Lucas XXI 32-33). Lo que profetizó, pues, es la dispersión, la Diáspora y que Jerusalén sería pisoteada, lo cual peude interpretarse de mil modos sin que tenga nada que ver con la existencia o no de un Estado judío. La profecía evangélica, pues, se realizó estrictamente: El año 70, o sea dentro del periodo que los judíos consideraban una generación, al sublevarse estos contra Roma fueron vencidos por Vespasiano y Tito, Jerusalen destruída y la mayor parte de los israelitas dispersos por el Imperio. De hecho, ya, un Estado judío, posterior al que destruyó Tito ha existido. Se constituyó setenta años después de la campaña de Tito. Entre judíos que habían quedado en Palestina cundió la especie de haber surgido el Mesías guerrero que ellos esperaban. Este, llamado Simon y apellidado Bar Kozcba (el hijo de la estrella) fue, en efecto, reconocido como Mesías, creo un Estado que fue durante bastante tiempo dueño del territorio de Palestina, acuñó moneda y obligó a los romanos a un importante esfuerzo para reducirlo.

En su aspecto moderno la idea del Estado judío se ha originado en dos importantes hechos. Uno, ideológico: el sionismo; y otro político: la declaración Balfour.

El sionismo es de origen muy reciente. Su verdadero autor es Teodoro Herzl, israelista-húngaro, cuyos libros «El Estado Judío» (1897) y ‘La nueva vieja tierra’ (1902) sientan los prinicpios ideológicos de un nuevo Estado hebrero. Es notable que esta idea del neuvo Estado judío no tenía en su origen una localización geográfico precisa. La idea de Herzl consistía en crear donde fuere, un Estado judío, viviendo sobre un suelo propiedad suya. Se pensó en Uganda, en Cirenaica, en la Guayana y en otras tierras. Hasta 1903 o 1904, el nacionalismo judío no empezó a evolucionar hacia un patriotismo concretamente palestino.

Muy posiblemente los trabajos del sionismo iniciados en el primer ‘Congreso sionista’ reunidos en Basilea en 1897, hubiera quedado en pura doctrina sin la guerra de 1914 y la consiguiente ‘declaración Balfour’ de 9 de noviembre de 1917. «El Gobierno de S. M. – dice tal declaración – considera favorablemente el establecimiento en Palestina de un Hogar Nacional para el pueblo judío, y hará todo lo posible para facilitar la ejecución de este proyecto; en el bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina o a los derechos y estatutos de que gozan los judíos en cualquier otro país.

La victoria de los aliados pone en el primer plano la declaración Balfour. Desde 1919, los judíos empiezan tenazmente a comprar tierras en Palestina para fundar colonias. Esta compra de tierra creciendo paulatinamente gracias a las posibilidades económicas de los judíos y a la imprevisión y pobreza de los árabes, hace que éstos finalmente se den cuenta del peligro y empiecen a reaccionar contra él. La conquista de la tierra

En los últimos tiempos hay que reconocer que los judíos han dado muestras de tener un plan concreto, una dirección sólida y efectiva y contar con un fuerte apoyo de sus hermanos que siguen viviendo en la Diáspora. Y en los últimos momentos cuando Inglaterra ha aflojado la mano, ha surgido un ejército judío bien organizado y pertrechado. Frente a él, con el momento al menos, los árabes no han hecho más que demostrar su característica imprevisión y su fanfarronería, caballeresca pero ineficaz. Veremos cómo se desarrollaran los tecimientos. Por lo pronto ha sido ya proclamado al Estado judío. El hecho de que tal proclamación se haya realizado en Tel-Aviv no significa ni mucho menos que los judíos renuncien a instaurar la capital en Jerusalén. Astutamente callan este punto, pero es evidente que lo tienen en la mente.

Israel se llama el nuevo Estado, y es significativo que la fecha de su instauración sea dada a la manera israelita: «Sábado, quinto día de loar, año 5708».